Albares de la Ribera es una localidad española que forma parte del municipio de Torre del Bierzo, en la comarca de El Bierzo, zona geográfica o demarcación Bierzo Alto, en la provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León. Asimismo, pertenece al partido judicial de Ponferrada y a la diócesis de Astorga.
Toponimia En cuanto al origen toponímico de Albares de la Ribera, se ha de indicar que, en las primeras referencias documentales que se tienen, no consta la segunda parte del nombre, es decir, la villa es simplemente Albares. Fray Pablo Rodríguez (monje paleógrafo de Sahagún que trabajó en el Archivo de Astorga hasta su destrucción en ) reseña su existencia en el año . De ese año era un documento (hoy perdido) en el que se hablaba de la villa refiriéndose a ella simplemente como Albares.
Para explicar el origen toponímico del nombre de Albares, se han propuesto varias interpretaciones y ha de tenerse en cuenta que es necesario acercarse a la toponimia con cautela pues, aunque se cumplen, en general, las normas fonéticas que rigen la evolución de las lenguas, por ser nombres propios, en ocasiones evolucionan poco y otras veces, por el contrario, se provoca un mayor desgaste debido al uso intenso a que se someten. Además, cuando cambia la lengua de los hablantes, es frecuente que se produzcan cruces semánticos y fónicos debido a la atracción que generan las palabras fonéticamente próximas.
Otro problema que afecta en este caso, es el hecho de que, aunque se encuentre un topónimo latinizado, ello no quiere decir que ese sea su origen etimológico ya que los copistas medievales ya hablaban romance y, cuando latinizan el nombre de un lugar, simplemente dan su interpretación personal (no siempre exacta). Además, al tratarse de copias manuscritas, están sometidas a error y a la dificultad de transcribir fonemas de la lengua vulgar que, en ocasiones, no existen en la lengua culta.
Se dan varias interpretaciones para el origen del topónimo Albares:
Para Rivas Quintas, procede de la raíz indoeuropea alb-/alp- que significa monte o altura y que, en latín medieval, generó la voz albare que significa desnivel o terraplén. Quizás, alb-/alp- podría haber estado acompañada del término indoeuropeo barra, que, como nos indica Gutierre Tibón, significa vallado hecho con tablas o fortaleza. Estas dos raíces se combinarían para referirse a un asentamiento fortificado que hubiera estado en esos montes. Du Cange recoge la forma medieval albare y la traduce como zanja, empalizada, significado relacionado con el que consignan Rivas Quintas y Gutierre Tibón. El término latino albar es un adjetivo derivado de albo, cuyo significado es blanquecino, y que deriva del latín album (blanco). Incluso hoy, la RAE define albar como Terreno de secano, y especialmente tierra blanquecina en altos y lomas. Se puede haber dado un cruce semántico, debido a la proximidad fonética, entre el topónimo prerromano y el término latino. Además, se ha de tener en cuenta que la villa de Albares de la Ribera está rodeada de altas montañas que, debido a las nieves, acostumbran a ser blancas. Por otro lado, la proximidad al río Boeza y la actual abundancia de chopos hace que se pueda pensar en un fitotopónimo del Populus alba (no obstante, Navaza descarta esta idea). No se puede olvidar la posibilidad de que, desde el prerromano, evolucionase hacia un nombre relacionado con la voz latina albaris, cuyo significado es yeso o estuco y que deriva del latín albus, blanco. Quizás se tratase de un lugar donde abundasen los artesanos yeseros (albarius en latín) o en el que se hubiera empleado profusamente este material.
Por tanto, se puede resolver el problema del origen del nombre de la villa buscando sus raíces en términos prerromanos que, tras la ocupación romana, sufrieron cambios o evolucionaron hacia formas latinizadas que, prácticamente, se conservan intactos hasta hoy.
Por otro lado, es evidente que la coletilla de la Ribera se debe a que la villa se halla ubicada en la ribera del río Boeza y esto admite poca discusión al respecto. Hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 el municipio se llamaba simplemente Albares. En dicha fecha su nombre fue modificado por el de Albares de la Ribera. El , a propuesta de la Real Sociedad Geográfica, se publicó, en el Boletín Oficial de la provincia de León, el cambio de la denominación del municipio.
Relación histórica Es destacable que, como ya se ha comentado, la primera aparición de la villa de la que se tiene constancia en un documento es del año . Sin embargo, el hecho de que el nombre de la villa provenga de un término prerromano, hace pensar que este asentamiento podría remontarse a tiempos anteriores a la invasión romana. Quizás podría haber habido un asentamiento celta en terrenos de la villa cerca de la confluencia de los ríos Boeza y Tremor.
Geografía Se trata de un núcleo de población pequeño con gran arraigo a sus tradiciones situado en una zona de transición entre las montañas que rodean la cuenca de El Bierzo y la vega central de la comarca.
Sus terrenos limitan al norte y al oeste con el municipio de Bembibre, al este con el municipio de Folgoso de la Ribera y al sur, en el valle del río Tremor, con los terrenos de otros pueblos del municipio.
Ubicación Perteneciente a la comarca tradicional de Bueza, se asienta sobre una de las laderas que constituyen el valle del río Boeza, entre los pueblos de Las Ventas de Albares (al oeste) y La Ribera de Folgoso (al este), muy próximo a las carreteras Autovía , Nacional y .
Hidrografía miniatura|Vista del río Boeza en verano a su paso por Albares de la Ribera
Se encuentra ubicado en la cuenca fluvial del río Boeza, este no atraviesa el casco urbano de la villa, aunque cruza (este-oeste) los terrenos del pueblo, no obstante, existe una amplia red de canalizaciones y acequias que distribuyen el agua por las zonas alejadas del río.
