Literatura de la República Dominicana hace referencia a las obras escritas en el país o fuera de él por escritores,Ver listado de escritores dominicanos en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Escritores_de_República_Dominicana ya sea por nacionalidad o ascendencia. Aunque solo puede hablarse con rigor de literatura dominicana en relación con las obras escritas tras la Independencia Dominicana, se acostumbra incluir la producción literaria de la época colonial.
Durante la etapa colonial, Cristóbal de Llerena escribe el entremés Octava de Corpus Christi y, Leonor de Ovando escribe algunos sonetos, por lo que se le considera la primera mujer en escribir poesía de este lado del mundo.
La literatura dominicana moderna tuvo su inicio con la fundación de la primera sociedad cultural Los Amantes de las Letras, a la que pertenecieron Manuel de Jesús Galván, José Gabriel García, Francisco Javier Angulo Guridi, Manuel de Jesús Heredia, Manuel Rodríguez Objío, entre otros.
La literatura de República Dominicana continúa en flujo y en busca de mayor proyección dentro y fuera del territorio nacional, aunque los autores dominicanos han cultivado las variadas manifestaciones del que hacer literario, reflejando en sus obras la mezcla de elementos españoles, africanos e indígenas que se da en el Caribe y la influencia de sucesivas emigraciones por motivos políticos y económicos.
La poesía, la novela, el cuento, el ensayo y la historia han expresado el discurrir político, social y económico del país que desde la hazaña del descubrimiento se ha impregnado de múltiples corrientes de pensamiento, sobre todo europeas y estadounidenses inicialmente, y del lejano oriente en las producciones de algunos escritores de finales del .
La poesía ha tenido exponentes prominentes. El fue uno de los que más robusteció el género, aunque el fue todavía más prolífico y significó la evolución hacia su madurez, con el surgimiento de las vanguardias.
Aunque se desarrolló tardíamente, la novelística dominicana ha tenido exponentes importantes en el país. Surgida bajo la influencia del romanticismo francés de Víctor Hugo, en ella es posible destacar tres momentos importantes de acuerdo a su tipología y temática: la novela de la caña, la bíblica y la costumbristas
El cuento ha tenido más trascendencia que la novela y su principal exponente en el ha sido Juan Bosch, maestro del género en Hispanoamérica. El escritor y político escribió tres significativas colecciones de relatos tituladas Cuentos escritos antes del exilio, Cuentos escritos en el exilio y Más cuentos escritos en el exilio. El cuento moderno se inicia en la segunda fase del , es decir, tardíamente en comparación a otros países.
Durante décadas, los intelectuales dominicanos han tenido en el ensayo un escenario que han ampliado y desarrollado con talento. Destacan los ensayos políticos de los independentistas, los conservadores y los restauradores. Uno de sus mejores exponentes en la arena internacional fue don Pedro Henríquez Ureña, reconocido autor de ensayos académicos sobre temas literarios.
La pasión local por los temas históricos, sobre todos los que abordan el tema de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y otros episodios políticos trascendentales, ha influido en el desarrollo de historiadores de fuste en diferentes épocas de la República.
La Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Cultura otorgan cada año el Premio Nacional de Literatura.
La poesía
La trilogía sobresaliente de la poesía dominicana del la conforman Salomé Ureña, José Joaquín Pérez y Gastón Fernando Deligne. Son los tres pilares en los que descansa la poesía de la época en sus vertientes patriótica, indigenista y psicológica. Pero no es sino en el cuando la poesía alcanza la categoría de moderna, con el surgimiento de las vanguardias.
La poesía es el género más cultivado desde Manuel María Valencia, el primer poeta romántico, pasando por Fabio Fiallo y otros que asimilan las influencias de las corrientes literarias europeas, hasta la irrupción incipiente del modernismo plasmado en tres figuras importantes: Valentín Giró, Ricardo Pérez Alfonseca y Osvaldo Bazil. Las influencias de Darío aminoran con la aparición del postumismo, hacia 1921. Otilio Vigil Díaz, quien introdujo las vanguardias en las letras dominicanas, fue gran renovador de la lírica nacional, influido por el simbolismo francés. Así, funda el primer movimiento poético de carácter unipersonal, al que se le sumó Zacarías Espinal y al que denominó vedrinismo porque en sus versos intentaba hacer las piruetas que hacía en el aire el aviador francés Jules Vedrines.
