thumb|El Levante en el , con las fronteras del Egipto antiguo (época de la correspondencia de Amarna). thumb|320px|Antiguas rutas levantinas, c. 1300 a. C. 200px|thumb|Israel desde el espacio.

La historia del Israel antiguo comprende la historia de los israelitas, es decir, de los habitantes de los antiguos reinos de Israel y de Judá, dos Estados de la Edad del Hierro ubicados en el antiguo Oriente Próximo. Los restos arqueológicos más antiguos de la civilización israelita se fechan entre los siglos y y el nombre «Israel» se menciona por primera vez en el 1209 a. C.Coogan, Michael D., ed. (1998). The Oxford History of the Biblical World (en inglés, p. 91). Oxford University Press. ISBN 9780195139372. Stager, Lawrence E. "Forging an Identity: The Emergence of Ancient Israel". En el , el Reino de Israel se convirtió en una potencia regional hasta su conquista por el Imperio asirio en el El Reino de Judá, situado al sur de Israel, surgió alrededor del siglo y y, tras ser un reino independiente, se convirtió en un estado clientelar primero del Imperio asirio y después del Imperio babilónico. Cuando los israelitas se levantaron contra la dominación babilonia, el Imperio babilonio conquistó y destruyó la ciudad de Jerusalén y llevó a los judíos al exilio en lo que se conoce como el Cautiverio de Babilonia.

Se concentra especialmente en el estudio de los hebreos o israelitas durante este período, y de forma secundaria en los otros pueblos con los que convivieron —como amonitas, amorreos, fenicios, filisteos, hititas, madianitas y moabitas—. Las fuentes sobre este período son principalmente los escritos bíblicos —la Biblia hebrea o Tanaj, conocida por los cristianos como Antiguo Testamento—, el Talmud, el libro etíope Kebra Nagast y los escritos de Nicolás de Damasco, Artapano de Alejandría, Filón de Alejandría y Flavio Josefo. Asimismo, otra fuente principal de información son los descubrimientos arqueológicos en Asiria, Babilonia, Egipto o Moab, así como los vestigios e inscripciones en el propio territorio de estudio de las regiones.

Introducción La historia de la región ocupada más adelante por los reinos de Israel y Judá ofrece problemas particulares para el historiador moderno. Debido a la asociación de esta área con lo relatado en la Biblia, hay una tendencia a ver la historia del Levante mediterráneo desde una perspectiva casi puramente bíblica, prestando escasa atención al período posbíblico. Los estudios arqueológicos han tendido a verse a través del relato bíblico, haciendo difícil de entender la historia de esta importante zona dentro del contexto arqueológico de la totalidad de Oriente Próximo.

Por ello es difícil dar una visión que sea apoyada por la totalidad de los historiadores. Las fechas exactas y las precisiones que pudieran dar están en continuo debate, no hay acontecimientos bíblicos cuyo año exacto se pueda validar por fuentes externas antes del (coronación de Omrí, rey de Israel): todas las fechas anteriores son extrapolaciones. Además, la Biblia no se presta muy fácilmente a estos cálculos, no indica más referencias que la vida de los distintos personajes, y la línea histórica debe ser reconstruida agregando datos, un proceso que introduce errores por redondeo. Las fechas más antiguas utilizan la Biblia como única fuente, una visión llamada maximalista.

Los minimalistas discuten que algunos acontecimientos sucedieran, y afirman que las fechas son dudosas: si la misma existencia del Reino unido de Israel está en duda, es insustancial afirmar que se desintegró en 922 a. C. Philip Davies por ejemplo, explica cómo el Canon bíblico puede haberse realizado solamente para gente con una larga tradición en lectura y escritura, que se encuentran solamente en la última época persa o primera helenística, y afirma que los relatos de períodos anteriores son en gran parte reconstrucciones basadas en tradiciones orales. Los minimalistas no discuten que algunos de los acontecimientos posteriores al tengan corroboración, como la estela de Mesha; la discrepancia surge en el período anterior, donde el relato bíblico parece estar en desacuerdo con lo descubierto por la arqueología moderna.

Otro problema es el causado por diferencias sobre terminología de los periodos históricos. Por ejemplo, el período en el final de la Edad Antigua del bronce el principio de la media, es llamado EB-MB por Kathleen Kenyon, MB I por Guillermo Foxwell Albright, cananita medio I por Yohanan Aharoni, y bronce temprano IV por Guillermo Dever y Eliezer Oren.

Periodización

Definición del fin del período Suele haber dos interpretaciones de lo que se consideraría el límite más tardío de la locución «Israel antiguo». Muchos académicos consideran como posterior a esta periodización el período del Segundo Templo, coincidiendo en gran medida con la Antigüedad clásica y, hacia finales del período, con la fundación del cristianismo. Según esta acepción, el fin del Israel bíblico acaecería con la conquista neobabilónica, y más aún, con el Cautiverio de Babilonia, y que los hebreos retornados a Tierra Santa de la cautividad ya podrían ser identificados más como ‘judíos’ que como ‘israelitas’. Tratándose de finales de este período, hacia la destrucción del Segundo Templo por los romanos, la mayoría de fuentes histórico-religiosas ya no serían bíblicas sino rabínicas y exteriores.

La otra acepción incluye en la definición también el período del Segundo Templo —siendo más bien una definición conceptual— argumentando que si bien hubo un antes y un después del cautiverio babilónico, se trata de una continuación del relato israelita, que forma parte de la narrativa hebrea y las tradiciones judías (y que el Segundo Templo en sí se considera desde esta perspectiva la continuación del Templo de Salomón). Es decir, que aunque no se puede hablar de un Israel como entidad política (de hecho, tampoco lo hubo en la última época del Reino de Judá), sí se puede referirse al período histórico como parte de este concepto. Muchas veces se habla del «antiguo Israel en el sentido estricto del término» vs. «el antiguo Israel en el sentido más amplio».

