thumb|400px|Sistema electoral utilizado para la elección de los miembros de la cámara baja o unicameral por país.
Sistema de pluralidad
Sistema de mayorías
Sistema semi-proporcional
Sistema proporcional
Sistema mixto
Otros
Un sistema electoral es el conjunto de normas y procedimientos que regulan la celebración de elecciones y referendos, así como la forma en que se determinan sus resultados. Estas reglas abarcan múltiples aspectos del proceso electoral, tales como la fecha de realización de los comicios, los requisitos para el sufragio, las condiciones para postular candidaturas, el diseño y uso de la boleta electoral, el método de escrutinio, los límites al financiamiento de campañas y otras disposiciones que pueden influir en el desarrollo y los resultados de la elección. Los sistemas electorales están establecidos en las constituciones y leyes electorales de cada país, y su aplicación suele estar a cargo de organismos como la comisión electoral.
En un sentido más restringido, el politólogo Xavier Torrens define el sistema electoral como «el conjunto de métodos para traducir los votos de los ciudadanos en escaños de representantes». Según esta perspectiva, el sistema electoral se compone de cinco elementos interdependientes: la circunscripción electoral, la forma de la candidatura, la estructura del voto, la barrera electoral y la fórmula electoral. La estructura del voto y la forma de la candidatura permiten canalizar las preferencias del electorado hacia un tipo de expresión electoral; los otros tres elementos determinan la conversión de votos en escaños.
La diferente combinación de los cinco componentes dan lugar a dos grandes tipos de sistemas electorales: el mayoritario y el proporcional. En el primero existe una gran diferencia entre la proporción de los votos obtenidos y la proporción del número de escaños, mientras que en el segundo el porcentaje de votos que reciben las candidaturas se traduce en un porcentaje similar del número de escaños que les son asignados en el órgano electo. El sistema mayoritario privilegia la gobernabilidad sobre el pluralismo político, mientras que en el proporcional ocurre lo contrario. Existen algunos sistemas «mixtos» que intentan combinar los dos sistemas.
El estudio de los métodos electorales formalmente definidos se llama teoría de la elección social o teoría del voto, y este estudio puede tener lugar dentro del campo de la ciencia política, la economía o las matemáticas, y específicamente dentro de los subcampos de la teoría de juegos y el diseño de mecanismos. Las pruebas de imposibilidad como el teorema de la imposibilidad de Arrow demuestran que cuando los votantes tienen tres o más alternativas, no es posible diseñar un sistema de votación que permita reflejar las preferencias de los individuos en una preferencia global de la comunidad. El motivo es que es relativamente probable que se produzca un empate entre tres o más alternativas, de forma que, por ejemplo, la alternativa A sea preferida a la B, la B a la C y la C a la A.
El diseño electoral
Cuando se diseña un sistema electoral, es mejor comenzar con una lista de criterios que resuma lo que se quiere lograr, lo que se quiere evitar y, en sentido amplio, lo que se quiere que el gobierno y el parlamento parezcan. Dada la naturaleza del diseño institucional, los ajustes deben hacerse buscando el punto medio entre lo que se desea y lo que son los objetivos. Por ejemplo, se puede querer impulsar la elección de candidatos independientes y al mismo tiempo promover el crecimiento de partidos políticos fuertes. También el diseñador de sistemas electorales puede considerar un acto de sabiduría el crear un sistema que les da a los votantes un amplio grado de elección entre candidatos y partidos, pero esto puede significar una papeleta de votación complicada que causa dificultades a los votantes con menor educación. La clave, al formular o reformar un sistema electoral, está en priorizar los criterios más importantes y luego evaluar qué sistema electoral o combinación de sistemas, resulta mejor maximizando los objetivos. En esencia, lo que hacen los sistemas electorales es traducir los votos en escaños ganados por partidos y candidatos.
Las variables claves son: La fórmula electoral empleada, que incluye la fórmula matemática utilizada para calcular la distribución de votos. Si el sistema es más mayoritario o más proporcional. La magnitud de la circunscripción electoral -no cuántos votantes viven en un distrito, sino cuántos miembros del parlamento se elige en él.
El diseño del sistema electoral, también afecta a otras áreas de la legislación electoral: la elección de sistema electoral tiene una influencia en la manera en que se trazan los límites de los distritos o circunscripciones (Delimitación de Distritos); el diseño de boletas electorales; el escrutinio de votos; y otros numerosos aspectos del proceso electoral.
