thumb|300px|La asistencia adecuada y precoz puede reducir ampliamente la elevada tasa bruta de mortalidad asociada a emergencias prehospitalarias.

El soporte vital básico (SVB) o reanimación cardiopulmonar básica (RCPB) es un nivel de atención indicado para los pacientes con enfermedades o lesiones que amenazan la vida, aplicados hasta que el paciente reciba atención médica completa. Puede suministrarse por personal médico capacitado, incluyendo técnicos en emergencias sanitarias y por personas que hayan recibido formación sobre el SVB. Por lo general el SVB se utiliza en situaciones de emergencia prehospitalarias y puede suministrarse sin equipos médicos.

Muchos países tienen directrices sobre cómo proporcionar el soporte vital básico que son formuladas por organismos profesionales médicos en esos países. Las directrices describen algoritmos para el abordaje de una serie de trastornos, incluyendo la parada cardiorrespiratoria, asfixia y ahogamientos.

El SVB no suele incluir el uso de fármacos o maniobras invasivas y puede ser contrastado con la prestación del soporte vital avanzado (SVA). La mayoría de los ciudadanos legos (no profesional de salud) pueden dominar las habilidades del SVB después de asistir a un curso breve. Por lo general, la Cruz Roja, los bomberos, policías y Protección Civil son quienes deben ser certificados en el SVB. Estas medidas son inmensamente útiles para muchas otras profesiones, tales como los empleados de escuelas infantiles, profesores y personal de seguridad o aerolíneas.VASCO RAMIREZ, Mauricio. Desfibrilación externa automática (en español). Rev. Col. Anest. [online]. 2006, vol.34, n.2 [cited 2010-04-12], pp. 113-120. ISSN 0120-3347.

La incidencia del paro cardíaco oscila del 0,4–2% del total de los pacientes hospitalizados. En España, extrapolando las cifras descritas en otros países de muertes por parada cardiorrespiratoria (PCR) solo hospitalarias y subsidiarias de reanimación y teniendo en cuenta el número de ingresos hospitalarios anuales (5.100.930 pacientes según los datos del 2005 del Ministerio de Sanidad y Consumo), podría estimarse que supera la cifra de 19.000 al año. La magnitud del problema desde el punto de vista de la salud pública es tal, que el número de muertos asociados supera ampliamente al generado por los accidentes de tráfico.

La probabilidad de sobrevivirá una parada cardiorrespiratoria es baja. Se realizan pocos intentos de reanimación antes de la llegada de la ambulancia. Un ritmo desfibrilable, edades inferiores a 65 años, el inicio precoz de la reanimación y la localización fuera del domicilio se asocian a mayor supervivencia. Deben crearse estrategias dirigidas a disminuir los intervalos de respuesta e instruirá la población en reanimación básica. Definición de RCP Básica en Pediatría La RCPB es el conjunto de maniobras que permiten identificar si un niño está en PCR, y realizar una sustitución de las funciones respiratoria y circulatoria, sin ningún equipamiento específico, hasta que la víctima pueda recibir un tratamiento más cualificado. La RCP básica hay que iniciarla lo antes posible (primeros 4 minutos posterior a la parada). Su objetivo fundamental es conseguir la oxigenación de emergencia para la protección del SNC y otros órganos vitales.

La RCPB instrumentalizada es aquella en la que se utilizan dispositivos de barrera o en la que se realiza ventilación con bolsa autoinflable y mascarilla facial. Es un tipo de RCP que debería ser conocida por grupos específicos de población general. La desfibrilación semiautomática (DESA), debe incorporarse en la formación de la RCP básica a la población general.

