En el arte paleocristiano se dio un uso progresivo y cada vez mayor de temas bíblicos sea en contextos funerarios, sea también en contextos cultuales (iglesias). No fue una evolución sin dificultad debido a la prohibición bíblica de hacer imágenes,Cf. Éx 20, 4: «No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo, Yahveh, tu dios, soy un Dios celoso. interpretada a veces en sentido estricto o bien porque al representar temas cristianos, los fieles serían fácilmente reconocidos y esto los ponía en peligro en tiempos de persecución. Sin embargo, poco a poco y de la mano de la predicación (que muchas veces influyó en los atributos y detalles iconográficos propios de cada escena) se fueron empleando las escenas bíblicas más representativas de los contextos donde venían realizadas las obras. Con el edicto imperial de 313 que reconoce la religión cristiana y, posteriormente, el llamado «siglo de oro» de los Padres de la Iglesia, se abre un período muy fecundo de representaciones bíblicas sobre todo en el arte funerario.Véase La Bibbia nelle rappresentazioni dei sarcofagi paleocristiani del Museo Pio Cristiano (Musei Vaticani): un itinerario di visita del Prof. Umberto Utro.
En este artículo se mencionan las escenas bíblicas más usadas explicando estos elementos a partir de textos de la predicación de los Padres de la Iglesia.
Adán y Eva Se trata de una de las imágenes más enigmáticas debido a la dificultad de encontrar el sentido que los cristianos le daban: en efecto, no resulta sencillo explicar su presencia, por ejemplo, en contextos funerarios, ya que normalmente se asocia con el pecado y con la muerte en sentido negativo. Las representaciones de las catacumbas son principalmente de temas de liberación, de salvación, de resurrección. Sin embargo, ya en las cartas de san Pablo existen paralelismos y menciones a Adán que hacen ver que existía una asociación fácilmente realizable entre Adán y Cristo (cf. 1Co 15, 21-22).
En las catacumbas se suele representar a Adán y a Eva a ambos lados del árbol del conocimiento del bien y del mal, con una serpiente enrollada alrededor del árbol y la pareja cubriéndose con hojas los genitales. Se trata, por tanto, de una escena que los representa después de haber pecado. De ahí que otro elemento que da luz a la interpretación es la presencia en el centro del árbol: los Padres de la Iglesia asocian ese árbol por el que llegó el pecado con el «árbol» de la cruz.Cf. Comodiano, Canto apologético 333; Efrén de Siria, Sobre el Diatessaron 20, 23, etc. En las representaciones posteriores y en los sarcófagos se presenta también a Adán y Eva después de ser expulsados del paraíso, él llevando un cordero y ella con un fardo de espigas.
Por tanto, se puede pensar que la representación del pecado de Adán y Eva sea, como el caso de Jonás arrojado al mar, una escena que recuerda la salvación y la liberación por medio de las asociaciones que la primera predicación hacía a partir de Adán, de Eva, del árbol de la vida.
El buen pastor thumb|El Buen Pastor en una representación de las Catacumbas de Priscila.
La representación de escenas bucólicas, especialmente pastoriles era una constante en los cementerios romanos antiguos. Con ella se quería mostrar la tranquilidad, la armonía, la felicidad y la paz que se deseaba para los muertos.Cf. Dulaey (2004:52). En ámbito judeocristiano las escenas del pastor, de las ovejas, de los mercenarios son un tema conocido por la cantidad de alusiones bíblicas a esta imagen.Véase, por ejemplo: 2S 12; Sal 23; Sal 95, 7; Eclo 18, 13; 2S 7, 8; Ez 34; Zc 11, 16; Jr 23, 3; o también en el Nuevo Testamento: Mt 10, 6; Mt 18, 12; Mc 6, 34; 1P 2, 25; Jn 10; Lc 15; 1P 5, 4.
En el arte paleocristiano es la escena más representada: más de 900 veces. Dadas las condiciones de persecución que sufrían los cristianos durante algunas temporadas en el imperio romano, no era raro que usaran representaciones paganas dándoles un nuevo sentido. De este modo, a quien viera las tumbas no era inmediatamente evidente que una tumba o cripta era de un cristiano. Así, algunos creen que el sentido dado a la imagen del pastor en los cementerios cristianos era el de la persona encargada de llevar al fallecido al más allá, así como hacía –según la mitología romana– Hércules psicopompo con las almas. Es decir, se quería significar con ello una imagen de la salvación.
