La Isla de Man ha estado habitada por la población humana desde finales del último período glacial, hace más de 10 000 años. Con el paso del tiempo la isla fue visitada por varios pueblos invasores y comerciantes. Después de ser colonizada por emigrantes procedentes de Irlanda en el primer milenio de la era cristiana, la isla fue posteriormente atacada por incursores vikingos de Noruega, convirtiéndose en parte del Reino de Mann y las Islas, que pasaría a formar parte primero del reino de Escocia y después de Inglaterra.
Desde el año 1866 la Isla de Man ha sido un territorio de la Corona inglesa, y dispone de un autogobierno democrático.
Prehistoria
thumb|150px|Piedra con escritura Ogham de la Isla de Man que muestra el droim en el centro. En el texto se lee BIVAIDDONAS MAQI MUCOI CUNAVA[LI]; en castellano: De Bivaidonas, hijo de la tribu Cunava[li].
Geográficamente, la Isla de Man se convirtió en una isla hace unos 85 000 años, debido a la ascensión del nivel del mar provocada por la fusión de los glaciares, y que separó las islas británicas del Mesolítico del continente europeo por última vez. Antes de este período existía un puente de tierra entre la Isla de Man y Cumbria, aunque su localización y extensión no ha sido del todo definida.A New History of the Isle of Man Volume 1 - The Evolution of the Natural Landscape. edited by Richard Hiverrell and Geoffrey Thomas pp295-296 (1st Edition)(2006) Liverpool University Press ISBN 0-85323-587-2
Los primeros restos humanos en la Isla de Man se remontan al período Mesolítico, también conocido como Edad Media de Piedra. Los primeros habitantes de la isla vivían en pequeños refugios naturales, cazando, pescando y recogiendo sus alimentos. Utilizaban pequeñas herramientas de pedernal o huesos, algunas de las cuales han sido encontradas cerca de la costa. Varios ejemplares de estos artefactos se exponen en el Manx Museum.
El Período Neolítico está marcado por la llegada de la agricultura, herramientas de piedra más sofisticadas y cerámica. Fue durante este período cuando se construyeron los monumentos megalíticos de la isla. Algunos yacimientos de este período pueden encontrarse en Cashtal yn Ard cerca de Maughol, King Orry´s Grave en Laxey, Meayll Circle cerca de Cregneash y Ballaharra Stones en St. Johns. Los megalitos no fueron la única influencia cultural que recibió la isla durante este período, pues también hay restos de las culturas locales de Ronaldsway y Bann.
Durante la Edad de Bronce las grandes tumbas comunales de los megalitos fueron sustituidos por pequeños túmulos funerarios. Los cuerpos eran colocados en tumbas de piedra junto con elementos ornamentales. Los túmulos funerarios de la Edad de Bronce terminaron convirtiéndose con el tiempo en elementos delimitadores del paisaje.
La Edad de Hierro se caracterizó por la llegada de influencias culturas célticas. Comenzaron a aparecer grandes asentamientos fortificados en las colinas, así como pequeños fuertes en los promontorios costeros. Son habituales los edificios redondos de madera.
Posiblemente los primeros habitantes célticos que habitaron la isla eran de origen británico. Hacia el se asumía que los invasores o emigrantes irlandeses formaban la base de la población manx. Se evidencia un cambio en el lenguaje de las inscripciones ogham. El gaélico manx sigue estando estrechamente emparentado con el gaélico irlandés y escocés.
Dominio britano thumb|250px|Ruinas de la catedral de San Germán en la isla de St. Patrick, en Man. La historia secular de la Isla de Man durante el período anterior a la llegada de los irlandeses constituye un misterio. Los únicos registros supervivientes de cualquier acontecimiento anterior a las incursiones de los normandos son atribuidos a Báetán mac Cairill, rey del Úlster, a finales del (aunque algunos autores creen que pueden pertenecer al reino de Manau Gododdin, entre los Firths de Clyde y Forth. Incluso si la supuesta conquista de las “islas menavianas” (Man y Anglesey) por parte de Edwin de Northumbria en el año 616 tuvo lugar, no fue una conquista permanente, ya que los ingleses fueron expulsados de las costas de Cumberland y Lancashire poco después, por lo que no habrían podido mantener su dominio sobre las islas al oeste de esas costas. Sin embargo, se puede especular que cuando Ecfrid de Northumbria atacó Irlanda desde Dublín a Drogheda en el año 684, posiblemente ocupó por un tiempo la Isla de Man.
