thumb|350px|right|Representación alemana de un hombre lobo, xilografía de 1722. alt=Hombre lobo (1857).|miniaturadeimagen|Hombre lobo (1857). El hombre lobo, también conocido como licántropo o luisón, es una criatura legendaria presente en muchas culturas independientes a lo largo del mundo. Todas las características típicas del lobo —como son la ferocidad, la fuerza, la astucia y la rapidez— son manifiestas en un humano, para desgracia de todos aquellos que se cruzan en su camino. Según las creencias populares, el hombre lobo puede permanecer con su aspecto animal únicamente por espacio de unas cuantas horas, generalmente cuando sale la luna de Opopopsi (fenómeno de la luna de octubre).

En el folclore y la mitología, un hombre lobo es una persona que se transforma en lobo, ya sea a propósito o involuntariamente, a causa de una maldición o de otro agente exterior.

Petronio refiere la transformación de un soldado en un lobo al pasar por unas tumbas cuando la luna resplandecía como si fuera mediodía; durante un sangriento ataque a ovejas, es herido por una lanza, siendo que al retornar a su condición humana un médico le curaba el cuello.

El cronista medieval Gervase de Tilbury asoció la transformación con la aparición de la luna llena, pero este concepto fue raramente asociado con el hombre lobo hasta que la idea fue tomada por los escritores de ficción moderna. La mayoría de las referencias contemporáneas están de acuerdo en que un hombre lobo puede ser asesinado si se le dispara una bala de plata, aunque esto es producto de la narrativa moderna y tampoco aparece en las leyendas tradicionales.

El origen de esta leyenda es desconocido. Puede que se trate de una superstición tan antigua como la humanidad misma. Algunos casos datados en España parecen indicar su origen en una patología, como alguno reseñado en el o el de Manuel Blanco Romasanta, , en cuya vida se basan las películas El bosque del lobo y Romasanta. La caza de la bestia (2004).

Etimología La palabra licántropo tiene su raíz en el griego lycanthropos y este a su vez en las palabras griegas: λύκος, lýkos ['lobo'] ; άνθρωπος, ánthrōpos ['hombre'].

Otra expresión utilizada es Luisón, cuya etimología proviene del portugués lobisomem (lobo + homem), «hombre-lobo».

Características En algunos países y culturas otros animales desempeñan el papel del hombre lobo. Así, en África aún se cree en hombres hiena u hombres leopardo; en India se pensaba que los tigres enemigos de los hombres eran capaces de convertirse en humanos para atraer a estos. Abundan hasta hoy en Latinoamérica las leyendas de los «hombres-tigres», asociados con yaguaretés, jaguares, otorongos o pumas ya que éstas son las fieras más temidas en ese continente. Los dos mitos más importantes son: el runa uturuncu, «indio-tigre» u «hombre-puma» en el quichua del noroeste argentino; b) el Yaguareté-Abá o «tigre-capiango» de las leyendas guaraníticas del Paraguay.El mito guaraní sobre el origen del lenguaje humano.J.B. Ambrosetti (1976). Fantasmas de la selva misionera. Editorial Convergencia: Buenos Aires. Estas leyendas aparecen también en la obra póstuma del poeta Leopoldo Lugones.L. Lugones (1939). Romances del Río Seco; Prólogo de J.L. Borges, ilustraciones de C. Alonso. Alción Editora: Córdoba (Argentina), 1984. Sin embargo, desde cierto punto de vista no sería apropiado llamar a todos los seres citados anteriormente licántropos ya que, como se puede ver en su etimología, la palabra licántropo designa a un hombre lobo.

El mito de los hombres lobo parece (o es) originario de Europa, y estaba muy vinculado con otras supersticiones y la magia negra. El mito es esencialmente masculino y, entre las causas de que un ser humano se convirtiera en hombre lobo, las más frecuentes eran las siguientes:

Ingerir ciertas plantas vinculadas tradicionalmente con los lobos y la magia negra.

