El carnaval de Barranquilla es un evento folclórico y cultural celebrado en Colombia.Es sin duda el segundo carnaval más grande de Colombia . Se celebra anualmente en febrero o principios de marzo, entre el sábado y el martes de carnaval, día anterior al Miércoles de Ceniza, el cual da inicio a la Cuaresma.
Cerca de 5.5 millones de personas, entre locales, visitantes nacionales, así como turistas internacionales, participan anualmente de la fiesta entre el inicio del precarnaval y los días propios del carnaval en eventos públicos y privados.
Más de 80 mil hacedores de 845 grupos folclóricos actores en escena y 125 artesanos, participan en los más de 360 eventos del Portafolio de Estímulos del Carnaval de Barranquilla, lo que representa una contribución significativa a la diversificada agenda unificada y completa de la festividad.
El carnaval de Barranquilla es organizado por la empresa distrital Carnaval de Barranquilla, además de iniciativas ciudadanas como el Carnaval de la 44, el Carnaval del Suroccidente, el Carnaval del SurOriente, el Carnaval Gay, la Fundación Tambó, la Fundación Ay, Macondo.
El carnaval de Barranquilla es un acontecimiento en el que se expresa la variedad cultural y el folclor de la Región Caribe de Colombia, así como las más variadas manifestaciones locales, como la música popular y el baile. Su forma organizada data de finales del siglo XIX, aunque algunos investigadores ven en algunas de sus expresiones una extensión de tradiciones coloniales y de las fiestas tradicionales de origen rural. También existen registros de celebraciones semejantes realizadas durante el siglo XIX en Cartagena, Santa Marta y Mompox.
Es considerado el segundo carnaval más multitudinario del mundo y uno de los más conocidos internacionalmente, después de los que se celebran en Río de Janeiro, Brasil. En Barranquilla hay poco más de 200 hoteles, que en los carnavales alcanzan una ocupación del 100%, lo cual equivale a alojar a más de 15.000 personas, el 45% extranjeros.
En su versión 2025, la fiesta se convirtió en el carnaval más visitado de todos los tiempos, registrando un movimiento económico de más de $880.000 millones de pesos.Durante sus 4 días, tuvo más de 6 millones 700.000 espectadores que asistieron a los más de 360 eventos, en su mayoría gratuitos.
Asimismo, la ciudad recibió casi 800 mil visitantes entre nacionales e internacionales que llegaron a disfrutar de la agenda de precarnaval y carnaval.
Por su variedad y riqueza cultural, el carnaval de Barranquilla ha obtenido dos importantes reconocimientos: «Patrimonio Cultural de la Nación», en declaración otorgada por el Congreso Nacional de Colombia el 26 de noviembre de 2001, y «Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad», concedida por la Unesco en París el 7 de noviembre de 2003. En 2006, el carnaval de Barranquilla ocupó el tercer lugar en el concurso para escoger el símbolo cultural de Colombia organizado por la revista Semana con el apoyo de Caracol TV, el Ministerio de Cultura y Colombia es Pasión.
Historia thumb|250px|Tres señoritas en el carnaval de Barranquilla, ca 1890. Origen
Desde tiempos coloniales había diferentes carnavales populares como carnavales en la vecina Cartagena de Indias. Algunas de estas celebraciones fueron traídas por los europeos al Nuevo Mundo; otras florecieron gracias a los cabildos, mandingas, carabalíes congos o minas de negros que hubo en Cartagena. Con el pasar de los años, los carnavales cedieron ante las fiestas de la Candelaria y las Fiestas del Once de Noviembre. Desde la década de 1880, las élites de Barranquilla comenzaron a interesarse por la organización de la fiesta. Según el historiador Adolfo Meisel Roca, esta situación dio pie al traslado a Barranquilla de los carnavales para su establecimiento definitivo en el , cuando la ciudad vivía pleno auge económico y crecía demográficamente. Otros factores que favorecieron la llegada del carnaval a Barranquilla fueron la ausencia de un pasado colonial y la no prominencia de una fiesta religiosa, que permitieron que todos los barranquilleros gozaran de una celebración sin precedentes y sin importar la procedencia o creencia religiosa de los participantes del carnaval.
