thumb|Retrato al daguerrotipo de Lucrecia Guerrero Uribe, 1848. Autor: Fermín Isaza. thumb|Villanueva, Medellín, 1875, fotografía de Pastor Restrepo. thumb|Construcción de la Catedral Metropolitana de Medellín, 1892, fotografía de Melitón Rodríguez. thumb|Clase de anatomía en la Universidad de Antioquia, 1896, fotografía de Melitón Rodríguez. thumb|María Anselma Restrepo, guerrillera en la Guerra de los Mil Días, 1900, fotografía de Benjamín de la Calle. thumb|Cena del aniversario 67 del Club Fotográfico Medellín, Mayo de 2022 thumb|Trabajadores de una empresa de tipografía, fotografía de Benjamín de la Calle. thumb|Exterior de la plaza del Mercado de Medellín, 1928, fotografía de Francisco Mejía. thumb|Asfaltado de una calle en Gramalote, fotografía realizada sobre 1950. thumb|Edificio de la aduana en Barranquilla, fotografía realizada sobre 1940.

La fotografía en Colombia se inició con la introducción del daguerrotipo a cargo del Barón Gros en 1841. Los primeros fotógrafos o daguerrotipistas procedían del campo de la pintura, entre ellos pueden destacarse Luis García Hevia, Fermín Isaza y Demetrio Paredes. Los hermanos Restrepo introdujeron la técnica del colodión húmedo. A comienzos del el trabajo fotográfico de Melitón Rodríguez, Leo Matiz, Benjamín de la Calle y Luis Benito Ramos impulsó el reportaje fotográfico y la fotografía como documento y a mitad de siglo empezó a considerarse su vertiente artística gracias a la obra de varios fotógrafos entre los que se encuentran Hernán Díaz, Abdú Eljaiek y Nereo López.

Orígenes de la fotografía colombiana En la Exposición Industrial de Bogotá de 1841 el pintor Luis García Hevia presentó unos daguerrotipos experimentales que se pueden considerar las primeras fotografías realizadas por un colombiano; sin embargo, la imagen más antigua que se conserva es una fotografía de la calle del Observatorio realizada por el diplomático francés Jean Baptiste Louis Gros en 1842. La permanencia del barón de Gros en el país y la lejanía de Francia permitió que artesanos colombianos colaborasen en la fabricación del aparato del daguerrotipo.

En paralelo a la afición fotográfica del barón de Gros, otros daguerrotipistas extranjeros trabajaron profesionalmente en Colombia a mitad del , entre ellos se puede señalar al estadounidense John Armstrong Bennet que abrió el primer estudio fotográfico en Bogotá en 1848, al francés F. Goñi, al alemán Emilio Herbrüger y a los ingleses William y John Helsby.

El pintor Luis García Hevia, que se hacía conocer como Evia, se convirtió en el neogranadino que más activamente promovió la difusión de la fotografía. Antioquia fue la segunda región colombiana a donde llegó el invento en 1848 gracias a Fermín Isaza, probablemente alumno de García Hevia en la Academia de Dibujo y Pintura,Londoño Vélez, Santiago. Pioneros de la fotografía en Antioquia. Revista Credencial Historia.(Bogotá - Colombia). Edición 75. Marzo de 1996 que abrió un gabinete en Medellín donde puso en práctica el invento de Daguerre en septiembre de 1848. También podría mencionarse a Rafael Sanín que fue discípulo de Herbrüger y trabajaba en Medellín en 1857.

El daguerrotipo se estuvo practicando durante una década ya que pronto se introdujeron procedimientos fotográficos más baratos como el ferrotipo y el ambrotipo. Entre los fotógrafos que introdujeron estos procedimientos en Antioquia se encuentran el estadounidense Horacio Becker y el español Antonio Martínez de la Cuadra.

