El motín de Copiapó y Vallenar, conocido también como la Pascua Trágica de Copiapó y Vallenar fue un fallido golpe de Estado ocurrido el 25 de diciembre de 1931 en contra del Presidente de Chile Juan Esteban Montero.
Antecedentes Desde el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, que la Gran Depresión afectaba brutalmente a Chile, sin embargo los problemas económicos estaban desde la Primera Guerra Mundial, cuando la principal exportación chilena, el Salitre fue sustituida por el Salitre Artificial, la zona más afectada fue la zona de Atacama y en particular las ciudades de Copiapó y Vallenar especialmente durante la crisis.
El 4 de diciembre de 1931 llega a la presidencia de Chile Juan Esteban Montero, radical apoyado por los partidos de derecha, sin embargo a penas al asumir oficialmente empiezan las críticas, ya que Montero había tomado posesión interinamente desde julio y poco se había avanzado.
Es en ese momento cuando un grupo comunista, decide derrocar a Montero, tomando cuarteles de Vallenar y Copiapó, sin embargo las autoridades del gobierno no prestaron atención al asunto, ya que la Sublevación de la Escuadra había sido sofocada con éxito y el presidente había sido elegido con un 64 % de los votos, además que la información era muy precisa para ser cierta.
El 22 de diciembre de 1931 se había establecido una reunión política para formar la Federación de las Izquierdas conformada por los partidos Radical Socialista, Demócrata, Liberal Democrático, Socialista y varias otras entidades. Esta organización tenía una orientación ibañista-alessandrista con el solo objetivo de hacer dura oposición al gobierno recientemente electo de Juan Esteban Montero. En un Acta Programa fue firmada por destacados políticos como el doctor Manterola, señor Enrique Barboza, José Dolores Vásquez, Oscar Cuadra, Ramón Briones Luco y entre otros.
Tres días más tarde, elementos alessandrista-ibañistas pertenecientes a la Federación de las Izquierdas, y que incorporaron a muchos cesantes existentes de Copiapó, llevaron a cabo un asalto al cuartel del batallón Esmeralda.
En Copiapó estaba naciendo la Federación Obrera y dos células del partido comunista, un débil partido demócrata y una muy debilitada Federación de Izquierdas.
El Intendente de Atacama, Víctor Manuel Igualt, había comunicado días antes al Ministro del Interior que existían rumores de un levantamiento comunista preparado para los primeros días de diciembre. Las autoridades estaban en concomimiento del complot desde comienzos de diciembre..
Tanto la ciudad de Copiapó como Vallenar presentaban características particulares por esos años debido al retorno de muchos trabajadores de las salitreras a estas ciudades y además un alto número de cesantes que le siguieron. Junto a lo anterior se dio un deterioro económico local que generó las condiciones para que el partido comunista local contara con mayor peso que en otras regiones del país. Una fuerte sensación de miedo se había apoderado de la sociedad en Atacama y en particular en las clases dominantes debido al aumento de la pobreza y los movimientos sociales. Las condiciones dadas por la Depresión permitió que las ideas del partido comunista Internacional se difundieran como una verdadera fe entre las personas más pobres.
La Depresión de los años 30 se profundizó en Chile en los últimos cuatro meses del año 31 debido a una fuerte caída en las exportaciones de salitre y de cobre no mostrando señales de poder mejorar. Las quiebras de empresas se agudizaron entre los meses de agosto y diciembre llegando 172 empresas ese año, siendo la industria textil el área más afectada. Por otra parte, cayeron los precios de la agricultura en un 43 % en el lapso de un año. Chile entró en una fase inflacionaria: el Banco Central aumentó el dinero en circulación, cayeron los préstamos a la banca privada, aumentó el dinero circulante y la tendencia inflacionaria no pudo detenerse. En Atacama el cese de los préstamos de la Caja de Crédito Minero en octubre de 1931 agudizaría la situación de la minería local con el cierre total de las explotaciones mineras de Inca de Oro, Elisa de Bordos y El Salado, además del despido masivo de trabajadores en Potrerillos.
El aumento del desempleo creció y la Bolsa de Trabajo para absorber la cesantía solo logró llegar al 26 % de la demanda que no pudo ser corregida debido al deterioro de la ayuda fiscal. Se abrieron albergues para recibir las oleadas de migración de personas que buscaban trabajo y se crearon ollas de pobres para alimentar a una población que sufría por el hambre. Estas obras sociales fueron tanto estatales como privadas. Solo en Santiago los cesantes se contabilizaban en y las raciones en albergues solo llegaban a 8.405. El discurso del gobierno en materia social no estaba del todo convencido de que la cesantía era un tema que debía solucionar el Estado.
La llegada masiva de cesantes en la región de Atacama alcanzó cifras dramáticas. Ya en los años del inicio de la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1915 ciudades como Chañaral, Copiapó y Vallenar recibieron el retorno de masas de cesantes de las pampas salitreras, lo que se agudizó al término de la guerra en 1919 y 1920 con la contracción del mercado mundial del salitre. En 1931 se produce una tercera oleada migratoria pero encuentra una economía local completamente devastada debido al cierre de faenas mineras en la región. Lo anterior generó un colapso económico y social. Tanto autoridades de Atacama como comerciantes y hacendados se organizan para realizar actividades de beneficio y poder alimentar a miles de cesantes entre ellas iniciativas como la Olla del Pobre y la creación del Comité Proayuda al Hogar organizadas sin contar con ayuda estatal.
Tras la sublevación de la armada en Coquimbo ocurrida a inicios del mes de septiembre de ese año, existía el temor entre las autoridades que los marineros buscaran apoyo en la población cesante de Atacama.
