Los bereberesBereber o beréber. Diccionario de la lengua española. o amaziges (en amazig: «amazigh» en singular (ⵎⵣⵗ en tifinag / ⴰⵎⴰⵣⵉⵖ en neotifinag), «imazighen» en plural (ⵎⵣⵗⵏ / ⵉⵎⴰⵣⵉⵖⴻⵏ) son las personas pertenecientes a un conjunto de etnias autóctonas del norte de África, denominado Tamazgha. A menudo se prefiere utilizar la denominación amazig, pues bereber viene de la adaptación al árabe del vocablo griego βάρβαρος, que quiere decir bárbaro.
Se distribuyen desde la costa atlántica del oeste de África, en Marruecos, hasta la mediterránea, en el oasis de Siwa, en Egipto, como extremos occidental y oriental, respectivamente, y desde la costa del mar Mediterráneo, al norte, hasta el Sahel, como extremos norte y sur.
Los bereberes del norte de África y el Sáhara se dividieron originalmente en tres grupos étnicos principales: los lowatas, los sanhayas y los zanatas. A su vez cada grupo se subdividió en muchos otros más pequeños. Durante mucho tiempo la mayoría de los grupos bereberes permanecieron independientes, aunque todos estuvieron algo influenciados por las civilizaciones que florecieron sucesivamente a lo largo de las costas del Mediterráneo.
Las tribus más conocidas son las de los rifeños (región del Rif), en Marruecos, y los cabilios (región de Cabilia), en Argelia.
Los aborígenes canarios, más conocidos como guanches, también formaban parte de este grupo étnico. Los actuales canarios tienen parte genética heredada de estos pobladores.
El conjunto de las lenguas bereberes, lenguas amaziges o la lengua «tamazight» (femenino de «amazigh») es una rama de las lenguas afroasiáticas. Se estima que en el norte de África existen entre 30 y 60 millones de bereberófonos, concentrándose especialmente en Marruecos y en Argelia, y unos cuatro millones en los países de Europa. Los bereberes son característicamente caucásicos, el Haplogrupo E ADN-Y es el que más abunda en ellos. Aunque el color de la piel es claro, se cree que en realidad es una etnia mixta de caucásicos como los rifeños o cabilios y en poca frecuencia pueblos del África subsahariana, como por ejemplo los Tuareg, que son un grupo bereber mixto.Bosch, E; Calafell, F; Comas, D; Oefner, P; Underhill, P; Bertranpetit, J (2001). "High-Resolution Analysis of Human Y-Chromosome Variation Shows a Sharp Discontinuity and Limited Gene Flow between Northwestern Africa and the Iberian Peninsula". The American Journal of Human Genetics 68 (4): 1019–29. doi:10.1086/319521. PMC 1275654. PMID 11254456.Cruciani, F; La Fratta, R; Santolamazza, P; Sellitto, D; Pascone, R; Moral, P; Watson, E; Guida, V et al. (2004). "Phylogeographic analysis of haplogroup E3b (E-M215) y chromosomes reveals multiple migratory events within and out of Africa". American Journal of Human Genetics 74 (5): 1014–22. doi:10.1086/386294. PMC 1181964. PMID 15042509.
Etimología «Bereber» procede de la adaptación árabe («barbr») del vocablo griego βάρβαρος («bárbaros»), aunque la autodenominación que usan muchos bereberes es «imazighen» (en singular «amazigh») y términos relacionados, que significa «hombres libres». Esta denominación es común en Marruecos y en Argelia, y desde mediados del se tiende a emplear el término amazig, la apelación original, en vez de bereber, un término importado, para reagrupar a todas las etnias bereberes (cabilios, chleuh, rifeños,Gente rifeña etc.).Mohand Akli Haddadou, Le guide de la culture berbère, Paris Méditerranée, 2000, pp.13-14. En la Antigüedad, los griegos conocían a los bereberes como libios,Fagan, Brian M.; Roland Oliver, Africa in the Iron Age: C. 500 B.C. to A.D. 1400, p. 47. los egipcios los nombraban mashauash, del nombre de una tribu bereber cercana a sus tierras, y los romanos los llamaban numidios o mauritanos. Los europeos medievales los incluyeron en los moros o mauros, nombre que aplicaban a todos los musulmanes del África septentrional.
