Alexander Löhr (Turnu-Severin, 20 de mayo de 1885 - Belgrado, 26 de febrero de 1947) fue un comandante de la Fuerza Aérea Austriaca durante la década de 1930 y, tras la anexión de Austria, comandante de la Luftwaffe. Sirvió en la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser comandante del Grupo de Ejércitos E y posteriormente comandante en jefe del sureste de Europa (OB Südost). Löhr fue uno de los tres austriacos que alcanzaron el rango de Generaloberst (coronel general) en la Wehrmacht. Los otros dos fueron Lothar Rendulic y Erhard Raus.
Fue capturado por partisanos yugoslavos al final de la guerra en Europa. Fue juzgado y condenado por crímenes de guerra por el gobierno yugoslavo por las represalias contra los partisanos cometidas bajo su mando y el bombardeo de Belgrado en 1941. Fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento el 26 de febrero de 1947 en Belgrado, Yugoslavia.
Interesado por los Balcanes, era un oficial teóricamente alejado de la ideología nazi. Estaba convencido, sin embargo, de hallarse en una época en la que estaban desapareciendo las restricciones sobre el uso de la fuerza en la guerra. Löhr defendía la estrategia de concentración de fuerza en zonas delimitadas para aniquilar la insurgencia en la antigua Yugoslavia, y veía los combates como un enfrentamiento entre sociedades, no únicamente entre ejércitos, lo que le permitía, a su modo de ver, incluir a la población civil como objetivo de las operaciones militares.
Infancia y educación Löhr nació el 20 de mayo de 1885 en Turnu-Severin, en el Reino de Rumanía. Era el hijo menor de Friedrich Johann Löhr y su esposa Catherine, de soltera Heimann. Su padre había servido como segundo capitán en un barco hospital en el mar Negro durante la guerra ruso-turca. Allí conoció a su madre, una enfermera ucraniana. Ella era hija del médico militar Mihail Alexandrovich Heimann, originario de Odesa. Tras la guerra, se casaron en 1879 y se mudaron a Turnu-Severin, en Rumania. De este matrimonio nacieron tres hijos. Debido a la fe de su madre, pertenecía a la iglesia ortodoxa oriental; creció hablando alemán, ruso, francés y rumano. Löhr asistió a una escuela secundaria militar en Kaschau, actual Košice, en Eslovaquia, hasta 1900.
En enero de 1900, fue trasladado a la escuela de cadetes de infantería de Temeswar, actual Timișoara, en Rumania. En 1903 fue destinado a Viena, donde asistió a la Academia Militar Teresiana en el castillo de Wiener Neustadt hasta 1906. Se graduó de la academia militar el 18 de agosto de 1906 con una calificación general de «muy bueno». Ese mismo día, se retiró como subteniente e inmediatamente se ofreció como voluntario para el servicio activo. Löhr sirvió como comandante de pelotón de un batallón de zapadores en el 85.º Regimiento de Infantería Imperial y Real del Ejército Austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial.
El 1 de julio de 1920 fue ascendido al rango de mayor y unos meses después, fue admitido en las recién creadas Fuerzas Armadas austríacas. En 1921, ya había alcanzado el rango de teniente coronel. Entre 1921 y 1934, ocupó diversos cargos de estado mayor en el ejército, incluyendo el de director de la Fuerza Aérea en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Federales. En 1934, fue nombrado comandante de la pequeña Fuerza Aérea Austriaca, cargo que desempeñó hasta la anexión de Austria con Alemania (Anschluss) en 1938.
El 15 de marzo de 1938, fue transferido a la Luftwaffe, donde se convirtió en comandante de las fuerzas de la Luftwaffe en Austria. Para entonces, ya había sido ascendido a teniente general. Fue comandante de la Luftflotte 4 desde mayo de 1939 hasta junio de 1942.Gumz (2001), p. 1020
Segunda Guerra Mundial
La Luftflotte 4 llevó a cabo el bombardeo de Varsovia, Polonia, en septiembre de 1939 y el de Belgrado, Yugoslavia, en abril de 1941. Löhr había ideado un plan para bombardear Belgrado primero con bombas incendiarias, de modo que los incendios ayudaran al segundo ataque, nocturno, a localizar los objetivos. Esto costó la vida a miles de personas. Fue ascendido a coronel general con efecto a partir del 3 de mayo de 1941.
Durante el juicio por crímenes de guerra de Ewald von Kleist dijo: «El ataque aéreo sobre Belgrado en 1941 tenía un carácter principalmente político-terrorista y no tenía nada que ver con la guerra. Ese bombardeo aéreo fue una cuestión de vanidad de Hitler, su venganza personal».
La captura de Creta también estuvo comandada por Löhr, aunque el plan de campaña lo realizó su subordinado el general Kurt Student. Fue su Luftflotte 4 la encargada de las operaciones aéreas de bombardeo y cobertura del desembarco en la isla.Creveld (1973), p. 168
Comandante en Jefe del Sudeste miniaturadeimagen|Löhr (segundo por la derecha) y el general Hans Jeschonnek (segundo por la izquierda) durante una visita a monumentos antiguos en el Peloponeso, Grecia, 1941.
