La inmigración sueca en los Estados Unidos en el y principios del llevó unos aproximadamente 1,2 millones de suecos entre 1865 y 1915 a dejar su patria y emigrar a dicho país.Aunque la historia de los estadounidenses de origen sueco se remonta a los primeros tiempos coloniales.A pesar de que las tierras fronterizas de los Estados Unidos tuvieron un efecto de llamada sobre las clases bajas de toda Europa, otros factores animaron especialmente a los suecos a tomar el camino de la emigración. Existía un amplio resentimiento contra la represión religiosa llevada a cabo por la luterana Iglesia de Suecia y el conservadurismo social y el esnobismo clasista de la monarquía sueca. El crecimiento demográfico y las malas cosechas provocaron que las condiciones de vida en el campo empeoraran. En contraposición, las noticias procedentes de los primeros emigrantes suecos presentaban el Medio Oeste de los Estados Unidos como un paraíso terrenal lleno de oportunidades y alababan la libertad religiosa y política estadounidense.

La máxima afluencia de emigrantes suecos se produjo en las décadas posteriores a la Guerra de Secesión (1861-1865). Según el censo estadounidense de 1890, la población de origen sueco rondaba las personas. La mayoría de los emigrantes se convirtieron en clásicos pioneros, despejando y cultivando las praderas de las Grandes Llanuras, aunque otros se quedaron en las ciudades, especialmente en Chicago. Normalmente las jóvenes solteras pasaron de trabajar en la agricultura en Suecia a trabajar como criadas en las ciudades. Muchos suecos ya establecidos en los Estados Unidos visitaron su país natal a finales del y sus narraciones ilustran las diferencias entre las costumbres y formas de ambos estados. Algunos realizaron el viaje con la intención de pasar sus últimos años en Suecia, pero cambiaron de opinión cuando se encontraron con lo que ellos pensaban que era una aristocracia arrogante, una clase trabajadora ordinaria y degradada y una falta de respeto hacia las mujeres.

Tras un descenso en el número de emigrantes en la década de 1890, este volvió a crecer provocando una alarma nacional en el país de origen. En 1907 se instituyó una prolongada comisión parlamentaria para la emigración. Esta recomendó reformas económicas y sociales para reducir la emigración al «traer lo mejor de América a Suecia». Las principales propuestas de la comisión se implementaron rápidamente: sufragio universal femenino, mejores viviendas, desarrollo económico general y una educación popular más amplia. Es difícil evaluar el efecto de estas medidas, ya que la Primera Guerra Mundial (1914-1918) estalló un año después de que la comisión publicara su último volumen, reduciendo la emigración a un mero goteo. Desde mediados de la década de 1920 ya no se volvió a producir una gran emigración desde Suecia a los Estados Unidos.

Los primeros asentamientos suecos en los Estados Unidos

thumb|Mapa de Nueva Suecia sobre el año 1650. Obra de Amandus Johnson.|477x477px

La Compañía de la Nueva Suecia fundó una colonia en el río Delaware en 1638, dándole el nombre de Nueva Suecia. Se trató de un asentamiento pequeño y de poca duración y contaba solo con unos seiscientos colonos suecos y finlandeses. Esta colonia pasó a formar parte de los Nuevos Países Bajos en manos de las Provincias Unidas de los Países Bajos en 1655. Sin embargo, los descendientes de los primeros colonos continuaron hablando sueco hasta finales del . En el sigue quedando constancia de estos hechos con la presencia del American Swedish Historical Museum en Filadelfia, el Parque Estatal del Fuerte Cristina en Wilmington (Delaware) y The Printzhof en Essington (Pensilvania).

El historiador H. A. Barton ha sugerido que la mayor importancia de Nueva Suecia fue el fuerte interés por América que esta colonia generó en Suecia. Norteamérica fue vista como la abanderada de la ilustración y la libertad, y se convirtió en un ideal para los suecos liberales. Su admiración por Norteamérica se combinó con la noción de una anterior edad de oro sueca, con antiguos ideales nórdicos. Supuestamente corrompidos por influencias extranjeras, los eternos «valores suecos» serían recuperados por los suecos del Nuevo Mundo. Esto permaneció como tema fundamental de discusión sobre Norteamérica entre los suecos y posteriormente entre los suecoestadounidenses, aunque los valores recomendados como «eternos» cambiaron con el tiempo. En los siglos y , los suecos que demandaban una mayor libertad religiosa a menudo se referían a Norteamérica como el símbolo supremo de esta libertad. El énfasis cambió de la religión a la política en el , cuando los ciudadanos liberales de la jerárquica sociedad de clases sueca observaron con admiración el gobierno republicano y los derechos civiles estadounidenses. A principios del , el sueño suecoestadounidense abrazó el ideal de un estado social responsable del bienestar de todos sus ciudadanos. Estas ideas de cambio desarrollaron desde el principio la corriente que llevó a todos a finales del a considerar a los Estados Unidos como el símbolo y el sueño de un individualismo sin restricciones.Barton, A Folk Divided, pp. 5–7.

El debate sueco sobre Norteamérica permaneció sobre todo a nivel teórico hasta el , ya que muy pocos suecos tenían algún conocimiento personal de la nación. La emigración era ilegal y la población era vista como la riqueza de las naciones.Kälvemark, pp. 94-96. Sin embargo, la población sueca se duplicó entre 1750 y 1850,Beijbom, Ulf. A Review of Swedish Emigration to America (en inglés). Americanwest.com. Consultado el 5 de enero de 2011. y como el aumento de la población excedió al desarrollo económico, dio origen a temores de una sobrepoblación basados en la influyente teoría demográfica de Thomas Malthus. En la década de 1830, se abolieron las leyes contra la emigración.Barton, A Folk Divided, p. 11.

