Las históricas fincas localizadas en el estado de Michoacán, México funcionaron como haciendas durante la época colonial española del Virreinato de Nueva España y posteriormente algunas tuvieron un substancial desarrollo en la época del Porfiriato.
Las haciendas se componían de grandes extensiones de tierras donde se desarrollaban actividades agrícolas y ganaderas principalmente. Entre sus instalaciones se encontraba la “casa grande” o casa principal donde algunas de ellas sobresalen por su valor arquitectónico e histórico. En varios casos los hacendados tuvieron varias haciendas en su propiedad y no residían precisamente en ellas. Las haciendas estaban administradas por un mayordomo que tenía a su cargo el personal operativo como el capataz, mozos y peones.
Actualmente la mayoría de las Haciendas de Michoacán se encuentran en estado de ruinas, solo presentando como testigos los cascos de las haciendas. Otras fueron absorbidas por poblados que se desarrollaron alrededor de ellas modificando los inmuebles y en algunos casos otras han sido conservadas con fin turístico o particular. prácticamente estas haciendas fueron hechas en el Historia
El modelo de las haciendas como tipo de propiedad de la tierra y uso de la misma, fue introducido a México proveniente de España en la época colonial. En un inicio la primera modalidad de las haciendas en la Nueva España fue la “Encomienda” que otorgaba el Rey de España a algunos militares conquistadores durante la Conquista de México a los que se nombraba “Encomendero”.
Posteriormente durante el Virreinato de Nueva España se siguió dando el Repartimiento donde se asignaron grandes superficies de tierras para su administración a la Iglesia católica siendo a través de los obispados al clero diocesano o secular y las órdenes religiosas, así como a nobles y miembros del gobierno virreinal principalmente, las tierras también se otorgaban como obsequios o recompensas. Otra forma de poseer grandes extensiones de tierras para personajes acaudalados fue mediante la compra y los matrimonios entre familias.
En la época colonial las haciendas fueron los principales centros de producción agrícolas y ganaderos y por tanto abastecedores de productos en las ciudades. En Michoacán durante la época virreinal algunos personajes llegaron a tener gran cantidad de haciendas en propiedad como lo fue la Tercera Condesa de Miravalle que llegó a poseer alrededor de 70 haciendas en Michoacán, además de minas.
Después de la Guerra de la Independencia de México algunas de las haciendas siguieron funcionado, otras fueron saqueadas y destruidas al pertenecer a españoles.
A finales del y principios del durante el gobierno del presidente de México Porfirio Díaz, conocido como el Porfiriato, ocurrió un resurgimiento notable de las haciendas en el país. Algunas de ellas se fortalecieron con la presencia en su territorio del ferrocarril, que facilitó el transporte y la distribución de insumos y productos. De esa época datan grandes haciendas que se construyeron en estilos arquitectónicos de la época como el neoclásico y el ecléctico. De ese periodo en Michoacán se encuentran testimonios como la exhacienda de Coapa en Tiripetío o la exhacienda de Villachuato (Michoacán).
El declive de las haciendas se inició con el estallido de la Guerra de la Revolución mexicana en 1910 que puso fin al régimen Porfirista en 1911. El movimiento social ocurrió entre otros aspectos por la explotación de los obreros y campesinos en las haciendas. Durante la guerra algunas haciendas fueron saqueadas y destruidas, algunas conservándose en pie.
El funcionamiento de las haciendas en todo México tuvieron su fin en el año de 1934 con la promulgación de leyes conocidas como la Reforma Agraria impulsada por el presidente de México Lázaro Cárdenas del Río (Periodo: 1934-1940) época en que se hizo un reparto de tierras a campesinos en general y comunidades indígenas creando el ejido comunitario.
A partir de la época de la reforma agraria la mayoría de los conjuntos arquitectónicos de las haciendas quedaron en abandono por sus originarios propietarios o en sus casos nuevos dueños. Algunos inmuebles pasaron a formar parte del gobierno empleándose con fin público como escuelas entre otros usos. Unos inmuebles dado el reparto de tierra, sirvieron para originar nuevos poblados al construir los nuevos propietarios casas a su alrededor como lo es el caso de la localidad de Álvaro Obregón Michoacán originado a raíz de una exhacienda que hoy funciona como Palacio Municipal. Otros pocos inmuebles funcionan como hoteles, salones de eventos entre otros usos, pero en la mayoría de los casos actualmente las antiguas haciendas en Michoacán se presentan en estado de ruinas.
Arquitectura
Instalaciones de las haciendas Las haciendas en general aparte de las grandes superficies de terreno se componían de un área habitacional denominada Casco de la hacienda, donde se encontraban las siguientes instalaciones: la casa principal o casa grande donde residía la familia del hacendado o propietario. Capilla, casas de mozos o peones que eran pequeños cuartos que albergaban familias enteras. La tienda de raya donde se vendía productos a los trabajadores de la hacienda. Huerto, caballerizas, corrales para el ganado, bodegas para el almacenamiento de la cosecha (granos, entre otros). Dependiendo de las actividades productivas de la hacienda (agrícola, ganadera etc.) éstas presentaban instalaciones como molinos y pequeñas fábricas. Algunas grandes haciendas llegaron a tener escuelas para la educación de los hijos de los empleados. En la época del Porfiriato algunas haciendas contaron entre sus instalaciones con estaciones de ferrocarril para la trasportación de productos e insumos que comunicaban tanto con otras haciendas como poblados y ciudades.
Diseño y estilo arquitectónico La arquitectura de las haciendas corresponde al periodo en que fueron construidas siendo las de la época colonial española (siglos XVI, XVII, XVIII) en estilo barroco, y las de la época porfirista (finales del y primera década del XX) en estilo neoclásico y ecléctico principalmente.
