Túpac Inca Yupanqui, Tupa Inga o Tupa Inga Yupangui (Cuzco, circa 1441–Chinchero, c. 1493) fue el décimo inca o soberano del Imperio incaico. Fue hijo y sucesor en el trono del inca Pachacútec, junto al cual asumió el correinado probablemente entre los 15 y 20 años de edad (entre c. 1456 y c. 1461). Luego, tras la muerte de su padre, se hizo cargo absoluto del poder.

Primero como auqui (awki ‘señor’) y luego como inca empleó la mayor parte de su tiempo en campañas bélicas de conquista o «pacificación», e, incluso, de exploración. Estas últimas lo llevaron a Quito por el norte, el río Maule por el sur, el país de los opataris y el Paititi por el esteRostworowski, María: Historia del Tahuantinsuyo, pág 128. y Mangareva por el oeste.José Antonio del Busto Duthurburu: Túpac Yupanqui, descubridor de Oceanía, pág 85. Sin embargo, también tuvo activa participación en el gobierno. Así, estableció a los curacas, realizó el primer censo general,José Antonio del Busto Duthurburu: Perú incaico, pág. 63 distribuyó el trabajo, asignó impuestos, cimentó a los mitimaes, continuó la construcción de los grandes caminos, ordenó las cárceles, propagó el culto al Sol e implantó un calendario basado en sí mismo, embelleció con palacios la ciudad de Tomebamba en honor de su recién nacido Huayna Cápac y fundó la ciudad de Quito.

Tomó como esposa principal a su hermana Mama Ocllo Coya (homónima de la esposa del primer Inca), en la cual tuvo pocos hijos. Sin embargo, dejó fuerte descendencia entre concubinas y esposas secundarias.

Murió en Chinchero, tal vez envenenado por una de sus esposas llamada Chuqui Ocllo para favorecer a su hijo. Sin embargo, tras haberlo escogido como sucesor, se rectificó a último momento y designó como inca (emperador) al muy joven Huayna Cápac. Su momia perduró hasta la guerra civil incaica, durante la cual los soldados quiteños de los generales Quizquiz y Chalcuchímac la quemaron en venganza por haber conquistado Quito. La Cápac Panaca, que conforma su descendencia, recogió las cenizas y las habría escondido por Calispuquio junto a su deidad tutelar.

Origen Túpac Yupanqui nació en el Cuzco cerca del año 1440. Fue hijo legítimo de Pachacútec y de su hermana esposa Mama Anahuarque. Se destacó como un guerrero excepcional y un emperador relevante; los cronistas Fernández de Palencia, Sarmiento de Gamboa y Cieza de León lo describen como "gran señor y muy valiente", "de pensamientos altos" y "el gran rey Túpac Inca Yupanqui", respectivamente.

Sin embargo, no era el heredero predestinado siendo el más joven de los hijos del soberano. En efecto Pachacútec, siguiendo una práctica establecida por su padre Huiracocha Inca, había asociado al trono a su hijo Amaru Inca Yupanqui en los últimos años de su reinado, pero este era muy pacífico y bondadoso ―lo llamaban «el Bueno». Se cuenta que cuando lo mandaron (prácticamente obligaron) a combatir contra los guaraníes fue derrotado. Tales actitudes hicieron cambiar de opinión a Pachacútec, por lo que nombró como su sucesor a Túpac Yupanqui y, cuando el Inca se encontraba ya muy anciano, le dejó asumir casi todo el poder (cogobierno). Otros autores afirman que Túpac Yupanqui fue desde un inicio designado sucesor y que su hermano, al ser informado de que debía servirle, lo aceptó de buen grado.

Después de ser elegido como auqui, o príncipe heredero, correinó al lado de su padre sirviéndolo como Apuquispay o jefe máximo de sus ejércitos iniciando con ello una larga lista de conquistas.

Correinado La elección recayó en el joven Túpac Yupanqui, quien hasta entonces había recibido una estricta educación dentro del Coricancha. El príncipe fue puesto, sin tiempo de por medio, al frente de un ejército y enviado a probar sus cualidades frente al enemigo. Pachacútec, por supuesto, no quiso correr riesgos y encomendó el segundo mando a su hermano Cápac Yupanqui, de probada experiencia, con la tarea de supervisar el trabajo de su hijo, pero este pronto demostró que no necesitaba tutores y que naturalmente fue traído para el oficio de las armas.

