miniatura|Botones de la revolución sexual. El término revolución sexual o liberación sexual hace referencia al profundo y generalizado cambio ocurrido durante la segunda mitad del en numerosos países del mundo occidental desafiando los códigos tradicionales relacionados con la concepción de la moral sexual, el comportamiento sexual humano, y las relaciones sexuales. La liberación sexual tuvo su inicio en la década de 1960 y su máximo desarrollo entre 1970 y 1980, aunque sus consecuencias y extensión siguen vigentes y en pleno desarrollo.

La revolución sexual se identifica con la igualdad entre los sexos, el feminismo, los métodos anticonceptivos así como la contestación social y política. Muchos de los cambios revolucionarios en las normas sexuales de este período se han convertido con el paso de los años en normas aceptadas, legítimas y legales en el comportamiento sexual.Mario Margulis, «Juventud, cultura, sexualidad: la dimensión cultural en la afectividad y la sexualidad de los jóvenes de Buenos Aires», apartado en La revolución sexual de los años 60 y sus efectos, Biblos, 2003, ISBN 950-786-365-6, pág. 38 y ss

La liberación sexual supuso la reivindicación y recuperación plena del cuerpo humano y su desnudez, de la sexualidad como parte integral de la condición humana individual y social cuestionando el papel tradicional de la mujer y por tanto del hombre y de la institución por excelencia, el matrimonio.Osborne, Raquel. «¿Tuvimos las mujeres una revolución sexual?», en La construcción sexual de la realidad, Cátedra, 1993, ISBN 84-376-1213-6, pag 191

La revolución sexual ha propiciado la generalización de todo tipo de relaciones sexuales y la aceptación general de las relaciones sexuales prematrimoniales, el reconocimiento y normalización de la homosexualidad y otras formas de sexualidad. Asimismo se ha producido un aumento de las parejas de hecho -uniones sin matrimonio-, el retraso en la edad de contraer matrimonio, la aparición de hijos fuera del matrimonio, uniones civiles y matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la aparición de nuevos tipos de familias (familias monoparentales y familias homoparentales).Escoffier, 2003.

La liberación sexual ha sido posible gracias a la difusión y uso generalizado de métodos anticonceptivos (píldora anticonceptiva, DIU, preservativo, anticoncepción de emergencia) así como de la legalización, en numerosos países, de plazos para la práctica del aborto a petición libre de la mujer. Estas prácticas han separado en la práctica la sexualidad de la reproducción.Germaine Greer and The Female Eunuchhttp://www.greenwood.com/catalog/GR9913.aspx The 1960s Cultural Revolution.

Antecedentes

Entre los antecedentes más antiguos de la revolución sexual se encuentran distintas corrientes filosóficas que planteaban varias reformas relacionadas con la libertad y la advocación de la naturalidad del comportamiento sexual humano, reformas que correspondían a la visión política del humanismo antropocéntrico asimilado en la Era del Renacimiento y la Ilustración. En la Europa de la Ilustración se plantearon diversas cuestionantes sobre la tolerancia a la naturalidad del comportamiento sexual, caracterizado por una respuesta cíclica que entendía la tolerancia y la represión, es decir, consideraban al comportamiento sexual humano como intrínseco a la naturaleza humana, pero consideraban algunas de sus manifestaciones como crímenes sexuales cuando dicho comportamiento no se apegaba a la estructura de la sociedad o los designios de la religión. Se centraban en clasificaciones del sexo por su carácter «criminal» (adulterio, poligamia, fornicación, abuso sexual, prostitución) y por su carácter «innatural» (masturbación, sodomía, zoofilia, y abuso sexual infantil).

En aspectos morales se presuponía la existencia regular de actividad sexual, entre las parejas sexuales unidas en matrimonio, con el principal propósito de la procreación y la satisfacción principal de la figura masculina, colocando a la figura femenina del matrimonio como un objeto meramente sexual a merced de la figura masculina (llevando en muchas ocasiones a situaciones de violencia y abuso sexual, porque su estatus social y legal dependía completamente del hombre en el matrimonio). Existía la norma sexual que estipulaba moralmente la forma ideal en que los matrimonios debían ser conformados, estableciendo matrimonios heterosexuales donde ambos involucrados perteneciesen al mismo estrato socioeconómico y a la misma raza o etnia de origen, bajo ciertos criterios en las diferencias de edades y sin verse involucrados aspectos como la consanguinidad. Esta norma sexual también preveía la decencia sexual y la castidad como elementos fundamentales en la convivencia social de una persona en matrimonio, o fuera de este; esto establece la inmoralidad de la fornicación y la dignificación social de actitudes como la no promiscuidad y la abstinencia sexual anterior al matrimonio.Fornication and Adultery Artículo en Decameron Web; consultado 12 de junio de 2013

La visión filosófica de Tomás de Aquino colocaba a la templanza como una virtud esencial en la vida sexual humana, considerando a la sexualidad humana como un designio de la divinidad y una inclinación natural que aseguraba la estabilidad corporal, por lo que no consideraba a la práctica de la sexualidad humana como un acto inmoral o de maldad. Esto se apegaba únicamente cuando estaba integrada dentro del matrimonio y no se veía relacionada con la sexualidad que se consideraba moralmente como innatural o criminal como el abuso sexual infantil, la masturbación, la zoofilia y la sodomía.FAQ's - Question 41. «The sacrament of Matrimony as directed to an office of nature.» Sección en New Advent; consultado 12 de junio de 2013 La vida religiosa, en cambio, restringía la naturalidad sexual y obligaba al celibato, aunque también representó una alternativa común para hombres y mujeres que no deseaban vivir en matrimonio y se retiraban así a monasterios y conventos.

