Corazón salvaje es una telenovela mexicana producida por José Rendón para Televisa. Fue transmitida en el horario estelar de El Canal de las Estrellas desde el 5 de julio de 1993 hasta el 18 de febrero de 1994.

La historia se desarrolla en los albores del , en Veracruz, el cual será testigo del nacimiento de una pasión sublime, profunda y mágica, protagonizada por dos jóvenes que pueden parecer muy distintos, pero que están atados por el lazo de la sangre. Es la tercera adaptación para televisión hecha por María Zarattini del clásico de Caridad Bravo Adams, acerca del legendario triángulo amoroso entre dos jóvenes condesas, Mónica y Aimée, con el hijo ilegítimo de un rico terrateniente, Juan del Diablo.

Fue protagonizada por Edith González y Eduardo Palomo, junto con Ana Colchero, Claudia Islas, Ariel López Padilla, Arsenio Campos, Ernesto Yáñez, Javier Ruán, Olivia Cairo y Adalberto Parra en los roles antagónicos. Contó con las actuaciones estelares de César Évora, Isaura Espinoza, Verónica Merchant, las primeras actrices Luz María Aguilar, Queta Lavat y Queta Carrasco y los primeros actores Enrique Lizalde y Julio Monterde.

Argumento Juan del Diablo y Andrés Alcázar y Valle son hijos del mismo padre, Francisco Alcázar y Valle, un rico caballero dueño de la hacienda Campo Real, productora de caña de azúcar. Pero el primero es bastardo, fruto de su relación extramarital con la mujer de un pobre pescador; mientras que el segundo es su hijo legítimo concebido con su esposa, Sofía Montiel, dama de sociedad sofisticada, pero malvada y mentirosa. Juan, apodado "del Diablo" por su personalidad salvaje y conflictiva, fue criado de forma abusiva por el pescador después de la muerte de su mujer, quien le ha tomado un odio terrible a él y a su padre.

Francisco se entera de la existencia de Juan y manifiesta en una carta su deseo de reconocerlo como su hijo y darle un hogar digno al muchacho, pero Sofía se opone terminantemente y lo desprecia. Francisco parte a entregarle la carta a Noel Mancera, su abogado y leal amigo, pero en el camino sufre un accidente en su caballo. Mientras agoniza, le hace prometer a su hijo Andrés que querrá y aceptará a Juan como un hermano. Francisco muere y Sofía esconde la carta bajo siete llaves, y luego repudia y expulsa a Juan de la hacienda.

Entre tanto Doña Catalina Montero, condesa viuda de Altamira, y sus dos hijas las condesas Monica y Aimeé acuden a su prima Sofía pues están en la ruina tras la muerte de su esposo, y Sofía le propone casar a Mónica la mayor con Andrés, pues si bien no tiene dote, considera que su título de condesa beneficiaría a la familia Alcázar y Valle, y a la vez aliviaría la situación económica de su prima.