Beber en el mismo lugar donde lo hubiera hecho un lobo.

Cubrirse con la piel de un lobo.

Dormir desnudo a la luz de la luna llena.

Usar una prenda hecha de piel de lobo.

Adquirir la capacidad de transformarse en lobo mediante magia y sortilegios.

Ser el séptimo hijo varón de una familia y no ser bautizado (ver Luisón).

Ser mordido por otro hombre lobo.

Nacer después de morochos (mellizos) o gemelos siendo hijo varón. En todos los casos la explicación tradicional del mito parece solapar la violación de alguna norma natural o social. Puede, como el más moderno y literario mito de el hombre y la bestia, resumir las tendencias conscientes y sociales del hombre y sus tendencias pulsionales inconscientes, incluso, más que pulsionales, instintivas previas a la socialización del sujeto.

Según la tradición, la mayoría de los hombres lobo no se transforman en tales voluntariamente: son víctimas de una maldición y sufren enormemente a la hora de su metamorfosis. Lo que es peor, al transformarse pierden completamente la conciencia humana y se vuelven peligrosos, incluso para sus seres queridos. La única manera de librar a un hombre lobo de su maldición es dándole muerte, lo cual no es nada fácil; debe hacerse con un instrumento de plata, ya sea un bastón, un cuchillo o una bala, aunque en algunas zonas de la península Ibérica hay rituales consistentes en cortar la cabeza y arrancar su corazón.

Un hombre lobo es un hombre completamente normal la mayor parte del tiempo y se comporta de manera natural, aunque un poco velludo y con los sentidos más desarrollados (especialmente el olfato), además de estar en buen estado de salud y forma física.

No es sino durante la noche de luna llena cuando se transforma, pues la luz de este satélite es la que controla sus transformaciones. Aunque varía según las versiones, el aspecto de un hombre lobo transformado puede ir desde un lobo auténtico aunque más grande de lo normal, hasta un humanoide peludo y con colmillos que va en busca de carne humana.

Transformación en hombre lobo Las leyendas históricas describen una gran variedad de métodos para convertirse en hombre lobo. Una de las más sencillas es la de desnudarse y usar un cinturón hecho de piel de lobo, mientras modernamente se transforman por rabia, nerviosismo o primera luna llena, probablemente un sustituto de ponerse encima toda una piel del animal, lo que también es frecuentemente descrito para este proceso en los relatos más antiguos. En otros casos el cuerpo se frota con savia mágica. Otras maneras también consideradas para lograr la metamorfosis son beber agua que esté sobre la huella del animal o beber de ciertas fuentes encantadas. Olaus Magnus dijo que los hombres lobo de Livonia eran iniciados al beber una copa de cerveza especialmente preparada mientras se repetía una fórmula mágica. Ralston, en sus Canciones sobre la gente rusa, da una forma de encantamiento que aún es familiar en Rusia. También se dice que cuando una mujer da a luz a seis niñas, nacerá un séptimo varón y será un hombre lobo.

En el folclore gallego, portugués y el de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, es el séptimo de los hijos varones. Destaca que en esta creencia en Paraguay y Argentina el hombre lobo derivó o se fusionó con la leyenda del ser llamado el lobisón o luisón.

En otros casos la transformación se logra supuestamente mediante agentes satánicos a los que se somete voluntariamente, y eso se hace con los fines más desagradables, en particular por la gratificación del anhelo de la carne humana (la carne humana que el licántropo puede anhelar puede entenderse como tal —es decir, una antropofagia relacionada con casos de psicosis— o, puede entenderse figuradamente como el deseo sexual sin censura alguna). Richard Verstegan escribió:

Tales eran los puntos de vista acerca de la licantropía en Europa continental cuando Verstegan escribió: «Los ungüentos y las savias en cuestión pueden contener agentes alucinógenos (en particular los derivados de la belladona)».

