Por música cubana o música de Cuba se entiende aquella música desarrollada en el país e isla de Cuba, con raíces en la música española así como también en ritmos y cantos africanos, surgida desde el . También puede señalarse cierta influencia asiática por el uso de la corneta china en la conga de los carnavales, un hecho que comenzó con la llegada de los primeros inmigrantes chinos a la isla. A partir de 1848 llegaron numerosos culíes chinos a Cuba y para 1874, año en que concluyó la contratación de trabajadores agrícolas de China, había en Cuba 132, 435 culíes.Díaz Ayala, Cristóbal 1994. Cuba canta y baila: discografía de la música cubana 1898–1925, San Juan P.R. p49 and 297 Cualquier clasificación que se pretenda hacer de la música cubana depende del grado de mezcla entre las influencias españolas y africanas que se descubran en ella, pues en realidad es resultado creativo de estas dos fuentes, al que se han sumado la influencia de más culturas y tendencias musicales.
Introducción
Cuba desarrolló una amplia gama de estilos musicales acriollados, basada en sus orígenes culturales españoles y africanos. Desde el , la música cubana ha gozado de enorme popularidad e influencia, constituyéndose como una de las formas más populares de música en el mundo.
miniaturadeimagen|derecha|225px|Grabado antiguo de la Habana colonial. Ámsterdam, .
La música de Cuba, incluyendo los instrumentos y las danzas, es en su mayor parte de origen europeo (español) y africano. La mayoría de las formas actuales son fusiones y mezclas de estas dos fuentes, y apenas queda nada de las tradiciones indígenas originales.Failde, Osvalde Castillo 1964. Miguel Faílde: creador musical del Danzón. Consejo Nacional de Cultura, La Habana.
Grandes cantidades de esclavos africanos e inmigrantes europeos (principalmente españoles) vinieron a Cuba y trajeron sus propias formas de música a la isla. Esas danzas y músicas populares europeas incluían formas españolas como el zapateo, el fandango, el pasodoble y el retambico. Más tarde, otras formas de Europa como la gavota, el minué, la contradanza, el vals y la mazurca aparecieron entre los blancos urbanos. También hubo una importante inmigración de obreros chinos en el .
Fernando Ortiz, el primer gran folklorista cubano, describe las innovaciones musicales de Cuba como derivadas de la interacción (transculturación) entre los esclavos africanos que se asentaron en las grandes plantaciones de azúcar y españoles, como los habitantes de las Islas Canarias (y otras regiones de España) que cultivaron el tabaco en pequeñas fincas. Los esclavos africanos y sus descendientes crearon variados instrumentos de percusión y conservaron los ritmos que habían conocido en su patria.Urfé, Odilio 1965. El danzón. La Habana. Los instrumentos más importantes fueron los tambores, de los cuales hubo originalmente unos cincuenta tipos diferentes; En la actualidad solo el bongó, las congas (o tumbadoras) y los tambores "batá" son vistos con regularidad (los timbales cubanos son descendientes de los timbales [kettledrums] de las bandas militares españolas). También son importantes las claves (dos trozos cilíndricos cortos de madera) y el cajón (una caja de madera hecha originalmente de tablas. Las claves todavía se utilizan a menudo, y los cajones se utilizaron ampliamente durante los períodos cuando fue prohibido el tambor. Además, existen otros instrumentos de percusión en uso para ceremonias religiosas de origen africano. Los inmigrantes chinos contribuyeron con la corneta china (o Suona), un instrumento chino de lengüeta de caña, todavía utilizado en las comparsas (grupos del Carnaval) de Santiago de Cuba.
