thumb|250px|Localización de Uzbekistán. Uzbekistán es un país situado en Asia Central, en un lugar de tránsito de grandes rutas comerciales que ha vivido a lo largo de los siglos notables migraciones que han modificado su población.

Prehistoria Las últimas investigaciones realizadas muestran que el ser humano llegó a la región del actual Uzbekistán hace unos 40 000 o 50 000 años, lo que la convierte en una de las regiones habitadas más antiguas. Las pruebas arqueológicas de su presencia son parcelarias, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en África o en Australia. Estos estudios han identificado la región como la fuente de población que más tarde habitó Europa, Siberia y América del Norte.

Edad de bronce

Entre el 2200 y el 1700 a. C., al sur de Uzbekistán y Turkmenistán existió una civilización avanzada de la Edad del Bronce. Se la conoce como la cultura oxus. Estaba relacionada con la cultura del valle del Indo y se caracterizaba por una mezcla de pueblos autóctonos no indoeuropeos, desaparecidos por completo en la actualidad, y por indoarios llegados desde el oeste de Kazajistán. Los yacimientos arqueológicos ―como los de Djarkoutan o el de Mollali Tepé― revelan la existencia de un modo de vida urbano, en el que se practicaba la irrigación, el cultivo del trigo y la cebada y, probablemente, en el que existía una forma de escritura. A partir del 1700 a. C., los indoarios empezaron a emigrar hacia el sur (la India). En Uzbekistán fueron reemplazados por tribus de pastores nómadas llegados desde el oeste (Irán), los sogdianos, que se fueron transformando en sedentarios.

Se conoce también la existencia de otra cultura, conocida como Tazabagyab, aparecida alrededor del 1500 a. C. cerca de Corasmia, al sur del mar de Aral, del que provenían los iranios del Turquestán occidental. Esta cultura reunía elementos de la cultura de las tumbas estructuradas con la cultura andrónovo que se extendía desde el oeste de los Urales hacia el lago Baikal, llegando hasta el río Sir Daria en el sur. La cultura andrónovo fue la primera que dispuso de un carro de guerra de dos ruedas tirado por caballos. Sus habitantes vivían en poblados, cultivaban la tierra y criaban animales. Eran capaces de fabricar armas y utensilios en bronce.

Persas, griegos y nómadas Sogdianos, bactrianos y el imperio Aqueménida thumb|upright=1.8|El imperio Aqueménida durante su apogeo. Los dos pueblos principales iranios de Uzbekistán fueron los sogdianos, en la región de Samarcanda y Bujará, y los bactrianos, más al sur, a caballo entre el sur de Uzbekistán y el norte de Afganistán. Los indios llamaban a los bactrianos bahlikâ mientras que los chinos les conocían como daxia. Su capital se encontraba en Zariaspa, la clásica Bactra, y por consiguiente la actual Balh. La ciudad de Samarcanda fue fundada por los sogdianos, probablemente en el bajo el legendario nombre de Maracanda. Sogdianos y bactrianos nunca llegaron a formar un estado unificado: su territorio se dividía en principados, organizados alrededor de las ciudades.

El zoroastrismo, religión puramente iraní, pudo desarrollarse en Bactriana. El Avesta, su texto sagrado, es muy difícil de datar pero habla de Sughda en referencia tal vez a los sogdianos. Se cree que los sogdianos eran escitas sedentarios.

Más al norte, al este del mar de Aral, habitaban las tribus nómadas de los Sacas (nombre hindú de los escitas) y la de los masagetas, todos iranios. Estos últimos fueron guerreros que, bajo el reinado de la reina Tomyris, asesinaron al rey persa Ciro II. Al igual que ocurría entre los sogdianos y los bactrianos, el papel de las mujeres masageta era especialmente relevante.

Los habitantes de los reinos bactriano y sogdiano, así como los del Kanato de Jiva, fueron mayoritariamente agricultores y perfeccionaron las técnicas de irrigación en los valles de los ríos Sir Daria, Amu Daria y Zeravshan. Se agrupaban en comunidades de un tamaño importante, practicaban la artesanía del metal así como el comercio. El nomadismo se desarrolló sobre todo en las regiones desérticas y montañosas.

