El Real Casino de Madrid es un club social, cultural y recreativo español ubicado en Madrid. Situado actualmente en la calle Alcalá número 15 de Madrid, nace como club social en el año 1836, al margen de la política y con ánimo de ser un lugar donde poder congregarse sus miembros con sosiego.
Antecedentes históricos El año 1836 es el inicio oficial de actividades debido a que se dota, por primera vez, de estatutos y reglamentos internos. Surge el Casino en un instante en el que aparece en Europa el espíritu de asociación marcado por la creación de nuevas sociedades que dejan atrás el modelo institucional del fundamentado en las academias ilustradas, creadas para el esparcimiento de las clases altas. Tuvo en sus inicios el Casino diversas sedes, todos ellos ubicados a lo largo de diversos locales del centro de Madrid. La denominación de la sociedad sufrió también cambios, comenzó como Casino simplemente, para denominarse Casino del Príncipe (debido al primer local que ocupó en la calle del Príncipe), hasta que finalmente adopta el nombre de «Casino de Madrid». La decoración austera de los primeros locales de la Sociedad fue progresivamente substituida por otra cada vez más elegante y suntuosa. El nacimiento del Casino coincide con un periodo político de transición en el que surge el Estado liberal en España a partir del Antiguo Régimen. De esta forma el Casino, siendo un Ateneo Liberal, resulta ser un modelo a seguir en capitales de provincia en la España de finales del XIX.
No será hasta el año 1910 (en un largo proceso de edificación que duró cinco años) cuando dispondrá de la sede actual que se encuentra en la calle de Alcalá, justo cuando el casino alcanza el millar de socios. Esta sede del Casino es un edificio elegantemente decorado en su interior que ofrece diversos servicios sociales de lujo a sus socios casinistas. La sede del Casino se convirtió en un espacio de representación de la élite madrileña de la época, capaz de generar capital social entre los socios. El local de la calle de Alcalá, era en definitiva un punto de reunión de los socios casinistas. A finales del sufrió un periodo de decadencia que se resolvió con un replanteamiento en la gestión de la Sociedad: conviviendo en la actualidad la actividad de los socios con actividades sociales privadas que gestiona una sociedad concesionaria denominada Gran Círculo. Esta sociedad se encarga de la explotación de algunos de los servicios del Casino. En 1993 el edificio y su contenido es declarado bien de interés cultural. En la actualidad es un espacio que acoge diversos eventos sociales, como son celebraciones, congresos, visitas oficiales. Todos ellos conviviendo con la sociedad de casinistas actuales.
Historia
La institución, ya centenaria, ha poseído diversas sedes itinerantes a lo largo de su historia. Comenzando en el Café Sólito en 1836 como una sociedad de recreo de poco más de medio centenar de socios. El constante crecimiento de aforo de socios hizo que fuese desplazándose de sede por la zona del Centro de Madrid (cercanas a la Puerta del Sol). Hasta que definitivamente se establece la sede oficial actual de Alcalá 15 diseñada por diversos arquitectos. El Casino, como centro de reunión del poder decimonónico, es un elemento importante dentro de la historia contemporánea de España. El Casino, el Veloz Club y la Gran Peña (1869-1917) son los tres puntos de reunión elegantes de la nobleza y alta burguesía madrileña de finales del .Paul Vasili, (1886), La société de Madrid, Ed. aumentada con cartas inéditas, 5e éd., París, Nouvelle Revue De lejos, en popularidad y número se encontraba La Farmacia del Fornos.
La visión historiográfica de los estudios del Casino, según recoge María Zozaya, es la siguiente. A principios del Prudencio Rovira recogió anécdotas de la historia del Casino. José Moreno Alonso se hizo eco de sus noticias. María Zozaya estudió la creación de este círculo en relación con su contexto histórico y la creación del resto de círculos europeos (2002), analizándolo desde el enfoque de la sociabilidad, que tan en boga estaba en la moderna historiografía. Desde el punto de vista artístico, María López estudió la decoración del salón principal, y Oscar da Rocha y Susana Torres se centraron en la arquitectura del último y actual edificio, desde el año 1903 al 2003. María Zozaya estudió a fondo los motivos por los que nació esta sociedad elitista, interpretándola como una forma de adaptación al liberalismo, gracias en gran parte al sistema de relaciones que se tejía en su interior, donde se trazaban intensas redes sociales entre los políticos y los banqueros. Analizó las relaciones entre sus miembros y sus familias, las relaciones con los empleados del Casino y su sistema de relación paternalista. Trató las formas de representación social, a través de la caridad y beneficencia establecida desde el Casino, la decoración, la inserción de avances técnicos, etc.