Durante estos mismos años, comenzaron a organizarse dos de las danzas que se mantienen hasta hoy: el Congo Grande y el Torito, así como los reinados de barrios locales, aunque para 1880 ya había un presidente para toda la ciudad, que, además, pertenecía al primer Club Barranquilla.
No se sabe a ciencia cierta en qué año se realizó el primer carnaval, no obstante, en 1893 un barranquillero que había vivido en Bogotá durante catorce años, expresó a su regreso:
Los datos registrados más antiguos, que hacen referencia a la celebración del carnaval de Barranquilla, se encuentran sin embargo en la correspondencia de un viajero estadounidense, Van Rensselaer, en 1829. Esta crónica describe a una celebración más bien modesta acorde con el tamaño de la población barranquillera de aquel entonces:
Evolución left|thumb|250px|Comité organizador del carnaval, 1908. En esta foto se puede ver Ernesto Cortissoz, empresario colombiano, pionero de la aviación comercial en Colombia y América Latina, y su esposa Esther Rodríguez Con la migración a Barranquilla llegaron expresiones culturales de diferentes regiones. Danzas, música, esculturas y costumbres se mezclaron o se mantuvieron intactas hasta el día de hoy. Muchas de estas manifestaciones que hoy se practican en el carnaval aún se pueden apreciar en poblaciones vecinas al río Magdalena; en otros casos estas danzas desaparecieron de sus lugares de origen. Este intercambio que se dio gracias a la migración fue un aspecto importante para el establecimiento de algunas costumbres del evento, como lo fue la celebración del Bando del Carnaval, acto con el que empieza el precarnaval y el carnaval, que tiene sus orígenes en la lectura al bando público realizada cada 20 de enero, día de san Sebastián, para autorizar e informar sobre las celebraciones que le permitían a los esclavos durante la colonia por parte de las autoridades del Virreinato en la ciudad de Cartagena. De manera análoga, la primera lectura del bando del carnaval de Barranquilla tuvo lugar en 1865 en la calle Ancha, actual paseo de Bolívar, declarando este día como "día cero" para la celebración del carnaval. Este es el primer indicio que muestra la institucionalización del carnaval puesto que hasta el día de hoy se mantiene intacta la tradición de celebrar la Lectura del Bando cada 20 de enero.
Por otra parte, el cronista e historiador Alfredo de la Espriella cuenta que según testimonio orales los llamados "salones burreros" aparecieron hacia 1872 en la calle de las Vacas, que con el paso de los años serían ocupados por el antiguo circo de toros y después por el teatro La Bamba. De la Espriella indica que los salones burreros eran:
El nombre de estos salones, anota el cronista, se debía a que muchas personas estacionaban ahí los burros para bailar y luego marcharse. El auge de estos espacios se debía a que la sociedad barranquillera tenía la necesidad de contar con lugares que permitieran el goce colectivo. En un principio el jolgorio en los salones burreros se daba exclusivamente el día sábado, sin embargo se extendieron al domingo y luego al jueves. Estos lugares gozaron por mucho de éxito, pero con el tiempo irían desapareciendo a medida que el carnaval se organizaba y los salones de baile gratuitos se volvieron comunes y permitieron hacia el último cuarto del en los actuales barrios Abajo y Rebolo el surgimiento de las primeras danzas coreográficas del carnaval como lo fueron la danza del Congo en 1876. Otros espacios como el Club Barranquilla, fundado el 12 de octubre de 1888 y el teatro Emiliano, inaugurado en 1895, se convirtieron en sitios para el encuentro de las clases altas, constituidas en su mayoría por extranjeros asentados en la ciudad a finales de siglo. El historiador Alfredo de la Espriella indica:
Madurez thumb|250px|Alicia Lafaurie Roncallo, primera reina del carnaval, 1918. El desarrollo del carnaval de Barranquilla, visto en función de contextos urbanos y sociales que se modifican, representó un fenómeno dinámico con enormes retos de adaptación para los barranquilleros. Esto, sumado al sentido de pertenencia y acervo colectivo a la tradición folclórica de los barranquilleros, significó un motor importante para la construcción de todos los aspectos que tenían que ver con el carnaval, convirtiéndolo en un referente fundamental para la vida cotidiana de los que habitaron la ciudad. El carnaval se volvió rápidamente en un espacio en el que los pobres, los de clase media y los ricos fueron capaces de compartir la danza, la jovialidad y el orgullo de contar con el evento, evidenciado en los eventos organizados en los que la gente podía participar.