Cadena de supervivencia La Cadena de Supervivencia es el conjunto de acciones -sucesivas y coordinadas- que permite salvar la vida (y mejorar la calidad de la sobrevida) de la persona que es víctima de una emergencia cardiorrespiratoria. Para que esta cadena sea eficaz, se requiere de eslabones sólidos (acciones adecuadas) unidos con firmeza (acciones inmediatas y bien coordinadas). Como se detalla más adelante, la Cadena de Supervivencia del adulto (¨llame primero¨) es diferente a la del niño (¨llame rápido¨), pero en ambos casos la Reanimación Cardiopulmonar es un eslabón fundamental. miniaturadeimagen|Ventilación en maniquí por un niño La necesidad de optar por el enfoque ¨llame primero¨ o ¨llame rápido¨ es aplicable únicamente si usted está solo. Por supuesto, si hay 2 o más personas presentes, una debe llamar al Servicio de Emergencias Médicas y la otra persona debe iniciar la RCP.

La Cadena de Supervivencia en el adulto (mayores de 8 años) En el adulto, la mayoría de los paros cardiorrespiratorios súbitos no traumáticos son de origen cardíaco y el ritmo cardíaco más común es la fibrilación ventricular. La única forma de transformar este ritmo potencialmente letal en un ritmo normal es a través de la desfibrilación precoz. Por ello, la cadena de supervivencia del adulto pone el acento en la desfibrilación inmediata ("llame primero") e incluye 5 eslabones:

Llamar: Reconocimiento inmediato del paro cardíaco y pedir ayuda al Servicio de Emergencias

Reanimar: Reanimación Cardiopulmonar (RCP) precoz con énfasis en las compresiones torácicas

Desfibrilar: Aplicar rápidamente el Desfibrilador Externo Automático (DEA)

Tratar: Otorgando Apoyo Vital Avanzado efectivo

Monitorizar: Cuidados integrados post-paro cardiaco.

La Cadena de Supervivencia en el niño (menores de 8 años) La Cadena de Supervivencia, en el área pediátrica, se basa en la estrategia del funcionamiento protocolizado y secuencial (“en cadena”), en la que el primer agente (eslabón) es el ciudadano testigo de la PCR, que debe iniciar inmediatamente la RCPB y avisar a los sistemas de emergencias médicas; éstos realizarán la reanimación avanzada in situ y trasladarán al paciente al centro hospitalario, donde, si es preciso, se continuará con la RCP y se aplicarán las medidas de estabilización y cuidados intensivos posreanimación. La atención al individuo que sufre una PCR es responsabilidad de todos y sólo con la colaboración y coordinación de todos los “eslabones” (RCPB, RCPA extrahospitalaria, RCPA hospitalaria y cuidados intensivos) puede lograrse una mejoría en la supervivencia.

La etiología del paro cardiorrespiratorio en lactantes y niños se produce, la mayoría de las veces, por insuficiencia respiratoria progresiva o por shock. El paro respiratorio (apnea) a menudo precede al paro cardiaco. Por ello, se pone el acento en la RCP inmediata ("llame rápido" tras 2 minutos de RCP). La cadena de supervivencia pediátrica incluye 5 eslabones:

Prevenir: Las lesiones o el paro cardiorrespiratorio

Reanimar: Reanimación Cardiopulmonar (RCP) precoz

Llamar: pedir ayuda al Servicio de Emergencias tras 2 minutos de RCP

Tratar: Otorgando Apoyo Vital Avanzado efectivo

Monitorizar: Cuidados integrados post-paro cardiaco.

thumb|200px|Entrenamiento de personal de la policía femenina de Berlín sobre el reconocimiento temprano de una víctima extrahospitalaria, 1946.

Secuencia en la RCP básica

Primero. Conseguir la seguridad del reanimador y del niño/adulto. Es esencial la seguridad del reanimador y la víctima, pero solo se debe movilizar al niño/adulto si se encuentra en un lugar peligroso (para el accidentado o el reanimador) o si su situación o posición no son adecuadas en caso de precisar RCP.

Segundo. Evaluar la gravedad de la situación de la emergencia:

Valoración del nivel de conciencia. Valoración de la existencia de ventilación adecuada. Valoración de la existencia de circulación sanguínea.

