thumb|250px|Códice escrito en latín con caracteres irlandeses.

Una palabra (del latín parabŏla) es una unidad básica del lenguaje humano que tiene significado, puede usarse por sí sola, y no puede dividirse sin perder su significado. Los hablantes normalmente tienen una intuición clara de lo que es una palabra, sin embargo definirla de manera teórica precisa es mucho más difícil, y se han propuesto distintos criterios. En gramática tradicional, una palabra con frecuencia se define simplemente como una unidad de significado que se separa de las demás mediante pausas potenciales en el habla y blancos en la escritura.

En lingüística teórica, determinar qué constituye fonéticamente o morfosintácticamente una palabra es un problema abierto; así, por ejemplo, junto a los morfemas ligados y las palabras léxicas existen los clíticos cuyo estatus de palabra es discutido. En la cadena hablada ordinariamente no existen pausas, y la prosodia es un factor clave para que el oyente perciba la segmentación de palabras de cada frase.

La rama de la lingüística que estudia la composición y estructura interna de las palabras es la morfología. La palabra puede dividirse en una o varias unidades menores, los morfemas, que son unidades lingüísticas más pequeñas con significado, pero que no pueden usarse por separado, salvo cuando coinciden con una palabra completa. De la misma manera, los morfemas se pueden dividir en otras unidades aún menores, como los fonemas, pero que no tienen significado.

En el habla y en la escritura se combinan unas palabras con otras, formando unidades mayores y complejas denominadas grupos sintácticos, tales como los sintagmas, pero aún se puede ampliar más, alcanzando las oraciones y el discurso.

Perspectivas de estudio La palabra puede ser estudiada desde distintos enfoques: Criterio fonológico: Segmento limitado por junturas morfológicas, pausas que constituyen el núcleo posible de un grupo acentual. En muchos idiomas la palabra presenta patrones tonales o acentuales específicos, que facilitan a los hablantes el reconocimiento de las palabras. Criterio formal o morfológico: Mínima forma libre, caracterizada por la posibilidad de aparecer libremente en cualquier posición de la cadena hablada. Nótese que de acuerdo con este criterio los clíticos no constituirían palabras morfológicas. Criterio funcional: Unidad dotada de una función, aunque hay unidades mayores y menores que la palabra. Para muchos lingüistas la posibilidad de un determinado morfema de ser un constituyente sintáctico lo convierte en una palabra, si bien este criterio dependerá del número de sintagmas funcionales que se considere. Criterio semántico: Asociación de un sentido dado y un conjunto de sonidos dado dentro de una función gramatical. Este criterio permite identificar términos con sentido referencial como verbos, adjetivos, nombres y más difícilmente elementos de otras categorías funcionales.

Clases de palabras Las palabras poseen rasgos que permiten clasificarlas en diferentes grupos, llamados categorías gramaticales o clases de palabras, tales como los sustantivos, adjetivos, pronombres, determinantes, verbos, adverbios, preposiciones, posposiciones, partículas, clasificadores, conjunciones o interjecciones.

Las palabras también pueden clasificarse según criterios morfosintácticos (categoría sintáctica y tipo de flexión), fonológicos (acentuación, número de sílabas) o funcionales.

Clasificaciones morfosintácticas Según su categoría gramatical Típicamente los adjetivos, sustantivos, verbos y adverbios pertenecen a la categoría léxica; los demás tipos de palabras pertenecen a la categoría funcional.

Clases de palabras variables En el caso de las lenguas flexivas, las palabras variables son aquellas que pueden variar en su flexión (género, número, tiempo, etc.); suelen ser de este tipo los sustantivos, los adjetivos, los pronombres, los determinantes y los verbos. También existen palabras que pertenecen a estas clases y no flexionan o solo lo hacen en parte, como por ejemplo en español el sustantivo crisis, el adjetivo feliz (invariable para el género), el pronombre nadie y el determinante mi.

