La Historia del Real Valladolid Club de Fútbol se inicia como tal el 20 de junio de 1928, cuando la Real Unión Deportiva y el Club Deportivo Español, dos de los clubes más importantes de la ciudad en aquel entonces, decidieron fusionarse.

Trayectoria histórica

Nacimiento y primeras temporadas (1924-1947) miniatura|250px|Plantilla del Real Unión Deportiva antes del partido contra el Colo-Colo de Chile disputado el 2 de mayo de 1927. En dicho partido, David Arellano, capitán del conjunto chileno, recibió un fuerte golpe en el estómago que al día siguiente le produjo la muerte. Este suceso se conoce como la tragedia de Valladolid. En 1924 se fundaron en Valladolid dos clubes que rivalizaron por la supremacía en la ciudad: el Real Unión Deportiva, vinculado a la Congregación de Luises y Kotskas, y por tanto de tendencia conservadora, y el Club Deportivo Español, de tendencia progresista. Ambos ganaron sendas Copas de Castilla y León y tuvieron destacadas participaciones en la Copa del Rey.

El Real Valladolid Deportivo nació el 20 de junio de 1928 como resultado de la fusión de esos dos clubes, con Pedro Zuloaga Mañueco como primer presidente. En el partido de presentación, disputado el 22 de septiembre de ese año en el estadio de la Sociedad Taurina, junto a la Plaza de Toros, el primer once del Real Valladolid, formado por Arana, Pombo, Martín, Orúe, Serralde, Echevarría, Montalbán, Perico San Miguel, Sainz, Sierra y Pablo López, venció por 2-1 al Deportivo Alavés de Vitoria. El equipo debutó en el Grupo B de la Segunda División –equivalente a una Tercera División– del Campeonato de Liga que se puso en marcha aquella misma temporada.

En la temporada 1933-34, el Real Valladolid consiguió el ascenso a Segunda División. En su debut en ella la siguiente temporada, el conjunto vallisoletano realizó una gran campaña, terminando segundo dentro de su grupo y último en la fase final por el ascenso.Guía Marca de la Liga 09 Historia de la Segunda División, Pág. 320. Diario Marca. Ascendieron finalmente Hércules C.F. y Osasuna.

El 3 de noviembre de 1940, en plena posguerra, se inauguró el nuevo Estadio Municipal en partido de Liga contra el Arenas de Guecho, con victoria local por 4-1.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 49 El equipo continuó en trayectoria ascendente, logrando disputar la promoción de ascenso a Primera en la campaña 1942-43, pero en la temporada siguiente descendió a Tercera División.Guía Marca de la Liga 09 Historia de la Segunda División, Pág. 320. Diario Marca. Descendió como colista con 18 puntos, junto a Osasuna y Arenas de Guecho, este último tras haber perdido la Promoción. El equipo pasó tres años en Tercera antes de retornar a Segunda en 1947.

Ascenso a Primera, final de Copa y época dorada (1947-1958) Y al año siguiente, la temporada 1947-48, dirigido por Antonio Barrios, se proclamó campeón de la categoría y consiguió su primer ascenso a Primera División, la máxima categoría del fútbol español.Guía Marca de la Liga 09 Historia de la Segunda División, Pág. 320. Diario Marca. El Real Valladolid se alzó como campeón de la Segunda con 36 puntos. Ascendió también el Deportivo de la Coruña, con 33. Para el debut en Primera se contrató a Helenio Herrera, concluyendo la campaña en 12.º lugar. Herrera firmó por el Atlético de Madrid, lo que llevó al retorno de Antonio Barrios como entrenador, y el club se reforzó con jugadores como Emilio Aldecoa, Lesmes I y Lesmes II, que se unían a los ya conocidos Saso, Vaquero y Coque, entre otros.