Vigil Díaz introduce la modernidad al crear el verso libre y el poema en prosa con sus libros Góndolas (1912) y Galeras de Pafos (1921). Después de él, la poesía dominicana vive otro gran momento representado por Domingo Moreno Jimenes, al fundar, junto al filósofo Andrés Avelino y al poeta Rafael Augusto Zorrilla, el citaado postumismo. Redactan un manifiesto que agrega a las vanguardias una poesía de carácter nacionalista que rescate el color local, el paisaje y la identidad del hombre dominicano. Con esta escuela la tradición poética dominicana se renueva para incubar nuevas voces que la fortalecen.
A este movimiento le sigue el de la Poesía Sorprendida, el grupo más pujante y de una gran apertura estética, conformado por grandes poetas como Franklin Mieses Burgos, Mariano Lebrón Saviñón, Antonio Fernández Spencer, Aída Cartagena Portalatín, Freddy Gatón Arce, entre otros. Este conjunto de poetas tenía como lema la “poesía con el hombre universal”, contrario al postumismo.
Después le sigue la generación de los Independientes del 40, integrada por Manuel del Cabral, Héctor Incháustegui Cabral, Pedro Mir y Tomás Hernández Franco, los cuales publicaron poemas emblemáticos como Compadre Mon, Hay un país en el mundo, Poema de una sola angustia y Yelidá.
De los sorprendidos se desprende otro grupo de poetas llamados la Generación del 48, conformada, entre otros, por Víctor Villegas, Máximo Avilés Blonda, Lupo Hernández Rueda, Luis Alfredo Torres, Rafael Valera Benítez y Abelardo Vicioso.
En los años 1970, a partir de la caída del régimen de Trujillo, surgen los escritores de la Generación del Sesenta con Marcio Veloz Maggiolo, Ramón Francisco, René del Risco, Jeannette Miller y Miguel Alfonseca.
En la misma década, y como consecuencia de la Guerra de abril del 65, nace el movimiento llamado Poetas de Postguerra (o Joven Poesía), con Mateo Morrison, Andrés L. Mateo, Enriquillo Sánchez, Tony Raful, Alexis Gómez Rosa, Enrique Eusebio y Soledad Álvarez, entre otros.
En los años 1980 aparece un movimiento poético en diversas tendencias haciendo tambalear el establishment literario del momento (el desencanto de posguerra) sentando las bases para una ruptura(que no se produjo en lo inmediato) con aquella generación. El movimiento llevó a la formación de grupos como el Taller Literario César Vallejo: Juan Brijan, José Mármol, Miguel Jiménez, Tomás Castro, Dionisio de Jesús, César Zapata, Leopoldo Minaya, Rafael García Romero, evans Lewis, Juan Manuel Sepúlveda, Roberto Reyes, Marcial Mota, Julio Mercedes, Zaida Corniel, Irene Santos, Carmen Sánchez, Dulce Ureña, José Siris, Ylonka Perdomo, Josemon Tejada y muchos otros.
Surgen en ese período los poetas de Y Punto (integrado básicamente por publicistas, pintores y poetas) y El Círculo Francisco Urondo,integrado por León Félix Batista, Atilano Pimentel, Víctor Bidó, José Alejandro Pena, Juan de la Cruz, Nicolás Guevara y Miriam Ventura. Se producen las discusiones y los contrastes de lugar entre unos poetas y otros, nace el Círculo de Mujeres Poetas de la República Dominicana, conformado por Chiqui Vicioso, Carmen Imbert Brugal, entre otras.
Variadas eran las tendencias, así como voces independientes de gran calidad, como Sally Rodríguez y Martha Rivera (Martha Rivera-Garrido), se aunan las tendencias y a todo el espectrum literario con sus distancias y diferencias, llegando a identificarse la poesía femenina, la Poesía de la Crisis y la poesía del Pensamiento.
