El asesinato de Carrero Blanco, también conocido por su nombre en clave, Operación Ogro, fue un atentado perpetrado por la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) el jueves 20 de diciembre de 1973 contra el almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno español, durante la dictadura franquista. El asesinato provocó un hondo impacto en la sociedad española de la época, ya que suponía el mayor ataque contra el régimen franquista desde el final de la Guerra Civil, en 1939.

La desaparición de Carrero Blanco tuvo numerosas implicaciones políticas, en un momento en que se hacía evidente la decadencia física del dictador y, con ello, el agravamiento de los primeros signos de descomposición del aparato franquista, que se venían manifestando en los últimos años. Los sectores más inmovilistas del franquismo —el denominado «búnker»— salieron reforzados de este suceso y lograron influir a Franco para que nombrara como sucesor de Carrero a un miembro de la línea dura, Carlos Arias Navarro. Por su parte, ETA dio con este atentado un salto cualitativo en sus acciones armadas y se convirtió así en uno de los principales actores de la oposición al franquismo.

A pesar de que las autoridades iniciaron una investigación para aclarar los hechos, el caso quedó archivado al comienzo de la transición a la democracia y los autores del atentado tampoco llegaron a ser juzgados por estos hechos porque, tras la muerte del dictador Franco, se beneficiaron de la amnistía concedida en 1977.

Antecedentes

En junio de 1973 el general Franco nombró presidente del gobierno a su máximo hombre de confianza, el almirante Luis Carrero Blanco. Era la primera vez que el dictador dejaba en manos de otra persona ese cargo que él había ostentado junto con la jefatura del Estado desde su nombramiento por sus compañeros de rebelión como «generalísimo» el 1 de octubre de 1936. El marino Carrero Blanco había estado al lado del general Franco desde 1941, convirtiéndose en su máximo asesor, ocupando el cargo de subsecretario de la Presidencia del Gobierno, con el rango de ministro desde 1951, y de vicepresidente del gobierno desde 1967. A medida que el general Franco iba envejeciendo, las tareas cotidianas de gobierno las fue asumiendo él. Además, Franco confiaba en Carrero para que el Movimiento sobreviviera tras su muerte, cuando asumiera la jefatura del Estado el príncipe de España Juan Carlos de Borbón, a quien había designado sucesor, a instancias del propio Carrero, en julio de 1969. Así pues, cuando fue nombrado presidente del Gobierno se «oficializó» que él era el máximo garante de la continuidad del régimen franquista en un momento en que el general Franco ya había cumplido los ochenta años.

Este es el retrato que hace de Carrero Blanco Juan Luis Cebrián:

Un retrato similar es el que realiza Antonio Elorza:Antonio Elorza, "La muerte del valido de Franco", El País, 14 de diciembre de 2003.

Planificación La planificación y ejecución del atentado fue relatada por sus propios perpetradores en un libro publicado en Hendaya al año siguiente con el título Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco. En realidad el libro fue escrito por Eva Forest, que ayudó al comando a realizar el atentando y a escapar, y que lo llenó de pistas falsas —como que el comando había huido por Portugal— para proteger a sus autores, que colaboraron con ella en su redacción en Ciboure (Francia). Fue ella quien se inventó el nombre del supuesto autor del libro Julen Aguirre y el de todo el operativo: Operación Ogro.Luis R. Aizpeolea, "El cráter del régimen", El País, 14 de diciembre de 2013 (consultado el 2 de septiembre de 2014).

El grupo de tres etarras que perpetró el atentado se autodenominó «Comando Txikia», por el nombre de un dirigente de ETA asesinado por la policía. El comando lo integraban Jesús Zugarramurdi Kiskur, José Miguel Beñarán Argala y Javier Larreategi Atxulo.

