thumb|240px|Quiosco de diarios en la ciudad de Salta. Un quiosco de periódicos, quiosco de diarios, quiosco de prensa o puesto de periódicos es un puesto que se instala generalmente sobre la acera u otro lugar público y se dedica a comercializar principalmente periódicos y revistas. Está a cargo de un vendedor de periódicos, también denominado diariero en algunos países como Uruguay y Argentina.Definición de diariero en el DRAE.

El quiosco de prensa Desde un punto de vista constructivo-jurídico, en la actualidad se entiende por quiosco de prensa una construcción fija de una superficie aproximada de unos seis metros cuadrados ubicada preferentemente en vías públicas y destinada esencialmente a la venta de periódicos y revistas; concepto este que enlaza con el significado de la palabra en su segunda acepción, según el diccionario de la Real Academia Española. Su diseño y características constructivas y estéticas aparece regulado en la normativa urbanística o en la ordenanza (norma reguladora) específica (ordenanza de kioscos) que a tal efecto aprueban los Ayuntamientos. Dado que, en general, los kioscos se ubican en espacio público, su instalación y explotación exige previa autorización municipal (es lo que se denomina legalmente “concesión administrativa”). Aunque con menos frecuencia, también es posible la instalación de kioscos de prensa en zonas de titularidad privada, lo que no les exime de cumplir las condiciones constructivas o estéticas reguladas con carácter general por los Ayuntamientos en el marco del diseño general del mobiliario urbano. A tal efecto, la indicada normativa establece los requisitos y características específicas que habrán de cumplir este tipo de construcciones; entre las que conviene destacar, a modo de ejemplo, las siguientes: thumb|220px|Kiosco de diarios en la estación Castro Barros del Subterráneo de Buenos Aires.

La ubicación: la situación general de los quioscos en las aceras será en su tercio exterior de forma que su frente de venta mire hacia la edificación, sus elementos más salientes, una vez desplegados, se encuentren como mínimo a una distancia de aproximadamente 50 cm de la alineación del bordillo, y de unos 2,00 m de los cuerpos o elementos salientes de las edificaciones y de otros muebles urbanos. Deberán estar separados de los pasos de cebra, semáforos, salidas de vehículos y esquinas una distancia mínima de 5 m., no pudiendo ser ubicados en el ámbito abarcado por la prolongación de las alineaciones de las manzanas edificables o edificadas y la del bordillo en las confluencias de calles. Los kioscos que desarrollen la misma actividad, guardarán una distancia mínima entre sí de 250 m., reduciéndose esta a un mínimo de 50 m cuando sus objetos de venta sean diferentes. El ancho mínimo libre de itinerarios destinados al paso de peatones será de 1,20 m. En aceras, la anchura libre deberá ser igual o superior a 90 cm. No existirán obstáculos verticales en ningún punto de la superficie que comprenda un paso de peatones.

Las dimensiones y la forma de la base: la superficie aproximada será de unos seis metros cuadrados, encontrándose distribuidos en una amplia variedad de formas como son las bases circulares, cuadradas, rectangulares, ovaladas, etc. A efectos del cómputo de la superficie máxima permitida, se considerará el quiosco en su situación de cerrado.

El material, la sección y el tipo de sujeción de los soportes: los soportes suelen estar constituidos de acero galvanizado de base cuadrada o circular y de sección suficiente para soportar la carga y la sobrecarga previstas; y provistos de tornillos para nivelación. El anclado de los soportes al pavimento se puede realizar, por ejemplo, con tornillos de acero galvanizado de 15 cm de longitud y 1,5 cm de diámetro.

El material de los cerramientos laterales: se emplean materiales como el aluminio lacado y vidrio transparente de seguridad

El tipo de pavimento, su carga y su sobrecarga: generalmente pavimento autorresistente cuya carga y sobrecarga rondan los 250 kg/m.

La forma de la cubierta: varía esta entre cubiertas cónicas, abovedadas, en forma de embarcación invertida, etc.

Las dimensiones y el tipo de los huecos laterales: usualmente practicables con espacios libres comprendidos entre anchos de 0'60 y 0'80 m.

El material y el tipo de estructura: suele utilizarse una estructura con perfiles de aluminio anodizado

El tipo de voladizo y el vuelo máximo: se establecen límites máximos, así, para el vuelo de la cubierta, por ejemplo, no deberá sobresalir más de 50 cm de los planos de sus caras exteriores, salvo la fachada de venta en la que se permitirá un vuelo mayor acorde con el diseño del quiosco.

Los toldos: los toldos se situarán bajo los vuelos de la cubierta, integrados en su diseño y previa la correspondiente autorización. Los elementos volados de los quioscos, tendrán su borde inferior a una altura superior a 2,10 m.

La rotulación: también se establecen límites, así por ejemplo, permitir solo la instalación de un rótulo no luminoso con la leyenda que corresponda al tipo de venta autorizada.

Las instalaciones: las acometidas de los servicios de teléfono, electricidad, etc. serán subterráneas, y deberán proveerse de la correspondiente licencia de obras en la vía pública, previo pago de tasas.

El color: que variará en función de lo establecido por la norma. A modo de ejemplo, desde 1997, en la ciudad de Alicante (España), existen las variedades verde inglés, beige, blanco y azul marino.

La publicidad: también sometida a límites; por ejemplo, los quioscos podrán disponer de una superficie destinada a mensajes publicitarios, que no podrá exceder de 6 m², siempre que esté integrada en su diseño y previa obtención de la correspondiente concesión administrativa o licencia de publicidad.

