Germán Sánchez Espeso (Pamplona, Navarra, 22 de enero de 1940) es un escritor español representante de la generación del 68.
Ha tenido una actividad incesante en el terreno de la narrativa, cultivando diversos estilos, –experimental, clásico, policíaco, infantil–; destila un inteligente sentido del humor y es un maestro en la construcción de tramas.
Sus primeras obras, Experimento en génesis, Síntomas de éxodo, Laberinto levítico y De entre los números, pueden considerarse las más experimentales. Narciso, Premio Nadal 1978, posee una estructura más clásica y de lectura mucho más asequible. Introduce una curiosa interpretación del mito, entrecruzando intriga y erotismo. Paraíso reúne un conjunto de relatos muy breves al hilo de la narración bíblica, donde condensa con gran ironía las relaciones humanas.
New York Shitty es, ante todo, una novela brutalmente divertida. Compuesta con unos personajes delirantes y un ritmo frenético, pasea por la sociedad actual haciendo gala de un sarcasmo y sentido del humor apabullantes. El corazón del sapo, ilustrada por Irene Fra, es su primera novela destinada al público infantil; se trata de una narración plena de imaginación y ritmo, en la que desliza con profundidad temas como la muerte, el tiempo o la felicidad, tratados con el máximo respeto para un público infantil, pero inteligente.
Biografía
Nació en Pamplona, Navarra, el 22 de enero de 1940, en la calle Navarro Villoslada, 16. Es hijo de Adelina Espeso Pelayo y de Francisco Sánchez Oyarzábal, agrimensor del Departamento Catastral de la Diputación de Navarra.
Tras estudiar el bachillerato y el curso preuniversitario en el colegio de los jesuitas de su ciudad natal, ingresó en la Compañía de Jesús en 1957. Así explica Sánchez Espeso esta toma de decisión en el segundo tomo de su trilogía de memorias, titulado, Jesuitas, exquisita fantasmagoría:
Inició la carrera de jesuita en el monasterio de Veruela (Zaragoza). Tras dos años de noviciado, en los que recibió instrucción sobre la espiritualidad jesuítica, dedicó otros dos años a estudiar griego, latín, estética y oratoria.
En 1961 se trasladó a la Facultad de Filosofía de Loyola (Guipúzcoa), en la que cursó la carrera de Filosofía. Empleó los veranos en asistir a los cursos especiales de la Cátedra de Cine de la Universidad de Valladolid, lo cual inspiró el título de su tesis de licenciatura: Arte, artes y cine.
En 1964 fue destinado al colegio de los Jesuitas de Tudela (Navarra), donde impartió clases de latín y literatura durante dos años. Allí inició un ambicioso proyecto: escribir una pentalogía que mostrara su visión particular del mundo utilizando los temas fundamentales de los cinco libros del Pentateuco bíblico, con un estilo literario personal.
Publicó la primera de esas cinco novelas, Experimento en génesis, en 1967 con el editor Carlos Barral, que se hizo cargo de la totalidad del proyecto. En las vacaciones estivales de esos dos años de docencia se trasladó a París para asistir a los ciclos de cine primitivo y cine mudo de la Cinemateca Francesa.
Posicionado en el grupo izquierdista de los jesuitas, que adoptaba posturas antifranquistas y cercanas a los incipientes movimientos eurocomunistas, en 1967 fue invitado por un hispanista profesor de la Universidad Carolina de Praga, a visitar Checoslovaquia, uno de los países a los que el gobierno de la dictadura española prohibía viajar. Este suceso pasó inadvertido al gobierno español, no así al checo, que no vio con buenos ojos la presencia del huésped. Al cabo, la propuesta de traducir al checo Experimento en Génesis fue rechazada no por su temática, sino por la profesión de su autor, tildado de "agente del Vaticano".
Ese mismo año se trasladó al Monasterio de Oña (Burgos), donde estudió un curso de teología. Allí compatibilizó sus clases con la redacción de la segunda novela de su Pentateuco, titulada Síntomas de éxodo, (Seix Barral, 1968).
Utilizó las vacaciones veraniegas para efectuar un curso intensivo de teoría y técnica televisivas, en los estudios de Prado del Rey (Madrid), donde obtuvo el título de realizador de televisión.