La ciudad de Afrasiab, cerca de Samarcanda, fue fundada más tarde del 500 a. C. El museo de su yacimiento arqueológico contiene los peones de ajedrez más antiguos del mundo. Las pinturas murales de Afrasiab son famosas y la ciudad está considerada como una de las cunas del idioma persa.

Entre el 545 a. C. y el 540 a. C., Ciro II, fundador del Imperio aqueménida, se lanzó a la conquista de Asia Central; integró Bactriana, Sogdiana, Corasmia y Partia en el Imperio aqueménida.

Alejandro Magno y el Imperio seléucida

thumb|250px|Alejandro Magno montando a su caballo Bucéfalo.

Alejandro Magno conquistó Sogdiana y Bactriana en el 327 a. C. mientras llevaba a cabo una campaña contra Darío III Codomano que puso fin a la dinastía aqueménida. Dos años antes, había fundado una ciudad de nombre Termez, que en la actualidad es la ciudad más meridional de Uzbekistán.

Se estableció en Samarcanda y se casó con Roxana, hija de Oxiartes, un jefe bactriano local, al que había capturado en el 327 a. C., antes de conquistar la fortaleza de la Roca Sogdiana, que hasta entonces se consideraba como inexpugnable. Este matrimonio le sirvió de ayuda para terminar con la feroz resistencia popular sogdiana, dirigida por Espitamenes, que estaba frenando el avance de sus tropas. El matrimonio fue también el preludio de las conocidas como bodas de Susa en las que 10 000 griegos contrajeron matrimonio con 10 000 orientales en el 324 a. C.

thumb|250px|El imperio de Alejandro.

Antes de emprender la fatal campaña de India, Alejandro dejó su cuartel general en Samarcanda (323 a. C.) para conquistar la ciudadela situada en la actual ciudad de Taskent, al sur de la cual ordenó construir una villa fortificada a la que llamó Alejandría Escate (la última Alejandría).

Tras la muerte de Alejandro en el 323 a. C., la parte nordeste de su imperio, conocida como Transoxiana (‘más allá del río Oxus’, antiguo nombre griego del río Amu Daria), pasó a manos de su general Seleuco I Nicátor, fundador de la dinastía de los seléucidas. Durante su reinado, Bactriana recibió una masiva inmigración de griegos exiliados, lo que convirtió a esa región en la más helenizada de todas las conquistadas.

Bajo el gobierno de Seleuco II Calinico, los seléucidas, preocupados por sus problemas en Siria, no se plantearon la posibilidad de asegurarse el control de las regiones orientales. Así, Diodoto I fundó en el 250 a. C. el Reino grecobactriano, independiente tras liberarse con facilidad de la tutela ejercida por los seléucidas. Bajo el reinado de Eutidemo I, Antíoco III Megas intentó recuperar el dominio sobre Bactriana pero fue derrotado y tuvo que reconocer la independencia del reino. Este periodo se caracterizó por un importante desarrollo urbano así como por un sincretismo grecoriental en las artes que alcanza en ese momento el paroxismo.

Invasiones nómadas y puesta en marcha de la Ruta de la Seda

thumb|250px|El reino grecobactriano.

Entre el y el siglo II d. C., el territorio del Reino grecobactriano fue invadido por los yuezhi y los saka, pueblos nómadas que procedían de China. El centro del reino se desplazó entonces hacia el sudeste para convertirse hacia el año 190 a. C. en el Reino indogriego

Los partos ocuparon en el 115 la zona oeste de Bactriana (entre Uzbekistán y Turkmenistán), reemplazando a los sakas que habían emigrado más al sur, hacia el actual Afganistán. Compartieron la región con los yuezhi que reinaban en la zona desde el 126 a. C.

En esa época, el sincretismo religioso, perpetuado por los partos, evolucionó gradualmente hacia el monoteísmo y la noción de religión universal se extendió entre los pueblos del actual Uzbekistán. Gracias a la influencia de los sacerdotes, el zoroastrismo se convirtió en la religión oficial de los sasánidas.

