thumb|400px|right|La corriente del Golfo mostrando su efecto en las costas occidentales de Europa.

La corriente del Golfo es una corriente oceánica cálida y rápida del océano Atlántico que se origina en el golfo de México; se extiende hasta las proximidades del extremo sur de la península de la Florida y sigue las costas orientales de Estados Unidos y Terranova antes de cruzar el océano Atlántico como la corriente del Atlántico Norte. Es una corriente superficial (por la temperatura cálida de sus aguas) y disminuye gradualmente en profundidad y velocidad hasta prácticamente anularse a unos 100 m, cota donde la influencia del calentamiento por los rayos solares desaparece en la práctica. Tiene una anchura de más de 1000 km en gran parte de su larga trayectoria,«¿Calor o nueva edad de hielo?» 15/06/2008. El País. lo que da una idea aproximada de la enorme cantidad de energía que transporta y de las consecuencias tan beneficiosas de la misma. Se desplaza a 1,8 m/s aproximadamente y su caudal es enorme: unos 80 millones de m³/s.

El clima del noroeste de Europa es más cálido que el de otras zonas de latitud similar debido, al menos en parte, a la fuerte corriente del Atlántico Norte,que forma parte del giro del Atlántico Norte. Su presencia ha propiciado el desarrollo de fuertes ciclones de todo tipo, tanto en la atmósfera como en el océano. También determina en buena parte la flora y la fauna marina de los lugares por los que pasa (por ejemplo, los artrópodos y cefalópodos abundan más en las costas de Galicia que en las del País Vasco, donde su influencia es menor).

Es provocada por la acción combinada del movimiento de rotación terrestre (y en menor grado el de traslación) y de la configuración de las costas tanto americanas como europeas.

Descripción La corriente del Golfo se forma en el golfo de México (de ahí su nombre) desde donde sale al Atlántico por el estrecho de Florida. Es la corriente de borde oeste de la circulación anticiclónica del Atlántico norte. El punto donde termina ha sido motivo de controversia, pero se considera que la corriente del Golfo propiamente dicha finaliza a aproximadamente 40°N y 50°O donde el flujo no cesa sino que sus aguas cálidas y saladas siguen fluyendo por un lado hacia el norte, en la corriente del Atlántico Norte (también llamada deriva del Atlántico Norte) y la corriente de Noruega que la prolongan, y por otro lado hacia el sur vía la corriente de las Islas Canarias.

Efectos sobre el clima La corriente del Golfo influye en el clima de las zonas costeras de la costa este de Estados Unidos, desde Florida hasta el sureste de Virginia (cerca de los 36° de latitud norte), y, en mayor medida, en el clima del noroeste de Europa. Existe consenso en que el clima del noroeste de Europa es más cálido que el de otras zonas de latitud similar debido, al menos en parte, a la fuerte corriente del Atlántico Norte,que forma parte del giro del Atlántico Norte. Su presencia ha propiciado el desarrollo de fuertes ciclones de todo tipo, tanto en la atmósfera como en el océano.

La posibilidad de un colapso de la Corriente del Golfo ha sido tratada en algunas publicaciones. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC abordó esta cuestión de forma específica y concluyó que, según las proyecciones de los modelos y los conocimientos teóricos, la Corriente del Golfo no se detendrá en un clima cálido.Aunque se espera que la Corriente del Golfo se ralentice a medida que se debilite la Circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC), no se colapsará, incluso si la AMOC se colapsara.Sin embargo, esta ralentización tendrá efectos significativos, incluyendo un aumento del nivel del mar a lo largo de la costa norteamericana, una reducción de las precipitaciones en las latitudes medias, cambios en los patrones de fuertes precipitaciones alrededor de Europa y los trópicos, y tormentas más fuertes en el Atlántico Norte.