A finales del primer milenio de la era cristiana, colonos procedentes de Irlanda se asentaron en Man. El lenguaje manx, una lengua de origen goidélico, proporciona las principales evidencias de esta ocupación, así como indicios de que el pueblo que originalmente ocupó la isla procedía de Gran Bretaña.. Existe un destacado debate histórico sobre si el actual lenguaje manx sobrevivió a las invasiones normandas o fue reintroducido posteriormente tras la invasión nórdica. Las evidencias no son concluyentes, pero un estudio filológico de los nombres de lugares, paisaje y tierras podrían aportar nuevas pruebas.
La tradición manx atribuye la conversión de la isla al cristianismo a San Maughold (Maccul), un misionero irlandés que dio su nombre a una parroquia. El nombre de la isla deriva de Manannán mac Lir, el dios del mar británico y gaélico.
Dominio escandinavo Reino vikingo
thumb|250px|El Reino de Man y de las Islas a finales del . Dentro del período de dominación escandinava existen dos épocas principales –el período anterior a la conquista de Man por Godred Crovan en el año 1079 y el posterior. La guerra y la inestabilidad caracterizan el primer período, mientras que el siguiente se caracteriza por la paz y la estabilidad.
Entre los años 800 y 815 los vikingos saquearon la isla y entre el período 850 -990 comenzaron a crear asentamientos permanentes, sometiendo la isla al dominio de los reyes escandinavos de Dublín; entre el período 990 – 1079 la isla pasó a ser una posesión del jarl de las Orcadas.
Entre los años 1025-1065 en Man existió una ceca que acuñó moneda. Estas monedas de Man eran acuñadas para el comercio dublinés. Las primeras monedas fueron acuñadas bajo el reinado de Sihtric, lo que también evidencia que la isla se encontraba bajo la influencia de Dublín en este período.
El conquistador Godred Crovan fue un destacado guerrero, aunque se conserva poca información sobre su figura. De acuerdo con el Chronicon Manniae, consiguió someter Dublín y gran parte de Leinster en Irlanda, y derrotó a los escotos. Es probable que el recuerdo de este gobernante sobreviva en la tradición, posiblemente en la figura del legendario Rey Gorse u Orry. Hacia el año 1079 creó el Reino de Mann y las Islas, que incluyó las islas sudoccidentales de Escocia (Sodor) hasta el año 1164, cuando se crearon dos reinos separados.
Las islas bajo el dominio de Godred eran llamadas las Suðreyjar (Sudreys o islas del sur), en contraste con las Norðreyjar (o islas del norte), entre las que se encuentran las Orcadas, Shetland, Hébridas y todas las islas occidentales de Escocia, incluyendo Man. Posteriormente sus sucesores tomaron el título de Rex Manniae et Insularum (Rey de Man y de las Islas). La capital del reino se encontraba en la isla de St. Patrick, donde fue construido el castillo Peel sobre un antiguo monasterio céltico.
Fin de la Era vikinga
Olaf I de Mann, hijo de Godred, disponía de un poder considerable, y de acuerdo con las crónicas de Mann, estuvo estrechamente aliado con los reyes de Irlanda y Escocia. Su reinado (1113-1152) fue pacífico. Su hijo Godfred V de Mann (1153-1158) también gobernó brevemente sobre Dublín, y como resultado de una disputa con su vasallo Somerled perdió las islas costeras de Argyll, y de esta forma el reino se dividió.
Durante la década de 1130 la Iglesia envió una misión para establecer el primer obispado de la Isla de Man y nombró a Wimund como primer obispo. Pronto renunció a su papel eclesiástico, embarcándose con una banda de seguidores e iniciando una carrera de asesinato y saqueo por Escocia y las islas cercanas.
