Limón es una provincia de Costa Rica, en el extremo oriental del país. Limita al norte con la República de Nicaragua, al noreste con el Mar Caribe, al oeste con Heredia, Cartago y San José, al suroeste con Puntarenas y al sureste con Panamá. Limón ocupa toda la costa atlántica de Costa Rica y es la única provincia con costas al mar Caribe del país.
Limón está marcada por una gran diversidad cultural: con una población predominantemente de etnia afrodescendiente y con importantes rasgos de la cultura indígena costarricense, la afrocaribeña, blancos y chinos, cada grupo le aporta a la zona su estilo propio. Es una de las zonas donde convergen más culturas en el país.
Está ubicada a unos 163 km de San José. Al sur de la provincia, en la Cordillera de Talamanca se hallan las cumbres más altas del país, entre las que destaca el cerro Chirripó, punto culminante de la geografía costarricense a 3820 m de altitud sobre el nivel del mar. El sistema hidrográfico formando por el río Reventazón y el río Parismina es el más importante de la ribera caribeña. Tiene un clima tórrido con una temperatura anual promedio de 25,5 °C, y casi estable sin cambios entre 21° y 30 °C. Las marcas históricas de temperatura en Limón son de 11 °C y de 35 °C. El promedio anual de precipitaciones es de 4100 mm, con zonas como en el parque nacional Braulio Carrillo donde puede llegar hasta 6000 mm, el más alto de Costa Rica.
La provincia de Limón cuenta con los principales puertos costarricenses de comercio exterior en el mar Caribe, ubicados en Puerto Limón y Moín. Posee extensas plantaciones de banano, principal producto agrícola de exportación del país, además se cultiva cacao y palma africana, y se desarrolla la cría de ganado vacuno. En Limón se encuentra la principal refinería de petróleo del país. Es también uno de los principales destinos turísticos de la nación, pues allí se ubican cuatro parques nacionales.
Etimología
El nombre de la provincia se debe a que había una pequeña plantación de árboles de limón, frente a la casa de un tratante de carey, hule y zarza que se había establecido cerca de Moín alrededor del año de 1840. Otra historia sugiere que el nombre proviene debido a que un vendedor de limones ocupaba un puesto cerca de la actual gobernación.
Historia
thumb|left|150px|Jarrón trípode tipo África proveniente del Caribe Central de Costa Rica, fase La Selva, 300 a 800 d. C. Se destaca el rico ornamento en forma de saurio con cresta estilizada. El lagarto fue símbolo de la muerte para los antiguos pobladores precolombinos del Caribe costarricense.
Época precolombina Previo a la llegada de los europeos, los habitantes fueron huetares, suerres, pococes, tariacas, viceitas y terbis. Estos aborígenes, de cultura del Área Intermedia, desarrollaron sociedades complejas y jerarquizadas, dirigidas por una clase militar y religiosa, y produjeron gran cantidad y variedad de objetos de calidad, como piezas de jade y oro, escultura en piedra y cerámica, destacándose los metates trípodes de panel colgante y los jarrones trípodes Ticabán y África. En el cantón de Guácimo existe una reserva arqueológica ubicada dentro de la Universidad EARTH, el sitio arqueológico Las Mercedes, el cual cuenta con arquitectura monumental y en el que se han hallado gran cantidad de objetos precolombinos. Se cree que este sitio fue capital de un importante cacicazgo huetar entre 1500 a.C. y 1500 d.C.
Cristóbal Colón llegó a esta provincia, específicamente a la Isla Uvita, el 18 de septiembre de 1502. Juan Vázquez de Coronado visitó la zona en 1564. Con el avance de la conquista española en Costa Rica, la región de Talamanca se convirtió en zona de refugio para los indígenas, principalmente bribris y cabécares, cuyas tradiciones persisten hasta la actualidad.
Durante los siglos a solo existieron dos puertos, Suerre y Matina, fue luego de la independencia que se construyó el puerto de Moín para la exportación de café a Europa, alrededor de 1852, cuando por primera vez se cita el puerto de Limón en un documento oficial. El mismo fue declarado en 1865 como puerto principal del país en la costa caribeña.
Limón fue una zona poco poblada dado los ataques de zambos mosquitos y piratas en el transcurso colonial. En la época de la colonia, se dio un importante ciclo económico que tuvo como base el cultivo del cacao en Matina, donde los españoles construyeron el fuerte San Francisco. Durante la época colonial, la zona estuvo habitada esencialmente por núcleos de indígenas y por esclavos africanos que se ocupaban de las plantaciones cacaoteras propiedad de los hacendados asentados en Cartago.
La comarca de Limón
Luego de la independencia, la región comenzó a cobrar importancia en la búsqueda de una ruta que permitiera establecer un puerto permanente en el Caribe que permitiera la exportación del café hacia Inglaterra. Desde 1835, el valle de Matina fue incluido como parte del Departamento Oriental de Costa Rica. En 1836, el obispo de Costa Rica Bernardo Augusto Thiel registró 1381 habitantes que vivían en la "Comarca de Limón, Matina y Chirripó". En 1839, Braulio Carrillo inició la construcción de un camino desde Paraíso de Cartago hasta Moín. El llamado "Camino de Carrillo" adquirió importancia, hasta que en 1841 su uso fue suspendido con el ascenso al poder de Francisco Morazán, y para 1845 el camino fue abandonado.
