La Campaña de Rosas al Desierto fue una expedición militar que Juan Manuel de Rosas realizó en 1833 y principios de 1834, durante el gobierno de Juan Ramón Balcarce en la provincia de Buenos Aires, Argentina, contra los indios pampas, los ranqueles, los tehuelches y los mapuches, ubicados en las pampas y el norte de la Patagonia y que contó con la colaboración inicial de las provincias afectadas por la frontera aborigen.
La campaña tuvo varios propósitos, todos ellos relacionados, que fueron: someter a la obediencia criolla a los indígenas del desierto o la tierra adentro, terminar con los malones indios que asolaban constantemente a las poblaciones interiores, rescatar a los cautivos en poder de los aborígenes, incorporar tierras para la agricultura y la ganadería y efectivizar las soberanías provinciales sobre los territorios incursionados.
Antecedentes
Desde la conquista española, los españoles no tuvieron ningún control de la región pampeana austral ni de la Patagonia, desde las cercanías de las ciudades de Córdoba, Mendoza y Buenos Aires. Desde principios del , la competencia por los mismos recursos –la caza de animales vacunos salvajes– llevó a continuos enfrentamientos entre los indígenas y las poblaciones «blancas», que en el caso de los aborígenes se desarrollaron en forma de malones: ataques sorpresivos sobre estancias ganaderas y ocasionalmente sobre los pueblos, para saquear y robar vacas. Desde el punto de vista español, el malón fue una amenaza corriente sobre las defensas españolas. Ya durante la época del virreinato del Río de la Plata, la destrucción causada por los indígenas fue el peor problema de seguridad del mismo. El gobernador –y después virrey– Pedro de Cevallos sugirió una campaña militar avanzando sobre los dominios indios, pero ésta fue descartada por la falta absoluta de medios para semejante empresa, optándose por la construcción de fortines en la frontera.Isidoro Ruiz Moreno. Campañas militares argentinas. Tomo I. 2012 Desde los años 1790 hubo un período de paz relativa que alcanzó a durar casi tres décadas.
La frontera entre las tierras ubicadas bajo el dominio efectivo de las nuevas autoridades patrias posteriores a la Revolución de Mayo de 1810 y los indios se desvirtuó principalmente como consecuencia del envío de tropas y armas por parte de las primeras para sostener los diversos frentes durante la Guerra de la Independencia y por los distintos posicionamientos, alianzas y enfrentamientos que las diversas tribus aborígenes tuvieron a lo largo de las luchas revolucionarias.
Especialmente desde 1820 en adelante, los sucesivos gobiernos del Río de la Plata como los indios, a pesar de fracasados esfuerzos por mantener una relativa paz en los distintos y despoblados pagos, continuaron con la política de permanente hostilidad. Los malones volvieron a ser especialmente destructivos, justamente en momentos en que la valorización del ganado vacuno alentaba a los hacendados de Buenos Aires a establecer estancias ganaderas en la zona controlada por los indígenas.
Muy lentamente, y con grandes esfuerzos, la débil frontera fue extendiéndose hacia el desierto, cobrando notoriedad las tres campañas de Martín Rodríguez contra los indígenas, que el exgobernador de la provincia de Buenos Aires efectuó entre 1820 y 1824.
Relaciones de Rosas con los borogas y ranqueles thumb|right|250px|Juan Manuel de Rosas. Los borogas o boroganos eran araucanos procedentes de Boroa en la zona al sur del río Imperial en la Araucanía, Chile, que fueron aliados de los realistas de los hermanos Pincheira, pero a medida que estos iban siendo derrotados, algunos borogas emigraron hacia el este situándose entre las Salinas Grandes, Guaminí y la sierra de la Ventana principalmente desde 1826. Desde allí atacaron Carmen de Patagones y la Fortaleza Protectora Argentina (abril de 1828) todavía en alianza con los Pincheira, pero luego comenzaron a alejarse de ellos e intentaron unirse al levantamiento unitario del general Juan Galo Lavalle. El federal Juan Manuel de Rosas entró en tratos con ellos impidiéndolo, por medio de una esposa (Luisa) del cacique mayor Caniucuiz o Cañiuquir, que mantenía prisionera en su estancia de Los Cerrillos.
