Álora (Ilu-ro, topónimo de origen ibérico y al-Lura en el periodo islámico) es una localidad y un municipio español de la provincia de Málaga, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está situado en el centro de la provincia, dentro de la comarca del Valle del Guadalhorce y el partido judicial de Málaga.
Su término municipal tiene una extensión de 169,62 km² que abarcan un amplio territorio en el que se localizan tanto grandes formaciones del relieve malagueño, como suaves colinas ocupadas por cereal, olivos y encinar, así como huertas de frutales y hortalizas que cubren el fondo del valle. Tiene una población de .
La historia de Álora se remonta a la prehistoria en el Hoyo del conde, a poco más de un kilómetro de la localidad. El medio ecológico (caza, agua, protección natural) favorecía esta presencia hasta que los turdetanos de Tartessos y los fenicios descubrieron las posibilidades comerciales de la zona. A estos últimos corresponden los cimientos del castillo, que más adelante aprovecharían los romanos fortificándolo.
Los habitantes son conocidos como aloreños o perotes.
Gentilicio miniatura|Vista aérea de Álora Existen varias versiones del origen del término perote, si bien el más conocido es por haber sido su primer regidor Don Pero, en tiempo inmediato posterior a la reconquista por los Reyes Católicos, de ahí el nombre de la zona La Perosía. Aloreño también sería gentilicio de este municipio.
Geografía Álora se encuentra coronando el Valle del Guadalhorce entre tres grandes cerros en el margen derecho del río Guadalhorce y en la ruta ferroviaria entre Málaga y Sevilla, Córdoba o Granada. Las torres de su castillo, vigías en otro tiempo del trasiego de hombres y mercancías hacia las tierras del interior, por los dominios de Bobastro, destacan sobre la población que se cobija discretamente entre dos pequeños promontorios y el monte del Hacho (559 m).
Su término municipal se extiende por un amplio territorio en el que se localizan las grandes formaciones del relieve malagueño. Por el norte del Arco Calizo Central se encuentra el paraje natural de El Chorro, la Sierra de Huma (1191 m) y el Desfiladero de los Gaitanes, donde se encuentra el famoso Caminito del Rey (llamado así porque lo inauguró el rey Alfonso XIII).
Por el oeste, la sierra de Aguas (949 m) se prolonga hasta estas tierras el complejo montañoso de la Serranía de Ronda, aportando un paisaje de pinares que se extiende desde el río Guadalhorce hasta la carretera que une Álora con Carratraca. Al este del Guadalhorce, el paisaje es de formas suaves con pequeñas colinas ocupadas por cereal, algunos olivos y restos de viejo encinar; es el paisaje del corredor natural que cruza la provincia desde Periana hasta Álora separando la Cordillera Antequerana de los Montes de Málaga. Montes que también sobresalen en Álora por la mitad occidental del término con su característico paisaje laberíntico de lomas, cubiertas en su mayor parte por olivares, almendros y matorral.
También puede llamarse a Álora el balcón del Guadalhorce por sus paisajes recoletos de gran belleza a base de huertas de frutales, hortalizas y naranjales que cubren de verde el fondo del valle salpicado de numerosas casas de labor.
Situación
Entorno natural Valle del Guadalhorce
El paisaje del municipio de Álora se caracteriza por dos ambientes bien distintos. Por un lado, el Valle del Guadalhorce, dominado por el río Guadalhorce y por otro, las montañas del 'Sistema Bético'. El Valle del Guadalhorce se caracteriza por el cultivo de cítricos y aceitunas aloreñas que ofrecen al visitante un paisaje espectacular de nuestra naturaleza. Las calizas de la sierra de Huma (1119 m), en el norte del municipio, la sierra de Aguas (949 m) y El Hacho (559 m) son las tres grandes montañas del entorno.
