Mijaíl Mijáilovich Bajtín (, pronunciado: , transliterado en inglés como Bakhtin; Oriol, 17 de noviembre de 1895-Moscú, 7 de marzo de 1975) fue un historiador, crítico literario, teórico y filósofo del lenguaje de la Unión Soviética. Sus escritos, sobre una variedad de temas, inspiraron a académicos que trabajaban en varias tradiciones diferentes (marxismo, semiótica, estructuralismo, crítica religiosa) y en disciplinas tan diversas como la crítica literaria, la historia, la filosofía, la sociología, la antropología y la psicología. Aunque Bajtín participó activamente en los debates sobre estética y literatura que tuvieron lugar en la Unión Soviética en la década de 1920, su posición distintiva no se hizo muy conocida hasta que fue redescubierto por académicos rusos en la década de 1960.
Biografía Mijaíl Bajtín nació el en Oriol, miembro de una familia aristocrática en decadencia. Su padre era gerente de un banco y trabajó en varias ciudades, por esa razón Bajtín vivió su infancia en Oriol, Vilna y Odesa. Ingresó en la universidad de Odesa en 1913, pero tiempo después se trasladó a la Universidad de San Petersburgo para estar con su hermano Nikolái. Allí fue donde estudió filosofía y letras (interesándose por la filosofía alemana) y empezó a recibir sus primeras influencias por parte de los trabajos del clasicista Faddéi Frántsevich Zelinski, quien dio inicio a los conceptos elaborados más tarde por Bajtín.
Tras finalizar sus estudios en 1918 se trasladó a la pequeña ciudad de Nével (Pskov), al oeste de Rusia, donde impartió clases por dos años. Durante ese tiempo trabajó junto a otros estudiosos del pensamiento contemporáneo y de las nuevas corrientes de la ciencia, entre los que se encontraba Valentín Volóshinov; todos ellos con diferentes intereses, pero unidos por la discusión de temas religiosos, políticos y literarios. Así fue como se creó el llamado Círculo de Bajtín, cuyas charlas eran principalmente sobre la filosofía alemana. Bajtín empezó a considerarse a sí mismo más como un filósofo que como un estudioso de la literatura. Durante esa época vivió en Nével y trabajó en un texto sobre la filosofía moral que nunca fue publicado en su totalidad, sólo una parte bajo el nombre de “Arte y Responsabilidad” en 1919.
Trayectoria Bajtín terminó sus estudios en 1918. Luego se mudó a una pequeña ciudad en el oeste de Rusia, Nevel (óblast de Pskov), donde trabajó como maestro de escuela durante dos años. Fue en esa época cuando se formó el primer "Círculo de Bajtín". El grupo estaba formado por intelectuales con intereses diversos, pero todos compartían un amor por la discusión de temas literarios, religiosos y políticos. Incluidos en este grupo estaban Valentin Voloshinov; Matvei Isaevich Kagan; Lev Vasilievich Pumpianskii; Ivan Ivanovich Sollertinskii; y, finalmente, PN Medvedev, quien se unió al grupo más tarde en Vitebsk. Vitebsk era "un centro cultural de la región", el lugar perfecto para que Bajtín "y otros intelectuales organizaran conferencias, debates y conciertos". La filosofía alemana fue el tema del que se habló con más frecuencia y, a partir de este momento, Bajtín se consideró más un filósofo que un erudito literario. Fue también en Nevel donde Bajtín trabajó incansablemente en una extensa obra sobre filosofía moral que nunca fue publicada en su totalidad. Sin embargo, en 1919 se publicó una pequeña parte de esta obra, titulada "Arte y responsabilidad". Esta pieza constituye la primera obra publicada de Bajtín. Bajtín se trasladó a Vitebsk en 1920. Fue aquí, en 1921, donde se casó con Elena Aleksandrovna Okolovich.