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Alineación de la final de Copa en 1950 contra el Atlético de Bilbao, quedando subcampeón. Tras un partido amistoso de pretemporada contra Osasuna en Pamplona, la noche del 29 al 30 de agosto de 1949, el autocar que llevaba al equipo de regreso a Valladolid fue arrollado en un paso a nivel de la localidad burgalesa de Villafría. El accidente se saldó con numerosos jugadores heridos, pero afortunadamente sin fallecidos.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 75 El equipo finalizó en la 9.ª posición de la Liga, tras haber realizado una notable primera vuelta, y en la Copa del Generalísimo de esa misma temporada, se mostró como un bloque sólido y fue la revelación del torneo, plantándose en la final tras eliminar a la Real Sociedad, al Sevilla F. C. y al Real Madrid. El partido decisivo se disputó el 28 de mayo de 1950 en el Estadio de Chamartín de Madrid contra el Athletic de Bilbao. Al término del tiempo reglamentario se llegó con empate a uno, con goles de Zarra para los bilbaínos y Coque para los pucelanos, pero en la prórroga Zarra anotó un triplete que hundió al Valladolid, concluyendo el partido con 4-1.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 82

Al inicio de la temporada siguiente, con Ipiña en el banquillo, el Valladolid se convirtió en la revelación del campeonato, codeándose con los grandes y ocupando el tercer lugar al término de la primera vuelta.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 87 Pero en la segunda, el equipo se desinfló y no pudo mantener el ritmo de Atlético de Madrid y del Sevilla F. C., que lucharon hasta el final por el título, logrado por los rojiblancos. El Real Valladolid concluyó la campaña en sexta posición, y los aprietos económicos le obligaron a vender a la mayor parte de sus estrellas.

En los siguientes años el potencial del equipo fue disminuyendo progresivamente, permaneciendo en él únicamente Coque, que se convirtió en su primer jugador internacional, y los hermanos Lesmes.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 96 No obstante, aparecieron nuevas figuras como Matito, Ortega y Lasala, y el Real Valladolid se mantuvo en la parte media de la tabla, rozando a veces los puestos de promoción. Finalmente, y pese a que la campaña 1956-57 había concluido con un modesto octavo puesto, la directiva se vio obligada de nuevo a vender a la mayor parte de la plantilla, que quedó prácticamente desarbolada. Ello condujo al descenso en la temporada siguiente, pese a que Manuel Badenes fue el máximo goleador de la categoría junto a Ricardo Alós y Alfredo Di Stéfano;José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 118 así concluía una década fabulosa mermada por los problemas económicos.

El equipo ascensor (1958-1964) La directiva presidida por Carlos del Río Herrero confió en José Luis Saso como entrenador y en una mezcla de jóvenes talentos, entre los que destacó Emilio Morollón, y de jugadores experimentados, como Coque, que regresaba a casa tras su frustrado paso por el Atlético de Madrid.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 122 El Real Valladolid se mostró como un conjunto sólido que se proclamó campeón de su grupo y certificó su vuelta a la máxima categoría del fútbol español.

Para reforzarse de cara a la temporada siguiente, el entrenador, Saso, viajó a Uruguay y Argentina en busca de jóvenes talentos accesibles para la maltrecha economía del club, y regresó con dos uruguayos, Benítez y Endériz, y tres argentinos, Solé, Aramendi y Bagneras, aunque este último fue cedido y solamente produjo beneficio económico.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 128 El Valladolid de aquella campaña se mostró como un equipo sin tapujos, que desarrollaba un fútbol espectacular pero con problemas de marcaje y portería, y se consiguió mantener la categoría. No fue así el año siguiente, pese a que tras una gran actuación en la Copa se llegó a semifinales.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 130

Se retornó a Primera en un solo año, de la mano del paraguayo Heriberto Herrera, quien marchó para entrenar al RCD Español. La directiva contrató entonces a Antoni Ramallets, que acababa de retirarse y aceptó debutar como entrenador dirigiendo al conjunto blanquivioleta para la temporada 62-63, que tenía como objetivo mantener la categoría.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 145 La escuadra, prácticamente idéntica a la que logró el ascenso, se convirtió junto al Real Oviedo en la revelación de la Liga, finalizando en el cuarto puesto, la mejor clasificación obtenida hasta la actualidad.

