miniaturadeimagen|Copia romana de un busto griego del de Epicuro de Samos, fundador del epicureísmo.El epicureísmo es un movimiento filosófico fundado alrededor del 307 a.C. basado en las enseñanzas del antiguo filósofo griego Epicuro de Samos, el cual fundó una escuela llamada "El Jardín" y cuyas ideas fueron seguidas por otros filósofos, llamados "epicúreos".Epicureísmo. Torre de Babel Ediciones. El Jardín se hizo famoso por el cultivo de la amistad y por estar abierto a la participación de las mujeres, en contraste con lo habitual en la Academia fundada por Platón y en el Liceo de su discípulo Aristóteles. De hecho, Epicuro se opuso a platónicos y peripatéticos, y sus enseñanzas quedaron recogidas en un conjunto de obras muy numerosas, según el testimonio de Diógenes Laercio, pero de las que ha llegado hasta nosotros solo una parte muy pequeña, aunque significativa, compuesta esencialmente por fragmentos. Con todo, el pensamiento de Epicuro quedó inmortalizado en el poema latino De rerum natura (De la naturaleza de las cosas), del poeta latino Tito Lucrecio Caro.

Han sobrevivido pocos escritos de Epicuro. Sin embargo, hay testimonios independientes de sus ideas procedentes de sus discípulos posteriores. Mientras que el estoicismo tuvo un largo desarrollo, las doctrinas epicúreas quedaron fijadas por su fundador. Algunos estudiosos consideran que el poema épico De rerum natura (en latín: De la naturaleza de las cosas) de Lucrecio presenta en una obra unificada los argumentos y teorías centrales del epicureísmo. Muchos de los rollos desenterrados en la Villa de los Papiros en Herculano son textos epicúreos. Se cree que al menos algunos pertenecieron al filósofo epicúreo Filodemo de Gadara. Epicuro también tuvo un discípulo rico del , Diógenes de Enoanda, que tenía un pórtico inscrito con principios de la filosofía erigido en Enoanda, Licia (actual Turquía), por lo cual podemos saber que aún era una escuela filosófica pujante más de cuatro siglos después de su creación.

Epicuro fue un atomista, siguiendo los pasos de Demócrito. Su materialismo lo llevó a una crítica generalizada contra la superstición y la intervención divina. Al igual que el filósofo cirenaico Aristipo, Epicuro era un hedonista, pero creía que el mayor bien consistía en buscar un placer modesto y sostenible en forma de un estado de ataraxia (tranquilidad y liberación del miedo) y aponía (ausencia de dolor corporal) a través del conocimiento del funcionamiento del mundo y los deseos limitantes. En consecuencia, Epicuro y sus seguidores generalmente se retiraron de la política y recomendaron hacerlo porque podría conducir a frustraciones, disgustos y ambiciones que pueden entrar directamente en conflicto con la búsqueda epicúrea de paz mental y virtudes.

Aunque el epicureísmo es una forma de hedonismo en la medida en que declara que el placer es su único objetivo intrínseco, el concepto de que la ausencia de dolor y miedo constituye el mayor placer, y su defensa de una vida simple, lo hacen muy diferente del "hedonismo" entendido coloquialmente, más identificado con la doctrina de Aristipo y los cirenaicos.

El epicureísmo floreció en la era helenística tardía y durante la era romana, y se establecieron muchas comunidades epicúreas, como las de Antioquía, Alejandría, Rodas y Herculano. A fines del , el epicureísmo casi desapareció, y se le opusieron otras filosofías (principalmente el neoplatonismo) que entonces estaban en auge. Durante el Renacimiento fue frecuentemente denostado, aunque algunos humanistas, entre ellos Francisco de Quevedo, ya en el Barroco, escribieron para defenderlo (Defensa de Epicuro contra la común opinión, 1635). El interés por el epicureísmo resucitó empero durante la laica Ilustración y continúa en la Edad Contemporánea.