Efecto en la formación de ciclones miniaturadeimagen|El huracán Sandy de 2012 El agua cálida y el contraste de temperaturas a lo largo del borde de la corriente del Golfo suelen aumentar la intensidad de los ciclones, tropicales o no. La formación de ciclones tropicales requiere normalmente temperaturas del agua superiores a 26,5 °C. La formación de ciclones tropicales es frecuente sobre la corriente del Golfo, especialmente en julio. Las tormentas viajan hacia el oeste a través del Caribe y luego se mueven en dirección norte y se curvan hacia la costa este de Estados Unidos o permanecen en una trayectoria hacia el noroeste y entran en el Golfo de México. Estas tormentas tienen el potencial de crear fuertes vientos y grandes daños en las zonas costeras del sureste de Estados Unidos. El huracán Sandy de 2012 fue un ejemplo reciente de un huracán que siguió la corriente del Golfo y ganó fuerza.

Se ha demostrado que los ciclones extratropicales fuertes se profundizan significativamente a lo largo de una zona frontal poco profunda, forzados por la Corriente del Golfo, durante la estación fría.S. Businger, T. M. Graziano, M. L. Kaplan, and R. A. Rozumalski. Cold-air cyclogenesis along the Gulf-Stream front: investigation of diabatic impacts on cyclone development, frontal structure, and track. Retrieved on 2008-09-21.Los ciclones subtropicales también tienden a generarse cerca de la Corriente del Golfo. Alrededor del 75% de estos sistemas documentados entre 1951 y 2000 se formaron cerca de esta corriente de agua cálida, con dos picos anuales de actividad durante mayo y octubre.David M. Roth. P 1.43 A FIFTY YEAR HISTORY OF SUBTROPICAL CYCLONES. American Meteorological Society. Retrieved on 2008-09-21.Los ciclones dentro del propio océano se forman bajo la Corriente del Golfo, extendiéndose hasta 3.500 m de profundidad bajo la superficie del océano.D. K. Savidge and J. M. Bane. Cyclogenesis in the deep ocean beneath the Gulf Stream. 1. Description. Retrieved on 2008-09-21.

Notas históricas De Colón a Ponce de León Ya desde el primer viaje de Colón, los españoles comprobaron la dificultad de navegar hacia el oeste a una latitud superior al trópico de Cáncer, rumbo que los hizo retrasar considerablemente en su recorrido. De hecho, en los cuatro viajes que Colón realizó, el primero fue el único que siguió este rumbo. Esta ruta atravesaba el cinturón de altas presiones de lo que ahora se conoce como el anticiclón de las Azores, donde los vientos son relativamente débiles y abundan los días de calma. Y cuando ya estaban relativamente cerca de las tierras americanas (que en un primer momento se llamaron las Indias Occidentales), se encontraron con el mar de los Sargazos (nombre de origen griego, empleado por Aristóteles para denominar una parte del mar en la que abundan las algas y utilizado posteriormente para indicar un área extensa ubicada al este-noreste de las Grandes Antillas), donde abundan las algas de este nombre, lo cual fue interpretado, erróneamente, como un obstáculo que frenaba el viaje de las embarcaciones. Como después se pudo comprobar, las algas, que son más ligeras que el agua para flotar, no ofrecen ninguna clase de resistencia a la navegación.

En la misma obra de Anglería se intuye la existencia de una fuerza superior a la de los vientos que hacía desviar las embarcaciones, indicando las experiencias de Bartolomé Colón (hermano de Cristóbal) en las costas de La Española (ahora Santo Domingo), tan temprano como en 1497.

El descubrimiento por parte de los europeos de la corriente del Golfo data de 1513, año de la expedición de Juan Ponce de León, fundador de la provincia de la Florida y explorador de las costas de esta península. Navegando hacia el sur a lo largo de las costas orientales de la Florida, con viento en popa (aunque débil) se dieron cuenta de que su embarcación retrocedía en lugar de avanzar. El descubrimiento se atribuye a su piloto, Antón de Alaminos. A partir de dicha fecha fue ampliamente utilizada por los barcos españoles en su viaje de vuelta del Caribe a España.