Inicios: Café de Sólito
miniatura|El Palacio de la Equitativa fue sede temporal del Casino en el periodo 1891-1910. Afianzando así su presencia en la, por aquel entonces, financiera calle de Alcalá. En 1902 se decidió su traslado a una nueva sede que se edificaría enfrente. El contexto del nacimiento del Casino, y de los Casinos y círculos equivalentes en España y en Europa, fue estudiado por María Zozaya, que los interpretaba como una necesidad ante la inminente caída del Antiguo Régimen. El nacimiento de la institución se radica en un periodo de transición político entre las ideas del antiguo régimen (tras la muerte de Fernando VII) y el surgimiento del liberalismo constitucional en España. También, en sus inicios, se respiraba un ambiente de transformación urbanística de la ciudad, así como el surgimiento de nuevas ideas financieras y sociales. Es por esta razón que emerge la necesidad de espacio de sociabilidad y de comunicación entre los elementos de las nuevas clases poderosas: burguesía y los nobles. Existían en Madrid otras entidades societarias como el Ateneo y el Liceo pero su vinculación era más académica que económica y política. En esta época era habitual que la ciudadanía se reuniera en los cafés de tertulia. Algunos de ellos estaban sectorizados: tertulias literarias, de poetas, políticas, etc.estudios de María Zozaya
Inicialmente sus miembros eran tertulianos del café de Sólito, se reunían de forma informal en ese local ubicado junto a la esquina del Teatro Español (esquina de la calle de la Visitación con la calle del Príncipe en la actualidad de Fernández González). El edificio se encontraba cercano a la actual plaza de Santa Ana. La denominación del café se debe al nombre del propietario. Este café de Sólito es descrito por el periodista contemporáneo Larra en algunos de sus artículos de costumbres: La vida de Madrid. Este café convivía con otros cafés de tertulia madrileños, en muchos de ellos se hablaba encrispádamente de política: Parnasillo, el café del Príncipe, o la fonda de Genieys. El local era poco concurrido, de esta forma algunos humoristas de la época le llamaban «de Solito». Se buscaba desde sus inicios un ambiente tranquilo en el que se pudiera hablar relajadamente, jugar al tresillo, discutir amistosamente de temas actuales. Inicialmente el Casino era un espacio neutral y abierto a todas las ideas,Memorias del Conde Benalúa, Duque de San Pedro de Galatino, Tomo I, Madrid, p. 172 poco a poco la incorporación de socios hizo que fueran apareciendo tendencias moderantistas pro-isabelinas (y enfrentado a Espartero). Por esta razón la primera planta del café fue alquilada por sus miembros, no constituyéndose legalmente la sociedad hasta el año 1837. Este primer salón era feo y destartalado, atendido por un servicio que se componía de dos mozos encargados, por regla general, de servir café, la subscripción de los periódicos: Español, el Mundo y el Eco del Comercio. En esta primera etapa del café sólito el Casino ya contaba con un medio centenar de socios.
La denominación "Casino" se asignó inicialmente a la tertulia con el objeto de evitar suspicacias políticas propias de la época, eligiendo la denominación en italiano: casa de campo, por tener el estilo adecuado y más de moda en la época. La palabra Casino no era común en el castellano de la época. En las primeras tertulias ya comienza a mezclarse la vieja nobleza, la nueva burguesía y los altos cargos militares de la época, conduciendo desde sus comienzos a una atmósfera de liberalismo político y jurídico. Los sucesos acaecidos en el entorno político durante su nacimiento hacen que el incipiente Casino se vea envuelto en las consecuencias del motín de sargentos de la Granja de San Ildefonso en 1836 (denominada popularmente como «La sargentada»). Siendo inicialmente el Casino una sociedad neutral, pronto comienza a mostrar inclinaciones políticas. El triunfo de los sublevados en La Granja, que trae de nuevo la constitución de 1812, es el primer suceso político tras su constitución. Los socios de esta etapa inicial del café eran claramente antiesparteristas y por lo tanto seguidores moderados isabelinos hasta la revolución de julio de 1854. Tras este periodo se produjo una apertura a otras posturas políticas, como analizó detenidamente María Zozaya (2009).
El Casino de la calle del Príncipe miniatura|Fachada del Casino de Madrid en la calle de Alcalá, este tramo de apenas treinta metros de longitud muestra un bello trazado. La fachada es de estilo modernista
El constante incremento de socios hizo que surgiera la necesidad de trasladarse a un local propio ubicado en el número 12 de la cercana calle del Príncipe, es por esta razón por la que durante el periodo que va del 1840 al 1848 el Casino se denominó: «del príncipe», concretamente «Casino de la Calle del Príncipe». En este primer local se gana en espacio, pero el lujo permanece en sus niveles anteriores con el mismo mobiliario del café sólito. Es en esta época en la que aparece el primer icono distintivo de la sociedad que consiste en dos manos entrelazadas, alegoría de la fraternidad de sus socios. Los socios son cada vez más ilustres y aparecen en esta etapa entre sus listas el marqués de la Casa-Pontejos (corregidor de la Villa de Madrid), el banquero Nazario Carriquiri, Mariano Téllez-Girón (posiblemente uno de los primeros presidentes), Alcalá Galiano, Fernando Fernández de Córdova (marqués de Mendigorría), Juan Donoso Cortés y otros personajes influyentes de la época. En esta nueva etapa de existencia en la calle Príncipe se produce una rebelión social en el Casino y que tuvo una adhesión mayoritaria de socios, dicha revuelta estuvo dirigida por José Salamanca que promueve la completa renovación del mobiliario existente en el local, solicitando que sea más lujoso. Los socios rebeldes se encargan de la renovación completa del mobiliario. En esta sede, ya completamente redecorada, se comienzan a realizar actos sociales relevantes. Algunos socios indican en sus memorias de este periodo, tal y como lo describe Serafín Estébanez Calderón apodado «el solitario», que describen como el Casino era objeto de ojeriza por los denominados patriotas (liberales exaltados). Esta sospecha hace que las autoridades de Gobierno durante el periodo Espartero investiguen indicios de conspiración contra el regente. Por esta razón se producían frecuentes registros en el local de la calle del Príncipe durante este periodo. En estos años de estancia del Casino en el Palacio del Marqués, se replicó un intento de realizar un Nuevo Casino que rivalice con el existente en la calle del príncipe, este Nuevo Casino se encontraba en las dependencias de la Casa Cordero, ubicada en la Puerta del Sol madrileña. El intento al cabo de los años no llegó a prosperar.7 de enero de 1847, El Heraldo de Madrid.