En Vallenar la crisis llega al municipio con cesación de pago de sueldos a sus empleados en el mes de octubre, generando una crisis en la Olla del Cesante y en las ayudas a los niños a través de la Gota de Leche.
El Partido comunista en Chile tras la represión sufrida durante la dictadura de Ibáñez centré esfuerzos en acrecentar su influencia política. En lo que se consideraba el Tercer Periodo se incrementa el discurso de la lucha de clases, el desarrollo de luchas independientes y hegemonizar los movimientos obreros. Las acciones estaban dirigidas contra el capitalismo, la democracia liberal y el gobierno civil de postdictadura. En un discurso rupturista se intensificó el llamado a la lucha, la agitación popular y a convertirse en agentes de desorden. El partido comunista tuvo un intenso desarrollo en la ciudad de Vallenar y en mucho menor grado en la ciudad de Copiapó, contaba con un medio de prensa “La Antorcha” y además una seccional de FOCH. Dada la situación económica y social, el partido comunista en Vallenar logra una fuerte adhesión y capacidad de movilizar a los cesantes de la ciudad. A partir de agosto de 1931 se organizan semanalmente programas de adoctrinamiento, conferencias públicas, manifestaciones todos los sábados en las calle de la ciudad, plaza y en locales. Además, la confección de volantes con propaganda política. Dichas proclamas estaban dirigidas contra el gobierno e incitación a revueltas, cánticos en las calles y llamando a la revolución social. Se organizó un Consejo de Obreros Cesantes de la FOCH que contaba con el 10 % de los cesantes de la ciudad, en agosto la cifra crecería a 1500 cesantes que integrarían esta organización. Mientras en Copiapó se hacía un llamado a conformar un Frente Único Obrero. Por esos años el partido comunista no tenía una posición única frente a la situación de la minería del salitre, existiendo diferencias entre Santiago, Vallenar, Copiapó o Iquique, pero con un discurso común que apuntaba a su nacionalización.
Uno de los aspectos que detonaron el conflicto en Vallenar es la concentración de actividades políticas del partido comunista en la Olla del Pobre, haciendo circular rumores que esta funcionaba gracias a su gestión, sirviendo de espacio a las ideas revolucionarias y haciendo un llamado a los cesantes a inscribirse en su partido. Esto molestó a las autoridades locales y en particular a los comerciantes y hacendados que sostenían esta obra social, despertando la molestia y los temores al punto que autoridades regionales y sostenedores de esta obra decidieron no seguir financiándola. Se modificó el directorio, se nombró presidente honorario a Aníbal Las Casas, Gobernador del Huasco y como presidente al capitán de carabineros Francisco Bull. Se exigió a que los beneficiarios demostraran su calidad de cesante, el número de integrantes de familia y su residencia, dejando fuera a cualquiera que no fuera de la comuna. El cambio de nombre de “Olla del Pobre” por el de “Olla del Cesante” con el fin de acotar su accionar y se prohibió la propaganda política de cualquier tipo, especialmente a los integrantes del partido comunista. Se crea una lista de eliminados de la olla para evitar la reincidencia. Esto último se especula que podría haber sido una medida para quitar el beneficio a militantes comunistas y a integrantes de la FOCH en Vallenar.
Motín en Copiapó Pedro Meneses era sargento segundo del Batallón Esmeralda y excandidato alessandrista en Copiapó toma contacto con Marmaduke Grove quien estaba de visita en la ciudad buscando organizar a las izquierdas. Había tenido contacto con el Comité Revolucionario de Santiago y a informar que se preparaba un movimiento en todo el país para derrocar al gobierno de Montero. Entre las personas contactadas se encontraba el médico Osvaldo Quijada Cerda y el capitán de carabineros Guillermo Villouta, quien se comprometió a colaborar con los insurgentes. También contacta a miembros al interior del Batallón Esmeralda como es el caso de Transito Quevedo y a dirigentes de la FOCH de Copiapó y Vallenar y a miembros del partido comunista de Vallenar.
El complot para asaltar el regimiento existió, el gobernó local sabiendo de este complot lo estimuló con propósitos represivos contra los cabecillas.
Existían antecedentes de un complot que habrían realizado los comunistas en Vallenar programado para 1° de octubre y que pretendía asaltar y tomarse el cuartel de carabineros con el fin de hacerse del armamento pero acción que fue descubierta. La idea de un complot nace y es ideada por el partido comunista de Vallenar sin embargo se pone en práctica solo con la participación de sectores demócratas del alessandrismo.
El domingo 19 de diciembre se efectúa una reunión en la intendencia de Copiapó entre el Intendente Víctor Manuel Igualt, el comandante subrogante del Regimiento Eduardo Flores Bazán y el capitán comisario de Carabineros Guillermo Villouta para prevenir posibles acciones preparadas para una revolución el 25 de diciembre y posible asalto al Regimiento. El intendente Igual solicita a Villouta actuar como infiltrado en el complot y asalto del Regimiento de Copiapó. Igual ratifica a Eduardo Flores Bazán como comandante del Regimiento y ordena tomar medidas para prevenir un asalto.
El 24 de noviembre a las 21:30 se realiza una reunión preparatoria en casa del conspirador Pedro Meneses en esta reunión participa el capitán de carabineros Guillermo Villouta quien compromete reducir la cantidad de carabineros para facilitar el asalto al Regimiento.
Una segunda reunión se realiza en la sede de la FOCH de Copiapó aquí participa el soldado Transito Quevedo. Se organiza una treintena de personas distribuidas en cuatro grupos para asaltar el Regimiento, premunidos de carabinas, revólveres y bombas de mano. Tras estas reuniones Villouta previene del asalto a las ciudades de Vallenar y Chañaral y pone también en conocimiento al teniente de la aviación de resguardar las máquinas.