thumb|Argelia en 1519, cuando España controlaba algunos enclaves en su costa
Gran parte de la historia de Argelia toma lugar en la planicie costera del norte de África, frecuentemente llamada Magreb. Esta fue una región transitada por poblaciones con rumbo hacia Europa o el Oriente Medio, por lo que los habitantes de la región se han visto influenciados por poblaciones de otras áreas, como los cartagineses, los romanos y los vándalos. La región fue conquistada por los musulmanes a principios del , pero se separó del Califato Omeya después de la Revuelta Bereber de 740. Más tarde, se establecieron varias comunidades bereberes, árabes, musulmanes persas, sunitas, chiitas e ibadíes que gobernaron partes de la Argelia moderna: incluidos los rostomitas, la tribu Banū Ifrēn, los fatimíes, ziríes, hamadíes, almorávides, almohades, hafsíes entre otros. Durante el período otomano, Argel fue el centro de la trata de esclavos bereberes, lo que llevó a muchos conflictos navales. Los eventos significativos más recientes en la historia del país han sido la guerra de Independencia de Argelia y la guerra civil argelina.
Prehistoria Se ha demostrado evidencia de ocupación humana en Argelia con el descubrimiento de unas herramientas de piedra de 1.8 millones de años de antigüedad en Ain Hanech en 1992. En 1954, C. Arambourg descubrió fósiles de Homo erectus que databan de hace 700 000 años. Se desarrolló una civilización neolítica (caracterizada por la domesticación de animales y la agricultura) en el Magreb, entre el 6000 y el 2000 a. C. Este tipo de economía, ricamente representada en las pinturas de la cueva de Tassili n'Ajjer, predominó en el Magreb hasta el periodo clásico. La amalgama de pueblos del norte de África finalmente se fusionó en una nueva población nativa, los bereberes, que carecían de un lenguaje escrito y, por lo tanto, tendían a ser pasados por alto o marginados en los relatos históricos.
Edad Antigua miniaturadeimagen|Masinisa
Desde el 4000 a.C. los pueblos nativos del norte de África, identificados por los romanos como bereberes, resistieron eficazmente a los invasores fenicios, romanos, vándalos, bizantinos y turcos, aunque sucumbieron finalmente ante las conquistas del islam, por lo que ahora la lengua más hablada es el árabe.
thumb|Inscripción romana de Agueneb en la provincia de Laghouat Alrededor del 900 a.C., unos comerciantes fenicios de Tiro llegaron a la costa del norte de África y establecieron la ciudad de Cartago (actualmente Túnez). Durante ese periodo la civilización bereber ya estaba a un nivel donde la agricultura, la fabricación, el comercio y la organización política podían sustentar la existencia de varios Estados. Aparecieron rutas comerciales entre los bereberes del interior del continente y Cartago, pero la expansión de esta última propició la esclavitud y el reclutamiento militar de bereberes y la recaudación de tributos entre otras opresiones.
El Estado cartaginés decayó debido a sucesivas derrotas frente a Roma en las guerras púnicas y en 146 a.C., la ciudad fue destruida. Tras este evento, la influencia de los líderes nativos bereberes creció.
En el , habían surgido varios reinos bereberes de gran tamaño pero de poca organización. Después de eso, el rey Masinisa logró unificar Numidia bajo su mandato.
Medghassen fue rey de diversos reinos independientes de los numidios entre el 12 y el 3 a. C.
El Imperio romano anexionó el territorio bereber en el 24 d. C. Los aumentos en la urbanización y en el área bajo cultivo durante el dominio romano causaron dislocaciones masivas de la sociedad bereber, y la oposición a la presencia romana fue casi constante. La prosperidad de la mayoría de las ciudades dependía de la agricultura, y la región era conocida como el "granero del imperio".
El cristianismo llegó en el . Al finalizar el , los asentamientos fueron cristianizados y muchas tribus bereberes se convirtieron en masa.