En la campaña posterior, el joven Auqui ejerció el mando en solitario y logró resultados memorables que enorgullecieron a su augusto padre. Pachacútec había encontrado al deseado sucesor.

Conquistas como Auqui

miniaturadeimagen|Túpac Yupanqui, según dibujo de Guamán Poma de Ayala. Las primeras campañas del entonces príncipe Túpac Yupanqui se dieron en el norte del Cuzco y tuvieron como escenario de los enfrentamientos, primero la región de Hatun Xauxa, luego se extendieron a los territorios alrededor de la meseta de Bombón y terminaron con la conquista de los huaylas y la posesión de Cajamarca.

Posteriormente, el joven conquistador intentó un atrevido ataque al reino Chimú, dirigiendo su atención a su amurallada ciudad capital: Chan Chan. Ante esto, Túpac Yupanqui elaboró una certera estrategia: desviar el río Moche, principal proveedor de agua para Chan Chan. Como la ciudad se encuentra en medio del desierto, no tardó muchos días en anunciar la rendición.

Después de esta primera expedición volvió al Cuzco con un cargado botín y muchos orfebres y artesanos que fueron de gran utilidad en la enseñanza de estas artes en la capital. Descansó ahí dos años, y enseguida salió nuevamente por el norte anexando más etnias y derrotando otras que por su «salvajismo» no las anexaría por no ser de interés. Luego siguió la conquista de los territorios dominados por los chachapoyas, una fuerte etnia que liderada por un hábil guerrero, Chuqui Sota, ofreció una feroz resistencia, atrincherándose en la fortaleza de Piajajalca, pero que finalmente tuvo que rendirse.

Túpac Yupanqui hizo otra rápida incursión hasta Huancabamba, último lugar conquistado y la dirección seguía siendo el norte, hacia Ayabaca y los territorios del departamento de Piura. Era la tierra de los tallanes y bracamoros, este último gente salvaje que empeñaba duro, pero no detenía a los ejércitos del Cuzco.

Más adelante se encontraba el área de influencia de los cañaris, un poderoso pueblo que dominaba la región. Túpac Yupanqui intentó un acuerdo, pero los orgullosos habitantes se negaron a someterse y, habiéndose aliado con el igualmente combativo Quillaco de Quitu, lucharon abiertamente.

Por primera vez en su vida Túpac Yupanqui se arriesgó a la derrota y sólo su valentía decidió el día. Al darse cuenta del derrumbe de sus tropas, el príncipe no dudó en lanzarse, con su guardia personal, a la refriega y anuló el resultado del enfrentamiento. Los líderes de los cañaris perecieron en la batalla y el líder de los Quillaco, Pillaguaso fue capturado. Toda la región quedó ahora en manos de los incas que ocuparon Tomebamba, llegando incluso hasta la misma Quito.

Túpac Yupanqui se asentó en la región, cuidando de asimilarla a las costumbres del imperio y, para ello, introdujo las técnicas constructivas de los incas, levantando suntuosos palacios en Tomebamba, elegida, para la ocasión, capital de las tropas en el campo. Mientras esperaba aquí para emprender nuevas iniciativas, tuvo el placer de ver el nacimiento de su hijo, Titu Cusi Hualpa, quien luego sería su sucesor con el nombre de Huayna Cápac. Al volver al Cuzco luego de 4 años, se le tentó comandar otra campaña de conquista por el Chinchaysuyo, en el golfo de Guayaquil, donde derrotó a los punaeños y a los paches.

