miniaturadeimagen|Una tabla blanca con apuestas sobre el ganador de la Copa Mundial de Fútbol de 2022 Una apuesta es una forma de compromiso basado en el azar, en el cual deben existir al menos dos apostadores y en el que queda bien especificado quién apuesta contra quién y qué es lo que ambas partes recibirán de ganar. La misma puede ser verbal o escrita; tiene validez de igual modo y debe ser cumplida. En toda apuesta se espera obtener algún tipo de beneficio o satisfacción de la naturaleza que sea, si se gana, pero en contraparte ambos deben pactar qué es lo que perderán o de lo contrario no existirá la obligación de pagar la apuesta.
Dado el gran valor concedido al azar desde la Antigüedad, y el enorme interés por su interpretación en torno al cual se originan supersticiones, la apuesta ha constituido una parte esencial de la historia de las culturas: desde las realizadas con conchas mezcladas en un casco mencionado en la Eneida de Virgilio, hasta las múltiples referencias que aparecen en la Biblia, la apuesta se constituye como una de las formas de enriquecimiento e interacción de mayor antigüedad en la civilizaciones humanas.
En el contexto de las apuestas, el término "juego" se refiere a las actividades específicamente permitidas por la ley.United Kingdom Office of Public Sector Information: Definition as Gaming> Apuesta, por tanto, se refiere al propio mecanismo, llevado a cabo de modo legal o ilegal. Por otra parte, las apuestas también pueden llevarse sobre un objeto que no sea dinero.
Procedimiento El procedimiento básico de apuesta consiste en:
especificar cuál es tema sobre el cual se apuesta y cuál es el criterio de éxito de la apuesta; delimitar quiénes apuestan; pactar la apuesta; definir qué gana y qué pierde cada persona que apuesta; cobrar la apuesta según los términos anteriores, que puede ser de palabra, depósito de dinero o algún objeto de valor en función de un evento contingente; en caso de no quedar en una apuesta previa, se procede con un "Ganador pide".
Si la declaración es unilateral (si solo existe un apostador, pero hay otra persona en la apuesta aunque no la acepte pero tampoco la niegue), habrá un compromiso de apuesta, y se convierte en una declaración de certeza y, por lo tanto, hay compromiso de pago. Por ejemplo, el hecho de asistir a un casino donde hay una apuesta no da derecho a ser ganador o categoriza como perdedor a menos que se pague por participar en el juego. Habitualmente, el resultado arrojado por ese depósito se hace válido en un breve período. La apuesta consiste, básicamente, en una predicción de entre un grupo de posibilidades, y la forma más sencilla de apuesta se dirime entre dos alternativas: ganar o perder.
La lógica de la apuesta
Se puede hablar de muy diversos tipos de apuestas, como la unilateral (donde una persona hace una afirmación con el propósito de expresar su grado de confianza sobre la ocurrencia de un suceso, hecho o fenómeno). Sin embargo, esta declaración no implica el pago de un objeto, bien o servicio dado que el apostador no puede ser perdedor y ganador a la vez, a menos que exista una contraparte que acepte, pacte y declare de forma abierta que ¨amarra¨ la apuesta indicando el objeto, bien o servicio que dará a cambio en caso de perder. En este caso se convierte en una apuesta bilateral (donde dos personas apuestan la una contra la otra para demostrar su suerte), extendida (donde varios apostadores apuestan contra otros, incluso desconocidos, con el fin de demostrar su suerte, como por ejemplo en las carreras de caballos). Pero es sobre todo en el ámbito del deporte y en los juegos de azar organizados, como la Lotería Nacional, donde se encuentran más ampliamente realizadas las apuestas. El valor de la apuesta se estima a partir de un valor de billete. Este billete puede informar sobre las posibilidades de resultar premiado. Por ejemplo, en España, para el sorteo de Navidad de la Lotería Nacional: 1/14.000.000; para una Quiniela, 1/5.000.000; para "El Gordo" de la Lotería Primitiva, 1/31.000.000, según datos sin actualizar. En este caso, el billete tiene un valor estándar que puede duplicarse adquiriendo varias participaciones por ese mismo valor.
Sin embargo, el billete también puede tener un valor variable, que dependería de la situación global de las apuestas realizadas. En las carreras de caballos, por ejemplo, se fija un valor llamado starting price, calculado a partir de los propios resultados de venta de tickets, y que sirve como orientación de la posibilidad hipotética de victoria, así como del beneficio obtenido en ese caso. Así, por ejemplo, una apuesta 10/1 indica que en caso de victoria cada participación decuplicaría su valor, si bien como starting price pronostica un 10% de posibilidades de éxito. Por tanto, en este caso el apostador debe contar con un factor estadístico y con la intervención del azar.
Aunque se supone que el conocimiento de leyes de azar puede mejorar los resultados de la apuesta, lo cierto es que muy pocas personas han logrado hallar una técnica eficaz de apuesta.
Aspectos legales
Tanto la tradición católica como la judía fijaron días propios para apostar,Barlow, Rich (2007-12-02). "Gambling had role in religious history". The Boston Globe. aunque en un contexto más general las autoridades religiosas desaprobaban estas prácticas por considerarlas profanas. Las apuestas pueden tener igualmente consecuencias socialmente conflictivas, y es por ello que basándose en razones religiosas y sociales, las autoridades han limitado históricamente el juego. Algunas naciones islámicas aún lo prohíben completamente; la mayoría de países se limitan a establecer reglamentos de control.
En muchas jurisdicciones de los EE.UU., tanto a nivel local como estatal, se prohíbe o controla estrictamente el juego. Esto hace que se genere un turismo de apuestas y un circuito ilegal de apuestas. De cualquier modo, la implicación del gobierno con las grandes organizaciones de juego se refleja en un trato fiscal especial, debido a los considerables beneficios que el juego proporciona, y que constituyen en la práctica la base de la economía de países como Mónaco o Macao.
