260px|miniaturadeimagen|derecha|Un concesionario de automóviles en Orland, California, Estados Unidos, cerrado en 2009 por la reestructuración del sector. 260px|miniaturadeimagen|derecha|Fábrica de Toyota en Ohira en la prefectura de Miyagi, Japón. Debido al fuerte declive de las empresas automovilísticas estadounidenses, como General Motors que recibió un rescate gubernamental de 50 000 millones de dólares, Toyota se posicionó como primera productora mundial de vehículos. La crisis de la industria automotriz de 2008-2010 se enmarca en la crisis financiera global en la industria automotriz que comenzó durante la segunda mitad de 2008. La crisis ha golpeado principalmente a la industria automotriz estadounidense y, por extensión, a Canadá, debido al Acuerdo comercial de productos automotores, aunque también otros fabricantes de automóviles, particularmente en Europa y Japón, están sufriendo la crisis.

El sector automotor fue debilitado, en primer lugar, por el alza sustancial de los precios del combustible para automóviles, relacionada con la subida del precio del petróleo desde 2004 que ocasionó que los compradores evitaran adquirir vehículos deportivos utilitarios (SUVs) y pickups, principal sector de los Tres Grandes (General Motors, Ford y Chrysler). Los fabricantes de automóviles estadounidenses también sufrieron de considerablemente mayores sueldos comparados con sus contrapartes no sindicalizadas, incluyendo salarios, beneficios, seguridad social y pensiones. A cambio de un ambiente laboral pacífico, las gerencias de las Tres Grandes otorgaron a lo largo de dos décadas concesiones a sus sindicatos que les significaron una estructura de costos no competitiva.

En 2008, la situación se volvió crítica debido a la crisis financiera global y la consiguiente contracción del crédito ejerció presión sobre los precios de las materias primas. En ciertos países, particularmente en los Estados Unidos, los Tres Grandes estuvieron bajo fuerte crítica debido a que no había corregido la ineficiencia de los SUVs en cuanto a consumo de combustible, a pesar del incremento del precio del petróleo. En consecuencia, sufrieron tanto de una percepción de los consumidores de poder obtener modelos de relativamente mayor calidad en el extranjero (especialmente, de Japón y, en alguna medida, de Europa) y de trasplantes, automóviles extranjeros manufacturados o ensamblados en los Estados Unidos. Los Tres Grandes habían descuidado el desarrollo de automóviles de pasajeros y, en su lugar, se enfocaron en camionetas ligeras debido a los mejores márgenes de beneficios, para compensar los costos laborales considerablemente mayores, por lo que se encontraron considerablemente retrasados en estos segmentos de mercado en relación con los fabricantes de automóviles japoneses y europeos.

Para inicios de 2009, las compañías automotrices del mundo fueron duramente golpeadas por la ralentización económica global. Los fabricantes de automóviles de Asia, Europa, América del Norte y otras partes se vieron forzados a implementar estrategias creativas de marketing para atraer a consumidores renuentes a comprar automóviles, cuando muchas empresas experimentaron declive en sus ventas de dos dígitos. Los principales fabricantes, incluyendo a los Tres Grandes y Toyota, ofrecieron descuentos sustanciales. Hyundai incluso ofreció permitir a los consumidores devolver sus nuevos automóviles si pierden sus empleos.

Antecedentes La filosofía estadounidense de automoción depende enteramente del automóvil el cual había sido acogido por una serie de medidas que según lo planeado incrementarían el estándar de vida estadounidense.

Para las condiciones de fabricación que se esperaban se tenía que sufragar la demanda creciente de automotores la cual comenzaba a aumentar a comienzos de la posguerra, esto significó un cambio radical ya que venían por delante autos con grandes motores y tamaños más grandes que los estándares de hoy en día esto mismo fundó lo que hoy se conoce como el American Way of Life el país estaba siendo dependiente de la automoción en gran parte de los 60 y principios de los 70.

240px|miniaturadeimagen|derecha|Fábrica de Chevrolet (GM) junto al río Niágara en el estado de Nueva York, Estados Unidos, en la década de 1970. En contraste la industria europea automotriz apenas y podía cubrir costos así que se enfocaron a medidas de construcción más económicas y a la vez más eficientes, para construir automóviles que tuvieron consumos más ajustados.

Al igual la industria japonesa también desarrolló automóviles que rebasaban los estándares de eficiencia y que también ya habían entrado a finales de los 50 al mercado estadounidense.

En resumen, el mercado estadounidense estaba mejorando el estilo de vida con viviendas unifamiliares en los llamados suburbios de las ciudades los cuales dependían al 100% del automóvil para casi cualquier desplazamiento, entonces se debía contar con petróleo de manera constante y a un precio bastante económico, paralelamente Japón tenía ese mismo ideal aunque para darle mayor énfasis a una urbanización y modernización instantánea a la par de un incremento en la investigación de nuevas tecnologías.

