Un tercio era una unidad militar de infantería del Ejército español durante la época de la casa de Austria, compuesta de un número variable de compañías, con un militar con título de maestre de campo al mando, y unos capitanes comandando cada compañía.

El tercio estaba integrado por soldados voluntarios con oficiales nombrados por el rey, a diferencia de los regimientos, cuyos capitanes eran nombrados por el coronel, que ostentaba el mando del regimiento. En principio, y durante la mayor parte del siglo , solo la infantería española se organizó en tercios, pero a finales del reinado de Felipe II comenzaron a formarse tercios de soldados italianos, valones, y borgoñones, súbditos de los reyes de España.

Dado que los reyes de España intentaron mantener parte de los tercios después de acabada cada campaña, contra lo que venía siendo lo habitual en la mayoría de ejércitos de la época, estas unidades pudieron alcanzar un grado de cohesión y eficiencia tales, que, sumados a la veteranía de buena parte de sus tropas —los llamados «soldados viejos»— hizo que fuesen considerados la espina dorsal de los distintos ejércitos reales.

Esta continuidad hace que puedan ser consideradas las primeras estructuras de un ejército moderno permanente, en contraposición a los ejércitos compuestos íntegramente por levas reclutadas para las campañas y mercenarios contratados.

También reciben ese nombre las formaciones de tamaño regimental de muchas unidades militares y de la Guardia Civil, asimismo la Legión Española, unidad profesional creada para combatir en las guerras coloniales del norte de África, y que se inspiraba en las gestas militares de los tercios históricos. La Legión Española también guarda ciertos parecidos con la Legión Extranjera del ejército francés.

El origen de los tercios. La infantería de ordenanza de los Reyes Católicos thumb|Desembarco de tercios españoles en la batalla de la isla Terceira, en las islas Azores, fresco de Niccolò Granello en la Sala de las batallas del monasterio de El Escorial.

El gran capitán en las guerras de Nápoles (1495-1504) Entre octubre de 1495 y febrero de 1496 se promulgaron tres ordenanzas que sentaron las bases de una futura infantería organizada, pero aún faltaba la experiencia en la segunda guerra de Nápoles para que se adoptase el modelo suizo.

Primera guerra de Nápoles En 1495, las tropas al mando del gran capitán son derrotadas en la batalla de Seminara. Dicha derrota propició que realizara modificaciones tácticas, adoptando modos de combate aprendidos en la guerra de Granada, esquivando el choque y empleando golpes de mano, evitando combatir en batalla campal con los piqueros suizos y los ballesteros gascones del ejército francés. En 1496 las tropas españolas del gran capitán, junto a Liga de Venecia, participan en el asedio de Atella forzando que el virrey francés capitulase en Atella el 27 de julio de 1496.

Segunda guerra de Nápoles (1501-1504) En 1500 se organiza un cuerpo expedicionario para la toma de Cefalonia. Realizado el asedio, dicho cuerpo va a Nápoles, donde dará comienzo a la guerra con Francia por el dominio del reino, o segunda guerra de Nápoles. El ejército, liderado de nuevo por el gran capitán, estaba integrado por unos 3.600 hombres de infantería en 31 capitanías, además de caballería. Los peones, o soldados a pie, tenían tres especialidades u oficios: lanceros, ballesteros y espingarderos, siendo los disparos de los espingarderos en la batalla de Ceriñola, que van a causar enormes bajas en la caballería francesa, el exponente del uso de las armas de fuego que va a caracterizar a los futuros tercios.

La guerra va a resultar exitosa. Aún así, se va a considerar necesario mejorar el sistema copiando algunos elementos usados por lansquenetes alemanes y suizos: los lanceros pasarían a ser piqueros armados con «armaduras a la suiza», unas armas defensivas precursoras del coselete. Las carencias de los lanceros se evidencian en el hecho de que en abril de 1503 se van a incorporar al ejército español en Nápoles 2.500 lansquenetes alemanes, formando los alemanes en el centro del ejército español.

El modelo suizo como base de la infantería de ordenanza de los Reyes Católicos (1503) La estructura militar española, innovada por los Reyes Católicos en la conquista de Granada y por el gran capitán en sus campañas en Italia, estuvo fuertemente influenciada por el llamado «modelo suizo». Los triunfos de la infantería suiza frente a la caballería pesada de Borgoña en una serie de batallas campales revolucionaron los métodos de guerra medievales. La infantería conseguía vencer a la caballería, reina indiscutible de la guerra medieval. En España se adoptó el modelo suizo, por el cual unos cuadros de piqueros bien formados resistían, e incluso derrotaban a la caballería que les atacara.

La eficacia del combate de la infantería de ordenanza de los Reyes Católicos estuvo basada en un sistema de armamento que unía el arma blanca (la pica o lanza larga) con el potencial del arma de fuego —en principio, la espingarda— para pasar luego a la escopeta.

La superioridad de la infantería liderada por el gran capitán sobre el modelo del cuadro compacto suizo residía en su mayor movilidad, y uso más efectivo de las armas de fuego.