En octubre se trasladó a la Universidad de Deusto (Bilbao) para continuar con los estudios de teología. Fue allí donde, al final del curso, en septiembre de 1968, abandonó sus creencias religiosas y la Compañía de Jesús.
Así explica Sánchez Espeso este hecho en el segundo tomo de su trilogía de memorias, Jesuitas, exquisita fantasmagoría.
En 1968, abandonada su vida jesuítica, se trasladó a Madrid. Subsistió corrigiendo pruebas para una editorial hasta que fue contratado por una agencia publicitaria. Alternó su labor de director de cine publicitario con la de consejero editorial de Ediciones del Centro. Entretanto, publicó dos títulos más de su pentalogía: Laberinto levítico, (Barral Editores, 1969) y De entre los números, (Barral Editores, 1978).
El quinto libro de la pentalogía, titulado Baile de disfraces, no verá la luz hasta 1984, en la Editorial Plaza Janés. Se trata de una novela corta acompañada de ocho relatos. Uno de ellos, La ventana, llevado al cine en varios cortometrajes, ha sido saludado como “el mejor cuento de hospitales de todos los tiempos” por la revista SoHo e incluido en la antología titulada Cuentos que cortan el aliento (Rodrigo Argüello, Bogotá, Colombia, 2002).
Con una tienda de campaña en el maletero, efectuó un recorrido por Europa, al que no escapó casi ningún rincón del continente. Su frenesí viajero incluyó algunos de los entonces prohibidos países del ámbito soviético, como Polonia, Alemania Oriental, Hungría y, de nuevo, Checoslovaquia.
En 1978 ganó el Premio Nadal con Narciso y en 1979 residió en Estados Unidos como miembro del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Allí escribió su libro de relatos Paraíso. Recorrió el país desde Boston hasta Los Ángeles. Visitó también México, Cuba y Puerto Rico, adonde acudió invitado por la Universidad de Río Piedras para participar en un Congreso sobre Novela Española.
De vuelta a Madrid, Sánchez Espeso publicó, en 1981, ¡Viva el pueblo!; en 1983, La reliquia; y en 1985, Pollo frío en la nevera. En su producción literaria, hasta en sus libros más comerciales, existe un punto de experimentación, una vuelta de tuerca.
Cada una de sus novelas tiene un tratamiento técnico diferente al de la anterior, de manera que parecen escritas por un autor diferente, si bien un lector avezado puede rastrear en todos ellos los temas recurrentes, los fantasmas que aquejan al autor y su punzante sentido del humor.
Cuando se le preguntó sobre esta versatilidad, que no le favorece comercialmente pues estorba al clientelismo de los lectores aunque le honra como creador, Sánchez Espeso responde: "Nunca me copio a mí mismo. Eso supondría por mi parte una intolerable falta de recursos narrativos”.
En su libro de memorias Todo un hombre: ¡vaya mierda! confiesa:
Viajero empedernido, realizó largos periplos con la mochila al hombro. De ese modo recorrió Colombia, Perú y Bolivia. En otro de sus desplazamientos al continente americano comenzó su itinerario por Brasil, Paraguay y Uruguay, y lo finalizó en Argentina. Más tarde, Pakistán, India y Nepal, siempre de mochilero tenaz. También Marruecos, Túnez, Egipto, Jordania, Grecia y Turquía. En autobús y tren, con tienda de campaña y los permisos debidamente concedidos, recorrió la Unión Soviética. miniaturadeimagen|150px|izquierda|Germán Sánchez Espeso visto por Salas en la revista Consulta Semanal, 1981 Pueden encontrarse elocuentes descripciones sobre su aspecto físico de aquella época en algunos documentos. Pilar de Miguel lo describió como “un hombre pulcro, con grandes bigotes de puntas vueltas hacia arriba, pelo un poco largo, sólo lo imprescindible para justificar que trabaja en una dinámica compañía publicitaria, y una indumentaria impecable”; y Juan Madrid (Cambio 16, 18 de marzo de 1985, pg. 109) habló de su “atildado aspecto de caballero medieval”.
