Viriato —o Viriathus en latín, tal como fue recogido en las fuentes romanas— (muerto en 139 a. C.) fue un líder lusitano que hizo frente a la expansión de Roma en Hispania a mediados del en el territorio suroccidental de la península ibérica, dentro de las llamadas guerras lusitanas. Su posición al frente de los lusitanos tenía al parecer una naturaleza electiva, es decir, no era hereditaria, sino que se debía a sus éxitos militares.

Consciente de que los lusitanos por sí solos no podrían derrotar a la República romana, Viriato estableció alianzas con otros grupos celtas, como los celtíberos, incluso lejos de los territorios de Lusitania y Turdetania donde luchaban sus ejércitos, para inducirlos a rebelarse. Lideró su ejército, apoyado por la mayoría de tribus lusitanas y vetonas, así como por otros aliados celtas e íberos, a varias victorias sobre los romanos entre los años 147 y 139 a. C., antes de ser traicionado y asesinado mientras dormía. Se le ha llegado a considerar como «el terror de Roma». Por su parte, Theodor Mommsen dijo de él: «Parecía como si, en aquel tiempo totalmente prosaico, hubiera reaparecido uno de los héroes homéricos».

Biografía Fuentes primarias Las fuentes para el estudio de Viriato son todas clásicas, de historiadores romanos, y entre ellas destacan la de Apiano y la de Diodoro de Sicilia. Mientras que la obra del primero se centra más en una enumeración cronológica de hechos, dando especial importancia a lo militar, la del segundo tiene más bien «una finalidad moralizante y dramática», idealizando la figura del líder lusitano. También escribieron sobre él Eutropio, Orosio y Suidas, Tito Livio y Floro.

Orígenes Nacimiento miniatura|Pintura representando a Viriato, obra del pintor Eugenio Oliva, que data de 1881. La bibliografía disponible sobre Viriato no permite determinar ni su lugar de nacimiento ni la fecha de este, no quedando claro si la procedencia geográfica del líder lusitano se correspondía a los actuales territorios de Portugal o España. Hay autores que barajan la Beturia —suroeste peninsular, entre los cursos medios e inferiores de los ríos Guadiana y Guadalquivir— como posible origen de Viriato. Investigaciones marginales a caballo entre los siglos y llegaron incluso a situar la zona de influencia de Viriato entre los ríos Ebro y Tajo: Anselmo Arenas López publicó en 1900 una obra titulada Viriato no fue portugués si no celtíbero en la que relacionaba erróneamente a Viriato con la tribu de los lusones en lugar de la de los lusitanos, mientras que hacia 1926 M. Peris lo describía como un ibero valenciano.

Un lugar supuestamente usado como refugio por Viriato habría sido el denominado Monte de Afrodita o de Venus, que el historiador alemán Adolf Schulten situó en la actual sierra de San Vicente. En Portugal la opción tradicional —sostenida por Schulten— era la de que Viriato tenía su origen en los Montes Herminios, asociados a la actual Sierra de la Estrella, barajándose también que su procedencia estuviera circunscrita a los límites de la antigua provincia portuguesa de la Beira Alta. Sin embargo, más recientemente se ha propuesto su nacimiento en el sur del actual Portugal, junto al océano Atlántico, en la región del Alentejo. Existen autores que ponen en entredicho la pertenencia de Viriato a los lusitanos, en el sentido de que en aquel entonces el término lusitano pudiera englobar a otros pueblos, como a los célticos. El aviador militar y posterior académico Alfredo Kindelán, ante la duda sobre el origen de Viriato, sentenciaba en 1958 «Bien está donde está. Para mí, como para el ínclito Oliveira Martín, tanto monta Portugal como España».