15 años después, Catalina y su hija Mónica esperan el regreso de Andrés de Europa para iniciar los preparativos para la boda. Mientras tanto Aimée hija menor de Catalina que fue enviada a la Ciudad de México a vivir con su tía Amalia, está desesperada pues regresará a vivir a San Pedro con su madre y Mónica su hermana mayor, pues aún no ha conocido al hombre adecuado para desposarla, y comprende que en San Pedro será más difícil, pues además ella está acostumbrada a asistir a fiestas, y por haber vivido lejos del pueblo y de su familia se ha convertido en una joven desenvuelta, extrovertida y hasta coqueta, a diferencia de Mónica que desde niña fue educada entre religiosas para ser una buena esposa, por lo tanto es tímida pero dulce y espera ser una buena esposa, y desde siempre ha vivido enamorada de Andrés, pero él se enamora de Aimée al verla en una reunión en la capital, y la prefiere como esposa, a pesar del acuerdo entre su madre y su tía. Mónica, despechada y humillada, decide entrar al convento de su confesor, Fray Domingo, y le hace creer a todos que se siente aliviada de que Andrés haya roto el compromiso, porque su verdadera vocación era ser religiosa. Aimée, a pesar de haberse comprometido con Andrés, conoce a Juan del Diablo y se convierte en su amante; él ahora es un robusto pirata y bandolero que vive a orillas del mar y maneja un barco de su propiedad, apodado "El Satán". Su carácter intrépido y salvaje no ha cambiado, y en cuanto ve a la sensual Aimée comienza un apasionado idilio con ella. Cuando Juan tiene que salir en un viaje de negocios, la hace prometer que lo esperará y a su regreso se casarán. Sin embargo, empieza a correr el rumor de que Juan fue apresado en el exterior y condenado a 10 años de trabajos forzados. Aimée, sabiendo los beneficios que le traerá ser la esposa de Andrés, tras saber la noticia olvida su promesa y finalmente se casa con él. Sabiendo de su ausencia, Espíndola, el jefe de la cárcel, Bautista, el capataz de Campo Real, Alberto de la Serna, el ambicioso amigo de Andrés y Guadalupe Cajiga, dueño del prostíbulo del pueblo, hacen negocios encarcelando a la gente de Juan y vendiéndolos para trabajos forzados en las haciendas vecinas. Azucena, la joven protegida de Juan, es enviada con Cajiga al prostíbulo, y éste abusa de ella cuando se niega a venderse. Finalmente, Mónica es rechazada en el convento y se va junto a su madre a pasar un tiempo a la hacienda con Andrés y Aimée.

Cuando Juan regresa de su viaje convertido en millonario, se entera de la traición de Aimée y furioso por haber sido engañado, decide ir a la hacienda de su hermano para llevársela por la fuerza. Andrés, que no sabe nada de su parentesco con Juan ni de la aventura que este tuvo con su esposa, pero que lo recuerda con cariño de la niñez y quiere cumplir la promesa que le hizo a su padre, decide emplearlo como nuevo administrador de Campo Real y Juan acepta para obligar a Aimée a huir con él. Pronto se entera de que su gente ha sido capturada, y los rescata haciendo uso de su autoridad de administrador y la ayuda legal de Don Noel. Es en estas circunstancias que Juan y Mónica se empiezan a acercar, pues ella para evitar una tragedia, convence a Juan de que deje en paz a su hermana.

Después de escapar de la casa de Cajiga, Azucena enferma y es encontrada en la entrada de Campo Real por Mónica, y ella y Juan se dedican a cuidarla, lo cual los acerca más. Cuando Aimée y Sofía se encuentran en el cuarto de Juan buscando a Azucena, ésta le dice a Sofía que Aimée era la mujer de Juan antes de que se fuera, por lo que comienza a odiarla y les exige a ella, a Mónica y a su madre que no se atrevan a revelar ese amorío. Creyendo que Juan sigue interesado en llevarse a Aimée, Sofía trata de comprarlo y convencerlo de irse, pero él le dice que sólo lo hará a cambio de que ella le dé el apellido Alcázar y Valle, y ella no tiene otra salida que aceptar. Como Mónica ya no va a ser monja, Andrés quiere reparar su ofensa casándola con su amigo Alberto de la Serna. Al mismo tiempo se entera de que Juan tuvo un indecente romance con una señorita que vive en la hacienda al oír una plática entre él y Azucena. Naturalmente, Andrés piensa que se trata de Mónica, ya que siempre la vio detrás de Juan sin saber que en realidad estaba pidiéndole por él. A causa de este malentendido, Mónica es empujada a casarse inmediatamente. Igualmente, Andrés se entera de que Juan en realidad es su hermano mayor y que Sofía pretende reconocerlo, y aunque en un principio toma mal la noticia y se niega, al final lo acepta. Mónica acepta el matrimonio para proteger a Andrés y a su hermana de la vergüenza y el escándalo, pero decide casarse con Juan en vez de Alberto, para que él y Aimée no tengan la oportunidad de huir juntos.

Juan acepta casarse con Mónica tras obtener su apellido, porque ha empezado a sentir amor hacia ella, y así es como poco a poco Mónica va conociendo más profundamente a su marido, descubriendo que detrás de esa fachada de hombre salvaje y peligroso, se esconde un hombre bondadoso y tierno, con un corazón salvaje pero noble.

