thumb|300px|Captura de pantalla del troyano Nuclear RAT. En informática, se denomina caballo de Troya, o troyano, a un malware que se presenta al usuario como un programa aparentemente legítimo e inofensivo, pero que, al ejecutarlo, le brinda a un atacante acceso remoto al equipo infectado. El término troyano proviene de la historia del caballo de Troya del ciclo épico griego, narrado principalmente en la Eneida de Virgilio y mencionado en la Odisea de Homero..
Los troyanos pueden realizar diferentes tareas, pero, en la mayoría de los casos, crean una puerta trasera que permite la administración remota a un usuario no autorizado.
Un troyano es un tipo de malware. Para que un malware sea un troyano solo tiene que acceder y controlar la máquina anfitriona sin ser advertido, bajo una apariencia inocua.
Hay ciertas fuentes que lo descatalogan como malware debido a que aparentemente no causa daños en los sistemas, pero causan también otra clase de perjuicios, como el robo de datos personales.
Evolución histórica
Los troyanos se concibieron como una herramienta para causar el mayor daño posible en el equipo infectado. En los últimos años y gracias al mayor uso de Internet, esta tendencia ha cambiado hacia el robo de datos bancarios o información personal.
Desde sus orígenes, los troyanos han sido utilizados como arma de sabotaje por los servicios de inteligencia como la CIA, cuyo caso más emblemático fue el sabotaje al gasoducto siberiano en 1982. La CIA instaló un troyano en el software que se ocuparía de manejar el funcionamiento del gasoducto, antes de que la URSS comprara ese software en Canadá.
De acuerdo con un estudio de la empresa responsable del software de seguridad BitDefender desde enero hasta junio de 2009, «El número de troyanos está creciendo, representan el 83 % del malware detectado».
Propósitos de los troyanos
Los troyanos están diseñados para permitir a un individuo el acceso remoto a un sistema. Una vez en ejecución, el atacante puede acceder al sistema de forma remota y realizar diferentes acciones sin necesitar permiso. Las acciones que el atacante puede realizar en el equipo remoto dependen de los privilegios que tenga el usuario atacado en ese equipo y de las características del troyano.
Algunas de las operaciones más comunes son: Utilización la máquina como parte de una botnet (por ejemplo, para realizar ataques de denegación de servicio o envío de spam). Instalación de otros programas (incluyendo aplicaciones maliciosas). Robo de información personal: información bancaria, contraseñas, códigos de seguridad, robo de archivos varios, etcétera. Borrado, modificación o transferencia de archivos (descarga o subida). Borrado completo del disco. Ejecución o finalización de procesos. Apagado o reiniciado del equipo. Captura de las pulsaciones del teclado. Capturas de pantalla. Llenado del disco duro con archivos inútiles. Monitorización del sistema y seguimiento de las acciones del usuario. Captura de imágenes o vídeos a través de la webcam, si tiene. Acciones inocuas desde el punto de vista de la seguridad, destinadas a sorprender al usuario, tales como expulsar la unidad de CD, cambiar la apariencia del sistema, etc.
Actualmente, y dada la popularidad de los dispositivos móviles y tabletas, son estas plataformas (especialmente aquellas con menor control en su mercado de aplicaciones) las que suscitan un creciente interés entre los desarrolladores de este tipo de malware. Dado el uso personal de estos dispositivos, las acciones que un atacante puede realizar en estos dispositivos comprende las ya descritas, más otras específicas derivadas de la naturaleza privada de la información que se almacena en estas plataformas. Algunos ejemplos son:
Captura de los mensajes entrantes y salientes de aplicaciones de mensajería. Captura del registro de llamadas. Acceso y modificación de contactos en la agenda. Habilidad para efectuar llamadas y enviar mensajes de texto. Conocimiento de la posición geográfica del dispositivo mediante GPS.
Características de los troyanos
Generalmente, los caballos de troya son utilizados para robar información, en casos extremos, obtener el control remoto de la computadora, de forma que el atacante consiga acceso de lectura y escritura a los archivos y datos privados almacenados, visualizaciones de las pantallas abiertas, activación y desactivación de procesos, control de los dispositivos y la conexión a determinados sitios de Internet desde la computadora afectada como las páginas pornográficas. Los troyanos están compuestos principalmente por dos programas: un programa de administración, que envía las órdenes que se deben ejecutar en la computadora infectada y el programa residente situado en la computadora infectada, que recibe las órdenes del administrador, las ejecuta y le devuelve un resultado. Generalmente también se cuenta con un editor del programa residente, el cual sirve para modificarlo, protegerlo mediante contraseñas, unirlo a otros programas para disfrazarlo, configurar en que puerto deseamos instalar el servidor, etc. Atendiendo a la forma en la que se realiza la conexión entre el programa de administración y el residente se pueden clasificar en: Conexión directa El atacante se conecta directamente al PC infectado mediante su dirección IP. En este caso, el equipo atacante es el cliente y la víctima es el servidor. Conexión indirecta (o inversa) El equipo host o víctima se conecta al atacante mediante un proceso automático en el malware instalado en su equipo, por lo que no es necesario para el atacante disponer de la dirección IP de la víctima. Para que la conexión este asegurada, el atacante puede utilizar una IP fija o un nombre de dominio. La mayoría de los troyanos modernos utilizan este sistema de conexión, donde el atacante es el servidor a la espera de la conexión y el equipo host es el cliente que envía peticiones de conexión para recibir órdenes de ejecución remotas bajo su propia demanda.