Según la mayor parte de las fuentes, en especial Tito Livio, Viriato era originalmente un pastor que se hizo cazador y soldado. Otras fuentes proponen que pertenecía a la clase de los guerreros, la ocupación de la élites gobernantes lusitanas. Para Apiano, fue uno de los guerreros que escapó de la encerrona del pretor Servio Sulpicio Galba a la flor de la juventud lusitana descrita más adelante. Según él, Viriato fue no un jefe hereditario, sino uno elegido por ser el «que mayores dotes de mando había tenido entre los bárbaros y el más presto al peligro atrevido (...) y el más justo a la hora del reparto del botín», lo que hizo que durante los ocho años de guerra su heterogéneo ejército no se le rebelara jamás y fuera «el más resuelto a la hora del peligro». Sea cual sea el caso, los autores romanos se refieren a él como el dux del ejército lusitano y como el adsertor —protector— de Hispania,Eutropii Breviarium Liber Quartus, 4, 16 o como un imperator —conductor—Flori Epitome de Tito Livio Bellorum Omnium Annorum DCC, XXXIII.] de las tribus lusitanas y celtíberas.

Nombre El nombre de Viriato deriva de la palabra céltica, o bien íbera, «viria», torque, un tipo de adorno característico de los guerreros célticos. Es, pues, equivalente al latino Torquatus.

Alzamiento Durante el Roma comenzó la conquista de Hispania durante la segunda guerra púnica, cuando el Senado envió un ejército para bloquear la llegada de refuerzos a Aníbal, que estaba en Italia. La conquista duró doscientos años, y la guerra lusitana es una de las mejor documentadas de dicho periodo. La primera incursión de Roma seria en Lusitania tuvo lugar en el 185 a. C. Ante los constantes ataques de los ejércitos romanos a los lusitanos, con los que el pretor Marco Atilio Serrano había firmado un tratado de paz en 151 a. C. —que los lusitanos rompieron rápidamente—, una comitiva de estos —30 000 según las fuentes— acudió en son de paz ante Galba, el cual les prometió un reparto de tierras. Alegando tal propósito, los dividió en varios grupos y mató a traición a muchos de ellos —de 8000 a 9000—, tras lo cual envió a los supervivientes a las Galias como esclavos, prisioneros que sumarían un total de 20 000 lusitanos. Entre los pocos lusitanos —unos 1000— que consiguieron huir de la matanza se encontraba Viriato. Galba sería más tarde juzgado por el Senado de la República romana pero resultaría absuelto. Así pues, esta pobreza de la tribu lusitana, unida a la afrenta sufrida por la masacre de Galba, hizo rebelarse a Viriato.

Campañas contra Roma

Primeras victorias (147 a. C.-145 a. C.)

miniatura|250px|Mapa de las campañas de Viriato contra los romanos.

En el año 147 a. C. Viriato y un contingente de 10 000 lusitanos supervivientes decidieron hacer una incursión en la Turdetania, aunque serían cercados —en los alrededores de Urso— por el ejército del pretor Cayo Vetilio, quien les ofreció una propuesta de paz que sería rechazada por Viriato debido al temor a un incumplimiento del pacto por parte de los romanos. Finalmente Viriato y los lusitanos lograron invertir la situación, al conseguir huir del cerco de Vetilio y emboscar a sus tropas supuestamente en el desfiladero del río Barbesuda, con lo cual lograron infligir 4000 bajas al ejército de Vetilio y derrotar al pretor. Un guerrero lusitano acabó con la vida de Vetilio al tomarlo por un soldado sin valor, ante la vejez y gordura del romano. Esta derrota de Vetilio tendría lugar cerca de la polis de Tribola y permitió el saqueo posterior de Carpetania por parte de los lusitanos, así como ataques a destacamentos romanos en el Guadiana y el Tajo, además de suponer el encumbramiento de Viriato como líder lusitano. En el año 146 a. C. Viriato consiguió nuevas victorias militares contra el pretor Cayo Plaucio, en Carpetania, y el gobernador de la Citerior, Claudio Unimano. Se cita el año 146 a. C. como la fecha en la que Viriato supuestamente habría atacado la ciudad prorromana de Segobriga, identificada por Schulten en el yacimiento de Cabeza del Griego, cerca de la actual Saelices (Cuenca). Podrían haber sido también por estas fechas que tuvieron lugar las difícilmente datables expediciones viriáticas contra la comarca del Ebro mencionadas en fuentes.

