Baeza es un municipio y localidad española perteneciente a la provincia de Jaén, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está integrada en la comarca de La Loma y es cabeza del partido judicial de Baeza. Cuenta con una población de .
El 3 de julio de 2003 la UNESCO declaró los conjuntos monumentales renacentistas de Úbeda y Baeza Patrimonio de la Humanidad. Como la catedral de la Natividad de Nuestra Señora.
Además, destaca como centro de producción de aceite de oliva.
Denominada por el romancero Nido Real de Gavilanes merced a las hazañas de la Compañía de los Doscientos Ballesteros del Señor Santiago, fue un punto clave en la conquista de al-Ándalus por los reyes cristianos; pasando definitivamente al reino de Castilla en 1226. Atalaya sobre el Guadalquivir, la posesión de su alcázar (considerado como inexpugnable) aseguró la retaguardia castellana, la vez que supuso una amenaza constante para los reinos islámicos situados al oeste y al sur del Guadalquivir; una amenaza que se hizo efectiva durante los más de dos siglos de lucha fronteriza que separaron la incorporación de Baeza al reino de Castilla y la caída del reino nazarí de Granada (1492).
Durante el período de gran crecimiento demográfico y económico que supuso la mayor parte del , y aún en parte del , Baeza construyó sus edificios públicos y administrativos con alto sentido de capitalidad y con la más alta dignidad, conformando así, junto con las construcciones eclesiásticas, un tejido urbano caracterizado por una monumentalidad que ha dado a la ciudad un encanto especial a los ojos del visitante.
Geografía miniatura|izquierda|Vista de Baeza Se encuentra a unos 48 km al noreste de la capital provincial, Jaén, y limita por el este con el municipio de Úbeda, con el que comparte la capitalidad de la histórica Comarca de La Loma.
En la escalera monumental del edificio plateresco del Ayuntamiento (en su primer escalón) está marcado un círculo que históricamente señala este punto como el centro geográfico del Reino de Jaén, el kilómetro cero provincial. De hecho, no fue hasta finales del cuando la ciudad de Jaén tomó el relevo a Baeza, en todos los ámbitos, como cabeza del Santo Reino que devino en la actual provincia. La ciudad, que en la Reconquista encabezó el actual territorio que ocupa hoy la provincia de Jaén, actualmente sigue siendo en cierto modo el alma histórica de esta provincia, y resume la esencia de lo jiennense.
Topografía Situada en lugar dominante de la muy histórica comarca de La Loma y en la margen derecha del Guadalquivir, que discurre a corta distancia por su alto valle, se alza la ciudad de Baeza, de antiquísima historia. La ciudad se encuentra asentada sobre tres cerros y el pequeño valle que queda en medio, en una posición bastante elevada sobre el valle del Guadalquivir, situación propicia para ser una plaza de muy importante ubicación desde la antigüedad.
El término municipal de Baeza limita con los términos municipales de los siguientes pueblos: Ibros, Rus, Úbeda, Begíjar, Mancha Real, Jimena, Bedmar y Garcíez y Jódar.
Clima Baeza, al igual que el resto de La Loma presenta un clima mediterráneo-continental, con unos inviernos bastante fríos, (6 °C de temperatura media en enero) y unos veranos calurosos, aunque sensiblemente menos que en el cercano valle del Guadalquivir (26 °C en agosto). Su temperatura media anual es de unos 15 °C. Las lluvias se concentran principalmente entre los meses de octubre y mayo, siendo los veranos muy secos. n Baeza, los veranos son cortos, cálidos, áridos y mayormente despejados y los inviernos son muy frío y parcialmente nublados. Durante el transcurso del año, la temperatura generalmente varía de 0 °C a 35 °C y rara vez baja a menos de -4 °C o sube a más de 39 °C. Las precipitaciones medias superan los 500 mm por año.
Historia
Prehistoria miniatura|Vista de sierra Mágina desde la sierra de Cazorla
Se puede hablar de una "prehistoria" relevante en Baeza por los varios yacimientos arqueológicos que se han catalogados. Aunque hasta la Edad del Cobre, a mediados del III Milenio a. C., no aparecen según los muestreos ciertos grupos humanos de entidad significativa, es cierto que del V milenio a. C. hay datos de existencia en la zona de grupos epipaleolíticos en lo que respecta a sus hábitos de vida, caracterizados por una supervivencia de cazadores y recolectores. Mil años después acudirán comunidades de más al sur, concretamente de las cuevas y abrigos de Sierra Mágina; se trata de grupos que traen consigo formas neolíticas basadas en la actividad agraria y en ciertos avances técnicos como el pulimento de la piedra y la cerámica. Todo ello ha sido documentado en yacimientos como el de Los Horneros, Los Morales y Toya. En la Edad del Cobre aparecen poblados de cabañas, algunos amurallados, mirando al Guadalquivir, donde las tierras eran más fértiles. Se trata ya de una economía ciertamente diversificada: agricultura, aprovechamientos forestales, ganadería, pesca y caza, con utensilios y herramientas de muchos tipos. En la Edad del Bronce aparecen nuevos poblados; las actividades siguen siendo prácticamente las mismas y a través de los ajuares funerarios se percibe cierta estratificación social.