Aimée, que no se resigna a haber perdido a Juan, prepara una jugarreta escondiendo un retrato de Andrés donde Mónica le declaraba su amor entre la ropa que ella dejó en casa de su madre y que le enviarán a casa de Juan. Azucena, quien vive en la casa como huésped, también está celosa porque está enamorada de Juan, así que le entrega el retrato. Este estalla en cólera y le echa en cara su engaño a Mónica, pero de nada sirve que ella llore y trate de explicarle. Él se marcha a la cantina de su amigo el Tuerto y trata de estar con una de las mujeres de allí, pero no es capaz de engañar a su esposa. Solo Don Noel, quien descubre la trampa de Aimée, hace que Juan regrese a su casa y le pida perdón a Mónica. Él acepta que ella es la única mujer que lo tiene loco y que se dejaría matar por ella.

Azucena está embarazada de Cajiga quien la violó tres meses antes, y engaña a Mónica diciendo que el hijo que espera es de Juan, y que él lo sabe pero que lo negará si lo enfrenta. Mónica no dice nada y Juan parte a un viaje de negocios. Al mismo tiempo, Cajiga quien ya se ha enterado del pasado de Aimée, le envía una carta para chantajearla, pero Bautista se la entrega Andrés quien furioso ataca a Aimée, y se pone más furioso cuando se entera de que todo el mundo lo sabía menos él. Parte a enfrentar a Juan pero no lo encuentra y habla con Mónica quien por más que insiste en que ambos fueron víctimas de Aimée, él no lo acepta y se va diciendo que la salvará de ese matrimonio entendiendo que ella se casó con alguien a quien desprecia por amor a él.

Sabiendo de la ausencia de Juan, Espíndola y su compadre Guadalupe Cajiga, preparan una trampa para poder acusarle de contrabando de armas y de asesinato mandados por doña Sofía. Primero, introducen como moso en la casa de Juan a Joaquín, un muchacho pobre para que busque información comprometedora contra Juan. Cuando el muchacho no logra obtener la información, Espíndola mata al hermano de Joaquín, que era un reo, y lo mete a la bodega de Juan junto con dos cajas de armas que tenía de un decomiso. A su regreso Juan se entera de que Andrés ya sabe todo y después es detenido en su casa junto con el Tuerto y Don Noel, quienes son liberados poco después. Por orden de Andrés, Espíndola no deja que Mónica visite a Juan, aunque se lo permite a Aimée con la intención de cobrarse con sus favores amorosos, al saber que Andrés la desconoce como esposa. Así que Mónica no tiene más remedio que disfrazarse de monja para poder visitar a Juan con la excusa de estar haciendo obras de caridad. Mientras tanto, doña Sofía traza un plan junto a Alberto y el capitán Espíndola para deshacerse de Juan y de Aimée: decirle a ella que se escaparán juntos para luego poder matarlos fingiendo un accidente. Aimée le dice a Juan que doña Sofía lo hará salir de la cárcel para que se vaya con ella y él se niega, pero luego finge aceptar para poder huir con Mónica.

Como Juan no cree en Espíndola ni en Doña Sofía, decide adelantar su fuga un día, pero no cuenta con que Aimée ha ido a la cárcel y que Espíndola pretende cobrarse. Al oírla gritar, Juan acude y Espíndola le dispara hiriéndolo de gravedad, por lo que el Tuerto dispara a su vez contra Espíndola matándolo. Así consiguen escapar, pero como Juan está malherido se lo llevan a la casa de doña Catalina, en donde Alberto dice que sólo él puede evitar que se lleven a Juan a la cárcel o que Andrés lo encuentre, y don Noel no tiene más remedio que aceptar decir que Juan y Aimée huyeron juntos. Para salvar a Juan, se lo llevan a la cabaña de la curandera Tehua, donde se esconde Aimée con ellos.

Entre doña Sofía, Alberto y Cajiga hacen correr el rumor de que Juan y Aimée se fugaron juntos en el barco de Cajiga, el cual hacen explotar para fingir que habían muerto juntos.