La plaza de España es un conjunto arquitectónico enclavado en el parque de María Luisa de la ciudad de Sevilla (Andalucía, España). Fue proyectada por el arquitecto Aníbal González. Se levantó entre 1914 y 1929 y es la construcción más grande de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Es una plaza semicircular con un gran edificio central que alberga un cuartel general del Ejército de Tierra, galerías con estructuras que albergan escaleras monumentales y, en los extremos, dos edificios con torres que albergan organismos estatales. Tiene una ría atravesada por cuatro puentes y una fuente central. Está decorada con 48 bancos dedicados a las provincias españolas, 52 medallones personajes ilustres de la historia de España y escudos heráldicos.

En una de las galerías está la entrada al Museo Histórico Militar de Sevilla.

En julio de 2023 fue declarada bien de interés cultural.

Gestación del proyecto miniatura|derecha|Vista aérea de la plaza en 1932. miniatura|En 2011 fue colocada una estatua de bronce del arquitecto Aníbal González frente a la plaza, con un basamento de granito y una rampa. Se creó así la glorieta de Aníbal González. El 6 de noviembre de 1910 se creó el Comité Ejecutivo de la que entonces era conocida como Exposición Hispano-Americana. Este convocó un concurso para el diseño arquitectónico de la muestra el 5 de abril de 1911. La convocatoria fue cerrada el 1 de septiembre de 1911. Se debían presentar proyectos de diez pabellones y una gran superficie deportiva como el Stadium de la Exposición Panamericana de Búfalo de 1901 y la gran pista rectangular que se había construido en la Exposición Regional Valenciana de 1909. De estos pabellones, dos deberían ser permanentes y se usarían para exponer obras de bellas artes (el actual Museo Arqueológico) e industrias diversas (el actual Museo de Artes y Costumbres) respectivamente. Debía abarcar el entorno del huerto de la Mariana.

El ganador del concurso fue el arquitecto Aníbal González. Este planteó una serie de plazas semicirculares, cuadradas, mixtilíneas o elípticas unidas por una vía principal que bordeaba los jardines del Palacio de San Telmo. Estos jardines fueron donados a la ciudad por la infanta María Luisa y fueron adaptados como parque por el ingeniero francés Jean-Claude Nicolas Forestier. En el huerto de la Mariana, González planeó los dos pabellones permanentes y un Stadium con forma de anfiteatro con una pista y un campo deportivo rodeados por dos plantas de graderío.

En 1911 la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría pidió que el Pabellón Real también fuese permanente como muestra de agradecimiento a la Corona por su colaboración con la exposición. Esta petición se aceptó sin problemas y González decidió colocar el Pabellón Real en el huerto de la Mariana, junto a los otros dos pabellones permanentes, creando la que llamó inicialmente Plaza de Honor (que luego se llamó Plaza de América) y buscó una nueva ubicación para el Stadium al nordeste. En una reunión el 16 de mayo de 1913 el Comité Ejecutivo aprobó la ubicación definitiva de los pabellones de la Plaza de América y el traslado del Stadium a la huerta del Carmen, en terrenos de la Junta de Obras del Puerto, lo que implicaba aplazar su construcción. Donde iba a estar el Stadium se previó construir el Palacio de Actos y Fiestas en un espacio que se llamó Plaza de España.

El 14 de julio de 1914 Aníbal González presentó el primer diseño de la Plaza de España. Dispuso la plaza hacia poniente y abierta al parque. Tendría una gran explanada central y una ría semielíptica con ocho puentes. En el fondo se situarían el Palacio de Actos y Fiestas en el centro y los pabellones de Industrias y Agricultura a izquierda y derecha. Para comunicar los pabellones entre sí diseñó pérgolas en segmentos de círculo. Frente al Palacio de Actos y Fiestas, con fachada convexa, ideó una gran fuente monumental. El proyecto fue aprobado por el Comité Ejecutivo el 31 de julio de 1914.