Aunque los contratos de seguros tienen mucho en común con los depósitos, se distinguen legalmente como acuerdos en los que ninguna parte concurrente se manifiesta interesado en el "resultado" de ese depósito, más allá del propio coste económico de su sostenimiento. Por ejemplo, una "apuesta" con una aseguradora sobre la posibilidad de que un vehículo sea robado no es "juego", sino un seguro -en tanto que el propietario está más interesado en mantener su propiedad que en el aspecto puramente financiero de la "apuesta" (es decir, las condiciones del seguro). Sin embargo, tanto el seguro como los contratos de juego están típicamente considerados como aleatorios por la mayoría de los sistemas legales, aunque queden sujetos a distinta legislación.
Es por ello que existe una legislación específica que establece que los resultados sean estadísticamente aleatorios, para evitar que los fabricantes diseñen dispositivos en los que sea imposible ganar un premio elevado. Sin embargo, ya que estos premios son muy improbables, los beneficios tienden generalmente hacia la banca o el propietario del local.<Nevada State Gaming Control Board: Technical Standards (Adopted) (en inglés)>
Para decidirse por una buena casa de apuestas hay que considerar varias características porque forman parte de un funcionamiento adecuado de cualquier sitio de apuestas online. No hay que olvidar que lo más importante en lo que debemos fijarnos es la licencia que tiene el operador de apuestas. La licencia debe ser válida para la mayor garantía por la seguridad de los datos personales.
El juego de apuestas en Estados Unidos Según la ley federal de los Estados Unidos, apostar es legal, y cada estado es libre de regular o prohibir esta práctica. Las apuestas son legales en Nevada desde 1931, convirtiéndose con el paso del tiempo en la espina dorsal de la economía, y la ciudad de Las Vegas en la capital mundial del juego. En 1976, las apuestas se legalizaron en Atlantic City (Nueva Jersey) y en 1990 en Tunica (Misisipi); ambas ciudades han levantado complejos hoteleros y núcleos de casinos desde entonces. Gracias a una sentencia favorable de la Corte Suprema de los Estados Unidos dictada en 1987, muchos nativos americanos han construido sus propios casinos en sus tierras ancestrales para suministrar ingresos a su tribu. Ya que las tribus son consideradas como "naciones soberanas", suelen verse libres de las leyes estatales de juego, quedando así tan sólo reguladas por la ley federal. Por otra parte, casi todos los estados han legalizado el juego en la forma de la Lotería Estatal.
Caducidad de la apuesta
Tanto la tradición católica como la judía fijaron que la caducidad de la apuesta, plazo máximo de entrega, 24 horas. Algunas naciones islámicas dan de margen una luna.
Variables de la apuesta
Hay tres variables comunes a toda forma de apuesta:
Cuánto se apuesta, (el depósito inicial, en forma de dinero o bienes de valor). La predictibilidad del evento, que puede manifestarse en varias maneras: Mediante un sistema mecánico o electrónico, como las loterías, las máquinas tragaperras y el bingo. En este caso los resultados serán aleatorios y no podrá extraerse ninguna conclusión a partir de la observación de su funcionamiento, suponiendo que la maquinaria funcionara como debe. En formas no mecánicas de juego, por ejemplo apuestas deportivas o carreras de caballos. En estas sí existe cierta predictibilidad, por lo cual cierta experiencia o conocimiento del entorno puede incrementar las posibilidades de éxito. Los beneficios acordados entre las dos (o más) partes implicadas en la apuesta; si hay una casa o un croupier los resultados están diseñados para, de modo perfectamente legal, favorecerlo.
El valor esperado, positivo o negativo, es un resultado matemático obtenido a partir de estas variables. La cantidad invertida determina la escala de un depósito individual; los beneficios y la cantidad apostada determinan si el balance es favorable, la predictibilidad determina las probabilidades de éxito de la apuesta. Finalmente, la frecuencia de resultados positivos multiplicado por los beneficios menos la cantidad invertida equivale al "valor esperado". La habilidad del jugador reside en su comprensión y su manipulación de esas tres variables, de modo que el "valor real" sea positivo tras una serie de apuestas.
Juegos de azar Juegos de casino
Aunque en teoría puede apostarse en cualquier juego, y cualquier juego de azar puede hacerse por simple diversión, existen algunos que figuran por lo general en las salas de juego.
Juegos de mesa
Blackjack Pai Gow Poker and Tiles Póquer Teen Patti El 21 Póker a 3 cartas Baccarat (punto blanco) Stud Póquer Caribeño Guerra de Casino Craps Fan-Tan Faro Let It Ride Pachinko Póquer en pirámide Póker a 4 cartas Red Dog Sic Bo Texas Hold'em Bonus Poker Ruleta
Juegos electrónicos o "recreativas"
Shogles Tragaperras Video póker
Otros tipos de juegos de azar
Apuestas deportivas ("Porras") Apuestas de árbitros Keno Bingo
Juegos de azar fuera del casino
Hay juegos de azar que no son tan propios de las salas de juego, como el bingo (tal como se juega en USA y UK), el billar de carambolas, la lotería, los "rasca y gana", y el Mahjong.
Otros juegos de azar de este tipo son:
Juegos de cartas, como el "mentiroso", el bridge, el cinquillo, el continental, la brisca, el burro, el mus y otros. Juegos de arrojar monedas. Juegos "sociales", como "la botella". Juegos de carnaval, como el Razzle o el Hanky Pank Juegos de dados, como el Backgammon, el "mentiroso" de dados, el Passe-dix, el "treses", el Cerdo, o el México.