El escándalo homosexual de Boise se desencadenó en 1955 por una amplia e indiscriminada investigación para reprimir la homosexualidad en Boise, Idaho, que tuvo una gran repercusión social al convertirse en centro de atención de la prensa. Comenzó con el arresto de tres hombres en octubre de 1955 y se amplió para abarcar las acusaciones a un grupo de adultos que habían mantenido relaciones sexuales entre ellos y con unos cien jóvenes y adolescentes. Cuando la investigación empezó a decaer en 1957, unas 1500 personas habían sido interrogadas, 16 hombres afrontaron cargos penales y 15 fueron sentenciados a penas que abarcaron desde periodos de libertad condicional hasta la cadena perpetua en prisión.

Los reportajes en la presa sobre la investigación y los arrestos desataron el pánico moral en Boise, agitado por editoriales incendiarios de los periódicos locales. Aunque los titulares aludían a términos como proteger a los chicos de los depredadores sexuales adultos, la investigación no se limitó a hombres que mantuvieran relaciones con menores sino que también se procesó a hombres que mantuvieron encuentros con otros adultos, lo que era ilegal en la época. El escándalo incrementó la tensión entre los que consideraban la homosexualidad como una enfermedad mental que requería tratamiento y los que consideraban el sexo homosexual como actos delictivos que tenían que ser castigados, y además llevó a examinar la problemática de la delincuencia juvenil.

Las razones para que empezara y terminara la investigación no están claras. En el libro sobre el escándalo The Boys of Boise: Furor, Vice and Folly in an American City (Los chicos de Boise: furor, vicio, locura en una ciudad americana) su autor John Gerassi apunta que fue utilizada por una parte de la élite adinerada de Boise en un intento de manejo económico y político de la ciudad y el estado. Afirma que la investigación tenía como objetivo inicial atacar a un millonario gay conocido como «the Queen» («la reina»), aunque nunca se presentaron cargos contra él. Cuando se implicó al hijo de uno de los más altos partidarios de la investigación, Gerassi sugiere que los poderes que instigaban la investigación se dieron cuenta de que los homosexuales estaban en todos los estratos de la sociedad y de que su influencia y riqueza no impedía que afectara a su círculo, lo que llevó rápidamente a paralizar las pesquisas.

Investigación y primeros arrestos

Los primeros arrestos del escándalo tuvieron lugar el 31 de octubre de 1955 como resultado de una investigación del detective privado Howard Dice a instancias de un cliente desconocido.Gerassi, p. 2 Estos detenidos fueron Ralph Cooper, zapatero de 33 añosa; Charles Brokaw, transportista de 29 años; y Vernon Cassel, un dependiente de 51 años. Cooper y Brokaw fueron acusados de «comportamiento lascivos con un menor de edad» "lewd conduct with a minor child" (los Cooper por un acontecimiento de junio de 1954) y Cassel por «delitos infames contra la naturaleza»,Gerassi, p. 1 es decir, sodomía. Cuando se anunciaron los arrestos el agente de libertad vigilada del condado de Ada Emery Bess afirmó, sin presentar ninguna prueba, que la investigación sólo había «arañado la superficie» de «las actividades de abuso de niños» en Boise que involucraban a varios adultos con unos 100 adolescentes.

Según Jim Brandon, en aquel periodo el departamento de policía de Boise había empezado una investigación porque la delegación local de YMCA se había mostrado preocupada por el número debe transeúnte que frecuentaban sus instalaciones y de sus posibles motivaciones sexuales. Por ello el cliente desconocido de Dice, un abogado relacionado con el YMCA y conectado con la élite de poder de Boise, contrató sus servicios. Inicialmente Dice no descubrió nada, hasta que empezó a hablar con algunos jóvenes que le dijeron que había «delincuentes juveniles» que se reunián en el YMCA y que mantenían relaciones homosexuales con hombres adultos. Al verse implicados menores de edad, se involucró al ajente de libertad condicional Bess y, según Brandon, se elaboró una lista de 75 jóvenes implicados en actividades homosexuales. Bess rechazó presentar la lista a la policía o al fiscal y Dice siguió investigando por su cuenta bajo la dirección de la organización mormona local la Allied Civic Group, hasta conseguir los tres primeros arrestos.Gerassi, pp. 21–22