En el cerro del Alcázar, al sur de la ciudad, existió una de estas ciudades íberas durante al menos trescientos años. Estaba amurallada y con cabañas intramuros bajo las cuales se llevaban a cabo enterramientos. En este cerro se ubicaron sucesivos poblados íberos a partir del
Historia antigua Las distintas fuentes clásicas, ya sean escritas o epigráficas, mencionan a la Vivatia, cuya relación con dicha cultura se remonta a la época del Imperio, allá por el . Fue adscrita primero a la Hispania Citerior, pagando tributos pero con leyes propias. En el de nuestra era se la incluyó en el Conventus Carthaginensis (Provincia Tarraconense), cuya administración y economía estaban regidas por Cartago Nova y la vecina ciudad capital de Cástulo. Décadas más tarde, Vespasiano le otorgaría la categoría de Municipio Flavio, hecho que le confería superior rango administrativo sobre las "villae" de la comarca. Es una época en la que Vivatia es lugar fundamental en las vías de comunicación por las que transcurre la plata que era trasportada desde las minas de Sierra Morena hacia la costa levantina.
En época posterior, al final del imperio romano Biatia o Beatia, recoge el testigo de capitalidad de la provincia que ostentaba Cástulo, al trasladarse aquí la ceca y el obispado. También se verá afectado el territorio con las oleadas de invasiones bárbaras, en el , aunque la oligarquía hispanorromana mantendrá su importancia en la comarca hasta la imposición de la autoridad visigoda en el . La aristocracia goda se funde con la hispanorromana y se hacen con todos los resortes del poder; el campesinado está compuesto en su mayoría por hispanorromanos, la clase social más numerosa, compuesta de propietarios de tierra, colonos y esclavos, siendo ya incipiente la minoría judía dedicada a la empresa y el comercio.
En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia, sufragánea de la archidiócesis de Toledo que comprendía la antigua provincia romana de Cartaginense en la diócesis de Hispania. Aún se conservan restos visigodos bajo algunos edificios, como parece ser el caso del arco embutido en uno de los muros de la iglesia románica de Santa Cruz.
Edad Media miniatura|Monumento a Fernando III el Santo, localizado en Baeza Vuelven los cambios con la llegada de los musulmanes, a la que llamaron Bayyasa, en el . El territorio se redistribuye entre hispanogodos, las tribus árabes y los Omeyas; mientras la Iglesia, aunque continúa existiendo, pierde poder económico. Los muladíes (convertidos al islam) y los mozárabes (cristianos que permanecen en al-Ándalus) conformaron estructuras sociales no muy distintas a las previamente existentes.
Tras periodos diversos de crisis que conducen a la caída del Califato, llega la época de los reinos de Taifas durante la cual Bayyasa será sometida por unos y otros. En 1147 es reconquistada por Alfonso VII el Emperador con la supuesta ayuda de San Isidoro de Sevilla que se le aparece en sueños mientras la asediaba. Para honrar esta toma se creó en la ciudad capital de León la cofradía del Pendón de Baeza. La ciudad acuñará moneda para el rey leonés bajo el gobierno del gobernador procristiano Abdallaziz.
Diez años después los almohades la conquistan. Sin embargo, el 16 de julio de 1212, las tropas cristianas comandadas por el castellano Alfonso VIII destruirán el Imperio Almohade casi por completo en la batalla de las Navas de Tolosa. En unas terceras taifas, Bayyasa se erige en capital de una efímera Taifa de Baeza que comprendía una amplia zona de Jaén y Córdoba. Su "emir" Abd Al·lah al-Bayyasi se declaró vasallo de Fernando III, apoyándole en campañas contra otros emires musulmanes. Al-Bayyasi murió asesinado a traición en Almodóvar del Río y el 30 de noviembre de 1227 Fernando III, el Santo, toma posesión definitiva de Baeza en nombre del hijo de aquel, Abd al-Mon, aunque finalmente integra la ciudad en el Reino de Castilla. Los musulmanes expulsados viajan al sur y se establecen en el Albaicín de Granada.
Hasta la reconquista de Jaén en 1246 Baeza es la capital del efímero Reino de Baeza, después integrado en el nuevo Reino de Jaén. Igualmente también se traslada la titularidad de la diócesis a la nueva capital del reino. En este periodo el nombre de la ciudad fue tomado como apellido.
Fernando III dota a Baeza del Fuero Conquense, con la pretensión de atraer a población de territorios cristianos del norte, y funda en ella la Compañía de los doscientos ballesteros del Sr. Santiago. Enrique II hace grandes donaciones a sus seguidores en la región y así la oligarquía consolida en ella su poder. A partir de esta época dos poderosas familias, los Benavides y los Carvajales se enfrentan entre sí en lo que se puede denominar "guerra civil baezana", cuyo fin estuvo determinado por la actuación decisiva de Isabel la Católica, que para prevenir nuevas pugnas mandó demoler el imponente Alcázar de la ciudad, sito en el cerro homónimo.
Edad Moderna miniatura|izquierda|La Antigua Universidad de Baeza, desde la calle conde de Romanones
En los siglos y la economía baezana crece merced a la gran producción cerealística, de harinas, maderas, azafranes, sedas, vid y olivo, además del peso de la caballería y la ganadería, lo que se proyecta en una gran industria de paños y curtiduría con el consiguiente comercio de estas manufacturas. A mediados del XVI la población de Baeza duplica ya la del siglo anterior y su riqueza agrícola, ganadera, industrial y comercial potencia una pequeña nobleza que quiso proyectar su estatus social tanto a través de la monumentalidad de sus casonas como de los edificios públicos desde los que regía colectivamente la vida de la ciudad; los mismos que hoy dotan de esplendor y encanto a la misma.
No obstante, durante el se produjo una recesión económica paralela a la del resto de España; todo ello motivado por la descabellada política de los sucesores de Felipe II (Felipe III, Felipe IV, Carlos II), sobre todo con relación al exterior, por las continuas guerras estériles, tan gravosas para la economía y la población. Solo decir que de tener excedentes de cereal, se hubo de pasar a la importación de grano, lo que hundió aún más la economía.