Emigración masiva europea: atracción y empuje

La emigración europea a gran escala hacia los Estados Unidos comenzó en el en Gran Bretaña, Irlanda y Alemania, seguida después de 1850 de una creciente oleada de emigrantes procedentes en su mayoría de los países de Europa del Norte, y en su momento de Europa Central y del Sur. La investigación de las causas que se encontraban detrás de esta masiva emigración europea ha recaído en sofisticados métodos estadísticos.Åkerman, passim. Una teoría que ha ganado una amplia aceptación es el análisis de H. Jerome de 1926 de los factores «de atracción y empuje», que llevaron a la emigración y que fueron generados por las condiciones en Europa y Estados Unidos respectivamente. Jerome encontró que las fluctuaciones en la emigración covariaron más relacionadas con acontecimientos económicos que se produjeron en los Estados Unidos que en Europa, y dedujo que el empuje era más fuerte que la atracción.Norman, pp. 150–153. Las conclusiones de Jerome han sido cuestionadas, pero todavía forman la base de muchos trabajos sobre la materia.Runblom and Norman, p. 315.Norman, passim.

Los modelos de emigración en los países nórdicos: Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca e Islandia, muestran sorprendentes variaciones. La emigración en masa en el Norte de Europa empezó en Noruega, que también mantuvo la mayor proporción en todo el siglo. La emigración en Suecia se puso en marcha a principios de la década de 1840, y fue la tercera de toda Europa en cuanto a proporción, tras Irlanda y Noruega. Dinamarca tuvo un índice de emigración sistemáticamente menor, mientras que la emigración en Islandia empezó más tarde pero pronto alcanzó niveles comparables a los de Noruega. Finlandia, cuya emigración en masa no empezó hasta finales de la década de 1880, suele incluirse como parte de la oleada de emigrantes de Europa del Este.

La travesía atlántica thumb|Los emigrantes de Knut Ekwall (1843-1912) representa la visión del artista de cómo podría haber sido la experiencia transatlántica en el . Los primeros emigrantes europeos realizaban la travesía del Atlántico en las bodegas de cargueros. Con la llegada de los motores de vapor, se estableció un eficiente mecanismo de transporte transatlántico de pasajeros a finales de la década de 1860. Se basaba en enormes transatlánticos de líneas de navegación internacionales, entre las que destacaban Cunard Line, White Star Line e Inman Line. La velocidad y capacidad de los grandes barcos de vapor permitieron abaratar los precios de los pasajes. Las compañías de transporte operaban varias rutas desde las ciudades portuarias suecas de Estocolmo, Malmö y Gotemburgo, algunas de ellas con complejas etapas en la primera parte del viaje, que en consecuencia se volvía largo y duro tanto en tierra como en el mar. Las agencias de transporte del norte de Alemania dependían del vapor que realizaba de forma regular la ruta entre Estocolmo y Lübeck para traer emigrantes suecos a la ciudad alemana. Una vez allí, se trasladaban en ferrocarril hasta Hamburgo o Bremen. En esas ciudades portuarias embarcaban hacia los puertos británicos de Southampton y Liverpool, donde harían trasbordo a uno de los grandes transatlánticos que iban a Nueva York. Sin embargo, la mayoría de los emigrantes suecos viajaban desde Gotemburgo a Hull, en el Reino Unido, a bordo de navíos de Wilson Line, y una vez llegados a Gran Bretaña atravesaban la isla hasta Liverpool donde tomaban los transatlánticos.Brattne y Åkerman, pp. 179–181.

A finales del , las principales líneas navieras financiaron agentes suecos y pagaron para la producción de grandes cantidades de propaganda en favor de la emigración. La mayor parte de este material promocional, como los folletos, fue producido por promotores de la inmigración en los Estados Unidos. A menudo, las clases dirigentes y conservadoras de Suecia culparon de la emigración a la propaganda y la publicidad de las navieras, ya que llegaron a alarmarse al observar la creciente emigración y la marcha de la mano de obra que se dedicaba a la agricultura. Un cliché sueco del culpaba de la moda de la emigración a la bajada de los precios de los billetes y a la propaganda en favor de la emigración realizada por sistema de trasporte, pero los historiadores modernos han modificado su punto de vista sobre la importancia real de estos factores. Brattne y Åkerman han examinado las campañas publicitarias y los precios de los billetes como una posible tercera fuerza entre la atracción y el empuje. Estos han concluido que ni los anuncios ni los precios tuvieron una influencia decisiva sobre la emigración sueca. Mientras las compañías seguían sin estar dispuestas a abrir sus archivos a los investigadores, las limitadas fuentes disponibles en 2007 sugerían que los precios de los billetes cayeron en la década de 1880, pero como media se mantuvieron elevados de forma artificial debido a la existencia de cárteles y a la fijación de los precios.Brattne y Åkerman, pp. 179–181, 186–189 y 199–200. Por otro lado, H. A. Bartos afirma que los costes del viaje transatlántico cayeron drásticamente entre 1865 y 1890, animando a los suecos con menos recursos económicos a emigrar.Barton, p. 38. La investigación de Brattne y Åkerman ha mostrado que los panfletos de publicidad de las navieras dirigidos a los posibles emigrantes simplemente enfatizaban las comodidades y ventajas de cada compañía en particular y no las condiciones de vida del Nuevo Mundo. Las descripciones de la vida en América no estaban adornadas y las publicidades generales para los emigrantes eran breves y se limitaban a los hechos. Los anuncios publicados en diarios, aunque muy comunes, tendían a ser repetitivos y su contenido era estereotipado.Brattne y Åkerman, pp. 187–192.

Mediados del thumb|Los emigrantes de S. V. Helander (1839–1901): un joven granjero se despide de sus familiares y amigos.