No obstante lo que el carnaval realmente mostraba era un ilusorio paréntesis en el que se rompía con toda norma social. El evento, sin embargo, seguía siendo bastante segregado. Clubes privados organizaban bailes como el Salón Fraternidad, o en la Escuela Pública y el Teatro Emiliano, siempre exclusivamente para socios. En esta época también se creó el cargo de "Presidente del Carnaval", acompañado de una "Junta Organizadora", cuya misión principal era consolidar los intereses de todos los barranquilleros y apoyar las iniciativas que aportaran a enriquecer el carnaval, como lo fue en su momento la creación de la "Batalla de Flores", evento del Sábado de Carnaval organizado por el general Heriberto Vengoechea, que buscaba celebrar de manera simbólica el final de la Guerra de los Mil Días, conflicto civil que estalló el 17 de octubre de 1899 y finalizó el año de 1903 con la firma de los armisticios de Neerlandia y Wisconsin. De la Espriella nos cuenta sobre la Batalla de Flores:
A partir del año de 1918, con la elección de la primera reina del carnaval de Barranquilla, la joven barranquillera Alicia Lafaurie Roncallo, se abrieron las puertas para que muchachas pudientes de la época pudieran ser designadas "soberanas" de las actividades carnavaleras. Sin embargo esta tradición se logra institucionalizar, aunque por voto popular, en el año 1923 con el nombramiento de Reina del Carnaval a Toña Vengoechea Vives, luego de no haberse presentado elección durante 5 años. No fue sino hasta 1936 cuando se volvió costumbre nombrar reinas del carnaval por designación a Lolita Obregón como reina. Ese mismo año, el Comité de Carnaval de la Sociedad de Mejoras Públicas asumió las riendas de la fiesta para realizar la primera Batalla de Flores por la avenida Olaya Herrera.
No se sabe exactamente cómo fue el traslado de los eventos de los salones de baile a las calles de la ciudad, sin embargo uno de los cronistas del viejo carnaval, el prelado Pedro María Revollo, describe con detalle las danzas del carnaval en un ejemplar de 1942 de la revista Mejoras:
El año de 1949 se promulgó "El Sueño del Rey Momo", primer bando escrito por el cronista de las fiestas Alfredo de la Espriella, uno de cuyos apartes decreta:
Otras decisiones importantes que aportaron durante este periodo fueron que en el año de 1967 se realizó la primera Gran Parada, desfile de danzas folclóricas sin carrozas, en 1969 se creó del Festival de Orquestas, competencia musical por géneros que se disputa entre los distintos cantantes y orquestas que se presentan en el Carnaval, y en 1974 por iniciativa de la cantante y compositora Esthercita Forero se llevó a cabo la Guacherna, evento que rescataría una tradición perdida, la de desfiles, cumbiambas y tamboras nocturnas que alegraban los barrios de la ciudad.
Renovación left|thumb|250px|Niños bailarines de la Danza del Paloteo, año 1959.