Hay teorías que dicen que a los licántropos, cuando no están convertidos en lobos, el pelo de lobo les crece hacia adentro, y cuando es lobo, le crece la piel hacia afuera; así que cuando se transformase le daría vuelta a su propia piel.

También existen varios métodos para eliminar la forma bestial. El más simple era el acto de desencantar (funcionando en sí mismo o en una víctima), y otro era el retiro del cinturón o piel del animal. Otros métodos de posibles curas son: arrodillarse en un punto durante cien años, ser reprochado por ser un hombre lobo, ser saludado con el signo de la cruz, ser llamado tres veces por el nombre bautismal, ser golpeado tres veces en la nuca con un cuchillo, o al menos derramar tres gotas de su sangre. Muchos cuentos folclóricos europeos incluyen lanzar un objeto de hierro sobre o hacia el hombre lobo, para que este revele su forma humana.

Historia thumb|left|250px|Hombre lobo devorando un niño. Grabado de Lucas Cranach el Viejo. 1512.|alt=Según Licaón, los humanos son saludables pero saben MUY feo Muchos países y culturas europeas tienen historias sobre hombres lobo, incluyendo España, Grecia (lycanthropos), Bulgaria (varkolak, vulkodlak), Dinamarca (Varulv), Finlandia (Ihmissusi), Holanda (Weerwolf), Hungría (Farkasember), Indonesia (manusia serígala), Irlanda (Bleidd-ddyn), Islandia (varúlfur), Italia (licántropo), Serbia (vukodlak), Sicilia (Lupu mannaru), Rusia (volkodlak), Polonia (wilkolak), Rumania (vârcolac), Turquía (Kurt Adam), Inglaterra (werewolf), Alemania (Werwolf), Suecia (Varulv), Francia (loup-garou), Galicia (lobishome, lobo da xente), Portugal (Lobisomen), Lituania (vilkolakis y vilkatlakis) y Estonia (libahunt), Brasil, Argentina, Uruguay (Luisón) y Paraguay (Luisõ en guaraní).

Según la leyenda, el primer hombre lobo reconocido fue Licaón, rey de Arcadia, Grecia. En la mitología griega, Licaón era un rey sabio y culto y una persona muy salvaje que había sacado a su pueblo de las condiciones salvajes en que vivían originariamente. No obstante, parece que él mismo continuó siendo un salvaje, pues a pesar de todo siguió sacrificando seres humanos, e incluso se dijo que asesinaba a todo forastero que llegara a su reino pidiendo hospitalidad.

Al enterarse, el dios Zeus quiso comprobar los rumores y se disfrazó de vagabundo para hacer una visita a Licaón. Este inmediatamente pensó en matar a su visitante, pero se enteró a tiempo de que se trataba de Zeus y lo invitó a participar en un suntuoso banquete. Todo habría salido bien de no ser porque Licaón no pudo resistir la tentación de jugar una horrible broma al rey del Olimpo; ordenó que le sirvieran la carne de un niño (presuntamente un hijo suyo).

Zeus se dio cuenta, por supuesto, y, encolerizado, condenó a Licaón a convertirse en lobo y a que todos sus descendientes serían también hombres lobo. Hoy se conoce como licaón al perro salvaje africano, un pariente de los lobos.

La historia de Licaón provee uno de los primeros ejemplos de la leyenda del hombre lobo. De acuerdo a la historia de Licaón, este se transformaba en un lobo como resultado de comer carne humana; un testigo que estuvo presente en un sacrificio periódico en el Monte Licaón dijo sufrir un destino similar. Plinio el Viejo dijo, citando a Euanthes (Historia Naturalis viii. 22/34. 81): que un hombre de la familia de Anteo fue seleccionado por Lot y fue llevado a un lago en Arcadia, donde colocó su ropa en un árbol y nadó a través del lago. Esto dio como resultado su transformación en un lobo, y vagó en esta forma durante nueve años. Entonces, si durante este tiempo él no atacaba a ningún ser humano, tendría la libertad de nadar de regreso y volver a su forma original.