La migración jugó un papel importante, porque muchos poetas se dispersaron y establecieron en Puerto Rico, Alemania, Estados Unidos, debilitándose algunos espacios y cerrándose definitivamente otros.
Surge otro grupo de poetas importantes como Ángela Pena, Aurora Arias y Marianela Medrano, quienes conformaron el segundo Círculo de Mujeres poetas de la República Dominicana.
Voces de los noventa: Medar Serrata, Ramón Saba y César Sánchez Beras
Cabe destacar poetas de transición de finales de los años setenta y principios de los ochenta, como José Enrique García y Cayo Claudio Espinal.
La novela
La primera novela escrita por un dominicano fue El montero (1856, publicada en París), de Pedro Francisco Bonó, aunque algunos historiadores de la literatura dicen que la primera novela dominicana es Los amores de los indios (1843, La Habana) de Alejandro Angulo Guridi o incluso Cecilia, del mismo autor, que, aunque publicada incompleta en el semanario dominical El Progreso (números 1-3 y 5-8, 1853) había salido antes en el periódico El Eco de Villaclara, en Cuba y como este escritor y periodista permaneció en ese país hasta 1851, la novela es de ese año o incluso anterior.Miguel Collado. «¿Cuál es la primera novela publicada por un dominicano?» Luego le siguió La fantasma de Higüey (1857, La Habana) de Francisco Angulo Guridi, hermano de Alejandro. Corresponde a Francisco la primera novela dominicana impresa en la República Dominicana: La Campana del Higo. Tradición dominicana", que salió en la imprenta García Hermanos en 1866.
La novela dominicana hasta el no ha tenido en el país la pujanza de otros géneros como la poesía, el ensayo y el cuento, a pesar de la gran novela indigenista Enriquillo (1879) de Manuel de Jesús Galván.
Se ha clasificado la novelística dominicana en tres grandes períodos que corresponden a las novelas escritas antes de 1930, las escritas de 1930 a 1960, y las escritas después de 1960, relacionándose dicha clasificación a los aconteceres históricos de la nación en vez de a movimientos literarios firmes.
La novela, a diferencia de la poesía, es un género tardío en la República Dominicana, que surge bajo la influencia del romanticismo francés de Víctor Hugo. Un gran hito de la novelística dominicana lo constituye Sólo cenizas hallarás (bolero) de Pedro Vergés, con la que obtuvo los premios Blasco Ibáñez y el de la crítica en España en 1980.
La novela dominicana acusa tres momentos importantes de acuerdo a su tipología y temática: la novela de la caña, representada por Cañas y bueyes de Francisco Moscoso Puello, Over de Marrero Aristy y Jengibre de Andrés Pérez Cabral.
Luego está la novela bíblica de Carlos Esteban Deive, Veloz Maggiolo y Ramón Emilio Reyes y la novela propagandística como Los enemigos de la tierra de Andrés Requena, Trementina, clerén y bongó y novelas costumbristas como La cacica de Rafael Damirón, Baní o Engracia y Antoñica de Francisco Gregorio Billini, La mañosa de Juan Bosch y la trilogía de Héctor García Godoy, compuesta por Rufinito, Guanuma y Alma dominicana .
Entre los novelistas más consagrados y de mayor proyección internacional se encuentran Marcio Veloz Maggiolo, autor de una decena de novelas, versátil escritor, pues ha cultivado, además, el cuento, el ensayo histórico-arqueológico y el teatro; Aída Cartagena Portalatín, que junto al primero, funda la novela experimental, Veloz Maggiolo con Los ángeles de hueso (1967) y Aída con Escalera para Electra (1970). Otras novelas dignas de mencionarse en este periodo son La sangre de Tulio Manuel Cestero, Over de Ramón Marrero Aristy, La mañosa de Bosch, Biografía difusa de Sombra Castañeda de Veloz Maggiolo, La balada de Alfonsina Bairán de Andrés L. Mateo.