Valoración del nivel de conciencia

Sacudir suavemente los hombros de la víctima mientras se pregunta en voz alta: ¿Se encuentra usted bien?

1. Si responde verbalmente o con movimientos:

No mover a la víctima, salvo que la posición en la que está comprometa su seguridad. Valorar estado general e iniciar si es preciso las actuaciones específicas (taponar hemorragias, observar peligros, evitar el enfriamiento por contacto directo con el suelo, etc.) Solicitar ayuda especializada lo antes posible. Revaluar de manera regular mientras llega la ayuda.

2. Si no responde:

Gritar pidiendo ayuda a las personas más cercanas. Realizar la apertura de la vía aérea mediante maniobra de elevación mandibular que permita la elevación secundaria de la lengua y por tanto la permeabilidad de las vías aéreas en bucofaringe y nasofaringe (con la víctima en decúbito supino, inclinar la cabeza ligeramente hacia atrás y elevar la mandíbula sujetando el mentón, maniobra llamada de frente-mentón). Si se sospecha lesión traumática, se realizará la tracción de la mandíbula hacia arriba con la boca abierta, fijando la cabeza con la otra mano. Dejar expéditas las vías aéreas retirando cualquier cuerpo extraño que se visualice en boca u orofaringe, incluidas prótesis dentales móviles.

Valoración de la ventilación

Escuchar si la víctima respira, sentir el aliento o el movimiento del tórax, ver los movimientos del tórax. Todo ello por espacio de no menos de 10 segundos antes de presumir que la respiración está ausente.

Si respira normalmente, y no ha habido un traumatismo que lo contraindique, situar a la víctima en posición lateral de seguridad (decúbito lateral con extremidad superior del mismo lado flexionada a modo de almohada y extremidad inferior contraria semiflexionada hacia delante). Solicitar ayuda especializada lo antes posible, mientras esta llega vigilar que la víctima sigue respirando normalmente. Si no respira o la respiración es dificultosa o ineficaz se debe proceder a realizar ventilación manual, mandar a alguien a pedir ayuda. Antes de darle ventilación manual, mirar que la vía aérea sea permeable

Comprobar si existe pulso carotídeo

Si no se evidencia pulso tras palpación de no menos de 5 segundos o no existen otros signos de circulación eficaz, se iniciarán maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Maniobras de reanimación cardiopulmonar

Ventilación manual:

Realizar la maniobra frente-mentón. Si se sospecha lesión traumática del cráneo o la columna, efectuar maniobra de tracción mandibular. Hacer una inspiración profunda e insuflar el aire por la boca, la nariz de la víctima, o el estoma en caso de personas traqueotomizadas. Comprobar que el tórax de la víctima se eleva con las insuflaciones lentas y desciende tras dejar su boca u orificio por el que se insufla libre. Deberemos intentar conseguir dos insuflaciones efectivas, si ello no es posible, revisar la boca y orofaringe de la víctima en busca de cuerpos extraños, y la maniobra de apertura de vías aéreas que estamos empleando. Una frecuencia adecuada podría ser la de 10 insuflaciones de aire espirado en aproximadamente un minuto, tras las que deberá revalorarse signos de circulación, si no los hay o tenemos dudas iniciar masaje cardíaco.

Compresión torácica thumb|200px|El masaje cardíaco externo mediante maniobras vigorosas aplicadas sobre el tórax cerrado debe ser efectuado en forma oportuna, técnicamente bien realizado y con los medios adecuados de apoyo posterior.GRUPO DE ESTUDIOS DE ÉTICA CLÍNICA DE LA SOCIEDAD MEDICA DE SANTIAGO. La reanimación cardiorrespiratoria y la orden de no reanimar. Rev. méd. Chile [online]. 2007, vol.135, n.5 [citado 2010-04-10], pp. 669-679 . Disponible en: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872007000500017&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0034-9887. doi: 10.4067/S0034-98872007000500017.