Los motivos tras la investigación son turbios y complejos. Gerassi afirma que la élite de poder de Boise, a la que se refiere como "Boise gang" (la banda de Boise) vio en la investigación (y el escándalo resultante) un medio para mantener el control de la ciudad, y para extenderla al resto del estado de Idaho. Sugiere que varos miembros de este grupo vieron la oportunidad de dirigir la investigación a varios objetivos. El editor del Idaho Statesman, Jim Brown, y otros querían minar la administración del alcalde reformista. Otros pusieron en su punto de vista el consejo municipal de Boise, específicamente en el consejero Harold T. "Buck" Jones,<small>Gerassi identifica a Buck con el seudónimo "Henry Morton" en 1966. En la introducción del libro de 2001, Gerassi reveló la identidad de Buck porque este ya había muerto(Gerassi, p. xx).</small> cuyo hijo Frank fue uno de los jóvenes involucrados en el escándalo.Gerassi identificó a Frank con el seudónimo "Jim Morton" en 1966 y lo reveló en su libro de 2001 cuando Frank se había suicidado en 1982(Gerassi, p. xxi). Y otros miembros de la banda de Boise fueron tras un acaudalado homosexual apodoado como "The Queen", al que creían demasiado poderoso para ser derrocado por otros medios.Gerassi, pp. 20–21 No está claro que desencadenó la investigación. Según el abogado J. Charles Blanton, que trabajó en la oficina del fiscal del condado hasta septiembre de 1955 y que representó a Cassel, la oficina hasta entonces no investigaba ni perseguía rutinariamente la actividad homosexual. Entre el inicio de septiembre y el final de octubre algo desconocido pasó que provocó una persecución extrema que llevó a hacer las tres primeros arrestos.Gerassi, pp. 5–6

En los titulares de la prensa

El Idaho Statesman, el único periódico local Boise's, recogió los arrestos el 2 de noviembre. La noticia de las detenciones desencadenó el pánico en los ciudadanos de Boise. Las madres llamaron a las escuelas secundarias y la policía y viceversa, dando nombres de supuestos «pervertidos» y retroalimentando los miedos de todos.Gerassi, p. 3 El 3 de noviembre dio un editorial bajo el título «Aplastar al monstruo». En él los editores tachaban a la homosexualidad de «perversión moral» y «tumor canceroso (...) que hay que cauterizar inmediata y sistemáticamente». El periódico instó a que toda esa «sórdida situación fuera completamente aclarada y limpiada y desinfectada a conciencia usando toda la fuerza del condado y las agencias de la ciudad».Cita en Gerassi, pp. 3–4 El editorial incrementó el pánico entre los ciudadanos de Boise que pensaron que si un periódico normalmente comedido como el Statesman daba una alarma tan grande debía tener buenos motivos para ello.Gerassi, p. 4

El pánico se reavivó de nuevo cuando se anunció el arresto de Joe Moore. Moore, entonces vicepresidente del primer banco de Idaho, fue arrestado por el cargo de sodomía cometido con Lee Gibson, un chico de 15 años que también había sido el testigo de cargo contra Cooper. Tras el arresto el Statesman publicó otro editorial incendiario con el título «Este desorden debe ser eliminado». El editor calificó a los homosexuales como «azote que saquea a nuestra juventud» y lamentando «el número de chicos que han sido víctimas de estos pervertidos». Alegando que aquellos que habían sido víctimas «se desarrollarían con las mismas inclinaciones que esos que son llamados homosexuales», el Statesman concluía que "No importa lo que requiera este sórdido desorden debe ser eliminado de esta comunidad."Cita de Gerassi, p. 13 La policía recibió llamadas anónimas con los nombres de cualquier hombre que en opinión de cualquiera prestara demasiada atención en cualquier chico joven desatándose una auténtica caza de brujas y el pánico entre la ciudadanía.Gerassi, p. 14