En general los principales materiales empleados en su construcción son piedra de cantera en fachadas, patios de arquería. Muros segundarios en mampostería de adobe, techos de viguería de madera y cubierta de teja de barro. Pisos en cantera o loseta de barro.
La casa grande o principal arquitectónicamente son las edificaciones más sobresalientes de las haciendas, presentaban en general planta cuadrangular con uno o dos niveles. Su fachada ostentaba un pórtico o portal de arquería, presentaban de manera aislada o integrada a la casa una capilla. En su interior se ubicaba un patio central de planta rectangular con arquería, rodeado de corredores que distribuían a las salas o habitaciones del inmueble, entre las que se encontraban la cocina, comedor, sala de estar o de recepción, habitaciones de la familia, etc.
Patrimonio arquitectónico de las Haciendas de Michoacán
A continuación se enlistan por región geográfica algunas de las haciendas que se localizan en el estado de Michoacán:
Haciendas de la Región del Valle de Morelia-Cuitzeo
Esta región geográficamente comprende el área hidrológica de la Cuenca de Cuitzeo conformada por valles y afluentes pluviales que alimentan el lago de Cuitzeo. La cuenca de Cuitzeo en Michoacán abarca municipios como Morelia, Tarímbaro, Charo, Indaparapeo, Queréndaro, Zinapecuaro, Álvaro Obregón, Copándaro, Cuitzeo entre otros.
Condiciones naturales como el suelo y la presencia de agua gracias al río que trascurre de Morelia desembocando al lago de Cuitzeo permitieron que desde la época colonial en esta región se establecieran haciendas agrícolas dedicadas a la producción de hortalizas, granos y cereales principalmente.
En la época del Porfiriato algunas haciendas de la región se fortalecieron con el tendido del sistema férreo que comunica Morelia pasando por el valle de los municipios vecinos hasta el centro del país, ya que en esa época el ferrocarril funcionó como el principal y más eficiente medio de transporte para el traslado de los insumos y productos. En algunas haciendas se construyeron pequeñas estaciones del ferrocarril especialmente para servirlas.
Algunas de las haciendas conservadas en esta región son:
Ex hacienda de Coapa (Tiripetío): localizada en la localidad y tenencia de Tiripetío en el municipio de Morelia. La exhacienda de Coapa data de la época colonial donde en su origen perteneció hasta el a los religiosos agustinos que tuvieron su convento en Tiripetío, posteriormente perteneció al clero secular hasta mediados del en que fue un bien nacionalizado por el gobierno, más adelante perteneció a particulares hasta 1950 en que la propiedad fue convertida por el gobierno en escuela de maestros. El edificio de la exhacienda de Coapa que se conserva actualmente en pie data de finales del época en que se construyó la estación de ferrocarril cercana la exhacienda para la trasportación de sus productos e insumos. La Exhacienda de Coapa presenta el estilo neoclásico, está conformada por la casa principal que presenta en su fachada dos niveles con pórticos de arquería de medio punto; una portada central rematada con pequeño frontón semicircular, donde se hallan el acceso principal y ventanales; en un extremo del edificio se halla una capilla integrada. En su interior la exhacienda presenta un amplio patio cuadrangular de dos niveles con corredores de arquería de medio punto, al fondo se ubican escaleras de tipo imperial que comunican a los corredores y habitaciones circundantes al patio. Otras instalaciones anexas son lo que fueron algunas casas de peones y la referida estación de ferrocarril. Ex hacienda San Bartolo (Álvaro Obregón): localizada en la localidad de Álvaro Obregón (Michoacán) en el municipio del mismo nombre. Data del , alrededor de la hacienda se creó la localidad de Álvaro Obregón a raíz de la reforma agraria a principios del . Actualmente la exhacienda se conserva en pie y funciona como oficinas de la Presidencia Municipal. El inmueble presenta el estilo neoclásico, se localiza en lo alto de una colina, la casa principal posee dos nieles, su fachada principal presenta un portal en su primer nivel y balcones en el segundo, en su interior se ubica un patrio cuadrangular con arquería de medio punto. Posee una capilla que data de 1836 separada de la casa, ubicada en una plazoleta frente al inmueble.
Ex hacienda de Quirio: localizada en las inmediaciones de la localidad de Quirio en el municipio de Álvaro Obregón (Michoacán). Data del y perteneció al clero y particulares. En 1910 se construyó una pequeña estación de ferrocarril en los terrenos de la hacienda para su uso. Actualmente la exhacienda se conserva en pie. Presenta el estilo barroco, su fachada es de dos niveles, posee un portal de arquería de medio punto.
Ex hacienda de Charo: localizada en las inmediaciones de la localidad de Charo en el municipio del mismo nombre.
Ex hacienda de Santa Rita: localizada en la localidad de Santa Rita en el municipio de Copándaro en las inmediaciones del Lago de Cuitzeo. La exhacienda en la época colonial perteneció a los frailes agustinos que tuvieron su convento en Cuitzeo. El inmueble fue reconstruido en el . Actualmente la exhacienda se conserva en pie y a su alrededor se urbanizó el pequeño poblado de Santa Rita. Su fachada de un nivel presenta portal con arquería de medio punto, posee una capilla que funciona como templo del pueblo.
Haciendas de la Región del Valle de Zamora-Chapala
Esta región se localiza al noroccidente de Michoacán y comprende los valles fértiles de la Ciénaga de Chapala donde su sistema hidrológico lo conforman el Río Lerma, el Rio Duero y una parte del Lago de Chapala. Entre los municipios que conforman el área se encuentran Zamora, Jacona, Ecuandureo, Vista Hermosa, Briseñas, Cojumatlán, Villamar, Jiquilpan, Sahuayo, Cotija, entre otros.