miniaturadeimagen|250px|Gráfico modelo de cuadrantes de un plano de coordenadas cartesianas que muestra el espectro político de izquierda a derecha y de autoritario a libertario que según Hans Eysenck se puede graficar en la brújula política. miniaturadeimagen|Índice de Democracia en 2023.
En las relaciones sociales, el autoritarismo es una modalidad del ejercicio de la autoridad que impone la voluntad de quien ejerce el poder en ausencia de un consenso construido de forma participativa, originando un orden social opresivo, carente de libertad y autonomía. La sociedad preindustrial está marcada por la imposición de una fuerte autoridad y jerarquía en todos los órdenes (religioso, político, económico, etc.), con una indiscutida autoridad paternalista dentro de la familia (patriarcado), frente a los grados cada vez mayores de libertad y autonomía propios de la sociedad industrial y la sociedad postindustrial. En el contexto psicológico individual, pero también social, se define la personalidad autoritaria.Theodor W. Adorno, The Authoritarian Personality, 1950. En educación, se define la pedagogía autoritaria, heterónoma o tradicional, frente a la pedagogía progresista.Educación y democracia en Volver a pensar la educación, Congreso Internacional de Didáctica, 1995, vol. 1, p. 53: ... pedagogía "autoritaria", o "heterónoma", hecha desde arriba, que recurre a la disciplina como técnica didáctica, una "antiautoritaria", que subraya la libertad del individuo.
En ciencia política y sociología el concepto de "autoritarismo" no tiene una definición unívoca, lo que permite identificar como autoritarias muchas y muy diferentes ideologías, movimientos y regímenes políticos. Algunas definiciones lexicográficas son simplificadoras: "sistema fundado primariamente en el principio de autoridad" -es decir, que no admite crítica-; "se acuñó por el fascismo como término apreciativo, para pasar a ser utilizado ... [en el contexto de la lucha contra el fascismo y el nazismo] para denotar la “autoridad malvada” ... el abuso y el exceso de la autoridad que aplasta la libertad ... más que representar lo opuesto de democracia ... significa lo contrario de libertad".Giovanni Sartori, La democrazia in 30 lezioni, p. 40. Otras se hacen por acumulación de términos que, si bien pueden entenderse como relacionados, no son estrictamente sinónimos ("la doctrina política que aboga por el principio del gobierno absoluto: absolutismo, autocracia, despotismo, dictadura, totalitarismo"). Las que pretenden precisar rasgos se centran en cuestiones como "la concentración de poder en manos de un líder o una pequeña élite que no es constitucionalmente responsable ante el cuerpo del pueblo", el "ejercicio arbitrario del poder sin consideración de otros cuerpos" que puedan limitarles (separación de poderes), y la inexistencia de mecanismos que permitan una efectiva alternancia en el poder, como las elecciones libres multipartidistas.
Autoritarismo y totalitarismo
La utilización del concepto «totalitarismo» para ciertas ideologías, movimientos y regímenes políticos del periodo de entreguerras (comunismo soviético -estalinismo-, fascismo italiano y nazismo) se basaba en su búsqueda de la homogeneización de todos los planos de la vida pública e incluso privada y la negación de cualquier tipo de discrepancia u oposición, llegando a justificar la erradicación y, en casos extremos el exterminio, del disidente o del «diferente».Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo; Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos; Erich Fromm, Miedo a la libertad; Raymond Aron, Democracia y totalitarismo; Maurice Duverger, De la dictadure; George Orwell, 1984 (novela).
En 1964 el politólogo español Juan José Linz, profesor de la Universidad de Yale, propuso diferenciar entre los regímenes totalitarios y los regímenes autoritarios, cuyo ejemplo más claro era para Linz la dictadura franquista. Esta es la definición que propuso Linz:Juan J. Linz, An Authoritarian Regime: The Case of Spain, in Cleavages, Ideologies and Party Systems (eds. Eric Allard & Yrjo Littunen) (Helsinki: Academic, 1964). Análisis opuesto de Vicenç Navarro, Franquismo o fascismo, Público, 11 de julio de 2013.
Linz tomó como referencia para definir los regímenes autoritarios la teoría del totalitarismo expuesta en 1956 por Carl Joachim Friedrich y Zbigniew Brzezinski. Las diferencias entre los dos tipos de regímenes políticos se exponen en el siguiente cuadro, elaborado a partir del análisis realizado por el historiador español Enrique Moradiellos.
Régimen totalitario (según Friedrich y Brzezinski) Régimen autoritario (según Linz)Presencia de un poder hegemónico, personificado e individualizado en un líder carismático que ejerce su autoridad absoluta de modo monopolístico y sin autonomía apreciable para mandos intermedios.El dictador (o a veces un pequeño grupo) «ejerce su poder dentro de límites formalmente mal definidos, pero en realidad bastante predecibles». Existencia de un partido único de masas que forma parte integral del aparato del Estado y que responde a una ideología precisa y definida.El régimen carece de «una ideología elaborada y directora (pero con una mentalidad peculiar)».Pretensión de control absoluto de todas las actividades políticas y sociales, con la reducción al mínimo o supresión simple de la esfera de la vida social privadaEl partido único ve frenada su pretensión de dominio omnímodo del Estado por la resistencia efectiva de otras instituciones (el Ejército y la Iglesia)Mantenimiento de un alto grado de movilización política de la población a través de canales y vías de encuadramiento oficial: sindicatos, organismos juveniles, grupos de mujeres, etc.Descarta la necesidad de la «movilización política extensa e intensa» («excepto en algunos momentos de su desarrollo») en favor de la «apatía», la desmovilización y el conformismo pasivo de la población.Control policiaco y represión intensa y activa de toda oposición latente o patente y de cualquier grado de libertad de prensa y de comunicación. Existencia de un «pluralismo político limitado» dentro de sus propias filas internas.