Edad Media
Argelia musulmana De acuerdo con los historiadores de la Edad Media, los bereberes se dividieron en dos ramas, Al-Butr y Barnès, también divididas en tribus. Cada región del Magreb está formada por varias tribus. Las mayores de ellas son los Sanhaja, Houaras, Zenata, Masmuda, Kutama, Awarba, Barghawata, etc. A su vez cada tribu está conformada por sub-tribus, cada una con independencia territorial y de toma de decisiones. Varias dinastías bereberes emergieron durante la Edad Media en el Magreb, Sudán, Andalucía, Italia, Malí, Nigeria, Senegal y Egipto. miniaturadeimagen|Moneda de los hafsíes, con caligrafía cúfica ornamental, Bugía, Argelia, 1249-1276. Los siglos y trajeron consigo el islam y la lengua árabe. La introducción del mundo árabe en el norte de África significó un impacto profundo en la región ya desde el . La nueva lengua y religión produjeron cambios en las relaciones sociales y económicas, establecieron vínculos con una rica cultura y proveyeron de un poderoso idioma de plática y organización. Desde las grandes dinastías bereberes de los almorávides y los almohades hasta los militantes que buscaron la creación de un estado islámico en la década de 1990, el llamado al regreso de los verdaderos valores islámicos ha generado resonancia social y política.
La caída de Roma y la invasión de los vándalos, y la inestabilidad durante el período bizantino permitieron la reconstitución de algunos de los principados bereberes, que se resistieron a la ocupación de los omeyas musulmanes entre los años 670 y 708. Los personajes más conocidos de este conflicto fueron el rey cristiano Kusayla, que venció a Sidi Ocba ibn Nafaa en el año 689, cerca de Biskra, y la reina guerrera Dihya, llamada "la Kahena", que al frente de los bereberes, infligió, en la batalla de Meskiana de 693, una severa derrota al cuerpo expedicionario del emir Hassan Ibn al Noman, que se retiró hasta Trípoli.
Sin embargo las expediciones militares de los árabes en el Magreb, entre el 642 y el 669, resultaron en la propagación del islam. Los Omeyas (dinastía musulmana establecida en Damasco desde el 661 hasta el 750) reconocieron que la necesidad estratégica de dominar el Mediterráneo dictaba un esfuerzo militar concertado en el frente norteafricano. En el 711 las fuerzas omeyas auxiliadas por bereberes convertidos al islam conquistaron todo el norte de África. En el 750, los abasíes sucedieron a los omeyas como califas y movieron el califato a Bagdad. Bajo el dominio de los abasíes, algunos bereberes se rebelaron. Entonces los rostomitas gobernaron la mayor parte del Magreb central, desde la ciudad de Tiaret, al suroeste de Argel. Los imanes ganaron reputación por su honestidad, piedad y justicia, y la corte de Tiaret fue reconocida por su erudición. Sin embargo los imanes rostomitas fracasaron al organizar un ejército decente, lo cual abrió el camino a la caída de Tiaret bajo el asalto de los fatimíes.
Con su interés centrado en Egipto y las tierras musulmanas más allá, los fatimíes dejaron el gobierno de la mayor parte de Argelia a los ziríes y a los hamadíes, una dinastía bereber que centró el poder local significativo en Argelia por primera vez, pero todavía en guerra con los Banu Ifrán (reino de Tremecén) y los Maghraoua (942-1068). Este periodo estuvo marcado por constante conflicto, inestabilidad política y declive económico. Después de una gran incursión de beduinos árabes de Egipto a partir de la primera mitad del , el uso del árabe se extendió por la región y los bereberes sedentarios fueron arabizados gradualmente.
El movimiento almorávide ("aquellos que han hecho un retiro religioso") se desarrolló a principios del entre los bereberes sanhaya del sur de Marruecos. El ímpetu inicial del movimiento fue religioso, un intento de un líder tribal de imponer disciplina moral y una estricta adhesión a los principios islámicos de sus seguidores. Pero el movimiento almorávide se inició en la conquista militar después de 1054. En 1106, los almorávides habían conquistado Marruecos, el Magreb, en el este, Argel, y la península ibérica, hasta el río Ebro.