Desfiladero de los Gaitanes
Es una zona de gran belleza. Se halla en El Chorro, a 12 km del casco urbano. Se trata de un cañón con más de 100 m de altura donde el río Guadalhorce ha cortado como si fuera un cuchillo los estratos de la sierra de Huma. A las paredes de esta garganta se adosa el famoso Caminito del Rey, de unos 7 km de longitud, cerrado al público durante años, y nuevamente visitable desde 2015. Rodeando la garganta o desfiladero y con un total de 2016 hectáreas encontramos el Paraje Natural 'Desfiladero de los Gaitanes', con un paisaje de gran belleza con espectaculares formaciones rocosas de diferente origen y distinta edad geológica. La Garganta divide al paraje en dos mitades, con paredes cuyas caídas superan en algunos casos los 300 m. La altitud máxima se encuentra en el pico de la Huma, con 1119 m. Esta zona es punto de encuentro para los amantes de la escalada.
Vegetación y fauna
La vegetación comprende extensiones de pino carrasco, sabinares, encinas y acebuches, así como romero, tomillo, jaras, etc. Asociada a los puntos de agua aparece una vegetación de zarzas, enredaderas, sauces, chopos y eucaliptos. La fauna del paraje constituye uno de los valores de mayor importancia, con multitud de especies protegidas: buitre leonado, alimoche, águila real, águila perdicera, halcón, cernícalo vulgar, cabra montés.
Historia
Prehistoria y Edad Antigua Álora y todo el Valle del Guadalhorce reunieron el buen clima, la fauna, la tierra fértil y la facilidad de comunicaciones. Todo esto hizo que se produjeran unas excelentes condiciones en la vida del hombre prehistórico. Los primeros pobladores eran cazadores recolectores, destacando la primordial función que desempeñaría el río Guadalhorce, como medio de provisión de materia prima en la fabricación de útiles para ayudarse en sus tareas. Realizaban varios tipos de herramientas, golpeando el sílex hasta obtener un borde cortante; los cuchillos eran utilizados para cortar carne y retirar la piel de los animales ya que eran hábiles cazadores, y los raspadores para curtir las pieles y fabricarse la ropa. Sus descendientes se convirtieron en productores, practicando la agricultura y la domesticación de animales, en asentamientos poco perdurables. Incorporan útiles pulimentados, molinos de mano para machacar el cereal, al mismo tiempo que fabrican cerámica a mano para uso doméstico. Un importante descubrimiento supuso la producción de los metales. Empezaron trabajando el cobre y luego el bronce.
Hay restos prehistóricos en diferentes yacimientos aloreños, entre los que destacan las Terrazas de Canca, cerro de las Torres, Peñón del Negro, Hoyo del conde, Alhaja Prieta y la cueva de los Infantes. Los tipos de materiales encontrados son utensilios de uso doméstico y herramientas de caza. La historia de Álora se remonta a la Prehistoria en el Hoyo del conde, a poco más de un kilómetro de la ciudad. El medio ecológico (caza, agua, protección natural) favorecía esta presencia hasta que los turdetanos de Tartessos y los fenicios descubrieron las grandes posibilidades comerciales de la zona. Los fenicios fundaron una gran cantidad de colonias a lo largo de las costas del Mar Mediterráneo.