La definición de Linz fue criticada por su carácter «formalista» (una limitación que compartía con la teoría del totalitarismo de la que partía) ya que no prestaba atención a las dimensiones sociales y clasistas de los regímenes políticos. Es decir, carecía «de referencias a las clases y grupos sociales que apoyaban al régimen o se beneficiaban de él (o, viceversa, a las clases y grupos sociales que sufrían los efectos del régimen y estaban excluidos de sus beneficios)». También se cuestionaron aspectos concretos de la definición propuesta por Linz como la «contraposición entre una “ideología” totalitaria (precisa, definida y centrada en sí misma) y una “mentalidad” autoritaria (amplia, difuminada y abierta a muchos componentes ideológicos); el carácter relativo del “pluralismo político limitado”, que sólo afectaría a las clases dominantes y ocultaría las concordancias políticas fundamentales en el seno de ese grupo; la posible confusión entre “desmovilización” (como apatía inducida desde el poder) y falta de muestras de rechazo u oposición entre las masas, olvidando la existencia de una disconformidad de fondo ahogada por el temor a la represión; etc.».
En 1974 los sociólogos españoles Eduardo Sevilla Guzmán y Salvador Giner publicaron un artículo en el que criticaron el «formalismo» de la propuesta de Linz y definieron una nueva categoría que denominaron «despotismo moderno» o «absolutismo despótico», opuesta al «absolutismo totalitario» o totalitarismo, en la que aunaban los aspectos sociales con los aspectos políticos formales, y en la que incluían prácticamente los mismos regímenes que había designado Linz como «regímenes autoritarios» (el franquismo, el salazarismo y muchas dictaduras sudamericanas y africanas contemporáneas). En el cuadro siguiente se muestran las diferencias entre la propuesta de Linz y la de Sevilla Guzmán y Giner.
Régimen autoritario (según Linz) Despotismo moderno (según Sevilla Guzmán y Giner)El dictador (o a veces un pequeño grupo) «ejerce su poder dentro de límites formalmente mal definidos, pero en realidad bastante predecibles». «Un modo de dominación de clase en el cual el poder está ejercido por la clase dominante y, en su nombre, por un déspota o una reducida elite».El régimen carece de «una ideología elaborada y directora, pero con mentalidades características».«Una fórmula política de gobierno que incluye una fachada ideológica y la tolerancia de un cierto grado de pluralismo ideológico entre las facciones que componen la coalición de fuerzas dominantes».El partido único ve frenada su pretensión de dominio omnímodo del Estado por la resistencia efectiva de otras instituciones (el Ejército y la Iglesia)«Una serie de colectividades de servicio ―policía, funcionarios, miembros de un partido único, clérigos― que obedecen siempre al jefe o jefes». Descarta la necesidad de la «movilización política extensa e intensa» («excepto en algunos momentos de su desarrollo») en favor de la «apatía», la desmovilización y el conformismo pasivo de la población.«Una mayoría popular a la que se exige obediencia pasiva y que es explotada económicamente por las clases dominantes».Existencia de un «pluralismo político limitado» dentro de sus propias filas internas. «Un pluralismo político restringido de clase dentro de las colectividades de servicio» ―policía, funcionarios, miembros de un partido único, clérigos―.
Hasta cierto punto, una distinción paralela a la de Linz es la que hace Hugh Trevor-Roper entre fascismo y fascismo clerical. La existencia o no de un "autoritarismo de izquierdas" es también objeto de debate.Florencio Jiménez, Psicología de las relaciones de autoridad y de poder, UOC, 2006, ISBN 84-9788-429-9, pg. 151: ... autores, como Stone (1980) niegan la posibilidad de un autoritarismo de izquierdas, defendiendo que los datos y argumentos ofrecidos a favor de ella son inconsistentes. Stone defiende que el autoritarismo es esencialmente de derechas, y que la existencia de posibles autoritarios de izquierdas sería, en todo caso, testimonial ... A su juicio se trata, simplemente, de un mito ... aportar ejemplos históricos de regímenes de izquierdas que han podido actuar "autoritariamente", supone una modificación del nivel de análisis, que pasa de ser psicológico (cuando se habla de personas autoritarias) a sociológico (regímenen autoritarios). Eysenck (1981) ... trató de desmontar las argumentaciones de Stone, a partir entre otras cosas de sus propios estudios, así como de la realidad política social de comportamientos autoritarios en personas o regímenes de izquierdas.
El politólogo español Jaume Colomer explicó en 1996 que las diferencias entre autoritarismo y totalitarismo no eran «de grado, sino de cualidad en la medida en que es posible establecer una diferencia de intencionalidad entre uno y otro sistema: el autoritarismo se propone el sometimiento de la sociedad; el totalitarismo busca la conformación de la sociedad... a un determinado sistema de valores, de comportamientos y de adhesión. Allí donde el autoritarismo se detiene, una vez eliminado cualquier riesgo para la estabilidad del sistema, el totalitarismo sigue persiguiendo unas finalidades que no son ya tan sólo la eliminación de la disidencia, sino la consecución de unos objetivos de ingeniería social cuyo fin es la transformación de las estructuras mismas de la sociedad, incluso en sus niveles de mayor privacidad, para adaptarlas a un determinado referente ideológico fuerte».
Autoritarismo, partido único y voluntad general