Los troyanos y otros tipos de malware, así como muchas utilidades software han evolucionado hacia el modelo de conexión inversa debido a la extensión de routers que aplican en su mayoría por defecto una capa de seguridad en la red inicial (como el propio NAT) actuando como firewall que impide bajo condiciones, conexiones entrantes hacia los clientes de la red salvo que este mecanismo se deshabilite o configure expresamente. De esta manera, es más sencillo crear herramientas que se salten esta protección ocasionando que sean los clientes los que soliciten sus órdenes remotas en lugar de permitir recibirlas.
A pesar de que los troyanos de conexión directa han caído en desuso casi totalmente frente a los de conexión inversa, dentro de los círculos de piratas informáticos se sigue utilizando la denominación de cliente para el equipo atacante y servidor para el equipo víctima, lo cual es incorrecto desde un punto de vista estricto.
La conexión inversa tiene claras ventajas sobre la conexión directa. Ésta traspasa algunos firewalls (la mayoría de los firewall no analizan los paquetes que salen de la computadora, pero que sí analizan los que entran), pueden ser usados en redes situadas detrás de un rúter sin problemas (no es necesario redirigir los puertos) y no es necesario conocer la dirección IP del servidor.
Cabe destacar que existen otro tipo de conexiones, que no son de equipo víctima a equipo atacante, sino que utilizan un servidor intermedio, normalmente ajeno a ambos, para realizar el proceso de control. Se suelen utilizar para este propósito los protocolos IRC y el FTP, HTTP, aunque también pueden usarse otros.
Formas de infectarse con troyanos
La mayoría de infecciones con troyanos ocurren cuando se ejecuta un programa infectado con un troyano. Estos programas pueden ser de cualquier tipo, desde instaladores hasta presentaciones de fotos. Al ejecutar el programa, este se muestra y realiza las tareas de forma normal, pero en un segundo plano y al mismo tiempo se instala el troyano. El proceso de infección no es visible para el usuario ya que no se muestran ventanas ni alertas de ningún tipo, por lo que evitar la infección de un troyano es difícil. Algunas de las formas más comunes de infección son: Descarga de programas de redes P2P. Páginas web que contienen contenido ejecutable (por ejemplo controles ActiveX o aplicaciones Java). Exploits para aplicaciones no actualizadas (navegadores, reproductores multimedia, clientes de mensajería instantánea). Ingeniería social (por ejemplo un cracker manda directamente el troyano a la víctima a través de la mensajería instantánea). Archivos adjuntos en correos electrónicos y archivos enviados por mensajería instantánea. Conectar a su equipo un dispositivo externo infectado.
Debido a que cualquier programa puede realizar acciones maliciosas en un ordenador, hay que ser cuidadoso a la hora de ejecutarlos. Estos pueden ser algunos buenos consejos para evitar infecciones: Disponer de un programa antivirus actualizado regularmente para estar protegido contra las últimas amenazas. Disponer de un firewall correctamente configurado. Algunos antivirus lo traen integrado. Tener instalados los últimos parches y actualizaciones de seguridad del sistema operativo. Descargar los programas siempre de las páginas web oficiales o de páginas web de confianza. No abrir los datos adjuntos de un correo electrónico si no conoces al remitente. Evitar la descarga de software de redes p2p. Actualizar el software del equipo. Investigaciones recientes han revelado que el método del caballo de Troya se ha utilizado como ataque a los sistemas de computación en la nube. Un ataque troyano a sistemas en la nube intenta insertar una aplicación o servicio en el sistema que puede afectar los servicios en la nube al cambiar o detener las funcionalidades. Cuando el sistema en la nube identifica los ataques como legítimos, se realiza el servicio o aplicación que puede dañar e infectar el sistema en la nube.
Algunas señales de que nuestra computadora está infectada por un troyano Pantalla o ventanas con mensajes poco usuales. Sin justificación aparecen, desaparecen y se modifican archivos. Comportamientos poco habituales en el funcionamiento de la computadora, como: modificaciones en el escritorio, refrescadores de pantalla, la unidad de CD-DVD, intercambio de las funciones de los botones del ratón, alteración del volumen del reproductor de sonido. Se activan o desactivan ventanas en la pantalla. Presencia de ficheros .TXT o sin extensión en el disco duro, preferiblemente en C:\. Eliminación repentina de los archivos de la papelera. Cambios en las propiedades de archivos que se encuentran o estuvieron en la papelera (Alteración en "fecha de creación", "fecha de eliminación" y "tipo de archivo"). Lentitud en el Sistema Operativo, bloqueos continuos o se reinicia el sistema sin que se conozcan las causas, programas que inesperadamente comienzan su ejecución o la concluyen. El navegador de Internet accede por sí solo a determinados sitios. El navegador de Internet o el cliente de correo no reconoce nombre y contraseña o indica que ya está siendo utilizado. En la carpeta de enviados del cliente de correo electrónico se muestran mensajes no conocidos.
Eliminación de troyanos
Una de las principales características de los troyanos es que no son visibles para el usuario. Un troyano puede estar ejecutándose en un ordenador durante meses sin que el usuario lo perciba. Esto hace muy difícil su detección y eliminación de forma manual. Algunos patrones para identificarlos son: un programa desconocido se ejecuta al iniciar el ordenador, se crean o borran archivos de forma automática, el ordenador funciona más lento de lo normal, errores en el sistema operativo.