Más al este, en los inicios del primer milenio, empezaba a formarse el imperio Kushan a partir de numerosos principados distintos, cien años más tarde de que el Reino Grecobactriano fuera destruido por los nómadas. Ocuparon de forma gradual, entre el 150 y el 150, Bactriana así como una parte de Sogdiana y de Corasmia Este imperio fue fundado por los kushan, una rama de los yuezhi, pueblo que habitaba en el actual Xinjiang (China), emparentados posiblemente con los tocarios. Durante muchos siglos, la civilización de los kushan se situó en el centro de intercambios comerciales entre Oriente (China) y Occidente (Imperio romano), en el recorrido de la Ruta de la Seda. Los kushan fueron los que importaron el budismo hasta Asia Central y los que allí desarrollaron las artes helenísticas de Oriente.

La apertura de la gran Ruta de la Seda, la ruta comercial terrestre y marítima más larga de la antigüedad () y, sobre todo, su protección tras permanecer mucho tiempo a merced de bandidos y ladrones, desplazó el centro de gravedad del mundo iranio desde las orillas del Tigris hasta las del Amu Daria. Los partos persas empezaron a mirar más allá del Éufrates, centrándose en el Sir Daria: el comercio con China alcanzó una relevancia mayor a la que jamás había tenido el comercio con Grecia y Transoxiana estaba justo en el centro de estos intercambios. La Ruta de la Seda no se utilizaba únicamente para transportar seda hasta Europa ya que las especias, el papel y la porcelana viajaban por el mismo camino. Además, la ruta desempeñó un papel destacado en la difusión de las creencias religiosas (como en el caso del budismo), de ideas y de cultura. Durante su existencia, la Ruta de la Seda enriqueció en todos los aspectos a las ciudades por las que pasaba, como Samarcanda, Kokand o Farg'ona.

Para resumir, la historia de Transoxiana entre el siglo II a. C. y el siglo III d. C. fue complicada; distintos reinos, más o menos efímeros y con orígenes inciertos, se fueron sucediendo antes de ser barridos del mapa por el pujante Imperio sasánida. En la misma época, Farg'ona, etapa clave de la Ruta de la Seda, mantuvo su independencia.

Los sasánidas persas

thumb|250px|El imperio sasánida a comienzos del .

Los sasánidas fueron una dinastía originaria de Fars (origen del nombre español Persia), fundada hacia el 224 por un descendiente de Darío III Codomano. Bajo los sasánidas, el arte y la cultura persa llegaron a un nivel destacado y su fuerza militar fue capaz de desafiar a la pujante Roma. El reino de los sasánidas se caracterizó por una fuerte centralización del poder, un urbanismo ambicioso y una agricultura de técnicas avanzadas.

thumb|200px|Copa de Salomón sasánida, originaria de Asia Central.

Ya en los siglos y , los sasánidas intentaron conquistar Transoxiana, pero su progresiva expansión provocó la sublevación de los nómadas kushan que rehusaron ceder sus territorios y que se enfrentaron en numerosos combates con los sasánidas. Un poco más tarde, a finales del , fueron los hunos, los chionitas (hunos rojos) y los kidaritas los que derrotaron a los sasánidas, consiguiendo mantener sus posiciones en Transoxiana. Llegaron incluso hasta Irán.

En el año 427, el rey sasánida Bahram V acabó finalmente con las tropas nómadas de los hunos blancos llegados desde China hasta Asia Central, restaurando la dominación persa. Su hijo Yazdegerd II consolidó esta presencia en el 442 al eliminar al sucesor del imperio kushan, el reino Kidarita, vinculado a los hunos, en otros tiempos aliados de los persas.

La dinastía de los sasánidas controló durante más de cuatro siglos un territorio inmenso que incluía la Transoxiana, desarrolló un arte condal suntuoso, emprendió grandes obras de ingeniería civil y, aprovechándose de su posición en la Ruta de la Seda, salió victorioso de las guerras iniciadas en el frente este, contra los hunos y los turcos, y en el oeste, contra el Imperio romano.

Los hunos blancos