La batalla de las Salomón Orientales, también conocida como la batalla de la Isla Stewart o como en las fuentes japonesas, la disputaron la Armada Imperial Japonesa y la de los Estados Unidos entre el 24 y el 25 de agosto de 1942 en el marco de la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial. Fue el segundo choque en importancia de la Campaña de Guadalcanal. Los buques de los dos bandos no llegaron a verse, al igual que sucedió en las batallas del Mar del Coral y de Midway. Los ataques de ambas partes los realizaron aviones de los portaaviones o con base en tierra.

Los barcos de las dos naciones enfrentadas se retiraron tras varios ataques aéreos, sin que hubiese un vencedor claro. Los estadounidenses y sus aliados sufrieron menos pérdidas que los japoneses, que a los que la batalla privó de un número considerable de aeronaves y de tripulaciones experimentadas. El combate retrasó asimismo la llegada de los refuerzos japoneses destinados a Guadalcanal, que finalmente fueron transportados en buques de guerra en lugar de en transportes; esto concedió a los Aliados más tiempo para prepararse para afrontar la contraofensiva enemiga y evitó que los japoneses pudiesen desembarcar artillería pesada, municiones y otros suministros en la isla.

Antecedentes Los Aliados (fundamentalmente infantes de marina estadounidenses) desembarcaron en Guadalcanal, Tulagi y las islas Florida, en las islas Salomón, el 7 de agosto de 1942. El desembarco en estas islas tenía por objetivo impedir que los japoneses las utilizasen como bases para atacar las líneas de suministro que unían los Estados Unidos con Australia, emplearlas a su vez como puntos de apoyo para posteriores avances en una campaña que debía permitir a los estadounidenses aislar la gran base enemiga en Rabaul y facilitar la Campaña de Nueva Guinea. Con esta acción empezó la Campaña de Guadalcanal, que duró seis meses. thumb|left|Los portaaviones estadounidenses Wasp (en primer plano), Saratoga y Enterprise (al fondo) en misión en el Pacífico al sur de Guadalcanal el 12 de agosto de 1942

Tres portaaviones estadounidenses participaron en las operaciones de desembarco: el Saratoga y su unidad operativa 11, el Enterprise y su unidad operativa 16, y el Wasp con la 18, todos ellos acompañados de sus escoltas y sus aviones; entre los buques de acompañamiento se contaba un acorazado, varios cruceros y destructores. El jefe de las tres unidades de portaaviones era el vicealmirante Frank Jack Fletcher, cuya nave capitana era el Saratoga. Los aviones de los tres portaaviones participaron en los desembarcos protegiendo a los soldados tanto de las fuerzas japonesas que defendían las islas como de la aviación nipona apostada en Rabaul. Permanecieron en el Pacífico sur tras el desembarco con las siguientes tareas: proteger las líneas de comunicación entre las bases aliada en Nueva Caledonia y Espíritu Santo, colaborar con las fuerzas terrestres en Guadalcanal y Tulagi para desbaratar posibles contraataques japoneses, amparar a los transportes que llevaban abastos a Guadalcanal y acometer a los barcos enemigos que operasen en la zona.

Los portaaviones protegieron la llegada al aeródromo Henderson de Guadalcanal de aviones de caza y bombarderos entre el 15 y el 20 de agosto. Los estadounidenses acababan de apoderarse de este terreno y de ponerlo en funcionamiento y ambos lo consideraban una posición estratégica que permitía dominar los cielos del archipiélago. En efecto, los aviones del aeródromo pronto limitaron las operaciones que pudieron llevar a cabo las unidades japonesas en las Salomón y facilitaron el desgaste de las fuerzas enemigas en todo el Pacífico sur. El control aliado del aeródromo fue un factor clave en el desarrollo de la batalla de guadalcanal.

La ofensiva aliada en las Salomón sorprendió a la Armada japonesa, que mandaba el almirante Isoroku Yamamoto, pero tanto esta como el Ejército de Tierra se aprestaron a contraatacar y expulsar al enemigo de Guadalcanal y Tulagi. La contraofensiva se bautizó con el nombre de Operación Ka, por la primera sílaba del nombre nipón de Guadalcanal.Shitō Gadarukanaru, Taiheiyō Senshi Shiri-zu Vol. 6, Gakushū Kenkyūsha (Gakken), 1995 La Armada deseaba asimismo aprovechar la operación para destruir a los navíos enemigos en el Pacífico sur, en especial los portaaviones estadounidenses.

