thumb|Richard Steidle, en el centro, con barba, caudillo nacional de la Heimwehr durante gran parte de la década de 1920. Heimwehr o Heimatschutz fue una organización paramilitar nacionalista que operó en Austria entre 1918-1919 y 1936. Sus métodos, ideología y organización eran similares a los del Freikorps alemán. Sus dirigentes ensalzaban los regímenes autoritarios de las vecinas Italia o Hungría. De ideología reaccionaria, su objetivo se resumía en implantar una dictadura que, acabando con el sistema republicano, les permitiese perpetuar sus intereses económicos y sociales. Pseudofascista, fracasó en su intento de hacerse con el poder en Austria, y no consiguió mantener un amplio apoyo popular duradero, pero logró, con ayuda italiana y húngara, aplastar el poderío político socialista y acabar con el sistema parlamentario democrático.

Nacida de las bandas armadas en la posguerra de la Primera Guerra Mundial para defender las fronteras de la Primera República de Austria y proteger la propiedad, con el tiempo acabó recibiendo el apoyo de banqueros industriales y fondos y armas de Alemania, Hungría e Italia. A pesar de su propaganda reaccionaria, sus principales dirigentes no provenían de las clases más privilegiadas del periodo imperial, sino de las clases medias y de la oficialidad del Ejército. Su vaga ideología corporativista era en realidad poco más que propaganda que ocultaba el objetivo principal de la organización: la toma del poder político por los caudillos de la formación. Sus principales debilidades eran la falta de un nacionalismo austríaco, su gran dependencia del apoyo extranjero, la imposibilidad de plantear la restauración de las glorias imperiales austrohúngaras en caso de tomar el poder, el limitado apoyo de la poderosa Iglesia católica nacional y la falta de un caudillo comparable a los de otros movimientos similares de la época, como Hitler o Mussolini. Las rivalidades entre los distintos jefes locales y regionales fue una característica permanente del movimiento. Dependía además notablemente del apoyo financiero extranjero, que se calcula mayor que el obtenido de sus partidarios en Austria.

Aunque el apogeo de la organización, en cuanto a número de miembros, aconteció a finales de la década de 1920, fue en el último lustro de su existencia durante el que alcanzó el mayor poder político, aliado del canciller Engelbert Dollfuss y con estrechos lazos con el caudillo italiano Benito Mussolini. Su historia se divide en diversos periodos: el primero, entre 1918 y 1921, fue de derechización de las bandas surgidas tras la guerra mundial, en especial mediante el contacto con organizaciones similares en la vecina Alemania y Hungría; uno de decadencia entre 1921 y 1927; otro de resurgimiento de 1927 a 1929; una nueva crisis de 1929 a 1930 por la pérdida de confianza de sus patrocinadores tanto nacionales como extranjeros y, finalmente, el lustro en el Gobierno que acabó en 1936 con la disolución de la organización.

La organización precipitó el estallido de la guerra civil austriaca, que anuló el poder político de la oposición socialista y allanó la proclamación de la nueva Constitución autoritaria el 1 de mayo de 1934.

Origen y organización La nueva república austriaca surgida del desmembramiento del Imperio austrohúngaro tras la derrota en la Primera Guerra Mundial. A las particularidades de las nueve provincias se unía la rivalidad entre la capital socialista y las zonas rurales, conservadoras. Se observan las distintas regiones del nuevo país.|miniatura|upright=2 Bandas de autodefensa en la posguerra Hacia el final de la guerra mundial, el Gobierno cisleitano, incapaz ya de garantizar la seguridad del país, coadyuvó en la formación de unidades civiles armadas. Una ley de octubre de 1918 permitió que se armase a la población y surgieron unidades de voluntarios en todas las provincias, que recibieron armamento ligero del Gobierno. Su principal misión era la protección de la población civil y la vigilancia de algunas infraestructuras estratégicas como ferrocarriles, fábricas o almacenes de alimentos. Se concentraban principalmente en las fronteras yugoslava e italiana y en las vías de comunicación por donde debían pasar los soldados desmovilizados que regresaban a sus hogares. Ya desde el comienzo, las unidades urbanas, fundamentalmente cercanas a los socialistas, se diferenciaban notablemente de las rurales, generalmente conservadoras. No obstante, la colaboración de unas y otras fue bastante estrecha durante la posguerra, en general para repeler influencias extranjeras, como la de la República Soviética Húngara o la invasión yugoslava de Carintia y Estiria en la primavera de 1919. Solo en aquellas zonas donde la población rural y las de las pequeñas poblaciones sufrió las requisiciones de alimentos de las bandas socialistas, las unidades rechazaron en general colaborar con estas o admitir obreros en sus filas.

La Heimwehr estaba constituida inicialmente por veteranos de la Primera Guerra Mundial del Ejército imperial austríaco, que organizaron milicias para defender las fronteras nacionales y enfrentarse a las bandas de desertores que saqueaban las provincias. Al comienzo, no tenían ni un liderazgo nacional ni un programa político unificado. En Carintia se encargaban de defender las fronteras y de proteger la región de los eslovenos y de las tropas yugoslavas, que trataban de ocupar territorio en la provincia y atacaban y aterrorizaban a la población. Formaciones similares y con el mismo fin aparecieron en la vecina provincia de Estiria —territorio de gran mezcla cultural, con alrededor de un millón de habitantes de lengua alemana y unos cuatrocientos mil de lengua eslovena, dividido tras la guerra—. Eran esencialmente unas milicias de autodefensa. Se componían de voluntarios de todas las clases sociales; el mando de las agrupaciones de Estiria recayó en un socialista. Pasado el peligro de la desmovilización, empero, las diferencias de clase comenzaron a dividir las unidades de voluntarios: como el nuevo Ejército (Volkswehr) estaba dominado por los socialistas, los elementos conservadores sopesaron la posibilidad de formar una organización rival. Las bandas controladas por los conservadores sirvieron además como policía auxiliar hasta comienzos de 1920 en las zonas que gobernaban, hasta que el tratado de paz limitó su actividad.