Estos nuevos conceptos filosóficos fueron principalmente apreciados en la creación artística de carácter erótico, entre la que figuran artes como la literatura, la escultura y la pintura. El erotismo y el homoerotismo en las artes han estado presentes en corrientes artísticas tan antiguas como las representaciones del culto totémico en asentamientos humanos primitivos. En el periodo clásico grecorromano, las representaciones eróticas contenían temas diversos como la prostitución, el sexo vaginal, el sexo anal, el amor griego y las orgías. El desnudo en el arte clásico se debe a la prevalencia de la filosofía antropocentrista que colocaba a la excelencia natural y la belleza como atributos del cuerpo humano. El desnudo era habitual en las representaciones artísticas, siendo el desnudo considerado como un tipo de excelencia sobre la feminidad y la masculinidad; en el desnudo femenino se percibían atributos como la fertilidad y la belleza, mientras que el desnudo masculino evocaba atributos como la fuerza física y la virilidad. Con la dominación del Cristianismo en Europa se frena dramáticamente la producción de arte erótico para ser sustituido por exuberantes alegorías hacia la divinidad y las hazañas épicas de los héroes medievales.

El Decamerón (1353) de Giovanni Boccaccio significó la reintroducción de la ficción erótica en el período post-clásico, dicho título contenía temáticas eróticas como el coqueteo con monjas. Otros títulos pioneros en la ficción erótica incluyen el Facetiae () de Gian Francesco Poggio Bracciolini, Historia de Duobus Amantibus (1444) de Pío II y el Heptamerón (1558) de Margarita de Navarra. En el arte del Renacimiento y el Barroco, se retomó la estética clásica del desnudo humano, colocándolo de nuevo como tipo de perfección divina. En el Renacimiento, artistas que incluyeron el erotismo en sus obras incluyeron: Agostino Carracci, Hans Baldung, Miguel Ángel, Tiziano, Rembrandt y Giacomo Caraglio. miniatura|izquierda|Hércules y Onfale (1735) de François Boucher. En el prosperó el arte erótico con la introducción del arte Rococó, cuyo erotismo era principalmente sutil y discreto. En la literatura se considera a Erotopolis: The Present State of Bettyland (1684) de Charles Cotton como una novela revolucionaria relacionada con la corriente del erotismo en la literatura que marcó el y el . Algunas novelas eróticas del incluyen: La Souriciere. The Mousetrap. A Facetious and Sentimental Excursion through part of Austrian Flanders and France (1794) de «Timothy Touchit», Les bijoux Indiscrets (1747) de Denis Diderot, Thérèse Philosophe (1748) de Jean-Baptiste de Boyer y Fanny Hill (1748) de John Cleland, el último relacionado ampliamente con el desarrollo de la revolución sexual del . Exponentes filosóficos como el Marqués de Sade fueron importantes para el desarrollo de la literatura erótica, cuyas obras literarias como Justine o los infortunios de la virtud (1787) y Los 120 días de Sodoma (1785), se caracterizan por presentar escenarios altamente eróticos, normalmente acompañados de otras situaciones sociales como el crimen y las ofensas de naturaleza sexual.

En la creación artística, resurge la adoración hacia el cuerpo humano, su naturaleza sexual y su erotismo. En el el erotismo se representa en el arte de manera sutil, aunque enfoques posteriores cargados de sátira resultaran obscenos, así se aprecia en las obras artísticas de Thomas Rowlandson, que poseían un carácter principalmente enfocado a lo lascivo y no a la noción estética tradicional de la belleza del cuerpo humano. Otros artistas como François Boucher tuvieron un enfoque más erótico-estético que lascivo, dedicándose a representar la belleza del cuerpo humano a partir de escenarios vistosos e iluminados con temas primordialmente mitológicos.

En el Romanticismo, el arte retrata habitualmente aspectos naturales en las emociones humanas como el amor y la sensualidad, valiéndose en ocasiones del desnudo y el lenguaje poético. Esto hizo mucho más natural la representación en las artes de la sexualidad humana a partir del , artes que se vieron ligeramente marginadas por la predominancia de la moral victoriana, entre los años 1830 y los años 1900, y la similar moral eduardiana entre los años 1900 y los años 1920.

Moral victoriana

La moral victoriana se refiere a la moral caracterizada por la cultura del recato y la prudencia sexual que predominó en la sociedad europea (especialmente en Inglaterra y Francia) y estadounidense en los años del reinado de Victoria del Reino Unido entre 1837 y 1901. A pesar de lo que el nombre indica, la moral característica de ese periodo se extendió hasta los años 1920, durante el reinado de Eduardo VII del Reino Unido de 1900 a 1910 y la Era del Jazz en los Estados Unidos de los años 1920. miniatura|Erhebende Mode (1901) de Henri Gerbault. La cultura correspondiente a la Época victoriana frecuentemente es asociada con el estricto cumplimiento del código de etiqueta social que suponía un comportamiento sexual enfocado a la completa intimidad de la pareja en el hogar. La educación sexual era un completo tabú en la sociedad victoriana, lo que derivaría en los principios lógicos de la escuela freudiana sobre la sexualidad infantil y su desarrollo. Las mujeres de clase alta y media no tenían ningún tipo de información sobre las relaciones sexuales hasta que las experimentaban en su noche de bodas con su esposo, con resultados traumáticos en algunas ocasiones. Contrario a la creencia popular, la sociedad victoriana entendía como naturales las relaciones sexuales y las consideraba como placenteras para la pareja casada.