La historia de Mozambique se encuentra documentada por lo menos a partir del , ya que fue cuando Mozambique apareció por primera vez en los relatos de unos estudiosos viajeros y mercaderes árabes. Al-Masudi describió una importante actividad comercial entre las naciones de la región del golfo Pérsico y los zanj de la Bilad as Sofala, que incluía gran parte de la costa norte y centro del actual Mozambique. Buzurg Ibn Shahriyar cita en su libro Al aya'ib al-Hind (Maravillas de la India) varios relatos ubicados en Mozambique, describiendo el tipo de comercio que allí se practicaba.«Beyond the Dead White Whales: Literature of the Sea and Maritime History.» International Journal of Maritime History, XXII, nº 1 (junio 2010), págs. 205-228. Consultado el 14 de abril de 2012 (en inglés).

No obstante, varios hallazgos arqueológicos permiten el estudio de la prehistoria del Mozambique (antes de la escritura). Probablemente el evento más importante de esa prehistoria haya sido el establecimiento en esa región de los pueblos bantúes que no sólo eran agricultores, sino que también introdujeron la metalurgia entre los siglos y .

Según distintas fuentes, el marinero chino Zheng He visitó la región del canal de Mozambique a principios del . La penetración portuguesa en Mozambique, iniciada en el , solo a partir de 1885 —con el reparto de África por las potencias europeas durante la Conferencia de Berlín— se transformó en una ocupación militar, es decir, en el sometimiento total de los estados allí existentes, lo que llevó durante los primeros años del a una verdadera administración colonial.

Después de una guerra de liberación que duró alrededor de diez años, Mozambique se independizó en 25 de junio de 1975.

Historia colonial

La llegada de los portugueses

thumb|La ciudad de Sofala en 1572. Cuando Vasco da Gama llegó por primera vez a Mozambique, en 1497, ya existían plazas comerciales árabes y una gran parte de la población se había adherido al islam. La mayor parte de la población hablaba lenguas bantúes principalmente del grupo bantú meridional. Los mercadores portugueses, apoyados en ejércitos privados, se fueron infiltrando en el imperio de los mwenemutapas, unas veces firmando acuerdos, otras veces forzándolos.

En 1530 fue fundada la provincia portuguesa de Sena, en 1537 la de Tete, en el río Zambeze, y en 1544 la de Quelimane, en la costa del océano Índico, adueñándose de las rutas entre las minas y el océano.

En 1607 obtuvieron del rey la concesión de todas las minas de oro de su territorio. En 1627, el mwenemutapa Capranzina, hostil hacia los portugueses, fue depuesto y sustituido por su tío Mavura; como lo bautizaron los portugueses, declarándose vasallo de Portugal.

Los mwenemutapas reinaron hasta finales del , ya que fueron reemplazados por la dinastía de los ghangamiras, otro grupo shona que dominaba el reino Butua, contribuyendo así para la extensión territorial del Imperio. Las relaciones de los changamiras con los portugueses tuvieron altos y bajos, pero en 1693 hubo un levantamiento armado en que los soldados portugueses que residían en la capital fueron expulsados, varias iglesias fueron destruidas y se le impidió a los colonos portugueses, durante algún tiempo, el acceso al oro y al comercio con los reinos indígenas.

thumb|Grabado de Mozambique realizado en 1598. Por aquella época, sin embargo, los portugueses controlaban el valle del Zambezi y comenzaban a interesarse más por el marfil, empresa que los condujo a realizar acuerdos con los estados marave. El Imperio mwenemutapa, con mucho menos poder económico que antes, se mantuvo hasta mediados del , cuando fue desmembrado por los Estados Militares que se formaron como resistencia ante los prazeiros de la administración portuguesa.

Finalmente, la administración colonial portuguesa y británica en África terminó con el poder político de los jefes entonces existentes.