El ingeniero francés Jean-Claude Nicolas Forestier, que colaboró en el diseño del parque de María Luisa, rechazaba la construcción de la ría por ser Sevilla una ciudad con escasez de agua.

Construcción miniatura|derecha|La plaza a vista de pájaro. miniatura|derecha|Fuente de la plaza. miniatura|derecha|La torre norte con la ría. Aníbal González asumió la ejecución del proyecto y realización de la plaza, en la que también trabajaron algunos de sus colaboradores como el ingeniero José Luis de Casso Romero y el arquitecto Aurelio Gómez Millán.

Las obras comenzaron en agosto de 1914. Por entonces se iniciaron los trabajos de explanación y movimiento de tierra.

En 1915 los trabajos se ralentizaron y solo se ejecutó la construcción de la ría. También se decidió no llevar a cabo las edificaciones que cerraban el acceso al parque por la glorieta de San Diego.

En una de las visitas de Alfonso XIII a Sevilla, el 14 de diciembre de 1915, sugirió que la Plaza de España fuese una edificación permanente que pudiese ser utilizada después del certamen. miniatura|derecha|Fila de bancos. Se aprecian las estanterías de cerámica. miniatura|Bancos dedicados a las provincias de Valladolid, Vizcaya, Zamora y Zaragoza. En las enjutas de los arcos se aprecian medallones con retratos. El proyecto definitivo, que se corresponde con el realizado, salvo pequeñas modificaciones, fue realizado por Aníbal González en 1918, cuando ya se había decidido que sus edificaciones fueran utilizadas como Universidad Obrera con la Escuela de Artes y Oficios en el centro y las naves laterales adyacentes destinadas a talleres de aprendizaje. Más allá se levantarían los edificios de las denominadas puertas de Aragón y Navarra, que se situarían en el centro de las curvas, y en los extremos de la zona edificada se proyectaron los museos Artístico e Industrial, con planta rectangular. El conjunto se remataba con las torres Norte y Sur. Los puentes quedaban reducidos a cuatro desde los ocho previstos. En el muro exterior de los edificios se planearon bancos revestidos de cerámica de las 48 provincias españolas, sin incluir la de Sevilla, en forma de palcos en “U’’.

De 1914 a 1920 las obras avanzaron muy lentamente. Hubo concursos que quedaron desiertos debido a huelgas de albañiles y la subida de precios de materiales de construcción.

En 1919, se terminaron la ría y los puentes que la atravesaban, se continuaron los trabajos en la mayoría de los sectores, con la construcción de los muros de fábrica de ladrillo en los talleres y galerías, y se iniciaron las excavaciones de cimentación de la torre Norte.

En abril de 1920 Aníbal González realizó un informe donde se explica que ya estaba casi terminada la balaustrada y las farolas que iban junto a la ría y que se había realizado como muestra el banco de la provincia de Córdoba.

En 1923 se estaban colocando los elementos de cerámica del edificio central, lo que indica que ya estaba prácticamente terminado el exterior del mismo.

Entre septiembre de 1923 y junio de 1924 se produjeron retrasos en las obras por su enorme coste y por algunas modificaciones que se hicieron para dotar a la plaza de mayor grandiosidad.

A finales de 1925, ante la evidencia del retraso acumulado y la dificultad para cumplir las fechas previstas para la finalización de los trabajos de la exposición. Miguel Primo de Rivera, quiso dar un impulso a las obras, con el nombramiento el 21 de diciembre de ese año de José Cruz Conde, como comisario regio, al que le añadió también el cargo de gobernador civil de Sevilla para reforzar sus poderes.

En 1926 dimitió Aníbal González de sus cargos en la exposición y abandonó el proyecto, cerrado en todos sus elementos fundamentales. Con él se marchó también su ayudante, Aurelio Gómez Millán. Pedro Sánchez Núñez se hizo cargo de las obras que quedaban por realizar en la plaza.