El autor se retrata a sí mismo en su novela La mujer a la que había que matar. (Mondadori, 1991, pg. 128). En ella menciona a alguien que no pertenece al elenco de personajes, ni acaso tenga otro sentido que introducirse a sí mismo crípticamente como un elemento más de la inquietante atmósfera, cuando el protagonista se cruza en la calle con “un tipo moreno, de bigotito enhiesto, gafas verdosas y pelo engomado, con aspecto de libertino, que apartó la mirada de un grupo de colegialas para dedicarle una sonrisa de enterado”.
Después de asistir durante ocho años al estudio de Margot Paccaud para practicar Hatha Yoga, se inició en el Yoga Tántrico con Kalyan Sivananda en la milenaria dinastía del Brahman Gotra, con sede en Jaipur (India).
En 1986 publicó En las alas de las mariposas. Residió en Nueva York, donde trabajó para la Editorial Macmillan McGraw–Hill. Esa ciudad le inspiró la Trilogía de Manhattan, que consta de las novelas No dejéis el cuchillo sobre el piano, New York Shitty y Si volvemos a vernos, llámame Gwen. miniaturadeimagen|Germán Sánchez Espeso, año 2020. Óleo de María Martín Ayala En 2016 apareció su primer libro de ensayo, titulado Clítoris, y en 2020 publicó Estudio para una apoteosis de los ángeles caídos, que junto con ¡Viva el pueblo! y La reliquia conforman la Trilogía Imperial.
Entre los años 2022 y 2024 aparecieron tres libros con sus memorias, Niñez, dulce veneno, Jesuitas, exquisita fantasmagoría y Todo un hombre: ¡vaya mierda!, que conforman una trilogía bajo el título Todo lo que a nadie le interesa saber sobre la vida de un necio. En ellos aborda con mordacidad sus temas favoritos: falsedad, ética, instituciones, sexo, política, vicios, amor, felicidad, religión, estupidez, engaño, sociedad.
En 2021 el Archivo Real y General de Navarra acogió su legado literario, que consta de manuscritos, dibujos, pinturas y objetos personales. En mayo de 2024 la Biblioteca de Navarra exhibió una parte del abundante material de su legado en una exposición que tituló “El universo de Germán Sánchez Espeso – Fragmentos de un escritor”.
En 2025 el Archivo añade a sus fondos documentación en soporte digital e inicia la incorporación de la totalidad de su obra inédita con una novela titulada “El ciempiés cojo” y un libro de ensayo titulado “Confucio en la lavandería. Comentarios inmoderados a los comedidos comentarios de Confucio al I Ching”.
Galardones Premio Nadal, por "Narciso" (1978).
Obras Experimento en génesis (Seix Barral, 1967). Síntomas de éxodo (Seix Barral, 1968). Laberinto levítico (Barral Editores, 1972). De entre los números (Barral Editores, 1978). Narciso (Destino, 1978) (Premio Nadal). Viva el pueblo (Ediciones Cátedra, 1981). Paraíso (Emiliano Escolar Editor, 1982). La reliquia (Plaza-Janés, 1983). Baile de disfraces (Plaza-Janés, 1984). La ventana (1984). Pollo frío en la nevera (Plaza-Janés, 1985). En las alas de las mariposas (Plaza-Janés, 1986). El corazón del sapo (Anaya, 1987). La mujer a la que había que matar (Mondadori, 1991). No dejéis el cuchillo sobre el piano (Destino, 2001). New York Shitty (Random House Mondadori, 2004). Si volvemos a vernos, llámame Gwen (Drácena, 2019). Estudio para una apoteosis de los ángeles caídos (Funambulista, 2020).
Poesía La rana en el nenúfar (Desván, 2012).
Ensayo Clítoris (Laetoli, 2017). Niñez, dulce veneno (Pamiela, 2022). Jesuitas, exquisita fantasmagoría (Pamiela, 2023). Todo un hombre: !vaya mierda¡ (Pamiela, 2024). ¡Escribid malditos! (Eunate ediciones, 2026)
Referencias
Enlaces externos
Página oficial de Germán Sánchez Espeso
Germán Sánchez Espeso, con "Narciso", ganador del Premio Nadal
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