En 1920, Bajtín se trasladó a Vítebsk y un año después contrajo matrimonio con Elena Aleksándrovna Okolóvich. Estuvo trabajando como profesor de literatura, entabló amistad con el pintor fauvista Marc Chagall y fue entonces cuando finalmente se adhería al Círculo de Bajtín Pavel Medvedev. Tres años más tarde, en 1923, a Bajtín se le diagnosticó una enfermedad ósea llamada osteomielitis. Tras perder su trabajo por sospechas de práctica religiosa marchó en 1924 a Petrogrado (hoy San Petersburgo) y asumió un puesto en el Instituto Histórico y proporcionó servicios de consultoría para la Casa Editorial del Estado. Allí conoció a las principales figuras del formalismo ruso y publicó Freudismo (1927), El método formal en los estudios literarios (1928) y Marxismo y filosofía del lenguaje (1929) (aunque este último apareció bajo el nombre de su discípulo Valentín Volóshinov la autora Tatiana Bubnova señala que se trata de un texto apócrifo de Bajtin).
Fue en ese momento cuando Bajtín decidió compartir su trabajo con el público pero justo antes de ser publicado en “la Cuestión de la Metodología de Estética en las obras escritas", la revista en la que tenía que aparecer cesó su publicación y no se pudo leer nada de este trabajo hasta pasados cincuenta años. En 1929, publicó su gran obra Problemas de la poética de Dostoievski, donde introdujo por primera vez el concepto de dialogismo. Pero tan pronto se publicó este libro revolucionario se le acusó de ser participante del movimiento clandestino de la Iglesia ortodoxa rusa (lo cual no ha podido ser probado aún).
Como consecuencia de una de las muchas purgas de artistas e intelectuales por parte de Stalin, este condenó a Bajtín a ser desterrado a Siberia; dado su estado precario de salud, hizo un llamamiento alegando que enviarlo al exilio sería matarlo, por eso fue deportado y condenado a seis años de exilio interno en Kazajistán donde permaneció siete años trabajando como contable en el pueblo de Kustanái. Durante ese tiempo escribió muchos ensayos importantes incluyendo “El discurso en la novela”.
A finales de 1936, no se le restituyó el permiso para enseñar y dio cursos en el Instituto Pedagógico de Mordovia en Saransk, donde se lo consideraba como alguien de poco prestigio y sólo se le permitía dar unas pocas clases. Huyendo de la gran purga estalinista de 1937, Bajtín se trasladó al pueblecito de Kimry (Tver) a unos doscientos kilómetros de Moscú. Allí completó su trabajo en su libro sobre la novela germana del siglo , que fue aceptado por la editorial Sovetski Pisátel. Sin embargo, el único manuscrito de la obra desapareció durante la conmoción causada por la invasión alemana.
En 1938, la enfermedad ósea que le fue diagnosticada años atrás le ocasionó la amputación de una pierna; después de este hecho su salud mejoró y se volvió más prolífico. En 1940, y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Bajtín vivió en Moscú, donde en 1941 leyó sus tesis sobre François Rabelais en el Instituto Gorki de Literatura Mundial de Moscú para obtener un título de postgrado, una tesis que no pudo ser defendida hasta el final de la guerra. En 1946, defendió la tesis Rabelais en la historia del realismo obteniendo el grado de Candidato de Ciencias. Los estudiosos de Moscú se habían dividido en dos grupos: los opositores oficiales guiando la defensa de la orientación (que aceptaron el manuscrito original y poco ortodoxo) y aquellos otros profesores en contra de la aceptación del manuscrito. La forma mundana y anárquica en que Bajtín trataba el tema causó muchas discusiones, que sólo cesaron ante la intervención del gobierno. En última instancia, a Bajtín le fue denegado el título de Doktor nauk (Doctor en Ciencias) y se le concedió el grado menor de Candidato de Ciencias por la Comisión Suprema de Certificación, la oficina de acreditación del Estado.
