Juan Francisco Sáenz-Vázquez de Quintanilla y Sendín de Sotomayor (Madrid, España, 22 de julio de 1620 - Mar Caribe, 4 de enero de 1686) fue un militar español, gobernador de la provincia de Costa Rica de 1674 a 1679 y de 1679 a 1681.
Datos personales
Nació en Madrid y fue bautizado en la iglesia de San Martín de esa ciudad el 22 de julio de 1620. Fue el hijo primogénito de Francisco Sáenz-Vázquez de Quintanilla y Fajardo, escribano perpetuo de la Real Casa del Tesoro (nacido en Madrid en 1598 y fallecido en la misma ciudad en 1667, . titular del mayorazgo de Sáenz-Vázquez, y Ángela Sendín de Sotomayor y Almelda, quienes contrajeron nupcias en Madrid en 1619. Sus abuelos paternos fueron Francisco Sáenz Vázquez de Quintanilla y Pérez, 2.º titular del mayorazgo de Sáenz-Vázquez y sobrino nieto de fray Bernardo de Fresneda, y Ana Fajardo Girón, y los maternos Juan Sendín de Sotomayor y María de Almelda. Su familia paterna remontaba su origen a Lope Sáenz, que en el era vecino del lugar de Quintanilla-Montecabezas en las montañas de Burgos. Su antepasado materno Francisco Sendín había sido montero del emperador Carlos V.
Casó en primeras nupcias en la parroquia de San Martín de Madrid a principios de 1642 con María Díaz Quijano, natural de la villa de Cóbreces, Burgos. De este matrimonio hubo un hijo, Alfonso Sáenz-Vázquez de Quintanilla y Díaz Quijano, nacido en febrero de 1645, quien fue maestre de campo de la provincia de Costa Rica.
Casó en segundas en la parroquia de San Martín de Madrid el 4 de julio de 1667 con Bárbara Lanini y Priami (Madrid, c. 1648-Cartago, Costa Rica, marzo de 1708), hermana del dramaturgo Pedro Francisco Lanini e hija de Jacinto Lanini y Zalli y Micaela Priami y Sagredo, ambos de ascendencia italiana. De este matrimonio hubo seis hijos: Juan Marín Sáenz-Vázquez de Quintanilla y Lanini (1668-1704), capitán, casado en 1689 con Ana Margarita de Escalante-Paniagua y Vidamartel (1672-1746) ; Pedro José Sáenz-Vázquez de Quintanilla y Lanini (1669-1752), sargento mayor, teniente de gobernador de la provincia de Costa Rica en varias oportunidades, casado en 1690 con María Vázquez Retes (m. 1738), bisnieta del adelantado Gonzalo Vázquez de Coronado; Ángela (c.1671-1749), casada en 1689 con Pedro de Moya y Benavides (c. 1661-c. 1733), capitán, alcalde ordinario de Cartago en varias oportunidades; María (1679-1710), casada en 1697] con Álvaro de Guevara y Sandoval (n. 1673), capitán; Josefa Rosa (n. 1682), casada en 1699 con Rafael Mogeimes Fajardo, al parecer de origen gallego, teniente de gobernador de Matina y teniente general del valle de Barba, y Manuela María Josefa (1684-1751), casada en primeras nupcias en 1700 conManuel de Moya y Alvarado (c. 1675-1701) y en segundas con el capitán don José de Bonilla y Astúa (1695-1726).
Carrera militar
Sirvió en el ejército español desde 1638, cuando fue reclutado en la compañía de don Rodrigo de Tapia y Alarcón, caballerizo del rey don Felipe IV, para ir al socorro de Fuenterrabía. Como parte de esa compañía, una de las que formaban parte del tercio de don Sebastián Granero de Alarcón, participó en la Guerra franco-española en numerosas acciones de armas, a partir de la batalla de Fuenterrabía e Irún, en la que las tropas españolas obligaron a los franceses a levantar el sitio.