Batalla Preludio Un convoy de tres lentos transportes con 1411 soldados japoneses del 28.º Regimiento de Infantería de Kiyonao Ichiki y varios cientos de Fuerzas Navales Especiales Japonesas (FNEJ) del 5.ª Destacamento Naval Especial de Desembarcos zarpó de la base de atolón de Truk con rumbo a Guadalcanal el 16 de agosto. El crucero ligero Jintsū ocho destructores y cuatro patrulleras al mando del contraalmirante Raizō Tanaka protegían el convoy De Rabaul partió asimismo una escuadra de cuatro cruceros pesados de la 8.ª Flota para participar en la travesía, al mando del vicealmirante Gunichi Mikawa. Estos buques, relativamente antiguos, eran los que había vencido a una escuadra enemiga en la batalla de la isla de Savo. En aquel combate un submarino estadounidense había hundido el crucero Kako. Tanaka planeaba desembarcar las tropas de tierra que escoltaba en Guadalcanal el 24 de agosto.

El resto de la escuadra japonesa encargada de llevar a cabo el plan Ka partió de Truk el día 21, con rumbo a las Salómon meridionales. Estos barcos iban encuadrados en tres grupos: el principal, con los portaaviones Shōkaku, Zuikaku y Ryūjō (portaviones ligero) y su escolta de un crucero pesado y ocho destructores, todos al mando del vicealmirante Chūichi Nagumo a bordo del Shōkaku; el de vanguardia, con dos acorazados, tres cruceros pesados, uno ligero y tres destructores, que mandaba el contraalmirante Hiroaki Abe; y el de la avanzadilla del vicealmirante Nobutake Kondō, con cinco cruceros pesados, uno ligero, seis destructores y el portahidroaviones Chitose. La escuadra contaba además con unos cien bombarderos, cazas y aviones de reconocimiento de la Armada con base en Rabaul y las islas cercanas, que debían colaborar en la misión. El grupo de Nagumo navegaba tras los otros dos para tratar de ocultar sus barcos a los aviones de reconocimiento del enemigo.

El plan Ka disponía que, una vez descubierta la posición de los portaaviones enemigos bien por los aviones de reconocimiento o porque estos hubiesen acometido a los barcos nipones, los portaaviones de Nagumo enviarían sus aviones a destruirlos. Una vez destruidos o al menos neutralizados los portaaviones, la vanguardia de Abe y la avanzadilla de Kondo arremeterían contra el resto de la armada enemiga. Concluida la operación naval, los japoneses podrían bombardear a continuación el aeródromo Henderson y desembarcar infantería para recuperar Guadalcanal y Tulagi.

La inesperada batalla de Tenaru del 19 y 20 de agosto entre la infantería de marina estadounidense y los soldados japoneses hizo que las unidades estadounidenses se portaaviones diesen media vuelta y pusiesen rumbo a Guadalcanal cuando se hallaban ya a trescientas cincuenta milla náuticas de las islas, el 21 del mes. Los portaaviones debían colaborar con la infantería de marina desplegada en la isla, proteger el aeródromo Henderson, atacar al enemigo y destruir cualquier barco nipón que llegase a apoyar a las fuerzas terrestres. thumb|El vicealmirante estadounidense Frank Jack Fletcher thumb|Mapa de 1943 de la Armada estadounidense en el que aparecen las derrotas aproximadas de las escuadras japonesa (arriba) y estadounidense (abajo) en la batalla que libraron entre el 23 y el 26 de agosto de 1942.Office of Naval Intelligence, Battle of the Eastern Solomons, p. 47 La isla de Guadalcanal es la que tiene forma relativamente ovalada a la izquierda del mapa.