Los reinos Marave

Los Estados Marave fueron un conjunto de pequeños reinos formados en el margen norte del río Zambeze que ganaron importancia en la historia de la penetración portuguesa en esta región.

El origen del nombre es desconocido, pero aparece en textos antiguos aún hoy está asociado al de un distrito de la provincia de Tete, en Maravia. El nombre fue utilizado con referencia al establecimiento en esta región entre 1200 y 1400 de un pueblo cuyo clan dominante, denominado Phiri, pasó a ser el clan dominante por medio de alianzas con los linajes locales. Recientemente, Rita Ferreira utilizó esta designación para el conjunto de tribus allí existente. Aunque el nombre Marave, también se atribuye al militar conquistador bajo bandera portuguesa, de Pedro de Marave, descendiente de los bávaros Hohenstaufen, quien fue dotado de títulos y poderes de explotación de los recursos, bien materiales o personales. Hoy en día el apellido Marave se encuentra en España.

Una característica importante es que todos los pueblos de la región, si bien presentan hoy una gran diversidad lingüística (del grupo bantú sur-central, de las familias ciNyanja, ciYao e eMakuwa) tienen una organización social matrilineal, es decir que la transmisión de los podres «mágicos» y de la propiedad —del propio poder— se da en virtud del matrimonio con una mujer del linaje que lo detente.

Los phiri habrán utilizado ese poder para expandir sus dominios y, más tarde, los prazeiros portugueses hicieron lo mismo.

Los prazos

thumb|Hipopótamos en Mozambique, dibujados por el jesuita Michał Boym hacia 1643. Alrededor de 1600, Portugal comenzó a enviar colonos a Mozambique, muchos de origen indio, que querían establecerse en aquel territorio. Esos colonos, muchas veces se casaban con las hijas de jefes locales y establecían linajes que, gracias al comercio y la agricultura, se volvían poderosos.

A mediados del , el gobierno portugués decidió que las tierras ocupadas por portugueses en Mozambique pertenecerían a la corona, de modo que los colonos ahora debían arrendarlas por plazos (prazos en portugués) que eran definidos por tres generaciones y transmitidos por vía materna. Esta tentativa de asegurar la soberanía en la reciente colonia, no fue muy exitosa porque, de hecho, los muzungos y las donas —palabras para designar a los patrones blancos— ya tenían bastante poder, inclusive poder militar, con sus ejércitos de xicundas, y muchas veces se oponían a la administración colonial, que era obligada a responder igualmente por la fuerza de las armas.

Estos señores feudales no sólo dejaban de pagar el arrendamiento al estado portugués, sino que organizaron un sistema de cobrar el mussoco (un impuesto individual en especie, debido por todos los hombres capaces, mayores de 16 años), a los campesinos que cultivaban sus tierras. Además de eso, explotaban las minas de oro, marfil y esclavos, que cambiaban por textiles y bagatelas provenientes de la India y de Lisboa. Hasta 1850, Cuba fue el principal destino de los esclavos provenientes de Zambezia.

En 1870, era sólo en Quelimane (sin conseguir penetrar en el “Estado de Maganja de la Costa) donde Portugal ejercía alguna autoridad, cobrando el mussoco, instituido y cobrado por los prazeiros. Esto, a pesar de que en 1854 el gobierno portugués había abolido los prazos (por segunda vez, la primera había sido en 1832). Otros decretos del mismo año abolieron la esclavitud (oficialmente, puesto que los ahora libertos eran llevados a la fuerza para las islas francesas del océano Índico (Mauricio) o isla Borbón y Reunión, con el estatuto de contratados) y el impuesto individual, sustituyéndolo por el impuesto de palhota, una especie de contribución predial.

thumb|Esculturas y objetos en el Museo Regional de Algarve, en Lagos. Sobre la ribera derecha del río Zambezi y en el margen izquierdo de la actual provincia de Tete, los prazos comenzaron a ser atacados en 1830 por los nguni que huían durante el mfecane, pero aparentemente los prazos de Zambezia escaparon a esa suerte. No obstante, pese a ser resucitados por António Enes, el gran ideólogo del colonialismo post-esclavitud, no resistieron al capital de las grandes compañías. Después de ser engullidos por estas, vieron a la administración colonial organizarse finalmente –ya en la segunda mitad del - y utilizar su estructura feudal, también transformando los “xicundas” en cipayos, para someter a los pueblos de la región.