Clases de quioscos En general, los kioscos de prensa se pueden clasificar atendiendo a: (1) su sistema constructivo, (2) la titularidad del suelo en el que se ubica y (3) el régimen legal que autoriza su instalación y funcionamiento:

1. Por su sistema constructivo a. Los realizados "in situ" mediante las correspondientes obras de fábrica, u otras técnicas constructivas. b. Los fabricados en talleres que para su instalación no precisan realizar obras de fábrica.

2. Por la propiedad del suelo en el que se ubica a. En vías y espacios de dominio público. b. En terrenos de titularidad privada.

3. Por el régimen legal que autoriza y regula su instalación y funcionamiento a. Por licencia o simple autorización b. Por concesión administrativa

Origen y transformaciones thumb|220px|Vendedores ambulantes de periódicos, Río de Janeiro, 1899.

En la medida en la que el kiosco de prensa es un eslabón de la cadena que une la edición de la prensa escrita y el usuario final (el lector), su origen y evolución es tributario de las transformaciones (sociológicas y tecnológicas) operadas en la historia de la prensa escrita y en la sociedad en general.

Prescindiendo de antecedentes remotos (desde el nacimiento de la escritura, en el 4000 AC hasta la aparición, a finales del , de la prensa escrita en forma de “hojas sueltas”), desde el momento en el que técnicamente aparece la impresión masiva de noticias y anuncios comerciales (publicación de los grandes rotativos como el Journal de Paris, en 1777 y The Times, en Inglaterra en 1785), surge la necesidad de un agente que físicamente lleve el periódico hasta el cliente o lector.

Inicialmente esa función la realiza de forma personal y ambulante el “vendedor de periódicos”, cuya imagen recorriendo las calles y voceando la cabecera del periódico o las últimas noticias, está en nuestro imaginario colectivo, esencialmente a través de múltiples películas. Esta función se realiza en un contexto histórico y social caracterizado por la existencia de pocos diarios, con escasas páginas y con una reducida población lectora (mediados del , prensa para elites); circunstancias, todas ellas, que hacen viable la difusión o venta del periódico a través de medios humanos (el vendedor) y sin necesidad de complejas estructuras materiales, organizativas y técnicas. La función del vendedor es ofrecer en la propia calle, o incluso llevándolo a los domicilios, el periódico a un limitado número de personas potencialmente interesadas en adquirirlo (lo que hoy denominaríamos “un mercado reducido”).

Desde una perspectiva general, y muy sintética, se puede afirmar que la historia de la prensa escrita es la historia de su progresiva masificación o popularización, siendo esa historia la que genera la necesidad que da lugar al surgimiento del kiosco de prensa en los términos que más arriba se ha definido.

thumb|200px|left|Imagen que ilustra como se ha incrementado el número de publicaciones y el número de páginas de las mismas. De ese modo, tras la etapa inicial en la que el vendedor de periódicos buscaba al cliente, se produce una triple circunstancia relevante: por un lado, se incrementa el número de publicaciones y el número de páginas de las mismas (esto a su vez es debido a las mejoras tecnológicas de los procesos de impresión y edición); por el otro, se amplía el ámbito de lectores y el de capas sociales interesadas en la compra y lectura de la prensa (en la base de este proceso está el aumento general del nivel de vida y de la educación de los ciudadanos, lo que les permite acceder a una actividad - la lectura de los periódicos - antes limitada a las elites); y finalmente, los editores maximizan el margen de beneficio económico vinculado a la publicidad y utilizan el poder de influencia en la sociedad que otorga la prensa escrita (hasta el punto que en la ciencia política y en la sociología se ha acuñado, para definir este fenómeno, la categoría el cuarto poder). La triple circunstancia a la que acabamos de aludir empieza a dificultar la venta tradicional (personal y ambulante) del periódico. Ello impulsa la concentración de la venta o distribución de periódicos en puntos fijos caracterizados por un importante tránsito de personas a las que se les facilita la compra del producto. En ese punto de inflexión podemos situar históricamente, y desde un punto de vista funcional, el origen del kiosco de prensa en sentido contemporáneo. A partir de esta etapa surge el kiosco como una construcción (al principio ligera y muy precaria) fija y destinada a la venta al público de periódicos y revistas. Una construcción o espacio capaz de albergar, y proteger de las inclemencias climáticas, tanto la multiplicidad de productos escritos o gráficos (periódicos, revistas, libros, postales, etc.) generados por la industria de los medios de difusión escritos,Paralelamente se produce el proceso de división del trabajo propio de la industrialización de los medios de prensa escrita (de los periódicos) que lleva a la implantación de un proceso específico de distribución, encargado, mediante una compleja red de instrumentos personales y materiales, de llevar el periódico desde el taller de impresión hasta el punto de venta o kiosco. atenta a suministrar productos variados a una clientela cada vez más amplia, como al propio vendedor. Pues en el proceso, que estamos describiendo, se produjo la extensión de los potenciales lectores (pasando del varón acomodado y culto, a los miembros de todas las clases sociales, a las mujeres y a los niñosEn España, el primer número que abrió el camino a lo que hoy denominamos prensa rosa o prensa del corazón apareció en 1944 (revista ¡HOLA!); y las primeras publicaciones infantiles (tebeos) datan de 1950) y el desarrollo y especialización de las publicaciones (pasando del periódico tradicional de noticias a las revistas ilustradas y, en general, a publicaciones especializadas).