Las escuadras enemigas se fueron acercando el 22 de agosto; pese a los denodados esfuerzos de los aviones de ambas por descubrir la posición del enemigo, ninguna consiguió encontrar dónde se hallaba la otra. Los japoneses perdieron un avión de reconocimiento (que derribaron aeroplano del Enterprise antes de que pudiese informar por radio) lo que les persuadió de encontrarse cerca de los portaaviones enemigos. Los estadounidenses, por su parte, ignoraban todo sobre la flota nipona a la que se acercaban sin saberlo.

Un hidroavión de canoa Consolidated PBY Catalina de las islas Santa Cruz avistó a las 9:50 del día 23 a la flota de Tanaka. No hubo más avistamientos hasta la media tarde, cuando sendas escuadrillas partieron en busca del enemigo desde el Saratoga y el aeródromo Henderson. Tanaka esperaba el ataque desde que había sido descubierto por la mañana, por lo que cambió de rumbo, evitando así a los aviones estadounidenses. Informó a sus superiores del retraso que suponía haber virado hacia el norte para evitar el ataque aéreo y pospuso el desembarco de las tropas de tierras hasta el día 25. Fletcher decidió enviar a la unidad operativa 18 a repostar a Éfaté, a dos días de distancia, a las 18:23, puesto que los buques de la unidad andaban escasos de combustible y en toda la tarde no se habían vuelto a recibir noticias de la escuadra enemiga, ni de los aviones ni en los informes del servicio de información. Como consecuencia, tanto Wasp como su escolta no participaron en la posterior batalla.

Acciones del 24 de agosto Nagumo ordenó al contraalmirante Chūichi Hara que se adelantase al grueso de la flota con el portaaviones ligero Ryūjō, el crucero pesado y los destructores y ) y atacase con sus aviones el aeródromo Henderson al amanecer. La orden la originó posiblemente la petición del jefe naval de Rabaul, Nishizō Tsukahara, para que la flota combinada neutralizase el aeródromo enemigo. También pudo ser una maniobra de distracción de Nagumo para desviar la atención estadounidense, permitir que el resto de sus fuerzas se acercasen a la flota enemiga por sorpresa y servir de protección al convoy. La mayoría de los aviones del Shōkaku y del Zuikaku estaban listos para despegar en cuanto se avistase a los portaaviones enemigos. Por su parte, estos enviaron (sobre todo el Enterprise) a sus aviones de reconocimiento, a los que se sumaron PBY Catalinas venidos de Ndeni, entre las 5:55 y las 6:30 para tratar de encontrar a la flota japonesa.

Un Catalina avistó al grupo del Ryūjō a las 9:35. Hubo más avistamientos del Ryūjō y de los barcos de Kondo y Mikawa a lo largo de la mañana. Los aviones estadounidenses también observaron aeroplanos submarinos enemigos durante toda la mañana y la primera mitad de la tarde; esto hizo creer a Fletcher que los japoneses habían descubierto su posición, lo que no era cierto. Pese a todo, Fletcher dudaba en enviar a sus aviones contra el Ryūjō sin haberse cerciorado antes de que no había más portaaviones por la zona. No pudo corroborarlo, pero se decidió finalmente a enviar a treinta y ocho aviones del Saratoga contra el Ryūjō a las 13:40. Conservó otros, empero, por si se descubrían luego otros portaaviones.

Mientras, a las 12:20, el Ryūjō envió seis bombarderos Nakajima B5N2 «Kate» y quince cazas A6M3 Zero a atacar el aeródromo Henderson de consuno con los veinticuatro bombarderos Mitsubishi G4M2 «Betty» y los catorce Zeros que acudieron de Rabaul. El Ryūjō ignoraba que los aeroplanos de Rabaul se habían topado con muy mal tiempo y habían tenido que abandonar la operación y volver a la base a las 11:30. El radar del Saratoga descubrió los aviones del Ryūjō que se aproximaban a Guadalcanal, lo que facilitó la localización del portaaviones al que los estadounidenses se aprestaban a atacar. Los aeroplanos del Ryūjō alcanzaron su objetivo a las 14:23 y se enzarzaron en un combate con los cazas del aeródromo (de la Fuerza Aérea Cactus) al intentar bombadear las pistas. Tres «Kates», tres Zeros y otros tantos cazas estadounidenses cayeron en la lucha, que concluyó sin que el aeródromo sufriese desperfectos graves.