Civilizaciones en Israel

En la Biblia El Génesis narra el principio de Israel y lo vincula a tres patriarcas; Abraham, Isaac y Jacob, el último también conocido como Israel y del cual derivó posteriormente el nombre de la tierra. Jacob, llamado un «arameo vagabundo» (Deuteronomio 26:5), regresó a Harán, el hogar de sus antepasados, para obtener esposa. Durante su regreso desde Harán a Canaán cruzó el Jaboc, un afluente oriental del río Jordán (Génesis 32:22-33). Enviando a su familia y criados lejos, esa noche luchó en un lugar que se llamó en adelante Peniel, con un ángel que por la mañana le pidió su nombre. Desde entonces lo renombraron «Israel», 'el que pelea con Dios'. Fue padre de 12 hijos, de sus esposas Lea y Raquel (hijas de Labán), y de sus sirvientas Bilha y Zilpa. Los doce fueron llamados los Hijos de Israel. Esta historia sobre los orígenes de Israel lo localiza en la zona oriental de Jordania. Los siguientes relatos se trasladaron al oeste con la historia del saqueo de Siquem (Génesis 34:1-33), después de lo cual el área de la colina de Canaán se considera como la base desde la que creció Israel.

Historicidad Guillermo F. Albright, Nelson Glueck y E. A. Speiser han situado este relato en el bronce medio basándose en tres puntos: nombres personales, modo de la vida, y costumbres. Otros eruditos, sin embargo, han sugerido fechas más tardías para la edad patriarcal pues estas características fueron duraderas en la vida del Cercano Oriente. Cyrus Gordon, basando su discusión en la llegada de pastores nómadas monoteístas durante el final de la época de Amarna, sugirió que es más correcto situarlo en la última edad de bronce. Juan Van Seters, basándose en el uso generalizado de camellos, en los reyes filisteos de Gerar, en la existencia de una economía monetaria y en la compra de tierra, asegura que la historia pertenece a la edad de hierro. Otros eruditos (particularmente, Martin Noth) encuentran difícil el determinar cualquier período para los patriarcas, y sugieren que la importancia de los textos bíblicos no es necesariamente su historicidad, sino el indicar cómo funcionaba la sociedad israelita durante la Edad de los Metales.

Más recientemente, análisis por activación de neutrones realizados por Jan Gunneweg de la Universidad Hebrea de Jerusalén, estudiando asentamientos asociados con el principio de la edad de hierro, demuestran evidencia de un movimiento de colonos en el área desde el noreste, lo que está acorde con esta historia.

Prehistoria

Excavaciones al sur del lago de Tiberiades y en otras partes del valle del Jordán han permitido sacar a la luz rastros de homínidos que se remontaban al paleolítico inferior, o sea datadas hace más de un millón de años. Otros fósiles descubiertos tienen una edad aproximada de 300 000 años, y el uso de cuevas por el hombre parece comenzar en el Achelense superior. El fósil del hombre de Galilea tiene una antigüedad de cerca de 140 000 años.

Entre el milenio  y el se desarrolla en Canaán la civilización Natufiense, seguramente nómada, de la que se encuentran algunos vestigios. Esta civilización estaría compuesta por dos grupos de poblaciones ligeramente diferentes, por una parte los antepasados de pueblos del tipo eurafricano (los que serían Canaán, Mesopotamia, Irán y Anatolia en tiempos históricos) y los ancestros de pueblos protomediterráneos, también numerosos en Canaán. A partir del milenio  las tribus neolíticas domesticaron plantas, animales, se sedentarizaron y practicaron la agricultura y la ganadería. Entre los años 10 000 y 8000 a. C., las herramientas de hueso adquieren importancia y los útiles de piedra un desarrollo característico. Durante este período las condiciones climáticas son favorables a los asentamientos humanos, con más precipitaciones y temperaturas suaves. A partir del milenio  la ciudad de Er Riha (Jericó) se alza como una de las más antiguas del mundo, es la época en que se constituyen las primeras ciudades. Durante el último cuarto de este milenio aparece la cerámica, así como otras formas de artesanía. Canaán del milenio  y de la primera mitad del se conoce mal, se suponen desplazamientos de población que pueden ser debidos a variaciones climáticas. Tanto las montañas como la región costera están ocupadas por una civilización de carácter forestal, como da prueba el predominio de instrumentos destinados al trabajo de la madera. A mediados del milenio  los asentamientos antiguos del valle del Jordán, como Jericó, fueron ocupados de nuevo debido a la mejora de las condiciones climáticas. Al final del milenio  Canaán alcanzó un nivel de desarrollo económico y cultural que le acercaba al de las civilizaciones del norte de Siria que se habían beneficiado antes de influencias mesopotámicas. Milenio : La civilización cananea se organizó con un sistema de ciudades-Estado, fruto de la fusión entre agricultores sedentarios y pastores seminómadas. En la primera parte del milenio llegaron desde el norte las técnicas metalúrgicas y el trabajo del marfil. Aparecieron estructuras técnicas y económicas adaptadas a las regiones secas: allí se instalaron pequeñas colectividades que vivían del cultivo de cereales y de la cría de ganado mayor y menor. En la segunda mitad del milenio comienza la influencia egipcia sobre la región. Hacia el final, la civilización de los agricultores y ganaderos desaparece sin que sea posible establecer vínculos con la formación de la civilización cananea del milenio  Hasta 2400 a. C. el clima fue un poco más húmedo que hoy día.