thumb|250px|Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, la más grande del continente americano. thumb|250px|Catedral primada de Colombia en Bogotá, una de las más grandes de Latinoamérica. thumb|250px|Catedral virreinal de Arequipa, Perú.thumb|250px|Catedral española de Manila, Filipinas (reconstruida en 1958). thumb|250px|Estilo español en el Viejo San Juan (Puerto Rico). La arquitectura virreinal española se refiere a los diversos estilos de arquitectura española construidos en el Imperio español, a partir del descubrimiento de América en 1492. El estilo arquitectónico virreinal español dominó en las primeras provincias españolas de América del Norte, Central y del Sur, y asimismo fue visible en sus otros dominios. En España, cuando el descubrimiento de América, estaba en boga el espíritu y el arte renacentista. Desde entonces, la corriente colonizadora será el vehículo para el trasplante y acompasamiento del arte occidental europeo a América, que en poco tiempo, con el contacto con las culturas indígenas, producirá un mestizaje artístico lleno de matices y novedades. Y ese acompañamiento de los estilos artísticos europeos - americanos, también desembocará en el rico barroco hispanoamericano, caracterizado sobre todo por los porches y las entradas muy ornamentadas, que en Nueva España tomará una dirección, en parte diferenciada con el denominado barroco novohispano, y que se distinguirá desde el principio del barroco español en el que se inspira.
De la misma manera, pero en el Virreinato del Perú, surge el barroco andino, que a su vez difiere del novohispano, en la América Septentrional, y del español, en la Península, aunque fue de este último del cual se inspiró, dando como la principal de sus expresiones a la arquitectura religiosa. Así, una serie de catedrales e iglesias, rebosantes de este estilo, se convierten en poderosos bastiones culturales que permiten, de manera aproximada, escenificar lo que fue en su tiempo el Imperio Español en la América, y en específico para este caso, en la zona de los Andes. En ese sentido, existen regiones altamente bendecidas en lo que respecta a su barroco andino, como lo son los departamentos del sur del Perú, entre los que destacan Cuzco, Arequipa,y Puno, cuyas provincias son auténticas minas de oro de este tipo de estilo arquitectónico, dejando entrever que el Imperio Español tenía una clara misión evangelizadora en sus territorios de ultramar.
Los asentamientos sucesivos pueden ser contemplados en la arquitectura y en los aspectos de planificación urbana de las ciudades conservadas todavía en la actualidad. Estos dos aspectos visibles de las ciudades están conectados y son complementarios. La fundación de ciudades constituyó el núcleo de la colonización hispánica, siendo una de las medidas de su éxito en controlar el territorio ganado y la clave de su dominio ultramarino. Hoy día se promueve en muchos países la arquitectura virreinal española como una de sus principales atracciones turísticas.
Historia thumb|234x234px|left|Mapa de La Española realizado por Colón donde se puede ver señalado el fuerte de Navidad, primer edificio europeo construido en América.Cuando Cristóbal Colón regresó a España en 1493 con la noticia del supuesto descubrimiento de las Indias, dejó en la costa norte de la isla La Española, un fuerte, al que llamaron Fuerte de Navidad, en memoria del día en que ocurrió el incidente con la nao Santa María, que la dejó en condiciones con las que no podía navegar. Fue construido por sus hombres, principalmente, con la madera que se pudo recuperar de la embarcación . Dejó allí una guarnición de 39 tripulantes, con provisiones para un año y una barca. Sería el primer edificio europeo construido en América.
En el transcurso de los siguientes 20 años, los exploradores españoles encontraron en el Nuevo Mundo varias ciudades y pueblos nativos americanas, algunas, grandes y complejas como otras de Europa. Se originó un choque cultural por los profundos desniveles culturales y educativos entre los españoles en América y los nativos, lo que dio como resultado la aculturación. Se llegó a generar un cambio cultural por el contacto entre sociedades tan diferentes, que finalmente, produjo una simbiosis e interdependencia entre las dos culturas, la que ya se percibía con los parámetros renacentistas traída por los españoles y las diferentes culturas, algunas todavía en la etapa neolítica de los pueblos nativos.
No obstante, persistió la peculiar visión arquitectónica de un arte que coexistió con el gótico en un primer momento, el arte mudéjar, propio de España, que da una mayor importancia estética a la ornamentación sobre la estructura y ventrada en el interior de los edificios. Y de esta mezcolanza con el arte autóctono americano surgió una yuxtaposición de formas artísticas originales que se reflejaron en volúmenes puros y decoraciones planas dispuestas geométricamente. Otra constante de esta experiencia mudéjar en el Nuevo Mundo, la describe el arquitecto Chueca Goitia en la extraordinaria longitud de las naves de las iglesias, que imponía un alejamiento del altar, potenciando su sentido sacral, como es el caso de las catedrales de Quito o Bogotá. izquierda|miniaturadeimagen|243x243px|Arquitectura Colonial de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, República Dominicana. Aunque la arquitectura mudéjar, en sus diferentes manifestaciones, puede observarse en toda la arquitectura virreinal, los trabajos mejores se dan en el área andina, destacando en su principal rasgo, los trabajos en madera en techumbres, de la denominada carpintería de lo blanco, cuyos fundamentos teóricos se ven reflejados en los tratados teóricos de Diego López de Arenas y Fray Andrés de San Miguel.