Adjetivo, que se refiere a propiedades, estados de una entidad o a características que permiten asignarlo dentro de una determinada categoría semántica. En algunas lenguas la mayoría de adjetivos son verbos estativos. Sustantivo o nombre es una categoría léxica que tiene como referente una entidad o elementos de un conjunto de entidades, ya sean abstractas o concretas. Verbo designan relaciones entre las entidades, así como estados, procesos o sucesos. Pronombre es elemento sin referente fijo. Sintácticamente debe distinguirse propiamente entre pronombres auténticos y anáforas, ambos se encuentran en distribución complementaria. Determinante, que marca alguna propiedad gramatical de un referente (usualmente un nombre), como la posición respecto al hablante, si ha sido referido previamente, o incluso si es indefinido, al cantidad (para el caso del plural), etc.

Clases de palabras invariables En el caso de las lenguas flexivas, las palabras invariables no llevan morfemas flexivos, incluyendo los adverbios, las preposiciones, las posposiciones, las partículas, las conjunciones y las interjecciones. Adverbio es modificador de elementos predicativos como el verbo o el adjetivo. Preposición usualmente introduce adjuntos sintácticos, aunque en casos como el complemento directo de persona en español, o el complemento de régimen marca argumentos sintácticos. Conjunción es un nexo sintáctico que tiene funciones semánticas y pragmáticas. Interjección no cumple una función propiamente gramatical sino más bien de orden pragmático.

Clasificaciones fonológicas Según su acentuación En ciertas lenguas con acento de intensidad fonológico, la posición del acento de intensidad no está fijado siempre en la misma sílaba; dichas lenguas se denominan lenguas de acento libre. En lenguas de acento libre como el español puede hacerse la siguiente clasificación:

Las palabras agudas, llamadas también oxítonas, son aquellas cuyo acento prosódico recae en la última sílaba de la palabra. Por ejemplo: salchichón, café, conocí. Las palabras llanas o graves, llamadas también paroxítonas, son aquellas en las que el acento recae en la penúltima sílaba. Por ejemplo: camilla, árbol, María. Las palabras esdrújulas, llamadas también proparoxítonas, son aquellas en las que recae el acento en la antepenúltima sílaba. Por ejemplo: esdrújula. Las palabras sobreesdrújulas, llamadas también preproparoxítonas, son aquellas con acento en cualquier sílaba anterior a la antepenúltima. Por ejemplo: rómpeselo, préstamelo.

Fonológicamente el acento ayuda a segmentar la cadena hablada en grupos fónicos o en palabras. En lenguas de acento en posición fija como el francés donde el acento cae al final de cada sintagma, la identificación de la posición del acento permite segmentar en palabras (exceptuando las palabras clíticas).

Según su número de sílabas En castellano el concepto de sílaba no es problemático y puede hacerse recurriendo a criterios estrictamente fonológicos: la posición de las vocales determina qué otros fonemas son inicio de sílaba (ataque silábico) o final de sílaba (coda silábica). En español son frecuentes las palabras de entre 1 y 4 sílabas, siendo bastante menos frecuentes palabras de 5 o más sílabas. Muchas de las palabras de 5 o más sílabas de hecho son palabras que involucran composición de diferentes lexemas o raíces cultas. De acuerdo con el número de sílabas la palabra se pueden clasificar en: Palabra monosílaba: aquella palabra con una sola sílaba. Por ejemplo: sol, buey. Palabra bisílaba: aquella palabra con dos sílabas. Por ejemplo: nube, bolso. Palabra trisílaba: aquella palabra con tres sílabas. Por ejemplo: huracán, teclado. Palabra tetrasílaba: aquella palabra con cuatro sílabas. Por ejemplo: catálogo, escopeta. Palabra pentasílaba: aquella palabra con cinco sílabas. Por ejemplo: oficialidad. Palabra hexasílabas: aquella palabra con seis sílabas. Por ejemplo: responsabilidad. Palabra heptasílabas: aquella palabra con siete sílabas. Por ejemplo: piripitiflaútica. Palabra octosílabas: aquella palabra con ocho sílabas. Por ejemplo: epigramáticamente. Palabra eneasílabas: aquella palabra con nueve sílabas. Por ejemplo: otorrinolaringólogo. Palabra decasílabas: aquella palabra con diez sílabas. Por ejemplo: electroencefalografista. Palabra dodecasílabas: aquella palabra con doce sílabas. Por ejemplo: Electroencefalográficamente.