Entre 1923 y 1926 las torres Norte y Sur fueron creciendo en altura. La Academia de Bellas Artes se opuso a la construcción de las torres, ya que podían rivalizar con la Giralda.

En octubre de 1926 la Puertas de Aragón estaba ya casi terminada y la Puerta de Navarra carecía de la cubierta.

El primer documento de Vicente Traver, nuevo arquitecto director de la exposición, sobre esta plaza data del 10 de julio de 1928 y es sobre los adornos cerámicos de los bancos que representaban las diferentes provincias españolas. miniatura|derecha|La plaza de noche. 1927 fue el año del impulso final, las obras, que en apariencia parecían terminadas, requerían aún multitud de trabajos por realizar y se aprobaron los proyectos de cerrajería, carpintería, acondicionamiento de espacios, revestimientos, trabajos en los exteriores y la mayor parte de las instalaciones.

Durante 1928, la actividad continuó de modo semejante al del año anterior y ya se podían apreciar varios edificios prácticamente terminados. En febrero, se informaba al comisario regio que en el edificio central todos los trabajos estaban concluidos a excepción de dos salones de la planta de honor y sus correspondientes en la planta de basamento. En mayo, ya se había acabado el trabajo de pintura de ese edificio, lo que era señal de que estaba prácticamente terminado y permitió que ese mismo mes, la dirección de las obras hiciese su entrega oficial al Comité de la Exposición. Mientras tanto los trabajos de decoración de las Puertas de Navarra y de Aragón seguían su marcha, aunque, con evidente retraso.

El presupuesto previsto en 1914 ascendió a 628 500,70 pesetas. En 1929 había alcanzado las 15 310 365 pesetas. Tras añadir otros gastos de última hora, el coste rebasó los 17 millones de pesetas.

El 9 de mayo de 1929 se realizó en la Plaza de España la ceremonia de inauguración de la Exposición Iberoamericana con la presencia de Alfonso XIII, Victoria Eugenia y demás autoridades.

Diseño y descripción miniatura|derecha|Proyecto de Villa Trissino, en Los cuatro libros de la arquitectura de Palladio de 1570. miniatura|derecha|Palacio del Trocadero de París. Grabado coloreado que se encuentra en el Museo Carnavalet. Según el académico Víctor Pérez Escolano, la planta de la plaza guarda una fuerte relación con las villas de Andrea Palladio, como la Villa Trissino de Meledo y la Villa Badoer de Fratta Polesine, que aparecen en el tratado Los cuatro libros de la arquitectura del .

El diseño de un palacio con fachada convexa con una fuente enfrente había sido usado ya por Gabriel Davioud y Jules Bourdais en el Palacio del Trocadero para la Exposición Universal de París de 1878. En 1913 tuvo lugar la Exposición Universal de Gante, que recibía a los visitantes con un edificio con una cúpula flanqueado por brazos curvos.

Aníbal González escribió sobre la plaza lo siguiente:

Su superficie total es de 50 000 m² aproximadamente, de los que 19 000 están edificados y los 31 000 restantes son espacio libre.

Aníbal González llamaba a los edificios de los extremos Museo Artístico y Museo Industrial respectivamente, con sus torres anexas, y al edificio de en medio Edificio Central. Entre los museos y el edificio central hay otras dos estructuras que tienen escaleras monumentales y que reciben los nombres de Puerta de Aragón y Puerta de Navarra.

Dispone de una ría de 15 metros de ancho y 500 metros desarrollo con cuatro puentes dedicados a los reinos de Aragón, Castilla, León y Navarra.

La ría puede ser recorrida en barcas de alquiler.

En los bordes de la ría hay balaustradas. Originalmente eran todas de cerámica con farolas de este material. Sin embargo, en 1946, y dado su avanzado estado de deterioro, fueron sustituidas las del interior de la plaza por otras de mármol rojo. Las balaustradas frontales exteriores de la plaza se mantuvieron de cerámica y fueron restauradas en 2009.