La gran aportación instrumental de los españoles fue la guitarra, pero más importantes aun fueron la tradición de notación musical desarrollada en el continente europeo y las técnicas de composición musical. Los Archivos de Hernando de la Parra proporcionan alguna de la primera información disponible sobre la música cubana. Él informó sobre instrumentos como el clarinete, el violín y la vihuela. Hubo pocos músicos profesionales en aquellos momentos, y muy pocas de sus canciones sobreviven. Una de las primeras melodías es el Son de la Ma Teodora documentada por el músico y escritor Laureano Fuentes Matons en su libro Las artes en Santiago de Cuba publicado en 1893, supuestamente compuesta por Teodora Ginés hacia 1562, una esclava libre de Santiago de Cuba, que aparentemente adquirió fama por sus composiciones. Se dice que esta pieza es similar a las canciones españolas del .Comentado en mayor detalle en Carpentier, Alejo 2001 . Music in Cuba. Minneapolis MN. p84 et seq.
La música cubana tiene sus raíces principales en España y África occidental, pero con el tiempo ha sido influida por diversos géneros de diferentes países. Entre estos se destacan Francia y sus colonias en Latinoamérica y los Estados Unidos.
La música cubana también ha influido considerablemente en otros países. Ha contribuido no solo al desarrollo del jazz y la salsa, sino también al desarrollo del tango argentino, el high-life ghanés, el afrobeat de África occidental, los géneros dominicanos de la bachata y el merengue, la cumbia colombiana y el flamenco español.
Las creencias africanas y sus prácticas ejercieron una poderosa influencia en la música de Cuba. La percusión polirrítmica es un elemento inherente de la música africana, así como el estilo de la melodía es parte de la tradición musical europea. También, en la tradición africana, la percusión siempre se encuentra asociada a la canción y al baile, así como a un ambiente social particular.Fernando Ortiz (1950): La africanía de la música folklórica de Cuba. La Habana, edición revisada 1965. Debido a la unión de culturas europeas y africanas, la mayor parte de música popular cubana ha sido el resultado de esa fusión. Esta transculturación de la vida cubana se ha llevado a cabo durante un largo período de tiempo, desde mucho antes del y los elementos de las creencias africanas, la música y el baile se encuentran sólidamente integrados en las formas populares.
Siglos y miniatura|150px|izquierda|Manuel Saumell
Entre los compositores de fama mundial del género académico, puede contarse al compositor barroco Esteban Salas y Castro (1725-1803), quien pasó la mayor parte de su vida enseñando y componiendo música para la iglesia.Pablo Hernández Balaguer (1987): Los villancicos, cantadas y pastorelas de Esteban Salas. La Habana. Él fue sustituido en la Catedral de Santiago de Cuba por el sacerdote Juan París (1759-1845). París era un hombre excepcionalmente laborioso, y un compositor importante. Él se dedicó a estimular la realización de diversos y continuos eventos musicales.Pág. 181.
miniaturadeimagen|derecha|150px|Ignacio Cervantes
Aparte de la música rural y la música folklórica afrocubana, el género más popular de la música de baile criolla urbana en el fue el de la contradanza, que comenzó como una forma local de la danza regional inglesa country dance y de su derivado, la contredanse francesa, así como de la contradanza española. Mientras muchas contradanzas fueron escritas para el baile, desde mediados de siglo varias fueron compuestas como piezas de salón ligeras para el piano. El primer compositor distinguido en ese estilo fue Manuel Saumell (1818-1870), quien es consecuentemente aclamado en ocasiones como el padre del desarrollo musical criollo cubano. En las manos de su sucesor, Ignacio Cervantes (1847-1905), la danza (como era más típicamente llamada hacia finales del ), consiguió aún mayor sofisticación en su lenguaje pianístico.
«Después de la labor visionaria de Saumell, todo lo que quedaba por hacer era desarrollar sus innovaciones, las cuales influyeron profundamente en la historia de los movimientos nacionalistas musicales cubanos».Helio Orovio (2004): Cuban music from A to Z. Revised by Sue Steward. ISBN 0-8223-3186-1 A biographical dictionary of Cuban music, artists, composers, groups and terms. Duke University, Durham NC; Tumi, Bath. Cervantes fue denominado por Aaron Copland como un Federico Chopin cubano, a causa de sus composiciones para piano de estilo chopinesco. La reputación de Ignacio Cervantes descansa hoy casi únicamente en sus famosas cuarenta y una Danzas cubanas, de las cuales Alejo Carpentier (escritor y musicólogo) dijo que, «ocupan el lugar que las Danzas noruegas de Edvard Grieg o las Danzas eslavas de Antonín Dvořák ocupan en las tradiciones musicales de sus respectivos países. La ópera inconclusa de Cervantes, Maledetto, ha sido largamente olvidada.Alejo Carpentier: Music in Cuba. . Mineápolis (EE. UU.), 2001.