La fotografía comercial Las fotografías que se realizaban entre 1850 y 1890 eran sobre todo retratos que tenían unos planteamientos casi idénticos con independencia del fotógrafo que los hiciese, era la época de los estudios fotográficos. Uno de los primeros fue abierto por Juan Bennet y para él trabajó García Hevia aportando fotografías de exteriores y de la guerra civil de 1862, que el estudio vendía de modo individual o en álbumes. Otro fotógrafo que destacó en esos años fue Demetrio Paredes que también se incorporó a la fotografía desde la pintura y fue pionero en el empleo de las fotografías con fines políticos. Otros fotógrafos colombianos destacados fueron los Escovar, Gutiérrez Ponce y Rafael Villaveces.

En 1858 se creó en Medellín la sociedad «Wills y Restrepo» en la que trabajaron tanto los hermanos Vicente y Pastor Restrepo Maya como los fotógrafos Ricardo Wills y Miguel Gutiérrez. Esta sociedad fue la que introdujo la técnica del colodión húmedo que permitió hacer más asequibles las copias fotográficas utilizando el formato de la carte de visite patentado por Disdéri. En 1869 tras el fallecimiento de Wills la firma adoptó el nombre de «Vicente y Pastor Restrepo» y diez años después «Restrepo, Latorre y Gaviria» hasta que en 1881 pasó a ser «Foto Gaviria» y estar regentada por Gonzalo Gaviria y Juan Nepomuceno Gutiérrez. Estas empresas disponían de estudios también en Bogotá y ofrecían los avances que se iban produciendo en el campo de la fotografía comercial.

La publicación Papel Periódico Ilustrado dirigida por Alberto Urdaneta proporcionó a la fotografía un lugar destacado junto a los grabados que presentaba desde su fundación el 6 de agosto de 1881, en ella colaboraron entre otros Demetrio Paredes y Julio Racines hasta su cierre en 1888.

Contexto político y económico de expansión fotográfica

El desarrollo de la fotografía en Colombia durante la segunda mitad del estuvo estrechamente vinculado al contexto político y económico del país. Tras el colapso de la Confederación Granadina y la instauración del general Tomás Cipriano de Mosquera como Presidente Provisorio, se implementaron medidas fundamentales que favorecieron indirectamente la expansión del medio fotográfico.

La Constitución de Rionegro de 1863, vigente durante trece años, estableció principios de federalismo y libertad individual especialmente propicios para el desarrollo fotográfico. La libertad de comercio facilitó la importación de cámaras, químicos y otros implementos fotográficos, principalmente de fabricación inglesa, francesa o norteamericana. Las relaciones comerciales independientes de cada estado con empresas exportadoras extranjeras contribuyeron a que existiera una amplia variedad en los aparatos disponibles, permitiendo que la fotografía llegara hasta los centros de población más apartados durante este período.

La carte de visite y la democratización de la imagen

La aparición de la carte de visite desde principios de la década de 1860 representó un momento crucial en la democratización de la fotografía en Colombia. Este formato de retrato de tamaño pequeño (10 x 6 cm) se convirtió en un éxito comercial inmediato y colaboró especialmente a que la profesión fotográfica se consolidara y prosperara en el país.

La invención de la carte de visite ha sido atribuida a varios fotógrafos europeos, aunque fue André Adolphe Disdéri quien solicitó la patente en 1854 y logró popularizarla al desarrollar un sistema que reducía costos dividiendo el negativo en múltiples partes. Su popularización masiva en Francia llegó en mayo de 1859, cuando Napoleón III detuvo sus ejércitos frente al estudio de Disdéri para hacerse retratar en este formato.

Fotógrafos destacados en carte de visite

Entre los primeros realizadores de cartes de visite en Colombia se cuentan Luis García Hevia, Manuel María Paz, Demetrio Paredes, José Gregorio Gutiérrez Ponce, Wills y Restrepo, Certain y Arrú, Gabriel Román Polanco, Domingo de la Rosa, Antonio Martínez de la Cuadra, Gabriel Pérez Fabelo, Apolinar Uribe y E. Herbrüger Jr. Finalmente, el número de fotógrafos dedicados a esta modalidad pasaría de cien.