Una de las características del Renacimiento en Europa, que se trasladó al continente americano se refería a la disposición y el urbanismo de las ciudades y al tipo de edificios que debían componerlas. Sin embargo, en Europa, estas teorías eran muy difíciles de implantar porque las ciudades ya estaban construidas y la fundación de nuevas ciudades era muy escasa, con lo que solo remodelaciones muy parciales de ciudades eran posibles con la construcción de nuevos edificios, embellecimientos de los existentes y apertura de nuevos espacios. La llegada a América les permitió hacer realidad muchos de estos planteamientos por la disponibilidad de tierras y los intereses de la Corona castellana en la fundación de nuevas ciudades como medio de controlar el territorio y hecho civilizador, junto a la construcción de fortificaciones. Como escribía Francisco López de Gómara, uno de los primeros historiadores de las Indias:
thumb|250px|Castilla del Oro en 1513.
Con el segundo viaje de Colón, entre 1493 y 1496, ya se crearon los primeros asentamientos de colonos en La Española. El 6 de enero de 1494 se fundó, oficialmente, la primera ciudad española en América, a la que denominaron La Isabela, en honor de la reina Isabel de Castilla.
Prácticamente, desde el primer momento, se empezaron a plantear las formas de urbanismo, primeramente de forma vaga, como en las Instrucciones de Poblamiento dictadas por el rey Fernando el Católico a Pedrarias Dávila en 1513, para la colonización del territorio de Castilla del Oro:
Plan hipodámico en el Nuevo Mundo En disposiciones más concretas como en la Ordenanza real de Carlos I de España en 1523, se va conformando un corpus legal donde se configura con regularidad el trazado en plan hipodámico de la fundación de las nuevas ciudades. Esta Ordenanza establece:
Se delimita el modelo de ciudad fundada por los colonizadores españoles, que responde al modelo clásico de trazado geométrico regular, el denominado plan hipodámico, que fue el modelo que se expandió desde las poleis griegas, pasando por las ciudades romanas y que desembocaría, pasando por el modelo teórico renacentista, hasta el patrón que, con variantes, se consolidaría en la traza de la ciudad granadina de Santa Fe, fundada por los Reyes Católicos en 1491. A este antiguo campamento temporal cristiano que asediaba la ciudad nazarí de Granada, los reyes se empeñaron en hacerlo ciudad, de sólida construcción, como prueba de que esta vez iba a ser el lugar desde donde se efectuara el último y definitivo asalto, y la conquista de Granada en 1492, último reducto musulmán en la península ibérica.
El trazado urbano de Santa Fe se aproxima a las formas ortogonales, en ángulos rectos, organizándose a partir de dos calles longitudinales y una transversal en cuyo cruce aparece la plaza, donde se ubican edificios civiles y eclesiásticos. Un poco posteriormente, la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en la isla de Tenerife, fundada entre 1496 y 1497 por el adelantado Alonso Fernández de Lugo, sigue los procedimientos de «nueva población» que la Corona de Castilla establecía en las expediciones de conquista. Este modelo, en forma de retícula, fue experimentado en las recientemente conquistadas islas Canarias y serviría también como antecedente de la gran mayoría de las nuevas ciudades virreinales durante las posteriores conquistas de los castellanos en América y Asia.
thumb|250px|Plano de la ciudad de Santo Domingo en 1665.
Sin embargo, la idea de trazar una ciudad en forma de parrilla no es exclusiva de los europeos. La idea también se encuentra en América, especialmente en las ciudades antiguas de los aztecas y mayas.
A partir de 1496 los habitantes de la ciudad de La Isabela empezaron a marcharse y a emigrar a otras partes de la isla y en 1500 había sido abandonada del todo, y nunca más volvió a ser habitada. La ciudad virreinal de Santo Domingo, hoy en la República Dominicana, fue fundada en 1498, considerada la ciudad más antigua del Nuevo Mundo todavía existente y es un excelente arquetipo de este estilo urbanístico y arquitectónico virreinal, con sus calles en parrilla. thumb|Plano hipodámico antiguo de Bogotá
Con respecto a la planificación de las ciudades, sucesivas ordenanzas tenían detalles sobre la ubicación preferida de una nueva ciudad y su ubicación en relación con el mar, las montañas y los ríos. También detallaba la forma y medidas de la plaza central tomando en cuenta el espaciamiento para propósitos comerciales, así como el espaciamiento para las fiestas o para los militares, que en ocasiones implicaban la utilización de caballos. Además de especificar la ubicación de la iglesia, la orientación de las vías que desembocan en la plaza principal, o hasta el ancho de las calles en relación con las condiciones climáticas. También se especificaba el orden en que se debía construir la ciudad.
250px|thumb|Mapa de la ciudad amurallada de Intramuros en Manila (Filipinas) con elementos de planificación virreinal introducidos en las Leyes de Indias.
En 1510 se fundó la ciudad de Nombre de Dios (Panamá); en 1515, Cumaná (Venezuela); en 1519, La Habana (Cuba); León (Nicaragua) y Granada (Nicaragua) en 1524; Panamá y Villa Rica de la Vera Cruz (México); en 1525, Santa Marta (Colombia); en 1531, Guadalajara (México); en 1533, Cartagena de Indias (Colombia); en 1534, San Francisco de Quito (Ecuador); en 1535, Lima (Perú); en 1536, Santa María del Buen Aire (Argentina); en 1537, Asunción (Paraguay); en 1538, Santa Fe de Bogotá (Colombia) y Villa de La Plata de la Nueva Toledo (Bolivia); en 1541, Santiago de Chile (Chile) en 1542, Mérida de Yucatán (México) en 1545, Potosí (Bolivia), en 1548, Nuestra Señora de La Paz (Bolivia); en 1548, Mendoza (Argentina); en 1565, San Agustín de la Florida (Estados Unidos). También en el continente asiático, se fundó en 1571 la ciudad virreinal de Intramuros, hoy un distrito de Manila (Filipinas).