Pío X (), de nombre secular Giuseppe Melchiorre Sarto (Riese, -Roma, ) fue el 257.º papa de la Iglesia católica desde el 4 de agosto de 1903 hasta su muerte en 1914. Es principalmente recordado por su fuerte oposición al modernismo teológico y por promover reformas litúrgicas y la teología escolástica tomista. También es recordado por dirigir la primera codificación del derecho canónico de la historia de la Iglesia católica, que fue publicada en 1917, que fue finalmente promulgada por su sucesor. Se le venera como santo en la Iglesia católica.

Nacido en el Reino lombardo-véneto, parte del Imperio austríaco, Pío X era devoto a la Virgen María bajo su advocación de Nuestra Señora de la Confianza. Su encíclica Ad diem illum laetissimum (1904), escrita en conmemoración del 50.º aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción, tuvo un carácter renovador que se reflejó en el lema de su pontificado, Instaurare Omnia in Christo («Restaurar todo en Cristo»). Impulsó el Movimiento litúrgico al formular el principio de actuosa participatio (participación activa de los fieles) en su motu proprio, Tra le sollecitudini (1903).Délano Gaete, Lucas, «La correcta interpretación de la actuosa participatio según Joseph Ratzinger», Ecclesia: Revista de cultura católica, 1 (2019), págs. 69-88, ISSN 2612-5153, p. 71. Fomentó la recepción frecuente de la Sagrada Eucaristía y redujo la edad para la Primera comunión, lo que se convertiría en una innovación duradera de su papado.Lortz, Joseph (1934). Geschichte der Kirche (en alemán). Munster.

Al igual que sus predecesores, Pío X promovió el tomismo como el principal método filosófico que debía enseñarse en las instituciones católicas. Se opuso a diversas filosofías del que consideraba una intrusión de errores seculares incompatibles con el dogma católico, especialmente el modernismo, al cual criticó como la síntesis de toda herejía, postura concretizada en la condena y la lucha contra el modernismo teológico en su encíclica Pascendi Dominici gregis de 1907, y en la redacción del Catecismo Mayor, conocido comúnmente como el «Catecismo de San Pío X».

Pío X era conocido por su firme carácter y su sentido de pobreza personal, reflejado en su pertenencia a la Tercera Orden de San Francisco.Kühner, Hans (1960). Lexikon der Päpste [Diccionario de papas] (en alemán). Frankfurt: Fischer. Solía predicar sermones desde el púlpito, una práctica poco común en aquella época. Tras el terremoto de Messina de 1908, llenó el Palacio Apostólico de refugiados, mucho antes de que el gobierno italiano tomara medidas. Rechazó cualquier tipo de favoritismo hacia su familia, y sus parientes cercanos optaron por permanecer en la pobreza, viviendo cerca de Roma. También emprendió una reforma de la Curia romana mediante la Constitución apostólica Sapienti consilio en 1908.

Tras su muerte, surgió un intenso culto de devoción en torno a su reputación de piedad y santidad. Fue beatificado en 1951 y canonizado en 1954 por el papa Pío XII. Una estatua que lleva su nombre se erige en el interior de la Basílica de San Pedro, y su pueblo natal fue rebautizado como Riese Pio X después de su fallecimiento.

Biografía Familia y primeros años miniaturadeimagen|izquierda|Casa natal de Giuseppe Sarto en Riese, fotografía de 1903 Giuseppe Melchiorre Sarto fue el segundo de los diez hijos que tuvo el matrimonio de Giovanni Battista Sarto (1792-1852) —cartero de profesión— y Margarita Sansoni, costurera (1813-1894).

Nacido el 2 de junio de 1835 en la localidad de Riese, fue bautizado al día siguiente ya que, aunque eran humildes, sus padres valoraban la instrucción.