Una de las factorías que implantaron los colonos fenicios se asentó en la desembocadura del río Guadalhorce, siendo el objetivo principal la explotación de los minerales, aunque poco tiempo después empezaron a llevar a cabo el aprovechamiento de los recursos agrícolas. Estos hechos hicieron que fueran muy buenas las condiciones de intercambio comercial entre los fenicios y los pobladores autóctonos del Valle del Guadalhorce. Los testimonios de estas actividades comerciales aparecen en Álora en el cerro de las Torres y en el Peñón de la Almona, en forma de cerámica realizada a torno y con diferentes tipologías según su utilidad, tales como ánforas, cuencos, ollas, vasos. Cuando se produjo la caída de la cultura fenicia, en la provincia de Málaga, se reparten el territorio, quedando estos en la costa. Mientras, en el interior, el pueblo ibero se instalaba en las zonas más elevadas del territorio. En Álora, los íberos situaron su poblado en el cerro de las Torres, lugar donde encontraron unas excelentes condiciones defensivas para controlar la vía de penetración del río Guadalhorce. Muy relacionado con dicho poblado, está un alfar localizado en las faldas del cerro de las Torres, que funcionó entre el y , respondiendo a la demanda de la zona, fabricando cerámica decorada a base de círculos concéntricos de color rojo vinoso. A estos últimos corresponden los cimientos del castillo, que más adelante aprovecharían los romanos fortificándolo. La presencia de Roma ha dejado importantes huellas en estas tierras, desde el miliario que señalaba la calzada romana, en el que aparece la expresión Municipium I[luronen]sium (año ) hasta diversos restos (como la mención de dos miembros de la élite, de la gens o familia Munnia) que prueban que Álora fue población romana de derecho latino, con el nombre de Iluro. Según las inscripciones epigráficas conservadas, Iluro, tuvo estatuto municipal como Municipium Iluritanum y estuvo gobernado por dos Duunviros como magistrados locales. La ciudad formó parte de una de las principales rutas comerciales de la provincia que comunicaba entre sí a las principales ciudades del corredor del valle del río Guadalhorce hasta el puerto de Malaca (Málaga), apareciendo numerosos vestigios de monedas por todo el municipio como consecuencia de la importante actividad comercial de la comarca en la época romana.
La ciudad romana de Iluro se encontraría rodeada de numerosas villas rústicas y centros de explotación agrícola, en las que se producía la tan apreciada trilogía mediterránea: olivo, vid y trigo. Ejemplos de esta tipología de villa son Fuente Chamizo, Arroyo Cureña, El Tesorillo y Olivar de la Tumba, conteniendo esta última, una infraestructura excavada en la roca que se utilizaba para extraer aceite. Muy importante fue también la producción de cerámica en alfares ubicados en los lugares cercanos a las vías de comunicación. Algunos de los restos encontrados son Terra Sigilata y Terra Hispánica, vajilla romana con el sello del alfarero que la elaboró, ánforas y jarras para aceite y vino.
Edad Media Durante la época visigoda debió construirse el núcleo de la fortaleza en el emplazamiento ubicado en la cima del cerro de las Torres, que posteriormente remozarían y ampliarían los nuevos conquistadores árabes, que tras su entrada en la Península llegarían muy pronto a Álora a la cual acabarían denominando como Hisn al-Lawra. De este período hay que destacar la rebelión mozárabe del caudillo Umar Ibn Hafsun que puso en graves problemas a los emires omeyas de Córdoba, y que por la proximidad de Bobastro (su plaza fuerte) tuvo que afectar de forma importante a estas tierras. Por ello las noticias más evidentes sobre las tropas musulmanas que llegaron por primera vez a Álora aparecen en algunas de las campañas militares que los Emires cordobeses llevaban a cabo contra umar Ibn Hafsun, a finales del y principios del . las bases militares musulmanas se asentaron en el cerro de las Torres que ocupaba una magnífica posición de observatorio natural sobre toda la comarca y corredor natural del valle del Guadalhorce, adquiriendo por tanto un importante valor estratégico en el proceso de arabización e islamización de la población, manifestado en el cambio del nombre romano Iluro a Al-Lura.
La fortaleza de Álora sería el órgano central del que dependerían los distintos yacimientos de época musulmana encontrados en el término municipal tales como El Sabinar, El Castillejo, Paredones y Los Cerrajones. De este modo, han sido numerosas las monedas encontradas en sus alrededores debido a la gran actividad comercial de al-Ándalus. Es también importante destacar, la utilización de acequias y aljibes para el regadío y la recogida de agua en las huertas de cítricos, mientras que el cultivo de secano era a base de grandes extensiones de tierras, sembrada de trigo y olivos.