Sin embargo, como recuerda Dulaey:
Las narraciones de la parábola de la oveja perdida son ricas en imágenes. El Evangelio de Lucas es el único en mencionar que el pastor trae la oveja sobre la espalda, quizás influido por la imagen griega del pastor crióforo. Este texto y especialmente la versión de Mateo así como el capítulo X del Evangelio de Juan eran muy usados en la liturgia del bautismo tomando cada elemento del salmo 23 como parte de una catequesis. De ahí que la representación del Buen Pastor estuviera presente en casi todos los baptisterios o pilas bautismales de la antigüedad cristiana. Otro elemento aprovechado es el dato que introduce Mateo indicando que el pastor tiene su rebaño en el monteLucas habla del desierto pero no fue tan usada esta indicación por los primeros predicadores cristianos, al menos por los textos que han sobrevivido. ya que al bajar desde allí a buscar a la oveja perdida, este «descenso» simbolizaría la EncarnaciónAsí en numerosos escritos de los Santos Padres. Por ejemplo: Ireneo de Lyon, Exposición sobre la predicación apostólica 33; Ambrosio de Milán, Apología de David 1, 5, 20; Jerónimo de Estridón, Contra Juan de Jerusalén 34, etc. y el anonadamiento de Jesús. También tal «descenso» del monte se ha comparado con el descenso de Cristo al infierno que se menciona en el credoPor ejemplo, Ireneo de Lyon, Adversus haereses 3, 19, 3. y a través de esta comparación con toda la pasión y muerte de Jesús. También el retorno del pastor con la oveja, escena no mencionada en los evangelios, es motivo de comentarios de los Padres de la Iglesia y luego de representaciones artísticas: simboliza la ascensión. Esta presencia de los sufrimientos y de la muerte de Jesús en la simbología del pastor explica también que esta imagen haya sido tan usada en los sarcófagos y frescos de las catacumbas o cementerios cristianos: es un símbolo de la victoria sobre la muerte. Los árboles que están a un lado y otro del pastor son imagen del paraíso perdido y recobrado gracias a la intervención del Pastor.
Diversos elementos se añaden a la representación del pastor con simbologías diversas: el rótulo que indica su condición de maestro, el pastoral o báculo (usado hasta hoy por los obispos católicos) que indica su autoridad, etc.
Durante el la atención se traslada del pastor a la situación de la oveja, y se subraya el estado lamentable en que se encontraba cuando el Buen Pastor decide salir en su busca.
El ciclo de Jonás thumb|Jonás es arrojado al mar: escena en las catacumbas de Marcelino y Pedro. Las representaciones tomadas del libro de Jonás son bastante frecuentes en el arte paleocristiano tanto en contexto funerario como bautismal. Evidentemente son imágenes del período en que las persecuciones habían amainado y no resultaba peligroso representar temas bíblicos. En las catacumbas de Roma hay unas setenta representaciones de las historias de Jonás. Y en el museo Pío-Cristiano hay un sarcófago llamado del ciclo de Jonás por contener esculturas de diversos momentos de la aventura del profeta. Unas 200 veces aparece en los sarcófagos cristianos.Cf. Dulaey (2004:71).
Aun cuando hoy sabemos que el salmo que Jonás recita –según el texto bíblico– en el vientre de la ballena es un añadido posterior, los predicadores de la Antigüedad lo usaban para mostrar el valor de la oración.Véase, por ejemplo, Agustín de Hipona, Comentario al Salmo 129. Se trata de una acción divina que sucede en un momento trágico y de desesperanza absoluta: de ahí que fuera tan popular entre los Padres de la Iglesia y, por ende, en las representaciones artísticas funerarias.Un ejemplo interesante de oración: «¡Escucha mi oración! Como oíste a Jonás en el vientre del monstruo, escúchame, sálvame de la muerte y hazme vivir», Pseudo-Cipriano, Oraciones 2, 2.
Era usado también en la preparación al bautismo como muestra de la conversión (partiendo de cuanto hicieron, según el libro, los ninivitas al recibir el anuncio de la destrucción de la ciudad). También se le relacionaba con otros personajes que habían sido salvados de las aguas como Moisés y Noé. Y dado que el mar había servido de purificación que le había permitido seguir el mandato divino, se usa como muestra del poder del bautismo. Además, dado que Jonás había pasado tres días en el vientre de la ballena, que Jesús había comentado este hecho para compararlo con su resurrección, el bautismo en los primeros años del cristianismo se hacía con una triple inmersión en el agua que simbolizaba estos tres días e identificaba ese sacramento con la resurrección del creyente.
Finalmente y dado que el mismo Jesucristo se había identificado con Jonás en el evangelio,Cf. Mt 12, 39-41. la iconografía del profeta es usada también para representar al mismo Cristo. Evidentemente se trata de una aproximación, pues Jonás rechazó al inicio cumplir el encargo que Dios le hacía:
Los ciclos de Jonás suelen mostrar tres episodios de su vida: el profeta que es arrojado al mar por sus compañeros de viaje y al tiempo es tragado por el monstruo, el momento en que es expulsado y llega a la playa y acostado bajo el ricino en espera de la destrucción de Nínive.Se ha dado la hipótesis de que el tema iconográfico fuera tomado del pastor Endimión visitado en sueños por Selene. Pero el único elemento en común es el estado de reposo: Jonás aparece desnudo, en cambio Endimión vestido y el árbol de ricino no aparece en el tema de Endimión.
Esta última es la imagen más usada ya que se consideraba la más representativa de todo el episodio. Es interesante que la planta pintada o esculpida es una calabaza pues se sigue el texto de la Vetus Latina o de la traducción de los LXX. El texto hebreo habla de un ricino. San Jerónimo tradujo hedera con lo que se ganó algunas críticas de los puristas bíblicos de entonces que usaban como argumento, precisamente las representaciones cristianas.
El sacrificio de Isaac thumb|El sacrificio de Isaac en el sarcófago de Junio Basso.