Apiano afirmó que el caudillo, durante la batalla contra Plaucio, se retiró estratégicamente a un monte llamado de Venus o Mons Veneris. A él acudió de nuevo tras batallar contra Quintio, quien inicialmente rechazó a Viriato, pero solo para caer en una emboscada del lusitano que terminó con la expulsión de toda su guarnición (App. Iberike, 66). Este cerro ha sido relacionado hoy en día con el cerro de San Vicente, en virtud a hallarse al norte del Tajo, al cultivo de olivos y a su carácter de atalaya natural.

miniatura|La provincia romana de Lusitania, surgida más de un siglo más tarde —en el 27 a. C.— de la división de la Hispania Ulterior.

Durante estas campañas, como se menciona, Viriato venció tras Vetilio al mencionado Plaucio cerca de Viseo, entre el Duero y el Mondego, a Claudio Unimano cerca de Ourique —tras lo cual, según Floro y Orosio, Viriato se haría con los estandartes romanos y decidiría colocarlos a modo de trofeo de guerra en lo alto de las montañas— y a Cayo Nigidio, gobernador de la Citerior. En el apogeo de estas campañas contra Roma, los lusitanos y sus aliados controlaban una gran parte de la Ulterior y el sur de la Citerior.

Guerra abierta (145 a. C.-140 a. C.) El año 145 a.C. supuso cierto punto de inflexión en el desarrollo de las guerras lusitanas, puesto que Roma, tras acabar la guerra contra Cartago, podría destinar más tropas y atención a la provincia de Hispania. Quinto Fabio Máximo Emiliano —que sustituyó a Cayo Plaucio, desterrado por sus fracasos militares— trajo nuevas tropas e instaló su centro de operaciones en la ciudad de Orsona para reforzar al gobernador de la Citerior, Cayo Lelio el Sabio. Estos refuerzos, así como la experiencia militar de Emiliano, ocasionaron la retirada de Viriato en el año 144 a. C., con lo que tuvo que ceder las principales ciudades dominadas por los lusitanos en el sur de la península, tras lo cual se replegaría a la ciudad de Baikor —que Schulten relacionó con Baecula, la actual Bailén, aunque puede también asociarse con Baena—. Sin embargo, Emiliano regresó a Roma sin haber conseguido capturar a Viriato, y la mayor parte de sus refuerzos terminarían perdiéndose en escaramuzas y emboscadas en Orsona y Pax Iulia.

A fin de reparar sus fuerzas, Viriato logró extender aquel mismo año la revuelta a la Celtiberia con la participación de arévacos, tittos y bellos, ya que hasta entonces sólo habían tomado parte mayoritariamente lusitanos y vetones, lo que dio inicio a la tercera guerra celtíbera. Durante los años posteriores, a pesar del ataque de Lelio, Viriato hostigaría a los romanos citeriores liderados en 143-142 a. C. por el cónsul Quinto Cecilio Metelo y el legado Quinto Cocio Aquiles, y conquistaría la ciudad de Itucci o Tucci —la actual Martos o bien Tejada la Vieja— y la región de la Bastetania.

miniatura|Viriato, imaginado por Ramón Padró y Pedret, obra del año 1882. Tras una serie de victorias de Viriato contra los ejércitos romanos, con continuas correrías y razzias lusitanas alrededor de 143 a. C., los romanos enviaron al cónsul Quinto Fabio Máximo Serviliano con un número mayor de tropas y con elefantes —18 000 unidades de infantería y 1600 de caballería, así como 10 elefantes y 300 jinetes numidas enviados por el rey Micipsa—. Este empezaría liberando ciudades del sur de Hispania como Itucci para continuar en persecución de Viriato hacia Lusitania, teniendo que demorarse al sufrir entonces el ataque de los capitanes Curio y Apuleyo, de quienes se sospecha que no serían sino desertores romanos, pero que en cualquier caso comandaban una gran fuerza de bandidos lusitanos. Aunque con grandes dificultades, Serviliano les derrotó y acabó con la vida de Curio. Viriato terminó cercando finalmente a Serviliano cuando este se encontraba asediando a su vez la ciudad de Erisana (tradicionalmente identificada con Arsa, cerca de la actuales Zalamea de la Serena o Azuaga). El líder ibero entró en el recinto a escondidas y realizó una incursión nocturna que acorraló al ejército del romano.