Alrededor de 1870, comenzaron a establecerse en Quelimane varias compañías europeas, ya no interesadas en esclavo, ni en el marfil, pero sí en los aceites vegetales, el maní, el ajonjolí y la copra —muy demandadas en las industrias recién creadas de aceite alimenticio, jabones y otras—. Al principio, comercializando con los prazeiros, induciéndolos a forzar a sus campesinos a cultivar estos productos. Ejemplos de esas compañías son la Fabre e Hijos, y la Régie Ainé, ambas con sede en Marsella, la Oost Afrikaansch Handelshuis, holandesa, y la Compañía Africana de Lisboa. La Oost llegó a abrir en Sena una sucursal para incentivar en esa región la producción de maní.

Pero la agricultura familiar no producía las cantidades deseadas, era necesario organizar plantaciones. Es en ese momento en el que el gobernador de la provincia ultramarina, Augusto de Castilho, cuya administración estaba deseosa de tener una base tributaria para mantener la ocupación del territorio, emite en 1886 una circular provincial regulando el cobro del mussoco en los prazos (que habían sido abolidos por tercera vez seis años antes), que incluía la obligación de los hombres capaces de pagar aquel impuesto, ya sea en productos, o en trabajo; es de esta forma que comienzan a organizarse las grandes plantaciones de cocoteros y, más tarde, de sisal y caña de azúcar.

En 1890 el futuro "comisario" real António Enes decreta, en una revisión del Código de Trabajo Rural de 1875 (que establecía apenas la obligación “moral” de los colonos (léase campesinos indígenas) de producir bienes para la comercialización), que el campesino ya no tiene la opción de pagar el mussoco en especies. "El arrendatario (de los prazos) queda debe cobrarse a los colonos en trabajo rural, por lo menos la mitad de la capitación de ochocientos reales, pagando ese trabajo a los adultos en razón de cuatrocientos reales por semana y a los menores en razón de doscientso (sic.) reales”.

Ese decreto suponía aún para los prazeiros la ocupación de las tierras arrendadas y el pago a la autoridad colonial del respectivo canon. Pero los prazeiros no habían conseguido convertir su actividad de simples proveedores de esclavos o de pequeñas cantidades de productos en la de organizaciones de plantaciones, no solo por falta de preparación (o de vocación), sino también por falta de capital; como resultado, se vieron obligados a subarrendar o vender sus prazos, terminando así la fase feudal de esta parte de Mozambique.

Los Estados Ajaua

En la rica meseta del Niassa, se establecieron los bantú ajaua, agricultores y cazadores, pero también comerciantes que, en el , ya islamizados, contribuirían al tráfico de esclavos. En el esta población se expandió para el oeste (incluyendo Malaui) y organizó estados poderosos en el altiplano, entre los cuales están Mataca, Mutarica, Mukanjila y Jalassi. Estos estados solo fueron dominados por los portugueses a través de la Compañía de Niassa.

El Estado de Gaza fue fundado por Sochangane (también conocido como Manicusse, 1821-1858) como resultado del Mfecane, un gran conflicto desencadenado entre los zulúes en consecuencia del asesinato de Chaca (o Shaka) en 1828, que culminó con la invasión de grandes áreas de África Austral por ejércitos Nguni. El imperio de Gaza, en su apogeo, abarcaba toda el área costera entre los ríos Zambezi y Maputo y tenía su capital en Manjacaze, en la actual provincia mozambiqueña de Gaza.