Por el sur, su mirada se dirigió al valle de Cañete y al señorío del Huarco. Aliado con los chinchas, creyó que su victoria sería segura pero los hechos le demostrarían lo contrario. Su campaña por esas tierras, la más ardua que habría de luchar en su vida y que le sirvió mucho en su desarrollo como guerrero, le tomó cerca de cinco años. Por esto decidió apelar a otros recursos para conseguir la derrota definitiva de tan recia gente. En efecto, mandó emisarios para señalarles a los líderes de la región (encabezados por una fiera mujer guerrera) que ambas naciones alcanzarían una alianza con el fin de mutuo beneficio entre ambos, siendo que los del huarco aportarían constantemente alimentos y productos al Imperio mientras que los incas respetarían su autonomía. Ante esto, grandes celebraciones se darían inicio y en plena fiesta los soldados del joven Túpac Yupanqui irrumpirían contra las principales posiciones defensivas para tomarlas. Esto lo conseguirían en todos los reductos, salvo en la fortaleza de Ungará.

Aquí la lucha se hizo más dura y costó muchas vidas el tomarla. Finalmente, viéndose rodeados y deseosos de salvar sus cuerpos de la furia del príncipe imperial, los sobrevivientes se lanzaron desde lo alto de la fortaleza en un salto que años más tarde emularía el famoso Cahuide ante los conquistadores españoles. A su llegada al lugar, Túpac Yupanqui, congestionado por la ira, ordenó que todos los prisioneros fueran ajusticiados y colgados de esos muros como escarmiento a todos los pueblos que siguieran su ejemplo.

Decidido finalmente a regresar al Cuzco, Túpac Yupanqui se detuvo a visitar el famoso oráculo de Pachacámac que su madre le había recomendado honrar. El príncipe se sometió a un larguísimo ayuno y sus devociones fueron recompensadas porque declaró que tuvo la visión del dios que le habría mandado construir un templo en su honor.

Cargado de honores y botines, Túpac Yupanqui finalmente regresó a la capital incaica.

Gobierno miniaturadeimagen|Andas del Inca. Túpac Yupanqui y Mama Ocllo Coya sentados en su trono o ushnu, de Felipe Guamán Poma de Ayala, en Primer nueva corónica y buen gobierno. El recibimiento de Pachacútec a sus ejércitos victoriosos fue grandioso. Entre otras cosas, el anciano emperador tuvo la grata sorpresa de conocer al jovencísimo Huayna Cápac y quedó encantado, al punto de recomendarlo a su hijo como su futuro heredero. La celebración incluía el desarrollo de un simulacro de batalla y el soberano quería encomendar el mando de una escuadra a su nieto que era un niño de unos diez años.

Pasadas las fiestas, el anciano soberano, que ya se sentía cercano al final, recomendó a su hijo el destino del imperio y, poco después, murió llorando junto a todos sus familiares. Su muerte, sin embargo, se mantuvo en secreto hasta que las familias representativas del imperio se pronunciaron sobre su sucesión.

En 1471, con la muerte de Pachacútec, Túpac Yupanqui fue coronado con la mascapaicha como Sapa Inca a sus 30 años aproximadamente. En afanes de continuar la expansión del imperio dirigió una campaña en el Antisuyo (región selvática).

Conquistas al sur del imperio El nuevo señor del Cuzco estaba, sin embargo, más inclinado a la vida militar que a encabezar un imperio, con todas las implicaciones burocráticas necesarias. Confiando en la ayuda de su hermano Amaru Inca Yupanqui, del que era muy fiel y capaz, se dispuso a continuar la actividad a la que se sentía más inclinado: la de conquistador.

Conquistas en la selva amazónica Al este de la cordillera de los Andes se extendía la selva amazónica con sus bosques inmensos e inexplorados, pero el ansioso soberano no se dejó intimidar ni siquiera por la trampa de la naturaleza. El ejército inca se adentró en lo más profundo de los bosques en busca de territorios que conquistar.

La verdadera dificultad no eran los nativos, pocos e intimidados aunque estuvieran equipados con flechas envenenadas, sino la maraña de vides y la falta de caminos. El Inca inventó nuevas estrategias. Sus hombres más ágiles subieron a los árboles más altos y señalaron el camino orientándose con los ríos, pero aun así la marcha fue muy lenta y dificultosa.

Aunque diezmado por la enfermedad, el ejército cuzqueño aún logró ocupar la región del río Paititi, la actual Madre de Dios y obtuvo la obediencia de las tribus de los Opataris, los Manosuyos, los Manaríes y los Chuncos.