El Jardín

Culto de Epicuro miniaturadeimagen|270x270px|Reconstrucción por K. Fittschen de una escultura de Epicuro entronizado, presuntamente erigida después de su muerte. Universidad de Göttingen. Según Diskin Clay, el propio Epicuro estableció la costumbre de celebrar su cumpleaños anualmente con comidas comunes, acorde con su estatura como heros ktistes ("héroe fundador") del Jardín. Ordenó en su testamento fiestas conmemorativas anuales para sí mismo en la misma fecha (10 del mes de Gamelion). Las comunidades epicúreas continuaron esta tradición, refiriéndose a Epicuro como su "salvador" (sóter) y celebrándolo como héroe. Séneca citó la máxima epicúrea: "Haz, dice, todas las cosas como si Epicuro te mirara". El culto al héroe de Epicuro puede haber operado como una religión cívica de variedad en El jardín. Lucrecio escribió desde el comienzo mismo del poema De rerum natura su propósito de explicar la filosofía de Epicuro de la manera más clara, fiel y persuasiva posible, a quien considera como el liberador de la superstición al proporcionar una explicación del origen y la estructura del universo.

Sin embargo, la clara evidencia de un culto al héroe epicúreo, así como el culto en sí, parece sepultado por el peso de la interpretación filosófica póstuma, pero el hecho de distinguir a Epicuro deja claro que los epicúreos no estaban preocupados por la búsqueda de la verdad a través de una argumentación persuasiva sino más bien por la devoción de una guía espiritual única y profesor.

Eikas

Obras y fuentes miniaturadeimagen|Diógenes Laercio, historiador griego que recogió los principales fuentes filosóficas que han permitido reconstruir el pensamiento epicúreo.|311x311px miniaturadeimagen|Ilustración de la Villa de los papiros restaurada, lugar donde se han encontrado textos del epicúreo Filodemo de Gadara.|242x242px Diógenes Laercio, antiguo biógrafo y doxógrafo que vivió en el último siglo del epicureísmo (), dedicó el libro décimo y último de su obra Vida y opiniones de los filósofos ilustres a la filosofía de Epicuro y sus seguidores. Según refiere Diógenes Laercio, Epicuro dejó más de 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas. Diógenes Laercio recoge el título de unas cuarenta obras:Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres (X, 21) De la naturaleza (treinta y siete libros) De los átomos y el vacío Del amor Epítome de los escritos contra los físicos Dudas contra los megáricos Sentecias selectas De las sectas De las plantas Del fin Del criterio o Canon Queredemo o De los dioses De la santidad o Hegesianax De las vidas De las obras justas Neocles A Temista El Banquete (Simposio) Euríloco A Metrodoro De la visión Del ángulo del átomo Del tacto Del destino Opiniones sobre las pasiones.Timócrates de Lámpsaco, hermano mayor de Metrodoro, fue un epicúreo renegado que se hizo cargo de difundir calumnias sobre la filosofía y el modo de vida de Epicuro.

Epicuro escribió esta obra en respuesta a una polémica que afirmaba que Epicuro no era un verdadero ciudadano ateniense, débil, ignorante, grosero y vomitó dos veces al día por sus exceso. A Timócrates. Pronósticos Exhortaciones De las imágenes mentales De la fantasía Aristóbulo De la música De la justicia y las otras virtudes De los dones y la gracia Polimedes Timocrates (tres libros) Metrodoro (cinco libros) Antídoro (dos libros) Opiniones sobre enfermedades, dirigidas a Mitres Calístolas Del reino Anamenes EpístolasSin embargo, estas obras se han perdido y solo sobrevivieron en citas recogidas. Lo que conocemos de la filosofía epicúrea es a través de las siguientes fuentes:

Tres cartas y varias máximas de Epicuro que Diógenes Laercio reproduce en el libro X de su obra: Carta a Heródoto, que trata la física atomista y criterio del conocimiento. Carta a Pítocles, referida a la cosmología, la astronomía y la meteorología. un resumen de sus propias enseñanzas morales y teológicas, Carta a Meneceo, que aborda y resume sus enseñanzas éticas hedonistas y teológicas. Máximas capitales, conjunto de unos cuarenta dogmas de contenido ético y gnoseológico. Un códice vaticano, el Gnomologium Vaticanum, que contiene 81 fragmentos breves encontrados en la Biblioteca Apostólica Vaticana en 1888 por Karl Wotke. Obras de sus discípulos, como la inscripción de Diógenes de EnoandaTraducción al inglés de la Inscripción epicúrea. y Sobre la Naturaleza (Περὶ Φύσεως) del filósofo epicúreo Filodemo de Gadara desde la biblioteca calcinada en Herculano. La mayoría de los papiros supervivientes se encuentran en la Biblioteca Nacional de Nápoles. Partes importantes del Libro II están preservados en el Museo Británico. De esta obra también se han conservado fragmentos en la biblioteca del epicúreo Pisón (tal vez de Lucio Calpurnio Pisón Cesonino). Nombrado en honor al filósofo, el Philodemus Project es un esfuerzo internacional, apoyado por una importante subvención del Fondo Nacional para las Humanidades y por contribuciones de individuos y universidades participantes, para reconstruir nuevos textos de las obras de Filodemo sobre poética, retórica y música. Alusiones a las ideas de Epicuro para comentarlas o rebatirlas en los escritos de Sexto Empírico (en Contra los dogmáticos y Contra los profesores), Plutarco (secciones «Contra Colotes», «Sobre la imposibilidad de vivir placenteramente según Epicuro» y «De si está bien dicho lo de “vive ocultamente”» en Moralia), Cicerón (en De natura deorum y en el libro I de De finibus, donde resumió críticamente la filosofía natural epicúrea reproduciendo una conversación mantenida con los epicúreos Lucio Manlio Torcuato y Gayo Valerio Triario) y Séneca (casi en todas las 99 primeras Cartas a Lucilio). La exposición de las doctrinas de Epicuro realizada en el largo poema didáctico del romano Lucrecio, De rerum natura. La finalidad era aproximar a la humanidad a la felicidad librándola del temor a los dioses y a la muerte. El poema de Lucrecio ha servido como una de las principales fuentes para transmitir el pensamiento físico y gnoseológico epicúreo. La fuente principal contemporánea más completa y utilizada de la doctrina epicúrea es la recopilación de textos, testimonios y fragmentos antiguos editada por filólogo alemán Hermann Usener titulado Epicurea (1887). En dicha obra se recogen el libro X de Diógenes Laercio y una serie de citas de la literatura griega y latina sobre Epicuro. El único documento que no incluye son las Sentencias vaticanas (descubiertas en 1888).

Filosofía miniaturadeimagen|Busto de Epicuro, del Museo de Pérgamo, Berlín. El epicureísmo consta de tres partes: la física, que estudia la naturaleza desde una cosmovisión atomista; la canónica o criteriología, que se ocupa de la gnoseología y los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso; y la ética, que desarrolla el hedonismo ético, el cual supone la culminación del sistema y a la que se subordinan las dos primeras partes. Georg Lukács enfatiza la universalidad general de la filosofía de Epicuro junto a otros pensadores antiguos como Aristóteles, Spinoza y Hegel al abordar temas sociales, éticos, metafísicos o esteticistas «que tiene su origen en problemas sociales». Karl Marx propuso por primera vez en su tesis doctoral que «la doctrina ética epicúrea está tan estrechamente vinculada a la física y la epistemología epicúreas que se puede decir que las determina». No obstante, las tres ramas de la filosofía epicúrea (canónica, física y ética) son bastante separables y es posible aceptar unas doctrinas y negar otras enseñanzas. Esto se aprecia mejor en los intentos de compatibilizarlo con las enseñanzas cristianas tras la recuperación del pensamiento Epicuro durante la Edad Moderna.