Los diccionarios históricos de idioma castellano incluyen las grafías amaciga, amacirga, amazirga, amarciga, amazygh, mazig, amazig, amaziga, amazigh, y amazigue.
Historia Edad Antigua Se desconoce cuál es su origen étnico, aunque los yacimientos arqueológicos hallados en el Sáhara, como las pinturas rupestres de Tassili n'Ajjer, datan la presencia del ser humano en esta parte de África desde por lo menos 6000 añosa.C.,Tassili n'Ajjer en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco lo que abona la hipótesis de una etnogénesis local. miniatura|Mapa de las áreas de extensión de las culturas norteafricanas en el Neolítico hacia 6000a.C.
La cultura bereber es de tradición esencialmente oral, por lo que su historia se basa en los relatos de historiadores griegos y romanos, así como algunas inscripciones del Antiguo Egipto. Se sabe que la dinastía XXII de Egipto, que gobernó alrededor del año 935 a. C., estaba formada por miembros de una tribu libia (los llamados mashauash). Dado que Sheshonq I es el fundador de dicha dinastía, el actual calendario amazig escogió su advenimiento como comienzo de su era.«Aux origines de la célébration de Yennayer». Le Matin d'Algérie (en fr-FR).
Durante la época prerromana se establecieron varios estados independientes antes de que el rey Masinisa fundara Numidia y unificara la región.
Cabe destacar la influencia ejercida por otras civilizaciones en los pueblos amaziges. En la mitología amazig hay, por ejemplo, similitud entre las deidades fenicias como Baal o Astarté, y las deidades egipcias Amón, Isis, etc.
miniatura|Mapa de Numidia h. 220 a. C., que muestra los reinos de Sifax y Gaia (padre de Masinissa). miniatura|Tumba de Masinisa en El-Khroub, Argelia, 148 a. C. Los fenicios, grandes navegantes, establecieron enclaves comerciales en la región que llegaron a ser importantes ciudades: Lixus (Larache), Tingis (Tánger), Utica, Thapsos, Leptis y Cartago, creadora de un gran imperio comercial y militar en el Mediterráneo Occidental. En dichas ciudades la población nativa, bereber, tuvo gran importancia.
Durante la primera parte de la segunda guerra púnica, los masilios orientales, bajo su rey Gaia, se aliaron con Cartago, mientras que los masesilos del oeste bajo el rey Sifax se aliaron con Roma. Sin embargo, en el año 206 a. C., el nuevo rey de la región oriental de los masilios, Masinisa, se alió con Roma, y los masesilos de Sifax cambiaron su lealtad hacia el lado cartaginés. Al final de la guerra, los romanos victoriosos cedieron toda la región a Masinisa. En el momento de su muerte en 148 a. C., el territorio se extendía desde Mauritania hasta la frontera con el territorio cartaginés, y también al sureste, hasta la Cirenaica, de modo que Numidia rodeaba en su totalidad a Cartago (Apiano, Púnica, 106), excepto hacia el mar.
Época romana Véase: Getulos, Mauritania Tingitana, Mauritania Cesariense izquierda|miniaturadeimagen|400px|Los berberes romanizados crearon varios reinos cuando el imperio romano cayó en el norte de África, que desaparecieron con la conquista árabe.
Edad Media A diferencia de las conquistas de las religiones y las culturas anteriores, la llegada del islam, que fue difundida por los árabes y sirios, iba a tener a largo plazo efectos duraderos sobre el omnipresente Magreb.
La nueva fe, en sus diversas formas, penetraría en casi todos los segmentos de la sociedad, trayendo consigo los ejércitos, sabios, místicos y fervientes, y en gran parte infiltraría las prácticas tribales complicando y fragmentándolas por lealtades a las nuevas normas sociales y expresiones políticas. No obstante, la islamización y la arabización de la región eran complicadas y siguió un largo proceso con revueltas de carácter social tan profundamente enraizado y radicalmente opuesto a los nuevos órdenes como las que representaba el matriarcado previo bajo la líder Kahina. Los árabes tardaron casi 30 años en conquistar la región y pasaron otros 300 años arabizando el norte de África.