Estudios Realizó sus estudios primarios en la escuela de su pueblo natal, recibiendo sus primeras lecciones de latín del párroco de ésta. En 1846 comenzó la segunda enseñanza en el Liceo Classico de Castelfranco Véneto:

En 1850 concluyó sus estudios en Castelfranco con la máxima calificación en todas las asignaturas: religión, italiano, latín, griego antiguo, historia, geografía y matemáticas. Entonces, gracias a una beca concedida por el cardenal-patriarca de Venecia, pudo ingresar en el Seminario de Padua, donde cursó sus estudios eclesiásticos hasta 1858: dos cursos de Humanidades (1850-1852), dos cursos de Filosofía (1852-1854) y cuatro cursos de Teología (1854-1858). miniaturadeimagen|izquierda|Giuseppe Sarto de joven

Fue completamente trilingüe, hablando con la misma soltura italiano, latín y francés, aunque era reacio a hablar francés en público porque no era capaz de dominar la pronunciación.

El 20 de septiembre de 1850 fue tonsurado por el obispo de Treviso. El 22 de diciembre de 1851 y el 6 de junio de 1857 recibió las órdenes menores; el 19 de septiembre de 1857, el subdiaconado; el 27 de febrero de 1858, el diaconado. El 18 de septiembre de este mismo año fue ordenado sacerdote en Castelfranco Véneto por Giovanni Antonio Farina, obispo de Treviso.

Ministerio sacerdotal Fue párroco de Tombolo, Treviso, desde 1858 hasta 1867, cuando fue nombrado arcipreste de Salzano y canónigo de la catedral de Treviso. Desde 1875 fue rector del Seminario Conciliar de esta ciudad, y en 1879 lo nombraron director espiritual del mismo y también canciller de la curia episcopal trevisana, examinador prosinodial y vicario capitular.

Episcopado miniaturadeimagen|Retrato de Sarto durante su época como obispo de Mantua,

El 10 de noviembre de 1884 el papa León XIII lo nombra obispo de Mantua y diez días después, es consagrado por el cardenal Parocchi, vicario general de Roma.

En 1891, el papa León XIII lo nombró «asistente al Trono pontificio».

Cardenalato izquierda|miniaturadeimagen|El cardenal Sarto, patriarca de Venecia, en 1900

En el Consistorio del 12 de junio de 1893, fue creado cardenal presbítero del título de San Bernardo en las Termas. Tres días después, fue promovido a patriarca de Venecia; una vez nombrado, la toma de posesión se retrasó dado que el Gobierno italiano, que tenía derecho a proponer al patriarca, no aprobó esta designación, debiendo esperar dieciséis meses para hacer efectiva la toma de posesión de su sede en el Patriarcado de Venecia.

Elección papal

thumb|Primera bendición de Pío X, luego de su elección, 4 de agosto de 1903

El cónclave reunido a la muerte de León XIII duró cuatro días y fueron necesarias siete votaciones para llegar a un acuerdo. El cardenal Sarto fue elegido papa el 4 de agosto de 1903 por 50 votos frente a 10, de un total de 62 cardenales electores. Dos días antes Jan Puzyna de Kosielsko, cardenal del título de Ss. Vitale, Gervasio e Protasio y príncipe-arzobispo de Cracovia, había presentado en el cónclave el veto de Francisco José I, emperador de Austria-Hungría, a la elección de Mariano Rampolla del Tindaro, cardenal del Título de Santa Cecilia que había sido secretario de Estado de León XIII y que gozaba de las preferencias de los reunidos. Hubo tímidas protestas de la mayoría del cónclave por esa intromisión y el cardenal Rampolla se negó a retirar su candidatura, aunque iría perdiendo votos progresivamente en favor de Sarto. Pío X fue coronado papa el 9 de agosto siguiente en la basílica de San Pedro por el cardenal Luigi Macchi, cardenal protodiácono de Santa Maria in Via Lata.