Con los ciudadanos atemorizados por el «monstruo» acechando entre ellos y Ralph Cooper sentenciado a cadena perpetua el Statesman repentinamente dio marcha atrás en su opinión. En el editorial del 20 de noviembre hace una llamada para que la conmoción y la indignación sean den paso a la calma, el análisis calculado y las consideraciones. Apuntando que la homosexualidad existía en todas las comunidades y que había existido «desde que la debilidad de la mente humana ha sido evidente», el Statesman afirma que los homosexuales no son delincuentes y que la encarcelación no es la solución apropiada, y que mientras que se focalice el problema en castigar a los homosexuales adultos que involucren a chicos, que a su vez han sido «infectados» en su infancia, el problema seguirá de una generación a la siguiente. El periódico concluye que aunque los homosexuales debes seguir siendo perseguidos antes de que dañen más a la juventud, el objetivo debe ser el tratamiento psiquiátrico más que el encarcelamiento, y que se deben organizar inmediatamente planes para ayudar a que no vayan por el mismo camino y crezcan convirtiéndose en hombres adultos homosexuales.Gerassi, pp. 15–17 El editorial no consiguió aplacar el pánico y la investigación continuó.Gerassi, p. 18

La historia deja de ser local

El 12 de diciembre de 1955, la revista Time publicó un artículo titulado Idaho Underworld (Los bajos fondos de Idaho) en el que se hacía un recuento de los arrestos iniciales y condenas afirmando que «un amplio mundo clandestino homosexual había hecho presa en cientos de chicos adolescentes durante la pasada década». Time continuó con la historia el 2 de enero de 1956, al hacerse eco de los arrestos adicionales y sentencias y la sugerencia del psiquiatra de Boisere John L. Butler, que había sido elegido director del departamento de salud mental de Idaho en diciembre de 1955, a favor de que el estado en lugar de encarcelar a los homosexuales adultos debía «construir apoyos comunitarios para ellos... una alternativa debía ser dejarlos formar su propia sociedad y dejarlos en paz»."

El 22 de diciembre de 1955 el consejo municipal de Boise hizo una declaración en la que se anunciaba la contratación de un nuevo investigador privado para hacerse cargo de la investigación. Como este detective estaba todavía en activo trabajando de forma encubierta en 1965 Gerassi le asignó el seudónimo "Bill Goodman". Goodman se había dado a conocer por su trabajo de investigación a homosexuales para el Departamento de Estado durante el terror lila, la alcaldía, el condado y la oficina del fiscal pagaron conjuntamente los honorarios de sus servicios.Gerassi, p. 23 Goodman extendió la investigación rápidamente y realizó una lista de 500 sospechosos de ser homosexuales.Gerassi, p. 40

Los chicos involucrados

Cuando la noticia de los arrestos apareció el agente de libertad condicional Emery Bess afirmó que cerca de 100 menores se encontraban implicados en las relaciones sexuales con adultos. Gerassi entrevistó a 28 hombres de la plantilla la escuela de secundaria de Boise durante el escándalo. Todos ellos cuestionaron esa cifra. El psiquiatra Butler creía que solamente 65 chicos habían mantenido alguna clase de contacto homosexual, incluyendo la masturbación mutua.Gerassi, p. 34 Había sólo cuatro o cinco chicos que hubieran mantenido relaciones con sexuales con hombres adultos. Estos chicos, denominados por Butler como la banda de los duros,Gerassi, p. 35 se dedicaban a la prostitución masculina, cobrando entre 5 y 10 $ por cada contacto sexual, y también solían chantajear y amenazar con denunciar a la policía a los hombres que se negaran a pagarles.