En 1503, la Gran Ordenanza reflejó la adopción de la pica larga, siguiendo con la distribución de peones en oficios especializados: ballesteros, espingarderos, y, en sustitución de los lanceros, piqueros.

La infantería de ordenanza en la conquista de Orán (1509) En la jornada de Orán de 1509, las capitanías van a ser por primera vez agrupadas en unidades mayores, denominadas coronelías. En dicha campaña, la infantería se va a organizar en siete coronelías integradas por un número variable de capitanías —entre cinco y dieciséis— un número variable de soldados por capitanía —entre cien y trescientos— y, por ende, un número de soldados diferente en cada una de las dichas coronelías —entre mil y dos mil setecientos aproximadamente—.

Este tipo de unidades que agrupan a varias compañías de infantería mandadas por un superior, en este caso, un coronel, van a ser modelo para los futuros tercios gobernados por maestres de campo.

La antesala de los tercios. Las guerras de Italia en la década de 1520 miniaturadeimagen|Formación de picas de los tercios Entre 1521 y 1530, se van a producir en Italia una serie de guerras con la corona francesa como antagonista, en las cuales, la infantería española del ejército de Italia va a desarrollar unos cambios organizativos, tácticos y armamentísticos, que van a ser la base para la creación de los tercios, tras la ordenanza de Génova de noviembre de 1536.

Escopeteros en las batallas de Bicoca y del Sesia En la batalla de Bicoca, en 1522, estando parapetado tras un foso el ejército imperial, los escopeteros españoles van a derrotar con facilidad a los escuadrones de piqueros suizos que avanzan a su encuentro. En esta ocasión, se va a demostrar la capacidad del fuego sostenido, pero se va a considerar que la existencia del foso o trinchera fue crucial para el desarrollo de la batalla.

Dos años después, en la batalla del Sesia, las tropas españolas bajo el mando de Carlos de Lannoy derrotan al Reino de Francia, en el cruce el río Sesia, las tropas imperiales persiguiendo a las tropas francesas, hiriendo de gravedad al almirante Bonnivet y matando a Pierre Terraill de Bayard. En dicha batalla, se va a evidenciar de nuevo la ventaja que daba a los españoles el uso de armas de fuego como eran las escopetas, esta vez, en una situación dinámica, en la que se intercepta al ejército francés en retirada.

El ejército imperial en Italia del cual las compañías de infantería española forman el núcleo, participa en el sitio de Marsella, pero debieron retirarse ante la férrea defensa francesa y la aparición de refuerzos de estos últimos.

Escopeteros y arcabuceros en la batalla de Pavía La infantería española alcanza uno de los puntos más álgidos en la batalla de Pavía, derrotando al ejército francés capitaneado por el rey Francisco I. Amén de las consecuencias histórico-políticas de la captura del rey de Francia, y de la captura o muerte de muchos nobles franceses, se va a demostrar la capacidad ofensiva de las bocas de fuego españolas, organizadas en escopeteros y arcabuceros, que van a atacar a los hombres de armas franceses, caballería que era considerada como la mejor de Europa. Además, va a quedar patente la potencia del arcabuz, arma de fuego similar a la escopeta, pero de mayor calibre que ésta. Los mil quinientos escopeteros y los mil arcabuceros españoles en la batalla de Pavía, unos 2 500 hombres armados con armas de fuego de un total de 7 500 soldados de infantería española van a evidenciar que era posible derrotar a la caballería, no solamente de modo estático, como los cuadros de picas, resistiendo a su carga, sino en un modo dinámico, disparando contra ellos. La adopción del arcabuz va a ser el cambio técnico principal que dará lugar a más cambios de orden táctico y organizativo en la infantería.

La importancia de las armas de fuego tras Pavía En mayo de 1527 las tropas imperiales participan en el saco de Roma, papa, Clemente VII. En 1528 fue necesario resistir a los franceses durante el asedio de Nápoles, bajo la dirección de Hugo de Moncada, consiguiendo levantarse el sitio por una plaga que asoló al campo francés. En otoño de 1529, unos setecientos arcabuceros españoles ayudan en la defensa de Viena frente a los turcos.

En 1529, Carlos V acude a Italia con un total de 8.270 hombres en veintidós compañías, en las cuales los arcabuceros van a superar a los escopeteros en una relación de 2:1. En ese mismo año tiene lugar el sitio de Florencia, restaurando el gobierno ducal. La infantería española va a demostrar, en presencia del emperador Carlos, su potencial como base del ejército instrumento clave en sus políticas dinásticas.

Durante esta década se van a dar pasos clave para la constitución del tercio: se va a crear la figura del maestre de campo, y se va adoptar el arcabuz como arma básica ofensiva de la infantería. Aunque en esta época aún no había tercios, las diferencias en cuanto organización, táctica y armamento con los tercios que van a existir a partir de 1536, van a ser mínimos. Es por ello que varios autores ven a esta década, y no los tiempos del gran capitán, como los de la verdadera génesis de los tercios.

Las ordenanzas militares como punto de creación de los tercios