Otro autor que identifica con precisión la naturaleza de la corriente del Golfo es Jerry Wilkinson, en un artículo reciente sobre este tema:

De Franklin al thumb|200px|Mapa de Benjamín Franklin de la corriente del Golfo. El primero que publicó descripciones detalladas y mapas precisos de la corriente del Golfo fue Benjamin Franklin en su obra de 1786 Sundry Maritime Observations.1785: Benjamin Franklin's Sundry Maritime Observations, NOAA Ocean Explorer.

Los pescadores norteamericanos, en particular los balleneros cuya área de pesca se extendía de Terranova a las Bahamas y las Azores, se habían dado cuenta de que las ballenas evitaban las aguas cálidas de la CorrienteLas ballenas se alimentan de plancton, que es acarreado a la superficie por la emersión de aguas profundas, mientras que las aguas calientes están en la superficie y, eventualmente, se hunden en el océano. Así las ballenas huyen de las aguas cálidas, no por su temperatura, sino por su menor abundancia de alimento y se mantenían en sus bordes. Transmitieron sus conocimientos a los capitanes norteamericanos de navíos que modificaron su ruta ganando así dos semanas en el trayecto de América a Gran Bretaña. En 1769, la Oficina de Aduanas de Boston se quejó a las autoridades británicas de que los navíos británicos tardaban más que los americanos en realizar el trayecto. Franklin, por entonces Responsable General de Correos de Nueva Inglaterra, consultó a su primo, Thomas Folger, capitán de navío y antiguo ballenero basado en Londres. Siguiendo sus indicaciones, mandó a cartografiar la corriente del Golfo en 1769-1770 pero el mapa fue rechazado por el Almirantazgo y los capitanes ingleses que mantenían que el camino más corto tenía que ser el más rápido y se negaban a aceptar los consejos de simples pescadores americanos.

Franklin decidió estudiar el fenómeno y en sus numerosos viajes entre América y Europa tomó medidas sistemáticas de la temperatura de las aguas. Constató que las corrientes norte-sur eran más frías que las que fluían en sentido contrario, y concluyó que el termómetro podía ser también una útil herramienta de navegación.

Con Franklin la corriente del Golfo adquirió nombre propio (Gulf Stream en inglés) y abrió el camino al estudio de la oceanografía física. Las autoridades británicas empezaron a dar instrucciones a sus navíos para que tomaran mediciones de la Corriente, y los cuadernos de bitácora de los buques se convirtieron en la principal fuente de información sobre las corrientes marinas. Entre 1810 y 1830 el geógrafo británico James Rennell compiló estos datos para cartografiar las corrientes del océano Atlántico con un interés particular en la del Golfo. Su obra Currents of the Atlantic Ocean, publicada en 1832, es la primera síntesis científica exhaustiva sobre el tema.

El geógrafo Matthew Fontaine Maury, del Observatorio Naval de los Estados Unidos, retomó los trabajos de Rennell y realizó mapas de vientos y de corrientes para la navegación, promediando datos recogidos en cuadernos de bitácora entre 1840 y 1850. Impulsó en ese aspecto la cooperación internacional, en la primera conferencia internacional de meteorología de Bruselas en 1853, del que fue el iniciador, y dio los primeros pasos hacia la «oceanografía sinóptica». A partir de 1844 se realizaron estudios sistemáticos de la corriente del Golfo sobre la base de mediciones de la temperatura en superficie y en profundidad, desde la costa hacia el mar abierto. Pero los medios disponibles, ligados a barcos oceanográficos lentos y de autonomía limitada, no permitían apreciar la variabilidad de la dinámica oceánica ni medir la velocidad de las corrientes a gran profundidad. Hubo que esperar hasta los años 1960-1970, cuando se desarrollaron sistemas espaciales que permitieron cubrir en tiempo real todos los océanos y desplegar instrumentos de medida localizados y comunicados por satélite.

El y el naufragio del Titanic