A principios del , durante el reinado de Ragnald (1187-1229), el rey rindió vasallaje al rey Juan sin Tierra de Inglaterra (1199-1216), y por primera vez los registros muestran la intervención inglesa en los asuntos de Man. Sin embargo, durante todo el período escandinavo el Reino de Man y de las Islas estuvo nominalmente bajo la soberanía de los reyes de Noruega, que sólo intervenían muy ocasionalmente. Harold Haarfager conquistó Man en el año 885 y Magnus Barfod hacia el 1100. Desde mediados del hasta 1217 la soberanía de Man, debido a las disensiones producidas en Noruega, se mantuvo básicamente inalterada, pero finalmente Noruega entró en colisión con el creciente poder de Escocia.
Dominio de Escocia Finalmente, en el año 1261, Alejandro III de Escocia envió mensajeros a Noruega para negociar la cesión de las islas, pero sus esfuerzos fueron infructuosos. Pronto se iniciaron hostilidades abiertas entre los dos reinos, que culminaron en la indecisa Batalla de Largs contra la flota noruega en 1263. Sin embargo, el rey Haakon Haakonsson murió al invierno siguiente, y esto permitió al rey Alejandro ganar la guerra. Magnus III de la Isla de Man (1252-1265), que había luchado en el bando noruego, tuvo que entregar todas las islas sobre las que gobernaba, excepto Man, pero se convirtió en vasallo del rey escocés. Dos años después Magnus de Man murió y en 1266 el rey Magnus VI de Noruega cedió todas las islas, incluyendo a Man, a Escocia en el Tratado de Perth a cambio de la suma de 4.000 marcos de oro y un tributo de 100 marcos anuales. El gobierno de Escocia sobre Man no se asentó firmemente hasta 1275, cuando los manx fueron derrotados en la decisiva Batalla de Ronaldsway, cerca de Castletown.
Dominio de Inglaterra 200px|thumb|Eduardo I de Inglaterra. En 1290 el rey Eduardo I de Inglaterra se apoderó de Man, que permaneció en manos inglesas hasta 1313, cuando Robert Bruce se apoderó de la isla tras asediar el castillo Rushen durante cinco semanas. En 1346, cuando la batalla de Neville´s Cross decidió la larga guerra entre Inglaterra y Escocia a favor de Inglaterra, comenzó un período confuso en el que la isla de Man pasó en varias ocasiones de Escocia a Inglaterra y viceversa.
Hacia el año 1333 el rey Eduardo III de Inglaterra otorgó Man a William de Montacute, primer Conde de Salisbury y tercer barón Montacute como posesión absoluta y sin ningún servicio. En 1392 su hijo vendió la isla, incluyendo su soberanía a Sir William Le Scrope. En 1399 el rey Enrique IV de Inglaterra se apoderó de ella tras decapitar a Le Scrope, que había apoyado a Ricardo II. La isla pasó a la Corona inglesa, que se la entregó a Henry Percy, primer conde de Northumberland, pero fue proscrito y desposeído, y en 1405 Enrique IV concedió la isla, con el apoyo del obispado, a Sir John Stanley, que fue nombrado conde de Man. En 1406 esta concesión fue extendida —bajo sistema feudal y sometimiento a la Corona inglesa— a los herederos de Sir John. El pago de los señores de Man sería vasallaje y el tributo de dos halcones a todos los futuros reyes de Inglaterra en sus coronaciones.
Con la llegada de Sir John Stanley y su familia al trono de Man, comenzó una época más estable para la historia de la isla. Aunque los nuevos señores raramente visitan su posesión, enviaron gobernadores, que en general, actuaron con justicia. De los trece miembros de la familia Stanley que gobernaron Man, Sir John II Stanley (1414-1432), James VII Stanley (conde de Man) (1627-1651) y James X Stanley (1702-1736) fueron los que tuvieron más influencia en la historia de la isla. El primero introdujo el juicio jurídico en lugar del juicio por duelo, y ordenó la elaboración de un código de leyes. El segundo, conocido como el Gran Stanley y su esposa Charlotte de la Tremoille, son probablemente las figuras más destacadas de la historia de la Isla de Man.
La guerra civil inglesa y el Interregno