Al igual que los almorávides, los almohades ("unitarios") encontraron su inspiración en la reforma islámica. Los almohades tomaron el control de Marruecos en 1146, capturaron Argel alrededor de 1151, y hacia 1160 habían completado la conquista del Magreb central. El apogeo del poder almohade se produjo entre 1163 y 1199. Por primera vez, el Magreb se unió bajo un régimen local, pero las continuas guerras en España limitaron los recursos de los almohades, y en el Magreb su posición se vio comprometida por la lucha de facciones y una reaparición de la guerra tribal.
En el Magreb central, los ziyánidas fundaron una dinastía que gobernó el Reino de Tremecén en Argelia. Durante más de tres siglos, hasta que la región quedó bajo la soberanía otomana en el , los ziyánidas mantuvieron un tenue control en el Magreb central. Muchas ciudades costeras afirmaron su autonomía como repúblicas municipales gobernadas por oligarquías mercantes, jefes tribales de las áreas rurales circundantes o los corsarios que operaban desde sus puertos. No obstante, Tremecén, la "perla del Magreb", prosperó como centro comercial.
La reconquista cristiana de España El triunfo final de la Reconquista cristiana de 700 años en España estuvo marcado por la caída de Granada en 1492. Una parte de la población de al-Ándalus es obligada a huir de la península ibérica. Si bien los mudéjares ya habían empezado a emigrar desde finales del , la emigración hacia el Magreb se intensifica a partir de la Pragmática de 1502 que les obligaba a convertirse al catolicismo, pero sobre todo a partir de su expulsión completa en 1669. Los moriscos se refugiaron mayoritariamente tanto en Marruecos como en Argelia, países que desconocían por completo. La llegada de estas grandes familias en la mitad oeste de Argelia influyó profundamente en la cultura y en la vida social, y contribuyó a la construcción de las grandes ciudades y en la expansión de su economía. La España cristiana impuso su influencia en la costa del Magreb mediante la construcción de puestos fortificados y la recaudación de tributos. Pero España nunca trató de extender sus conquistas en el norte de África más allá de unos pocos enclaves modestos. El corso era una práctica milenaria en el Mediterráneo, y los gobernantes del norte de África se involucraron cada vez más a fines del y principios del porque era muy lucrativo. Argelia se convirtió en la ciudad-estado de corso por excelencia, y dos hermanos corsarios fueron fundamentales para extender la influencia otomana en Argelia. En la época en que España estaba estableciendo sus presidios en el Magreb, los hermanos corsarios musulmanes Aruj y Khair ad Din, estos últimos conocidos por los europeos como Barbarroja o Barba Roja, operaban con éxito en Túnez. En 1516, Aruj trasladó su base de operaciones a Argel, pero fue asesinado en 1518. Khair ad Din lo sucedió como comandante militar de Argel, y el sultán otomano le otorgó el título de beylerbey (gobernador provincial).
Enclaves españoles La política expansionista española en el Norte de África comenzó con los Reyes Católicos y el regente Francisco Jiménez de Cisneros, una vez terminada la Reconquista. De esta forma, varios pueblos y avanzadas en la costa argelina fueron conquistados y ocupados: Mazalquivir (1505), Orán (1509), Argel (1510) y Bugía (1510). Los españoles dejaron Argel en 1529, Bugía en 1554 y Mazalquivir y Orán en 1708. Luego regresaron en 1732 cuando la armada del Duque de Montemar salió victoriosa en la Batalla de Aïn El Turk y tomaron nuevamene Orán y Mazalquivir. Ambas ciudades fueron ocupadas hasta 1792, cuando el rey Carlos IV las vendió al Bey de Argel.
Argelia otomana