En la década de 1840, la habanera emergió como una lánguida canción vocal con ritmo de contradanza. (Los no cubanos llaman a veces «habaneras» a las contradanzas cubanas). La habanera llegó a ser muy popular en España y otros lugares. La contradanza/danza cubana también ejerció una importante influencia sobre la danza puertorriqueña, que pasó a disfrutar de su propia carrera dinámica y distintiva a través de los años 1930. En Cuba, en la década de 1880, la contradanza/danza dio a luz al danzón, que efectivamente llegó a superarle en popularidad.Peter Manuel (2009): «Cuba: from contradanza to danzón», en Creolizing contradance in the Caribbean, Peter Manuel (ed.). Filadelfia: Temple University Press, 2009. ISBN 978-1-59213-734-3.
Laureano Fuentes (1825-1898) provenía de una familia de músicos y escribió la primera ópera compuesta en la isla, La hija de Jefté. Esta más tarde fue alargada y organizada bajo el título de Seila. Sus numerosas obras abarcaron todos los géneros. Gaspar Villate (1851-1891) produce una abundante y amplia obra, toda centrada en la ópera.pág. 239 José White (1836-1918), un mulato de padre francés y madre Afro-cubana, fue un compositor y violinista de mérito internacional. Aprendió a tocar dieciséis instrumentos y vivió alternadamente entre Cuba, Hispanoamérica y Francia. Su obra más famosa es La bella cubana, una habanera.
miniaturadeimagen|izquierda|125px|<center>L. M. Gottschalk Durante los años intermedios del , un joven músico estadounidense llegó a La Habana: Louis Moreau Gottschalk (1829-1869). Su padre era un empresario judío de Londres y su madre una criolla blanca de origen católico francés.Starr, S. Frederick 1995. Bamboula! The life and times of Louis Moreau Gottschalk. Oxford, N.Y. p. 24 Gottschalk fue criado por su abuela negra y su nodriza Sally, ambas de Saint Domingue. Fue un prodigio del piano que había escuchado y presenciado la música y el baile en Congo Square, Nueva Orleans desde su infancia. Su estancia en Cuba duró desde 1853 hasta 1862, incluyendo algunas cortas visitas a Puerto Rico y Martinica. Gottschalk compuso muchas piezas de estilo criollo, como la habanera Bamboula, Op. 2 Danse de negres) (1845), cuyo título se refiere a un tambor Afro-Caribeño; El cocoye (1853), basado en un tema popular cubano; la contradanza Ojos criollos (Danse cubaine, 1859) y una versión de María la O, que se refiere a un cantante mulato cubano. En estos números hizo frecuente uso de los típicos patrones rítmicos cubanos. En uno de sus conciertos de despedida él interpretó su Adiós a Cuba, causando una gran ovación y gritos de ¡bravo! Lamentablemente, la partitura de esta obra no ha sobrevivido.Starr, S. Frederick (1995): Bamboula! The life and times of Louis Moreau Gottschalk. Oxford (N. Y.), pág. 180.
En febrero de 1860, Gottschalk produjo una gran obra en La Habana, llamada La nuit des tropiques. En la ejecución de esa pieza él utilizó unos 250 músicos y un coro de 200 cantantes, además de un grupo del cabildo de negros de Santiago de Cuba que trajeron sus tambores para la representación. El presentó otro gran concierto al año siguiente, con nuevo material. Estos espectáculos empequeñecieron todo la anteriormente visto en la isla, y fueron sin duda inolvidables para los asistentes.Ned Sublette (2004): Cuba and its music: from the first drums to the mambo. Chicago, 2004.