En 1639, ascendido a alférez, se incorporó a la compañía de caballos arcabuceros del comisario general Filippo Filangieri, militar napolitano al servicio de Felipe IV de España, acuartelada en el Principado de Cataluña, y participó en la campaña de Salzes. En 1640, con motivo de la rebelión catalana, tomó parte el sitio de Coll de Balaguer, donde fue herido en una mano, y otras acciones militares de esa campaña, tales como la toma de Martorell, en enero de 1641, y el combate por la Torre de Salou (Torre Vella), donde hizo muchos prisioneros y salió con una herida muy peligrosa. En el combate de Montjuich y el fallido intento de tomar Barcelona, fue quien retiró del campo, malherido, al comisario Filangieri, quien murió esa misma noche. Después Sáenz fue ascendido a alférez, se incorporó a la compañía de caballos corazas (coraceros) del capitán Jerónimo Álvarez y participó en la defensa de Tarragona contra los franceses. Poco después regresó a Madrid, contrajo matrimonio en diciembre de 1641 y el 7 de abril de 1642 se le dio patente de capitán de infantería y partió a Milán. En el Milanesado estuvo en la defensa de Nizza Monferrato, participó en la captura de unas naves francesas en el Po y en el sitio de Cremona, donde recibió una herida de gravedad en la cabeza. Posteriormente se unió a las tropas de Don Luis de Benavides Carrillo, marqués de Caracena, gobernador español de Milán, que atravesaron el Piamonte hasta Turín. Tomó parte en el sitio y toma de Trino, la toma del castillo de Masino, el asedio y toma de Crescentino y el sitio y caída del castillo y la ciudad de Casale Monferrato (1652).
El 22 de diciembre de 1652/1653 pasó nuevamente a Cataluña como sargento mayor de un tercio. Después retornó a Madrid, y el 18 de setiembre de 1654 Don Bernardino de Ayala Velasco y Cárdenas, VIII° conde de Fuensalida, lo nombró alcaide del Castillo de Oreja. En 1658 sentó plaza en la compañía de los Cien Continuos Hijosdalgo de Castilla, comandada por Don Cristóbal Portocarrero de Guzmán Luna y Enríquez, IV° conde de Montijo y III conde de Fuentidueña, y de la cual fue nombrado alférez el 4 de mayo de 1663. En 1660 se hallaba residiendo en Pancorbo, de donde provenían algunos de sus antepasados, y fue elegido como alcalde de la Santa Hermandad de esa villa para 1661. En octubre de 1661 fue aprobado en Madrid como alcalde de la Mesta. En julio de 1662 fue elegido como uno de los procuradores generales de los hidalgos de Pancorbo.
En 1664 pasó a la Armada Española en calidad de reformado, y en 1669 obtuvo licencia del V duque de Veragua, Pedro Nuño Colón de Portugal, capitán general de la Armada, para pasar a Indias. Llevaba cartas de recomendación para el virrey de Nueva España Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, II marqués de Mancera, pero se estableció en el Reino de Guatemala, ya que su hermano Agustín Sáenz Vázquez de Quintanilla y Sendín de Sotomayor había sido designado en 1667 como alcalde mayor de Chiapas. El presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Sebastián Álvarez Alfonso Rosica de Caldas, le confirió el mando del tercio de infantería española formado para la defensa contra los indígenas lacandones, que ejerció de 1670 a 1671. El 15 de abril de 1671, el obispo de Guatemala Juan de Santo Matía Sáenz de Mañozca y Murillo, sucesor de Álvarez Alfonso en la presidencia de la Audiencia, escribió a la reina regente Mariana de Austria para expresar su satisfacción por la forma en que Sáenz había refrenado los ataques de los lacandones y la rapidez con que actuó cuando se le ordenó marchar a Granada de Nicaragua, ante las noticias de que esta ciudad iba a ser víctima de un ataque enemigo. Ese mismo año de 1671 regresó a España, con el propósito de hacer gestiones en la corte para tratar de obtener algún cargo en América.