Los borogas en las pampas formaban una alianza gobernada por un concejo de seis caciques del cual dependían otros veinte. El principal era el cacique Cañiuquir. Durante el gobierno de Juan José Viamonte en la Provincia de Buenos Aires, Rosas fue el comandante general de la campaña y a mediados de 1829 envió al ex cautivo Eugenio del Busto a las tolderías de los borogas llevando a la esposa de Cañiuquir y con el fin de separarlos de la alianza con los Pincheira, mientras que también enviaba al cacique pehuenche Martín Toriano (ex aliado de los Pincheira) a formar una fuerza araucana que atacara a los boroanos desde Chile, fuerza que comenzó a actuar en septiembre de 1830. Sin embargo, ese mismo mes una delegación boroana viajó a Buenos Aires y firmó la paz con sus enemigos Juan Catriel, Cachul y con Rosas y luego enfrentó al grupo de Toriano (en el que participaban Calfucurá y su hermano mayor Antonio Namuncurá) que desconocía los acuerdos de los boroanos con Rosas. Este, poco antes de dejar el gobierno, envió en 1832 de la guarnición de la Fortaleza Protectora Argentina a 164 hombres al mando de Martiniano Rodríguez, quienes marcharon 30 leguas con solo 11 caballos y derrotaron y capturaron a Toriano quien fue fusilado en Tandil.
El 14 de diciembre de 1830 los borogas entraron en alianza con Yanquetruz, un mapuche llegado de Chile que al morir Carripilún en 1828 comenzó a liderar a los ranqueles del sur de Córdoba, estableciendo un acuerdo en el paraje Chillué (actualmente Valle Argentino en La Pampa) en el que participaron 26 caciques boroanos, 19 caciques ranqueles del bando de Yanquetruz y 9 caciques ranqueles del bando de Pablo Levenopán. Adhiriendo todos a la alianza de los boroanos con Rosas e iniciando operaciones contra los Pincheira en el sur de San Luis y de Mendoza.
El 19 de agosto de 1831 los caciques boroanos Cañiuquir, Rondeau, Canuillán y Mellín junto con Yanquetruz sitiaron la villa de Río Cuarto y se llevaron el ganado de las estancias cercanas poniendo como pretexto que actuaban contra los unitarios de Córdoba, aunque esta provincia ya estaba en poder de los federales. Actuaron en forma pacífica y enviaron a Rosas a doce unitarios refugiados entre las filas de Yanquetruz (entre ellos el exgobernador de San Luis, coronel Luis Videla y el teniente coronel Cuadra). Al parecer actuaron así guiados por versiones de una ruptura de su alianza con Rosas y un ataque general contra ellos. Las acciones de Río Cuarto terminaron rompiendo la alianza de Yanquetruz con los boroganos y con Rosas y en octubre de 1831 acogió a un grupo de unitarios encabezados por Manuel Baigorria.