Las primeras expediciones militares árabes en el norte de África, entre 642 y 669 d. C., dieron lugar a la propagación del Islam. Estas primeras incursiones desde una base en Egipto se produjeron bajo la iniciativa local. Pero, cuando la sede del califato se trasladó de Medina a Damasco, los Omeyas reconocieron la necesidad estratégica de dominar el Mediterráneo con especial esfuerzo en los países del África septentrional. En 670, un ejército árabe liderado por Uqba ibn Nafi ocupó la ciudad de Cairuán, a unos 160km al sur de la actual Túnez, y la usó como base para otras operaciones.
Abu al-Muhajir Dinar, sucesor de Uqba, siguió hacia el oeste de Argelia y, finalmente, elaboró un modus vivendi con Kusaila, la gobernante de una amplia confederación de bereberes cristianos. Kusaila, que tenía su base en Tilimsan (Tremecén), se convirtió al islam y trasladó su sede a Takirwan, cerca de Cairuán.
Pero esta armonía no duró mucho. Las fuerzas árabes y bereberes pugnaron por dominar la región hasta 667. En 711, las fuerzas omeyas ayudadas por bereberes conversos al islam habían conquistado todo el norte de África, pero la propagación del Islam entre los bereberes no significó su apoyo al califato dominado por los árabes, debido a su actitud discriminatoria. Los gobernadores designados por los califas omeyas gobernaron desde Cairuán, capital del vilayato (provincia) de Ifriqiya, que cubría Tripolitania (la parte occidental de la actual Libia), Túnez y el este de Argelia.
Las tensiones entre los árabes y los bereberes se fueron agravando, en parte a causa de que los primeros trataban a los segundos como musulmanes de segunda clase, y también por el hecho de que el poder estaba en manos de una minoría que, en el peor de los casos, llegaba a esclavizarlos. Las tensiones fueron en aumento hasta que estalló una revuelta, en los años 739-740, bajo el liderato de los jariyíes. Estos habían estado luchando contra los Omeyas en Oriente y muchos se sintieron atraídos por su ideología igualitaria. Después de la revuelta, los jariyitas establecieron una serie de reinos tribales teocráticos, la mayoría de los cuales tenían historias cortas y problemas. Pero otros, como Siyilmasa y Tilimsan, que eran atravesados por las principales rutas comerciales, tuvieron una historia más próspera y larga.
miniatura|La Gran Mezquita de Cairuán, renombrada universidad de los aglabíes, fotografiada a principios del .
En 750, los abasíes, que sucedieron a los omeyas como califas musulmanes, trasladaron la capital a Bagdad y restablecieron la autoridad califal en Ifriqiya, nombrando a Ibrahim I ibn Aglab como gobernador en Cairuán. Aunque formalmente prestaban sus servicios al califa con gusto, Al Aglab y sus sucesores, los aglabíes, gobernaron de forma independiente hasta 909, y presidían un tribunal que se convirtió en un centro para el aprendizaje y la cultura.
Varias dinastías bereberes dominaron durante la Edad Media en el Magreb, Sudán, Italia, Malí, Níger, Senegal, Egipto e Hispania.
El Libro de la evidencia, de Ibn Jaldún, contiene una tabla que resume las dinastías del norte de África: Barghawatas Almorávides Almohades Benimerines Háfsidas Ziríes Miknasas Wattasíes Benimerines, etc. Según los historiadores, en la Edad Media los bereberes estaban divididos en dos ramas (Botr y Barnes), que descendían de Mazigh. Cada región del Magreb estaba compuesta de varias tribus, como los Sanhaya, Hawwara, Zenata, Masmuda, Kutama, Awarba o Barghawata, las cuales tenían autonomía territorial y política.
Al-Ándalus
Los musulmanes que entraron en Hispania en el año 711 no fueron solamente árabes, una parte de ellos fueron bereberes al mando de un bereber, Táriq ibn Ziyad, aunque bajo la soberanía del califa árabe Abd al-Walid I y su virrey del norte de África, Musa ibn Nusair.