Componentes del sistema electoral
Circunscripción electoral. Según la magnitud de la circunscripción existen dos tipos: uninominales (aquellas que eligen un único diputado) y plurinominales (aquellas que eligen dos o más diputados). Las primeras suelen coincidir con los sistemas electorales mayoritarios, las segundas con los sistemas electorales proporcionales (la proporcionalidad será mayor cuanto mayor sea el número de escaños asignados a la circunscripción). Una variante de las circunscripciones plurinominales es la circunscripción única (que abarca todo el territorio del país, como ocurre en Israel o en los Países Bajos, o en la mayoría de países de la Unión Europea cuando se celebran las elecciones al Parlamento Europeo). Por otro lado, en algunos países se solapan dos niveles de circunscripciones (aunque puede haber más de dos): el que contienen las circunscripciones del conjunto del territorio (generalmente uninominales) y una circunscripción única (plurinominal) por lo que el reparto de escaños se realiza en dos fases sucesivas y en dos instancias distintas. Este sistema se denomina de representación proporcional personalizada, que según Xavier Torrens, no se debe considerar como un sistema electoral mixto «cuando en verdad los escaños se reparten de forma proporcional». Este sistema de representación proporcional personalizada lo tienen Alemania, Islandia, Dinamarca, Suecia, Austria, Grecia, Bélgica, Noruega e Italia. Forma de la candidatura. La candidatura puede ser unipersonal (cuando figura un único candidato) o de lista (cuando figuran varios candidatos). Los tipos de listas más frecuentes son tres: las listas cerradas y bloqueadas (el elector vota a la lista presentada por un partido sin que pueda alterar el orden interno de los candidatos que aparecen en ella, como sucede en Alemania Israel, Noruega, México, Argentina, Portugal y España); las listas cerradas desbloqueadas (el votante puede modificar, total o parcialmente, el orden establecido en la lista ya sea expresando sus preferencias por uno o varios candidatos, tachando nombres de candidatos o poniendo un orden numérico en los nombres de los candidatos; se utiliza en Finlandia, Austria, Holanda, Bélgica, Dinamarca y Suecia); y las listas abiertas (permite al elector escoger entre candidatos de diferentes partidos o establecer el orden de preferencia entre ellos; se utiliza en Suiza, Luxemburgo y en la elección del Senado de España). Las listas cerradas (bloqueadas o no) están asociadas con mayor frecuencia a los sistemas proporcionales, mientras que las abiertas, así como las candidaturas unipersonales, a los sistemas mayoritarios. Estructura del voto. Se puede distinguir entre el voto categórico (el elector solo puede votar a candidatos de un mismo partido) y el voto ordinal (el elector puede votar a candidatos de distintos partidos). La mayoría de los países usan el voto categórico; solo una minoría (Irlanda, Malta, Australia, Luxemburgo, Suiza, Alemania, Francia y España para el Senado) disponen de voto ordinal. Otra tipología más compleja distingue entre el voto único (aquel en el que el elector emite un solo voto; se aplica generalmente cuando se vota a una candidatura unipersonal o a listas cerradas y bloqueadas) y el voto múltiple (el elector puede emitir tantos votos como escaños dispone una circunscripción, pudiendo dar un máximo de un voto por candidato; se aplica generalmente cuando se vota a listas abiertas o a listas cerradas desbloqueadas). Una variante del voto único es el voto alternativo o voto único transferible en el que el elector indica una segunda preferencia, es decir, por qué candidato votaría en el supuesto de que su candidato elegido en primera preferencia no obtuviera los votos necesarios para ser designado. El voto múltiple también tiene variantes: voto limitado (el elector dispone de un número de votos menor a los escaños de que dispone la circunscripción electoral; suele aplicarse en circunscripciones plurinominales y sistemas mayoritarios con listas abiertas); voto acumulativo (el elector tiene la posibilidad de dar varios votos a un solo candidato si así lo desea, pero también puede distribuir los votos entre distintos candidatos); el voto preferencial (el elector establece un orden de preferencia entre los candidatos; puede consistir en poner un número en los nombres de los candidatos o señalar a un número determinado de candidatos o incluso a uno solo; está asociado a las listas cerradas desbloqueadas); voto combinado o panachage (el elector puede seleccionar candidatos de distintos partidos; está asociado a las listas abiertas y es el sistema empleado en la elección del Senado de España); por último, existe el voto doble (el elector toma dos decisiones con dos votos: uno a una lista de partido y otro a un candidato unipersonal (que puede ser de un partido diferente al seleccionado con el otro voto; es el tipo de voto utilizado en el sistema de representación proporcional personalizada, usado, por ejemplo, en Alemania). Barrera electoral. Se denomina barrera electoral o umbral electoral a la cantidad mínima de votos que debe conseguir un partido para entrar en el reparto de los escaños. Se diferencia entre la barrera legal y la barrera efectiva. La barrera legal es establecida por la ley y se aplica en los sistemas electorales proporcionales ya que los mayoritarios no necesitan esta barrera, excepto si utilizan la fórmula electoral de la mayoría absoluta. Generalmente es un porcentaje mínimo de votos: el 1,5 % en México; el 2 % en Dinamarca; el 3 % en Argentina, Grecia y España; el 3,25% en Israel; el 4% en Suecia Noruega y Austria; el 5% en Alemania. La barrera efectiva consiste en el número mínimo de votos que un partido necesita para obtener un primer escaño (siempre que supere la barrera legal, cuando esta exista). Como ha señalado Xavier Torrens, «puede argüirse a favor de la exigencia de la barrera legal que evita la excesiva fragmentación del sistema de partidos. Puede aducirse en contra la distorsión de la distribución de votos que limita la proporcionalidad y obstaculiza que los partidos pequeños obtengan escaños».