Gobernador de Costa Rica: primeros años
El 22 de febrero de 1673 fue nombrado por la reina regente como gobernador de Costa Rica, en sustitución de Juan López de la Flor y Reinoso y por haber declinado el cargo Francisco Osorio de Astorga. Viajó de regreso a América en la flota de 1673, en el navío «Santa Teresa de Jesús», que conducía a Veracruz a Pedro Nuño Colón de Portugal, virrey designado de Nueva España. De Veracruz se trasladó al reino de Guatemala y tomó posesión de su cargo en la ciudad de Cartago, capital de Costa Rica, el 27 de abril de 1674. Escribió detallados y valiosos informes sobre su gobierno a la Corona y al general Fernando Francisco de Escobedo, presidente de la Real Audiencia de Guatemala.
En los inicios de su gestión se exploraron los yacimientos mineros del Santo Cristo de la Victoria de Serradilla, con apoyo del doctor Benito de Novoa Salgado, oidor de la Real Audiencia de Guatemala y visitador general de Costa Rica y Nicoya. Sin embargo, esos yacimientos no resultaron rentables.
En 1675 el visitador emitió las Ordenanzas de Novoa Salgado en favor de los indígenas, que restringieron al mínimo el repartimiento, y procuraron evitar los abusos de los doctrineros. Estas ordenanzas fueron aprobadas en 1676 por el rey Carlos II.
Su principal preocupación fue la defensa de Costa Rica, que desde 1666 era objeto de constantes ataques de piratas y carecía de medios adecuados para hacer frente a los ataques. En una carta dirigida al presidente Escobedo propuso dos medidas que a su juicio serían de gran utilidad para la defensa de la provincia: la creación de una compañía de infantería de cien plazas, que sería acuartelada en Cartago, y la construcción de una torre en la isleta del Portete, cerca del actual Puerto Limón, con capacidad para quince hombres y de un castillo de cal y piedra en la boca del río de Carpinteros de Matina, con capacidad para cien soldados, con alojamientos, almacenes y cuatro baluartes.
Le correspondió hacer frente en 1676 a la mayor invasión pirata sufrida por Costa Rica, dirigida por el capitán inglés William Wright, corsario con patente del gobernador francés de Saint Domingue (Haití), en momentos en que Francia y España se hallaban en guerra. Wright había saqueado en mayo de ese año la ciudad de Nueva Segovia en Nicaragua, y el 30 de junio llegó al Portete con 800 hombres. Se dirigieron en piraguas a tierra firme, llevando como guías a algunos indígenas de la nación de los urinamas. Avanzaron por la playa de Moín hasta llegar a la boca del río Matina, que remontaron, y al amanecer del 1 de julio se apoderaron de toda su cuenca, donde existían numerosas haciendas cacaoteras. Los vigías costeros lograron escapar y marchar a toda prisa a Cartago, para informar de lo ocurrido. Para rechazar a los invasores, el gobernador salió de Cartago el 2 de julio, al frente de una tropa de 700 hombres. Al llegar al río Matina se enfrentaron con los piratas, volcaron tres de sus piraguas y capturaron otra. Al parecer, los invasores no habían contado con una reacción tan rápida de las autoridades de Costa Rica y fueron tomados por sorpresa. En el enfrentamiento murieron alrededor de 200 de los hombres de Wright, unos por los disparos de las armas costarricenses y otros ahogados en el río. Los sobrevivientes abandonaron Matina a toda velocidad, abordaron sus naves y levaron anclas.
El presidente Escobedo apoyó las propuestas de Sáenz para la defensa de Costa Rica y la Corona dispuso en 1677 destinar dos mil pesos a ese propósito, pero la iniciativa fue adversada por el posterior presidente de la misma Audiencia Lope de Sierra Osorio y no se materializó.
Sáenz también planteó infructuosamente la posibilidad de emprender la reconquista de Talamanca y la adscripción de Costa Rica a la jurisdicción de la Real Audiencia de Panamá.
Acusación y suspensión