Estados Unidos, así como gran parte de Europa y Japón, sufrieron en 1973 una crisis del petróleo que hacía que en cierta manera los autos que consumían mucho combustible fuesen descontinuados por automóviles más ad hoc a la época que se tenía presente. Asimismo, algunas compañías japonesas desarrollaron alternativas como en aquel entonces el Honda Civic, así como la entrada de VW al mercado de los coches enteramente eficientes por aquel entonces. La industria estadounidense quiso contraatacar con coches "eficientes" pero poniendo en riesgo la seguridad tanto activa como pasiva de igual forma otra crisis petrolera devino y formó los estándares para los vehículos venideros que a partir de ese momento se desarrollarían ya como parte de un esfuerzo obligado para reducir consumo y emisiones.

en ciertos estados como California se desarrollaron alternativas de combustible como las que Ford junto con la CARB desarrollaron para crear de nuevo un automóvil de combustible flexible FFV algunos fueron en base al etanol y otros al metanol, a pesar de los esfuerzos por implementarlo las petroleras dominantes contraatacaron esta medida ofreciendo la llamada Gasolina reformulada la cual hacía lo mismo que el combustible flexible pero a su vez era costosa de producir, en aras de no perder el negocio petrolero ya establecido, los 3 grandes también fueron cómplices y aceptaron formar parte de este simple plan para no acceder de manera inmediata al combustible alternativo, situación similar a la que a futuro ocurriría en los años 90 con el plan del automóvil eléctrico. dejando al petróleo como actor dominante en energía, a su vez el estilo de vida americano al depender del automóvil desde que comenzó a ser masivo no propicio condiciones para eficientar el consumo de combustible o en su defecto mejorar las condiciones del mercado para ofrecer algo más que la gasolina o el diésel normal.

Los fabricantes estadounidenses querían demostrar su poderío de la mano del gobierno estadounidense, pero esto también les salió contraproducente puesto que Toyota, Nissan y Honda comenzaron a instalar fábricas en el país, ya también se fabricaban autos de similares dimensiones a los estadounidenses pero los japoneses pusieron muy en tela de todo el rendimiento y la eficiencia antes que nada, así mismo también los pocos fabricantes europeos que quedaban comenzaban a abandonar el mercado, quedando sólo unos pocos, entre ellos Volkswagen.

Asimismo el mercado de autos de lujo comenzó a ser dominado por marcas europeas y japonesas que apenas debutaban tales como Acura y otras ya de tradición europea como Volvo, Saab, BMW Y Mercedes Benz lo cual distrajo inclusive a los compradores de clase alta de comprar modelos estadounidenses, que en años pasados gozaban de una prosperidad al ver incrementadas sus ventas.

No obstante la década de los 80 permitió una mayor competencia y una consolidación del mercado estadounidense automotriz, asimismo le permitió a los constructores Japoneses y Europeos fabricar autos que tuviesen un consumo justo, ofreciesen medidas de seguridad, y sobre todo la eficiencia en todos sus aspectos así como una atención más personal con el cliente, así como el modelo de producción Toyota más conocido como Toyotismo.

Inmersos en sus glorias los fabricantes estadounidenses seguían produciendo grandes camionetas y autos de gran cilindrada, reducidos en potencia para cumplir las normas anti-contaminantes, pero netamente ineficientes, lo cual obligó a algunos fabricantes para sostener acuerdos temporales de fabricación con manufactureras japonesas y europeas (ejemplos, modelos Talbot vendidos como Chrysler, modelos Mitsubishi como Dodge, entre otros) asimismo el mercadeo de marcas estadounidenses convencía netamente a los consumidores a seguir comprando autos que iban en detrimento de la calidad pero igualmente vistosos ya que algunos habían salido en películas y algunos querían ser "el primero de la cuadra" en estrenar el coche del protagonista de la película de moda.

La eficiencia y el modelo Just In Time característico de Toyota y algunas marcas japonesas y europeas permitió captar mercado el cual se tradujo en mayores ventas para estas marcas manteniendo una competencia pareja entre marcas estadounidenses y marcas foráneas por lapsos cortos de tiempo.

No obstante, las compañías automotrices estadounidenses, también derrochaban recursos sin saber a dónde dirigir sus inversiones, esto causó que se compraran empresas de tecnologías armamentísticas y de áreas ajenas a lo automotriz. Influyendo también en una reducción de puestos de trabajo la cual afectó a algunas ciudades que habían sido prósperas antes por los empleos que le proporcionaban a la población del área, esta situación también se aprovechó para instalar fábricas de automotrices estadounidenses en países tercermundistas donde se pagaba menos por hora trabajada, dejando a los trabajadores estadounidenses en una situación difícil que se podría repetir en los escenarios donde estas mismas se hayan instalado. El cineasta Michael Moore hizo un documental relativo a esto llevando como título Roger & Me donde se denunció como se había cerrado una planta de GM en beneficio de 2 fábricas en México, así como las inversiones en empresas aeroespaciales y armamentísticas.

Iniciados los años 90 la era de la informática optimizó los sistemas de inyección de combustible desarrollados previamente, no obstante, la competencia seguía adelante de la industria local, manteniendo un mercado conservador que solo consumía automóviles de marcas estadounidenses, asimismo la cultura del Tuning se inclinaba más a los autos japoneses, por ser más livianos que una berlina estadounidense, tímidamente el mercado estadounidense también entró al tuning. 240px|miniaturadeimagen|derecha|Planta de la compañía Ford en Míchigan en la década de 1970 En 1990 salió el mandato Zero Emisión en el estado de California, que indicaba que las compañías automotrices debían producir alternativas eléctricas de automoción, esto trajo como consecuencias la creación de carros eléctricos como El GM EV-1, Ford Think y Ranger EV, Honda FX EV, entre otros, no obstante las compañías fueron cómplices ya que cumplieron y derrocaron la misma ley demostrando la inviabilidad de dichos vehículos, esto se convierte en un símbolo de alarma argumentando un supuesto fracaso, no obstante había gente satisfecha con dichos vehículos lo cual desencadenó protestas civiles que fueron en vano, consolidando una industria alternativa a las grandes compañías automotrices, quienes proliferaron el consumo excesivo de vehículos SUV poco eficientes y derrochadores de combustible.