Los preparativos comenzaron más de un año antes. Según los testimonios recogidos por el periodista Luis R. Aizpeolea, todo comenzó con varios viajes de Argala a Madrid en 1972 donde entró en contacto con Eva Forest, esposa del dramaturgo Alfonso Sastre, ambos disidentes del Partido Comunista de España. Al parecer fue Eva Forest la que le proporcionó a Argala la valiosa información de que el coche del almirante Carrero Blanco a primera hora de la mañana hacía siempre el mismo recorrido por las calles de Madrid, y que Argala confirma en persona. La primera intención de los jefes de ETA tras conocer la información que les dio Argala fue secuestrar al almirante Carrero y pedir a cambio la liberación de los 150 etarras que se encontraban en prisión. Los primeros preparativos van en esa dirección —llegan a construir un zulo en un piso de Alcorcón que les ha proporcionado Eva Forest donde retendrían al almirante—, pero el nombramiento de Carrero Blanco como presidente del Gobierno, con el consiguiente aumento de su escolta, les obliga a un cambio de planes. Se descarta el secuestro y se decide asesinar a Carrero. A principios de noviembre, según Luis R. Aizpeolea, Argala «ve que en el 104 de la calle de Claudio Coello, por la que circula Carrero todos los días, se alquila un bajo. Vio enseguida el tipo de atentado. Excavar un túnel desde dentro hasta el centro de la calle y colocar allí un explosivo que haría saltar a Carrero a su paso. La dirección acepta la propuesta. Atxulo se hace pasar por escultor para justificar el ruido para excavar el túnel desde el bajo alquilado. Aprovechando la experiencia de Argala, que en 1970 excavó en las cercanías de la prisión de Burgos otro túnel para tratar de liberar a los presos etarras».

thumb|Fachada de la iglesia de San Francisco de Borja, donde Luis Carrero Blanco acudía a misa.

En el túnel de la calle Claudio Coello de Madrid colocan tres cargas antitanque equivalentes a cincuenta kilos de dinamita para hacerlas estallar cuando pasara el coche oficial del almirante Carrero Blanco después de asistir a misa. «A las 8:55 de la mañana Carrero salía invariablemente del portal de la calle Hermanos Bécquer, donde vivía, subía a su coche oficial, un Dodge 3700 GT negro, enfilaba la calle López de Hoyos en su comienzo, entraba en la calle de Serrano y allí se paraba a oír misa en la iglesia de los jesuitas. Terminada la misa, de nuevo al coche, doblaba por Juan Bravo, enfilaba Claudio Coello, y por Diego de León se dirigía de vuelta a su casa, en Hermanos Bécquer, a desayunar antes de acudir a su despacho en la sede de Presidencia del Gobierno, en el paseo de la Castellana». El coche no estaba blindado, a diferencia de los que utilizaba el general Franco, y solo llevaba un coche de escolta en el que viajaban dos policías y el conductor, también policía. En el coche de Carrero iba otro policía junto al conductor. «Era más un acompañamiento de protocolo o de cortesía que de seguridad». El atentado estaba previsto para el día 18 de diciembre pero la presencia en Madrid del secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger obligó a aplazarlo al día 20, ya que la calle Claudio Coello está cerca de la embajada de los Estados Unidos, y por tanto en esos días era previsible que aumentaran las medidas de seguridad en esa zona de Madrid. Por otro lado, se ha especulado sobre cómo fue posible que los servicios de la embajada no detectaran la construcción del túnel donde los etarras colocaron los explosivos que provocaron la muerte de Carrero Blanco, pero, como señala el historiador británico Charles Powell, «no resulta tan sorprendente si se tiene en cuenta que por aquellas fechas no existía una clara percepción de amenaza terrorista en la capital española».

La agencia oficial soviética Tass difundió ocho años más tarde que el atentado contó con el beneplácito o la colaboración, directa o indirecta, de los Estados Unidos. El motivo era que Carrero Blanco «se negaba a cumplir ciegamente con las órdenes que recibía del otro lado del Atlántico». Sin embargo, el historiador británico Charles Powell, después de examinar la documentación estadounidense que ya había sido desclasificada, afirma rotundamente que «no existe prueba alguna» de esa acusación. Powell añade:

Además, también se desclasificó un resumen diario habitual realizado por la CIA al presidente de los Estados Unidos el día después del atentado en el que admitían desconocer la causa de la muerte y lo vinculaban con una posible fuga de gas.