Demetrio Paredes fue sin duda uno de los fotógrafos más solicitados en este formato. Antes de dedicarse a la fotografía, Paredes había participado con éxito como pintor en la Exhibición del 20 de julio de 1849. También era tipógrafo y litógrafo, habiendo realizado el retrato litográfico del general Obando en 1852. Fue contratista de papel sellado y estampillas, introdujo maquinaria al país y trajo técnicos alemanes para manejarla. En 1861 se trasladó a Bogotá donde abrió un establecimiento fotográfico en cuyas instalaciones, además de producir cartes de visite, puso a la venta vistas estereoscópicas y reproducciones de grabados y mapas.

Las cartes de visite de Paredes sobresalían por su sobriedad y elegancia, así como por su definición y permanencia, virtudes que evidenciaban su alto grado de profesionalismo. El fotógrafo sabía sacar partido a las ropas en estos retratos, acomodando a las personas en poses aristocráticas entre elementos variados como pedestales, columnas, balaustradas, cortinas y muebles decorativos.

Los precios de las cartes de visite variaban según el fotógrafo: una docena de retratos realizados por Julio Racines se cotizaba en seis pesos, mientras que una de Rafael Villaveces costaba cinco pesos con ochenta centavos, y una de Wills y Restrepo no pasaba de los cinco pesos.

José Gregorio Gutiérrez Ponce fue otro fotógrafo muy solicitado en Bogotá. No se limitó a vender retratos de personalidades y altos dignatarios, sino que fotografió también personajes populares con una intención documental e incluso irónica. Sus retratos de Manrique, Susunaga, Gonzalón y Víctor Santamaría demuestran humor en las poses sin disminuir su seriedad documental.

Pastor Restrepo, en asocio con su hermano Vicente y el químico Ricardo Wills, realizó a mediados de la década de 1860 notables fotografías de plantas y especialmente de orquídeas propias de la región, en formato carte de visite. Estas imágenes sobresalen por su intención artística, implicación didáctica y énfasis en lo regional. Las plantas fueron registradas ofreciendo la máxima información posible sobre sus hojas y flores, sin elementos que distrajesen su forma. Restrepo fue el único fotógrafo, aparte de García Hevia, que participó con fotografías en las exposiciones de arte bogotanas durante esos años.

Características y usos de la carte de visite

Las cartes de visite en Colombia, como en el resto del mundo, consistían originalmente en retratos de cuerpo entero de una sola persona realizados en estudio, aunque posteriormente variaron incluyendo parejas, reduciéndose al busto, o adornándose con elaboradas viñetas. La superficie fina y brillante del papel albúmina, eburnea o alabastrina contribuyó en buena parte a su éxito.

Los respaldos de las cartes de visite incluían el nombre y dirección del fotógrafo impresos entre diseños expresivos del gusto de la época. Algunos estudios como los de Julio Racines, Pastor Restrepo y Gabriel Román Polanco encargaron como distintivo el escudo de la República. Más adelante, fotógrafos como Racines y Melitón Rodríguez hicieron incluir en dichos respaldos sus medallas y premios.

A pesar de su nombre, estas cartes de visite no fueron realmente utilizadas como tarjetas de visita, sino que se intercambiaban entre parientes y amigos y se conservaban en álbumes de atractivas portadas en cuero, pasta o algún fino textil. Estos álbumes se exhibían en las salas aportando un pretexto para la conversación durante las visitas.

La moda de la carte de visite se extendió en Colombia hasta mediados de la década de 1880, aunque perduró hasta comienzos del . Durante el período de vigencia de la Constitución de Rionegro, el número de copias vendidas en los Estados Unidos de Colombia puede fácilmente pasar del millón, cifra significativa considerando que la nación no llegaba a los cuatro millones de habitantes.

Comercialización y coleccionismo

Dos empresas bogotanas, la librería de Torres Caicedo y la imprenta de Nicolás Pontón, se especializaron en la venta de retratos de altos dignatarios y personajes importantes del país. Cuando la carte de visite estaba en su apogeo, se acudió a la reproducción fotográfica de viejos daguerrotipos e incluso de pinturas, dibujos y grabados para poder incluir a los héroes y otras personalidades destacadas en las colecciones.