Más tarde, Bajtín fue invitado a volver a Saransk, donde asumió el cargo de presidente del Departamento General de Literatura en el Instituto Pedagógico de Mordovia. Cuando en 1957 este instituto hizo la transición de colegio para maestros a universidad se lo nombró como jefe del Departamento de Literatura Rusa y de Literatura Mundial. En 1961, el deterioro de su salud lo forzó a retirarse y a causa de la búsqueda de ayuda médica, Bajtín tuvo que trasladarse de nuevo a Moscú, donde vivió hasta su muerte el 7 de marzo de 1975.
Obras, conceptos y teorías thumb|300px|Círculo de Bajtín. Sentados, de izquierda a derecha: Bajtín, María Yúdina, Valentín Volóshinov, Lev Pumpianski, Pável Medvédev. De pie, Konstantín Váguinov y su esposa (mediados de los años 1920).
En 1936, había publicado una de sus obras más importantes, Problemas de la poética de Dostoyevski, donde describe el aspecto polifónico y dialógico de las novelas de este autor, es decir, su facultad de exponer y contrastar distintas cosmovisiones de la realidad representadas por medio de cada personaje. Pero su obra más influyente fue La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de François Rabelais (1941), donde introducía su idea de la novela como expresión de la cultura popular carnavalesca y bufa, como rechazo de la norma unívoca y de la rigidez de los patrones y estilos literarios, como celebración de la ambivalencia. El discurso carnavalesco, amplio y polifónico, se enfrenta, a su manera de ver, a una visión rígida y estática, de naturaleza aristocrática, de la realidad.
Aunque sus obras tuvieron gran prestigio en la URSS de los años 1960, su pensamiento solo se conoció en Occidente tras su muerte en 1975. Hizo contribuciones originales a la nueva lingüística, la sociolingüística, la narratología, la antropología literaria e, incluso, a los estudios culturales y las construcciones hipertextuales. No obstante, su importancia deberá ser matizada, tras haberse descubierto -a partir del examen directo de sus notas- que sigue, y muy directamente, a filósofos y sociólogos germanos, singularmente a Ernst Cassirer.
Frecuentemente, se circunscribe el aporte de Bajtín al campo literario, pero su legado es en el campo de la semiótica, desde donde podemos abordar la problemática del texto y del discurso; así los estudios del ruso no son privativos de la lingüística o de la literatura, pues en su paradigma dialógico se entienden ambos como prácticas sociales. Así, uno de sus principales aportes es el del concepto de "género discursivo", grandes formas relativamente estables, de carácter cultural, que adoptan los textos para circular en la sociedad. Los géneros discursivos se erigen dialógicamente, es decir, se construyen en la práctica cotidiana de quienes utilizan la lengua. La concepción bajtiniana de los procesos que se dan en la literatura es dialógica, se funda en el diálogo y en la forma en la que el proceso de comunicación (que nunca es unívoco y monológico) se desarrolla.
Más allá de una teoría unificada de la literatura, el pensamiento de Bajtín constituye una reflexión siempre cambiante y evolutiva sobre esta, ya que consideraba que la idea de «sistema» o «teoría» es en sí misma contraproducente, pues limita un fenómeno dialógico y dinámico a marcos, y se profundiza solamente en el nivel formal de la obra, mas no se presta atención al nivel estético y ético del que habla (la arquitectónica que menciona en sus escritos tempranos). Su pensamiento supone una innovación respecto al carácter discursivo unidireccional, impositivo y dominador de la retórica clásica y alumbra una construcción participativa, integradora, social, en la que cabe la diversidad, la multiplicidad de voces, el escenario polifónico, en la que muchos autores ven rasgos que anticipan las futuras derivas de los estudios culturales. También lo es frente a las teorías contemporáneas, en particular la teoría lingüística saussuriana que da demasiada importancia al rol de la lengua, que considera el habla en acto que debe ser analizada mientras se produce y no en un sistema que disecciona fenómenos que no se caracterizan por ser universales sino específicos.