El periplo por Segunda (1964-1980) Aquel Valladolid revelación atrajo las miradas de otros clubes, por lo que para la temporada 1963-64 hubo numerosas bajas. Continuó sin embargo la pareja estrella, formada por Morollón y Rodilla, ambos entre los máximos goleadores de la campaña anterior. Pero no pudo mantenerse la categoría y comenzó una sangría de ventas de los jugadores más importantes del club: Rodilla, Ramírez, Sanchís y Morollón, este último traspasado al Real Madrid casi a precio de saldo. La deuda histórica se convirtió en un auténtico talón de Aquiles para la institución, provocando la dimisión del presidente José Miguel Arrarte.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 153

Para salvar la situación, José Luis Saso se convirtió en el nuevo presidente del club, y tras el fugaz paso de Antonio Barrios por el banquillo, se le sustituyó por Antonio Ramallets. Aquel año, el Real Valladolid se quedó a las puertas del ascenso, y para la siguiente temporada se contrató a Perico Torres, que falleció de manera repentina y provocó una fuerte inestabilidad en el banquillo pucelano que acentuó la crisis de la institución.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 160 Saso renunció al cargo, y de la mano de Antonio Alfonso se reforzó el equipo a golpe de talonario y se contrató a Enrique Orizaola para dirigirlo, tras la destitución de José Luis Molinuevo. Los blanquivioletas se clasificaron en segundo puesto, lo que les permitió disputar la promoción de ascenso de la temporada 1967-68 contra la Real Sociedad. Los donostiarras consiguieron la victoria en Zorrilla por 0-1, y tras el 0-0 registrado en Atocha los albivioletas se quedaron a punto de regresar a Primera.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 166

Tras el fracaso, se dio salida a varios jugadores y se inició una nueva etapa de altibajos, concluyéndose la temporada 1968-69 en décima posición. La temporada siguiente fue desastrosa; Antonio Alfonso renunció a invertir más dinero y la apatía general llevó a una caída libre que acabó con el equipo en Tercera División.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 174

El declive se había consumado, y tras la celebración de las elecciones, Santiago Gallego asumió la presidencia y el difícil reto de reformar un club venido a menos y con problemas acuciantes. No hubo más remedio que tirar de la cantera y reconvertir el Europa Delicias en el Real Valladolid Promesas, del que despuntaban talentos como Julio Cardeñosa, que pronto pasó al primer equipo.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 177 La situación económica era angustiosa, y el presidente convenció a Concha Velasco, oriunda de la ciudad, para que aceptara ser madrina de los albivioletas y paliara la fuga de socios. A pesar de que el Real Valladolid mantuvo una trayectoria muy irregular durante aquella campaña, consiguió el ascenso en un emocionante sprint final que le llevó a la segunda posición de la tabla en detrimento de Osasuna.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 180

El equipo se consolidó en Segunda y comenzó a pensarse en volver a Primera. En agosto de 1972 se creó el Trofeo Ciudad de Valladolid y se instaló la iluminación artificial en el Viejo Zorrilla.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 184 Las temporadas se fueron sucediendo sin pena ni gloria, y en 1974 Santiago Gallego se convirtió en el primer presidente que abandonaba el cargo sin deudas, gracias al traspaso de Cardeñosa al Real Betis por 15 millones de pesetas, la cantidad más alta percibida por el club hasta entonces.José Miguel Ortega, Historia del Real Valladolid, pág. 191 Fernando Alonso asumió la presidencia y realizó profundas reformas en la plantilla, cuyo potencial se vio reducido y estuvo a punto de descender.