Löhr sucedió al General der Pioniere Walter Kuntze como comandante en jefe del 12.º ejército el 3 de julio de 1942. Fue nombrado Comandante de la Wehrmacht en el sureste de Europa el 1 de agosto de 1942, y a partir del 28 de diciembre de 1942 este cargo fue renombrado como Comando del Ejército Sureste (OB Südost). Las fuerzas bajo su mando también fueron designadas como Grupo de Ejércitos E, y él fue nombrado su comandante. En este cargo, Löhr controlaba todos los mandos subordinados en el sureste de Europa, incluyendo al general al mando en Serbia (Paul Bader), al comandante militar en la zona de Salónica-Egeo (Curt von Krenzki), al comandante militar en el sur de Grecia, al comandante de Creta, al comandante naval en el mar Egeo, al general plenipotenciario alemán en el Estado Independiente de Croacia, al general al mando de las tropas alemanas en Croacia y al agregado militar en Sofía, Bulgaria.
Fue seleccionado para comandar las fuerzas alemanas en los Balcanes porque era austriaco y, por lo tanto, Adolf Hitler consideraba que comprendía mejor la región, ya que el imperio austriaco había ocupado durante mucho tiempo partes de los Balcanes. Hitler tenía una marcada preferencia por nombrar a sus compatriotas austriacos para ocupar puestos de poder en los Balcanes. Hitler y el OKW consideraban los Balcanes de suma importancia porque eran la fuente de muchas materias primas necesarias para sostener la economía industrial alemana, como el petróleo de Rumanía y la bauxita de Yugoslavia, además de ser la región por donde se transportaba el cromo de Turquía. Los yacimientos petrolíferos de Ploesti, en Rumanía, fueron la principal fuente de petróleo del Reich tras el inicio de la invasión alemana de la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, y Hitler siempre estuvo muy preocupado por la posibilidad de que los Aliados utilizaran aeródromos griegos para bombardear los yacimientos petrolíferos rumanos. Alemania invadió y ocupó Grecia entre abril y mayo de 1941, principalmente debido al temor obsesivo de Hitler a que los británicos bombardearan los campos petrolíferos de Ploiești desde Grecia y, por lo tanto, paralizaran la maquinaria de guerra alemana. Debido a su importancia económica para el Reich, Hitler estaba convencido de que los Aliados, y los británicos en particular, intentarían regresar a los Balcanes desembarcando en Grecia, y que las guerrillas balcánicas podrían representar una amenaza para las líneas de comunicación cuando se produjera el esperado desembarco aliado en Grecia.
miniaturadeimagen|El coronel general Hans Jeschonnek (centro) y el coronel general Alexander Löhr (derecha) durante una conversación sobre la operación, marzo de 1942.
Löhr le dijo a Siegfried Kasche, el embajador alemán en Zagreb, que Hitler lo había nombrado para que los Balcanes estuvieran «tranquilos, aunque fuera con la tranquilidad de un cementerio». Al igual que muchos otros austriacos sentía un gran desprecio por los pueblos «no históricos» de los Balcanes, especialmente por los serbios. Asimismo, consideraba al Estado Independiente de Croacia (Nezavisna Država Hrvatska o NDH) como una especie de broma, y a pesar de su nombre, frecuentemente desestimaba las pretensiones del NDH de ser un estado soberano. Además ignoró las advertencias de Edmund Glaise von Horstenau de que la forma en que trataba con rudeza a los funcionarios del estado títere estaba perjudicando el apoyo al NDH entre los croatas. El 29 de agosto de 1942 durante una visita a Belgrado, se reunió con el general Milan Nedić, primer ministro del gobierno títere de Gobierno de Salvación Nacional de Serbia. Nedić le dijo a Löhr que, contrariamente a las promesas que recibió cuando formó su gobierno en agosto de 1941, el Gobierno de Salvación Nacional prácticamente no tenía ningún poder. En particular, a Nedić le preocupaba que sus planes para integrar el Cuerpo de Voluntarios Serbios en la Guardia Estatal Serbia hubieran sido vetados tanto por la Wehrmacht como por las SS, que preferían limitar el número de efectivos de las fuerzas paramilitares serbias que apoyaban la ocupación manteniéndolas divididas. Al igual que muchos otros funcionarios alemanes, Löhr desconfiaba de Nedić por ser serbio, y sus planes para crear una fuerza serbia colaboracionista integrada fracasaron.
miniaturadeimagen|El general Alexander Löhr (izquierda) y el general Wolfram von Richthofen (derecha) conversando frente a un avión en algún lugar de la Unión Soviética en febrero de 1942
En septiembre de 1942, realizó una gira por los Balcanes y la situación le resultó muy desagradable. En Serbia, informó de que las SS, la Wehrmacht, el Auswärtige Amt y la Organización del Plan Cuatrienal «operaban conjuntamente y, en ocasiones, unos contra otros». Informó que las SS en Serbia operaban al margen de la ley, ya que no toleraban «ninguna interferencia de la Feldgendarmerie, pero al menos en Serbia ya no hay judíos». Asimismo, afirmó que las relaciones con los italianos que habían ocupado Dalmacia, Montenegro, parte de Eslovenia y gran parte de Grecia eran difíciles, ya que el Regio Esercito había concertado varias treguas con los chetniks realistas; que las relaciones entre los italianos y los ustachas eran extremadamente malas debido a que los italianos habían anexado Dalmacia, de mayoría croata; y, por último, declaró que los italianos no estaban cumpliendo con su papel en la «solución final a la cuestión judía». Por su parte Löhr defendía una línea dura contra todas las guerrillas en Yugoslavia, independientemente de si pertenecían a los partisanos comunistas o a los chetniks monárquicos. El hecho de que los chetniks colaboraran con los italianos en su zona de ocupación en 1942 le causaba mucha inquietud, y desconfiaba abiertamente del general Mario Roatta, comandante del 2.º Ejército italiano, a quien consideraba demasiado indulgente con los chetniks. Desde finales de 1942, incluyó a los chetniks dentro de sus objetivos militares.