Atentado thumb|Dodge 3700 GT de Carrero Blanco. La mañana del 20 de diciembre de 1973, como solía hacer cada día antes de acudir a la sede de la Presidencia del Consejo de Ministros, Carrero Blanco asistió a misa en la iglesia de San Francisco de Borja.Jesús A. Martínez (1998); Historia de España. Siglo XX (1939-1996), pág. 170 Tras la celebración religiosa volvió a subirse a su coche oficial. Cuando circulaba por la calle Claudio Coello, alrededor de las 09:27, los terroristas de ETA activaron las cargas explosivas en el momento en que el vehículo pasó por encima de la zona señalada con un coche aparcado por los etarras. La explosión, que acabó en el instante con la vida de Carrero Blanco, fue tan violenta que abrió un gran cráter en el asfalto y el coche, un Dodge 3700 GT de casi 1800 kilos de peso, voló por los aires y cayó en la azotea de la Casa Profesa, anexa a la iglesia donde había asistido a misa momentos antes. Su hija Ángeles, que siempre lo acompañaba, no lo hizo ese día, lo cual evitó más muertes. Posteriormente también fallecieron los acompañantes que iban en el vehículo junto a Carrero, el inspector de Policía Juan Antonio Bueno Fernández y el conductor del vehículo José Luis Pérez Mogena. thumb|El coche en el balcón de la Casa Profesa de Madrid, inmediatamente después del atentado. El etarra Jesús Zugarramurdi, Kiskur, había dado la señal a José Miguel Beñarán, Argala, que, subido a una escalera y camuflado con un mono de electricista, detona las cargas explosivas. Kiskur y Argala salen corriendo en dirección a la calle contigua de Diego de León, donde les espera al volante de un automóvil Javier Larreategi, Atxulo. «El coche enfila hacia la glorieta de Rubén Darío, y delante de la Escuela de Policía, en la calle de Miguel Ángel, los etarras cambian de vehículo y se dirigen a su refugio en la calle Hogar 68, en Alcorcón (provincia de Madrid). Los tres militantes de ETA permanecerán escondidos hasta fines de mes en el refugio de Alcorcón, del que les sacará su contacto en Madrid, Eva Forest, disidente del Partido Comunista de España. Un camión les trasladará luego a Fuenterrabía (Guipúzcoa). Desde allí alcanzarán Francia tras cruzar el río Bidasoa».

Que se tratara de un atentado terrorista era entonces tan inconcebible que los policías que viajaban en el coche de escolta detrás del de Carrero, y que resultaron heridos a causa de los cascotes que cayeron sobre su vehículo tras la explosión, solo comunicaron por radio a la Dirección General de Seguridad: «Ha habido una explosión. Que manden otro coche para escoltar al presidente, que el mío está hundido». En principio pensaron que el coche de Carrero no había sido afectado por la explosión, pero al no encontrarlo en las calles adyacentes, llegaron a pensar que se podía hallar en el fondo del enorme socavón inundado de agua que había en el centro de la calle. Son unos jesuitas los que les comunican que el coche se encuentra en la terraza de su edificio con tres personas atrapadas dentro. Los policías siguen pensando que se ha tratado de un accidente, de una explosión de gas, y esa es la hipótesis inicial que sostiene el ministro de la Gobernación Carlos Arias Navarro, pero la inspección que realizan los técnicos sobre el terreno descarta que se tratara de gas, lo que no deja otra opción que el atentado terrorista. La hipótesis de la explosión de gas pareció plausible a mucha gente pues el año anterior había habido una en Barcelona que había causado 18 muertos, además de otros incidentes parecidos.