El ferrocarril al Atlántico, la inmigración afroantillana y el cultivo del banano thumb|260px|La construcción del Ferrocarril al Atlántico, la llegada de los inmigrantes afroantillanos y la explotación del banano están íntimamente ligadas a la historia de la provincia de Limón. A finales del , Costa Rica, gobernada por una élite liberal encabezada por el general Tomás Guardia Gutiérrez, inició esfuerzos para construir un ferrocarril que permitiera unir el Valle Central con la región del Atlántico, de modo que se pudiera exportar el café a Europa por la vía transatlántica. La construcción de este ferrocarril fue encargada al estadounidense Minor Cooper Keith e inició el 15 de noviembre de 1871. La magnitud de la obra de infraestructura, la más grande en la historia del país hasta ese momento, además del duro clima y la impenetrable selva tropical, obligó a la contratación de trabajadores de otros países, iniciándose primeramente con inmigrantes provenientes de Panamá (en ese entonces, parte de Colombia), Honduras, Nicaragua y la Honduras Británica.
El 20 de diciembre de 1872, con 120 hombres y 3 mujeres a bordo, atracó en Limón la goleta Lizzie, proveniente de Kingston, con los primeros inmigrantes afroantillanos originarios de Jamaica. En el transcurso de los siguientes tres años llegaron más inmigrantes de otros puntos del Caribe: Curazao, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Nueva Orleáns, aunque siempre la mayoría fueron jamaiquinos, que se asentaron principalmente en Puerto Limón, Moín y Cahuita. No todos los inmigrantes se quedaron en Costa Rica, sino que algunos emigraron a otras latitudes, como Panamá, o volvieron a Jamaica, pero para finales de 1873, casi toda la población de Puerto Limón estaba constituida por personas negras. También llegaron trabajadores chinos (1873, 653 en total) e italianos (1887), contratados para trabajar en el ferrocarril, que luego emigraron al Valle Central y otras regiones.
La construcción del ferrocarril significó varias crisis económicas para el país, que se tradujeron en que los inmigrantes tuvieran que enfrentar largos periodos de trabajo sin paga, lo que sumado a la dureza del trabajo, con condiciones muy similares a las de la esclavitud, y las pobres medidas higiénicas, motivó que existieran revueltas entre los trabajadores chinos (1873), antillanos (1887) e italianos (1892). Las barreras idiomáticas, culturales, étnicas y políticas también pusieron trabas para que esta población, sobre todo negros y chinos, lograse integrarse al resto del país, ya que eran vistos como extranjeros con costumbres ajenas al modelo liberal promovido por los gobernantes de la época. Para evitar la fuga de trabajadores producto de la crisis económica, se decretó conferir títulos de propiedad a aquellos que colonizaran el terreno aledaño a la vía férrea, característica que en la actualidad es uno de los rasgos más sobresalientes del paisaje del ferrocarril hacia Limón, y que además dio origen a pueblos y ciudades como Guápiles, Siquirres y Guácimo.
Con la concesión para la construcción del ferrocarril, Minor Keith también obtuvo el derecho de la explotación de poco más de 300 000 hectáreas de terreno para cultivar banano. Los primeros cultivos se sembraron en 1872, pero es hasta 1899, con la fundación de la United Fruit Company, que se da la verdadera explotación de este producto, estableciendo un monopolio tanto en suelo costarricense como en otras regiones del resto de Centroamérica. La compañía alcanzó su máximo poder en la década de 1920, cuando incluso intervenía en la política interna del país, y su presencia fue en gran medida, detonante para el surgimiento de los distintos movimientos sociales que cambiaron el panorama sociopolítico nacional en las siguientes décadas, culminando con una de las huelgas más importantes de la historia del país en 1934. Entre 1928 y 1935, una plaga de sigatoka negra hizo que la compañía abandonase paulatinamente sus cultivos en el Caribe y se trasladara al sureste del país, hasta que finalmente abandonó Costa Rica en 1984, pero la producción bananera en el Atlántico subsistió y en la actualidad, el país es el séptimo productor mundial de banano, considerado varias veces el de mejor calidad del mundo, y casi todo producido en Limón.
A partir de 1949 e historia posterior
El desarrollo de la industria bananera en el Caribe costarricense produjo un desequilibrio regional y un aislamiento de la provincia de Limón el resto del país, con una disminución de la influencia gubernamental y un predominio del poder de la empresa multinacional United Fruit Company sobre los destinos de la provincia. La industria bananera marcó la historia social, política y económica del Caribe costarricense y, por ende, la imagen de la zona y de la ciudad de Limón. Luego del retiro de la compañía, Limón vivió una etapa de retroceso y crisis económica. Se dio un proceso destinado a buscar una mayor presencia del Estado, a la vez que hubo una mayor inmigración hacia la provincia desde el interior del país para fundar colonias agrícolas, lo que generó una mezcla cultural.