Población del Desierto Al inicio de la campaña la población y los guerreros indígenas se estimaban en: Estimación oficial de 1833"Los ayjarewe mapuche del pwel mapu en el siglo XIX 1810 – 1835" . Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, no. 3, 2003.TribuCaciqueLanzasPoblación Pampas Juan CatrielJuan Manuel Cachul Ranqueles YanquetruzPainé 1.200 8.000 Borogas Mariano Rondeau 2.000 13000 Manzaneros Chocorí 1.500 10000 Tehuelches Casimiro Biguá 1.000
Banda de Chocorí Chocorí fue un cacique –no se sabe si tehuelche o mapuche– que con 2.000 indígenas guerreros se asentó en la isla de Choele Choel bajo las órdenes de los hermanos Pincheira y en alianza con los boroganos, independizándose posteriormente. Chocorí acosó constantemente a las poblaciones fronterizas y por la ubicación central de su territorio, pasaban por él las rastrilladas de ganado robado que se dirigían a Chile, por lo que Rosas lo consideraba un bandolero. No gobernaba sobre una tribu, sino sobre un grupo armado de indios y renegados blancos, y negociaba con los caciques Yanquetruz y Mariano Rondeau, comprándoles el ganado a cambio de licor y fusiles.Historia Argentina: Unitarios y federales (1826-1841). Pág. 177-178. Escrito por José María Rosa. Publicado por Editorial Oriente, 1841
Los planes iniciales de Rosas A fin de tratar el problema del indio, el 31 de septiembre de 1831 Rosas escribió a Facundo Quiroga, quien se hallaba en campaña:
Sabiendo Rosas que Manuel Bulnes estaba preparando en Chile una expedición en contra de Chocorí, delineó en septiembre de 1832 un plan de conquista basado en una expedición que debía partir desde la Fortaleza Protectora Argentina y de paso evitar que Chile se instalara en País de las Manzanas o Neuquén y en el sur de Mendoza, por donde ya había expedicionado Bulnes contra los hermanos Pincheira.
Chocorí había logrado que Yanquetruz atacara a las provincias de Córdoba, San Luis y Mendoza, por lo que las legislaturas de estas dos últimas solicitaron al riojano Facundo Quiroga que las defendiera con la División Auxiliares de los Andes.
Rosas propuso a la Legislatura de Buenos Aires coordinar las acciones con las provincias de Cuyo y con Chile y un nuevo plan conjunto en el que actuarían tres divisiones: Quiroga, con la División Auxiliares de los Andes, expedicionaría por el río Desaguadero y el Atuel en busca de Yanquetruz y luego se uniría a Rosas en el río Colorado; Rosas, desde la Fortaleza Protectora Argentina, avanzaría por la rastrillada de los chilenos a unirse con las fuerzas de Quiroga y atacar a Chocorí en la isla de Choele Choel para luego continuar hacia el País de las Manzanas o Neuquén; Bulnes atacaría a los mapuches del sur de Llanquihue, del lado chileno.
La comandancia general le fue ofrecida a Quiroga, quien se resistió y luego recibió el mando de las tropas de Cuyo y de las demás provincias del interior involucradas en la campaña como director de guerra, pero posteriormente al regreso de las columnas del centro y oeste, su participación quedó desvirtuada, aunque Rosas no dejó de reconocerle el mando y rendirle informes.
Historia
La campaña Rosas, en su último mensaje dirigido a la legislatura provincial, expresó su plan de realizar una campaña al desierto para expedicionar contra los indios enemigos.
right|400px|thumb|Mapa de la Campaña de Rosas al Desierto con los movimientos de las distintas columnas.
En cuanto Rosas dejó de ser gobernador el 17 de diciembre de 1832, comenzó a coordinar la campaña con los gobernadores de Mendoza, de San Luis y de Córdoba para hacer una batida general, que además sería acompañada por otra que realizaría el general Bulnes en Chile. Rosas concentró y adiestró la tropa en su estancia de Los Cerrillos, en San Miguel del Monte, pero hasta el 28 de enero de 1833 no recibió del gobierno la comunicación de su nombramiento al mando de la columna del este, como había convenido con Juan Ramón Balcarce, el nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires.
El 18 de diciembre de 1832 los gobernadores de San Juan, Valentín Rivero y de Mendoza, Pedro Nolasco, con la anuencia de las legislaturas, autorizaron a Quiroga para dirigir la operaciones, encomendándole:
Quiroga aceptó y envió una circular a las demás provincias solicitando su colaboración, respondiendo favorablemente Catamarca, La Rioja, Tucumán, y otras. thumb|right|250px|Juan Facundo Quiroga fue el director de la Campaña de Rosas al Desierto.