Aunque en español y muchos otros idiomas el concepto de «sílaba» no es problemático, en otras lenguas el susodicho concepto es mucho más problemático y no existe acuerdo entre los especialistas sobre cómo construir segmentaciones en sílabas. Un ejemplo muy claro son por ejemplo las lenguas salish, que admiten grupos conosonánticos de enorme complejidad, entre los cuales no hay ninguna vocal o sonorante que permita establecer núcleos silábicos claros. El análisis convencional de las sílabas presenta algunas dificultades en varias de estas lenguas. Algunos ejemplos de palabras largas en estas lenguas son:Salish languages and linguistics: theoretical and descriptive perspectives p. 17 sčkʷkʼkʷƛus.tn 'ojos pequeños' (spokane, salish de Montana) xłp̓x̣ʷłtłpłłskʷc̓ 'ha tenido en su poder una planta de cornejo (Cornus canadensis)' (bella coola) Newman (1947) sugirió que el bella coola carecía de sílabas, aunque Hoard (1978) hace un análisis diferente y sostiene que cualquier consonante puede ser núcleo silábico en esa lengua (en esa interpretación las reglas de silabificación son muy ambiguas).

Morfología y componentes de la palabra

Los componentes inmediatos de la palabra son los morfemas, que son las unidades con significado más pequeñas que con ellas se forman las palabras y representan las unidades gramaticales mínimas. El nivel superior es el de los monemas, y el inferior a su vez se divide en fonemas.

Clases de morfemas Raíz: La raíz es la parte fundamental de una palabra, tiene significado léxico definido por conceptos y entidades tanto reales como imaginarias que se recogen en el diccionario, que explica a qué se refieren dichas raíces. En ocasiones la raíz constituye la palabra entera, pero en otras aparece algún morfema más. Las palabras que a partir de las cuales se crean otras se denominan bases léxicas. Raíz no es lo mismo que base léxica. Por ejemplo, en frutero, la raíz es frut- y la base léxica es fruta. Morfema flexivo: Los morfemas flexivos van situados al final de las palabras y permiten que las mismas se presenten en sus distintas formas. Indican el género y el número en los sustantivos y en los pronombres, y en el caso de los adjetivos y los determinantes indican la concordancia. En alumn-a-s, la a indica género femenino y la s indica número plural. En el caso de los verbos, los morfemas flexivos indican tiempo, modo, aspecto, persona y número. Morfema derivativo: Los morfemas derivativos van unidos a raíces, y modifican su significado. Son los morfemas derivativos los que derivan las palabras. Según la posición de los morfemas derivativos se distinguen tres tipos de palabras: Prefijos: Los prefijos se sitúan delante de la raíz. Sufijos: Los sufijos se sitúan detrás de la raíz. Existen una clase de sufijos, los apreciativos, que expresan valoración y aprecio de una palabra. A su vez, los sufijos apreciativos se distinguen en tres tipos: Diminutivos: Los sufijos apreciativos diminutivos expresan afecto o señalan un rasgo de tamaño pequeño. Aumentativos: Los sufijos apreciativos aumentativos expresan una valoración negativa o señalan un rasgo de tamaño grande. Despectivos: Los sufijos apreciativos despectivos expresan una valoración negativa. Interfijos: Los interfijos son elementos de unión que no poseen ningún significado.

Formación de palabras