Esta red recoge el agua directamente del río en la presa de la Villa, desde allí, a través de una amplia acequia (popularmente denominada reguera debido a que, originalmente, estaba construida con tierra), a través de regueros y otras canalizaciones, se distribuye el agua para riego u otros fines.
El agua corriente de la villa es recogida de las fuentes pero, en caso de ser necesario, puede ser tomada de la reguera y llevada, mediante bombas, hasta los depósitos, dónde será tratada para su consumo.
Como es frecuente en otros muchos pueblos de montaña, existen una gran cantidad de fuentes naturales y manantiales, si bien es cierto que la construcción de la autovía y algunas actividades comerciales relacionadas con este líquido están mermando el poderío y vigor de algunas vías de agua tradicionales o contaminando su pureza.
Clima Se clasifica como clima mediterráneo continentalizado con influencias de montaña. Se caracteriza por un régimen de precipitaciones importante durante el invierno, la primavera y el otoño (propio del clima mediterráneo), y con una gran variación entre las temperaturas invernales y estivales (propio del clima continental). Asimismo, se ve muy influenciado por la cercana presencia de los Montes de León y la Cordillera Cantábrica.
En invierno, son muy frecuentes las heladas y las precipitaciones (en ocasiones en forma de nieve), con vientos, generalmente moderados, sobreenfriados debido a la cercanía de las cumbres nevadas.
Los veranos son cortos y calurosos, aunque la temperatura desciende de manera notable durante las horas nocturnas (lo cual permite dormir confortablemente), con precipitaciones escasas. Se producen, en ocasiones, breves tormentas, generalmente con gran aparato eléctrico, que pueden descargar precipitaciones, incluso en forma de granizo.
La primavera y el otoño son estaciones claramente de transición en las que las temperaturas van variando progresivamente pero con abundantes precipitaciones.
Historia Prehistoria En El Bierzo no ha habido destacables trabajos de investigación o excavaciones relacionados con las culturas prehistóricas y, evidentemente, esto es extensible a los terrenos que, actualmente, ocupa la villa de Albares de la Ribera. No obstante, se han producido algunos descubrimientos que deben, en todo caso, catalogarse como accidentales, aunque ello no les resta relevancia. Esta falta de trabajo arqueológico repercute en un escaso conocimiento de la era prehistórica.
Paleolítico La presencia de homínidos en la zona data, al menos, del paleolítico inferior ya que, en , el Gabinete de Estudios sobre Patrimonio Histórico y Arqueológico (STRATO) ha encontrado piezas líticas (bifaces, hendedores, raederas...) en el yacimiento de El Parral de San Román de Bembibre que, actualmente, se exponen en el Museo del Alto Bierzo. Dichos restos han sido encuadradas en la época achelense, en torno al año y corresponderían a artefactos tallados a partir de cantos rodados o bloques de cuarcita mediante el método Levallois por grupos de Homo heidelbergensis.
Por otra parte, en , se descubrieron unos petroglifos en terrenos del pueblo de Santa Marina de Torre. Juan Carlos Campos-Varela, arqueólogo astorgano que participó en el descubrimiento, destaca que «son los primeros en su disposición original que aparecen el El Bierzo y confirman la tipología de los aparecidos a los pies del Teleno». Cerca de este yacimiento, se encontraban otros petroglifos (desaparecidos a mediados de los 80 debido a la actividad minera) que representaban podomorfos y semicírculos, sobre estas, Campos-Varela advierte que debían ser más recientes y añade que «nos lleva a pensar que en esta zona, en este valle, durante mil y pico años se grabaron las rocas en diferentes épocas y, por ello, es tan importante como los demás aunque ya no exista».
Estos grupos, ubicados cerca de los cauces fluviales y, por tanto, en el valle del río Boeza, se dedicaban a la caza, la recolección de frutos silvestres y al carroñeo. Se ha de tener en cuenta que esta zona es un paso natural que comunica la meseta con Galicia,
Neolítico Durante mucho tiempo, se mantuvo la hipótesis de que el Bierzo había estado deshabitado durante el neolítico ya que apenas existía información sobre la época neolítica berciana, sin embargo, el hallazgo de restos arqueológicos de este periodo, entre ellos, un hacha pulimentada en San Román de Bembibre que ha sido datada en el cuarto milenio antes de Cristo, nos permite asegurar la existencia de comunidades asentadas en la zona.
Las comunidades humanas se van volviendo sedentarias de forma progresiva y se dedican a la ganadería y el pastoreo itinerante dentro de un determinado territorio y, aunque no disponemos de referencias arqueológicas confirmadas, es muy probable que surgieran este tipo de asentamientos humanos cerca de la confluencia de los ríos Boeza y Tremor.
Edad Antigua Época prerromana Se han practicado varios sondeos en torno a la villa de Albares de la Ribera que dan cuenta de este pasado por medio de diversos artefactos: En las proximidades de Santibáñez del Toral, se han recuperado puntas de flecha palmela que verifican la existencia de agrupaciones asociadas a la cultura campaniforme de la Edad del Cobre. El Ídolo de Noceda del Bierzo es una pieza con rasgos masculinos y femeninos que ha sido datada en torno al (Edad del Bronce). Esta es una de las piezas más importantes de la prehistoria berciana. En , en el paraje de El Majuelo de Bembibre, han aparecido gran cantidad de puntas de bronce de enmangue tubular que han sido datadas en torno al (final de la Edad del Bronce).