Distanciamiento de los socialistas, derechización y relaciones con el extranjero Al desaparecer el peligro de agresión extranjera, la hostilidad de las provincias hacia la capital, la oposición del campesinado a entregar los escasos alimentos para abastecerla, los regionalismos y la oposición de los elementos conservadores al nuevo Ejército republicano austriaco, el Volkswehr (controlado por los socialistas), hicieron que las unidades se dividiesen entre partidarios de los partidos conservadores y de los socialistas. El establecimiento de repúblicas soviéticas en Hungría y Baviera en la primavera de 1919 estimuló la creación de las unidades conservadoras. La agitación comunista en algunas ciudades, en las que los conservadores colaboraron con los socialistas para desbaratarla, también coadyuvó en el reforzamiento de las formaciones de derecha. El motivo principal de su crecimiento, no obstante, fueron los combates fronterizos en Carintia, donde, en realidad, colaboraron estrechamente con el Volkswehr y contaron con numerosos miembros de origen obrero.

La desconfianza mutua entre socialistas y conservadores impidió la disolución de las bandas paramilitares, que ya a finales de 1919 habían perdido su razón de ser con la mejora de la seguridad interna en el país. Las unidades conservadoras contaron pronto con la cooperación de elementos conservadores, tanto nacionales como extranjeros —bávaros y húngaros— que les permitieron mejorar su armamento y su organización. Los Gobiernos reaccionarios de Baviera y Hungría, surgidos tras el aplastamiento de las repúblicas soviéticas, se interesaron pronto por las bandas conservadoras, posible contrapeso a la Viena socialista. Así, las unidades conservadoras no solo no desaparecieron, sino que se vieron envueltas en una serie de conspiraciones antigubernamentales.

Los primeros contactos entre las unidades conservadores austriacas y sus equivalentes bávaras y húngaras datan de finales de 1919. El principal encargado de encuadrar las unidades conservadoras austriacas en la anticomunista y nacionalista Orgesch (Organización Escherich, el nombre de su jefe, un antiguo guardabosques establecido en Baviera) fue Rudolf Kanzler, hábil organizador con contactos con círculos acomodados de la región que financiaban la actividad de la Orgesch y que pronto prestaron también auxilio financiero a las bandas austriacas. La considerable influencia de la Orgesch en las formaciones de la Heimwehr austriaca, a la que suministró gran cantidad de armamento y ayudó a organizar, culminó en la conferencia del 25 de julio de 1920 en Múnich, en la que las formaciones de Vorarlberg, Tirol, Estiria, Salzburgo y Carintia se sometieron a la autoridad de la organización bávara. El mando de estas quedó en manos de Kanzler. La unidad forjada por Kanzler y los bávaros, sin embargo, era precaria: a pesar de las reuniones mensuales de los distintos caudillos regionales, no se llegó a formar una dirección nacional fuerte.

Situación en los distintos territorios En el Tirol, predominaron al comienzo los partidarios de los socialistas en Innsbruck mientras que en el campo se mantuvo una antigua milicia (la Standschüzten), conservadora. En Salzburgo la Heimwehr tuvo al principio escasa presencia. En Viena aparecieron ciertas organizaciones, algunas abiertamente antisemitas, siendo la principal monárquica y formada por antiguos oficiales del Ejército austrohúngaro. En algunas provincias, la Heimwehr era en realidad la organización armada de los socialcristianos, que la controlaban en algunos casos, como en el Tirol, y solían garantizar su financiación. En Estiria, el Gobierno socialcristiano fomentó el crecimiento de la Heimwehr como contrapeso a los sindicatos socialistas.

Las primeras unidades claramente de la Heimwehr se constituyeron en Salzburgo y Tirol, con ayuda de Kanzler. A finales de febrero de 1920, este acudió a Salzburgo a participar en la creación de la primera unidad salzburguesa, que tenía unos estatutos casi idénticos a los de la Orgesch. El apoyo financiero, armamentístico y en instructores de la organización bávara permitió que la formación creciese de los mil quinientos miembros en febrero a los cerca de quince mil a finales de año. Afiliados de la Heimwehr en 1920, por provincia Vorarlberg: 3000 Tirol: 25 000 Salzburgo: 15 000 Carintia: 40 000 Estiria: 12 000 Alta Austria: - Baja Austria: - Según Kondert, pp. 21-22. El siguiente territorio en el que los bávaros establecieron contactos fue Tirol, donde la Heimwehr se estaba restableciendo en la primavera de 1920, después de quedar disuelta por las protestas socialistas en enero. Gracias a un raudo crecimiento —facilitado por la colaboración bávara—, la organización, dirigida por Richard Steidle, alcanzó los veinticinco mil miembros a finales de año. A continuación, Kanzler se centró en reforzar la débil organización en Vorarlberg, carente de dirección y de financiación; gracias a sus esfuerzos, a finales de 1920 contaba con tres mil hombres bien armados.

En Carintia, la llegada de voluntarios bávaros durante los combates con los yugoslavos en la primavera de 1919 facilitó la tarea posterior de Kanzler; a finales de 1920, las actividades conjuntas de este y de los dirigentes locales consiguieron que la Heimwehr contase con cuarenta mil voluntarios en la región.