Papado miniaturadeimagen|Fotografía oficial de Pío X, realizada tras su coronación, 9 de agosto de 1903|izquierda Pio X gobernó la Iglesia católica con mano firme en una época en que esta se enfrentaba a un laicismo muy fuerte en todo el mundo, así como a numerosas tendencias del modernismo en los campos de los estudios bíblicos y la teología. El nuevo papa desconfiaba de las tendencias progresistas y se apartó conscientemente de la línea más aperturista seguida por su predecesor León XIII. De hecho Pío X creía necesaria una reacción, adoptando desde el principio una actitud de retirada y de «defensa católica»; esto le llevó a reivindicar para la Iglesia una independencia plena respecto al poder civil, y a recelar abiertamente de la democracia cristiana y evitando "compromisos" con grupos o gobiernos no católicos en partidos políticos, sindicatos, o instituciones académicas, que solamente podían definirse claramente como católicas o no.

Introdujo algunas reformas en la liturgia. Permitió la práctica de la comunión frecuente y fomentó el acceso de los niños a la Eucaristía. Promovió mucho el estudio del catecismo y encomendó al canonista Pietro Gasparri la confección del Código de Derecho Canónico (Codex Iuris Canonici) para reunir y unificar la legislación eclesiástica, hasta entonces dispersa.

El 20 de enero de 1904 había promulgado la constitución apostólica Commissum Nobis por la que se prohibían los vetos a la elección papal basados en el derecho de Ius exclusivae por parte de los estados gobernados por monarcas católicos y que disponían de él como privilegio histórico (caso de España, Francia y Austria). En este mismo año había relativizado el Non Expedit de Pío IX, con lo que se entreabría la puerta a la participación de los católicos italianos en los asuntos públicos de su país. Dentro de su esfuerzo en oponerse al laicismo, promovió la Neoescolástica basada en una actualización de la filosofía de Tomás de Aquino.

En 1905 denunció el Concordato que, bajo las condiciones draconianas impuestas por Napoleón, había firmado en 1801 la Santa Sede con Francia. Con esta denuncia el papado alcanzaba la total libertad de nombramiento de obispos en Francia, libertad de la cual, a pesar de los diversos regímenes que se habían sucedido en este país, en realidad jamás había gozado. miniaturadeimagen|Pío X (izq.) junto con el cardenal Giacomo della Chiesa (centro), durante la consagración de este último como arzobispo de Bolonia en la basílica de San Pedro, 18 de diciembre de 1907|izquierda En julio de 1908, culminó la reorganización de la Curia romana con la aparición de tres decretos mediante los que se modificaron y sistematizaron de manera más racional las atribuciones de las congregaciones romanas, adaptando así la administración eclesiástica a las tareas que trajo consigo una centralización en constante aumento desde mediados del .

Su relación con las iglesias ortodoxas y católicas orientales, marcada por la falta de preparación del pontífice y sus nuevos colaboradores al respecto, ha sido calificada como «época de transición». El decreto papal Tradita ab antiquis del 14 de septiembre de 1912 —que permitía a los católicos orientales asistir a los oficios según los ritos latinos— materializó el retroceso del interés orientalizante y unionista de su predecesor León XIII, retomado más tarde por su sucesor Benedicto XV.

Milagros en vida miniaturadeimagen|Retrato de Pío X por Pedro Subercaseaux, hacia 1903 Pío X tiene la peculiaridad de ser el papa más reciente al que se le ha adjudicado la capacidad de realizar milagros durante su pontificado, como la curación a través de la imposición de manos y el ver el alma de las personas.Aparentemente, él era consciente de esta fama, aunque nunca afirmó explícitamente el poder realizar tales milagros.

En una de las historias más difundidas, supuestamente, durante una audiencia papal, Pío X sostenía en sus brazos a un niño paralítico que al soltarlo empezó a correr por la habitación. En otra ocasión, una pareja (que se había confesado con él mientras era obispo de Mantua) con un niño de dos años con meningitis le escribieron, y Pío X les respondió que tuvieran esperanza y rezaran. Dos días después, el niño se curó.

El cardenal Ernesto Ruffini (más tarde arzobispo de Palermo) visitó al papa después de ser diagnosticado con tuberculosis. Pío X le había dicho que volviera al seminario y se solucionaría. Días después, se curó sin explicación. Ruffini contó esta historia a los investigadores durante la recopilación de testimonios para la causa de canonización del pontífice.