Julio Romero de Torres (Córdoba, 9 de noviembre de 1874-Córdoba, 10 de mayo de 1930)Biografía de Julio Romero de Torres. En www.cordoba24.info fue un pintor simbolista español. Nacido en una familia de artistas, de joven realiza una pintura regionalista, heredera de la mejor tradición española, para adherirse progresivamente a la estética de la generación del 98 y del modernismo, triunfante en España. Hacia 1908, su estética desemboca en un estilo personal que conjuga sentimiento popular y un genuino folclore, en una línea andalucísima plagada de refinamiento y embrujo.Córdoba: horizonte estético en la obra de Julio Romero de Torres, por Mercedes Valverde Candil, en la revista Andalucía en la historia, nº 7, 2004, págs. 90-95. ISSN 1695-1956.Romero de Torres, julio, en la web Museodelprado.es, consultada el 6 de enero de 2018. En sus inicios, junto a Solana, Arteta y Ricardo Baroja, intenta reflejar en sus cuadros una España dramática y rural, frente a Sorolla, Sotomayor o Moreno Carbonero, de visión más acomodaticia.

Romero de Torres sobresale por un dibujo preciso en composiciones equilibradas de colores azulados, verdosos y, sobre todo, negros. También fue conocido por su temática flamenca y taurina, con cierto tributo a la copla popular.El flamenco, un arte contemporáneo, por Cristina Cruces Roldán, en la revista Andalucía en la historia, nº 7, 2004, págs. 54-61. ISSN 1695-1956.http://ermundodemanue.blogspot.com.es/2011/10/julio-romero-de-torres-biografia-obras.html Tres etapas podemos apreciar en la obra de este pintor modernista. Una inicial, que acabaría en 1908. Una central que terminaría en 1916. Y una final, que acabaría con su muerte en 1930.Julio Romero de Torres y La Gracia: la intención narrativa, por Mercedes Valverde Candil, Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, número 141, 2002, págs. 229-246. ISSN 0034-060X . Su obra mejor cotizada ha sido el cuadro Fuensanta, subastada en 2007 por 1,17 millones de euros debido a que fue la imagen del billete de 100 pesetas.

Biografía thumb|izquierda|Casa natal del pintor, hoy día Museo Julio Romero de Torres. Séptimo hijo de Rafael Romero Barros, pintor costumbrista y conservador del Museo de Bellas Artes de Córdoba, Julio Romero de Torres nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874, en un hogar volcado a las artes, y fue bautizado en la desaparecida iglesia de San Nicolás de la Ajerquía ese mismo año. Su padre había nacido en Moguer (Huelva) y en 1862 llegó a la ciudad de Córdoba como conservador del Museo de pinturas. Se instaló en una vivienda aneja al museo, en la plaza del Potro, junto a su esposa, la sevillana Rosario de Torres Delgado. En ese ambiente crecieron los ocho hijos del matrimonio, rodeados de obras de arte y de los escolares de la Escuela de arte y Conservatorio de Música, también instalados en el mismo recinto. Allí se crio Julio, junto a sus hermanos los pintores Enrique Romero de Torres, dos años mayor, y Rafael Romero de Torres, el primogénito, nacido en 1865, pero fallecido prematuramente en 1898, con apenas treinta y tres años.

Formación (1889-1895) Julio Romero asiste al Instituto Luis de Góngora de la capital cordobesa. Con diez años va a recibir clases de Música y solfeo en las aulas del Conservatorio y estudia pintura y dibujo en la Escuela Provincial de Bellas Artes que dirige su padre, junto a sus hermanos Rafael y Enrique. En 1889 presenta sus primeras obras fechadas, Cabeza de árabe o Tipo árabe a caballo. En 1890, con apenas 16 años, pinta La huerta de Morales, que también pintara su padre. Hay en ambas una clara influencia paterna, por los temas que desarrolla y el estilo, en el que están presentes pintores paisajísticos y costumbristas, como Jenaro Pérez Villaamil, Aureliano Beruete o Carlos de Haes.

En 1891 empieza a colaborar con el «Almanaque» del Diario de Córdoba, con espléndidos dibujos, a veces en unión de sus hermanos (colaboración que se mantendrá hasta 1912). En 1892 consigue la medalla en la asignatura de Dibujo al natural en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba. Al año siguiente, publica por primera vez en la revista madrileña La Gran Vía. Más adelante ilustrará en ella poemas de Manuel Reina y Salvador Rueda.

thumb|240px|Mira qué bonita era (1895) En 1895, Romero presenta su obra ¡Mira qué bonita era! en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en el Retiro madrileño. El cuadro obtiene mención honorífica y que es adquirida por el Estado. El título está sacado del primer verso de una famosa soleá:

¡Mira qué bonita era! ¡Mira qué bonita era! Se parecía a la Virgen de Consolación de Utrera.Julio Romero de Torres. Un simbolista andaluz, por Helena Pérez Molina, en la web CSIF.es, consultado el 24 de enero de 2018.

El primer premio fue para Joaquín Sorolla, por su obra ¡Aún dicen que el pescado es caro!. El fallecimiento de su padre el día 1 de diciembre de 1895 afecta enormemente a la familia. Su hermano Enrique se ve obligado a regresar definitivamente a Córdoba para ocupar la vacante del museo dejada por su padre, siendo nombrado conservador–restaurador del Museo Provincial.

En 1897 decide optar a una beca de la Academia Española de Roma, que había convocado el concurso bajo el tema: El anarquista y su familia. Romero de Torres no obtiene la beca, aunque al año siguiente presenta su sombrío retrato de un anarquista bajo el nombre de Conciencia tranquila a la Exposición Nacional de Bellas Artes, consiguiendo la tercera medalla. Sus amigos de Córdoba, enterados de su éxito, le preparan un pequeño homenaje para el 30 de mayo de 1898. Pocos meses después, en noviembre, fallece su hermano Rafael. Ese mismo año, además, se inicia como cartelista pintando el cartel de la Feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba.

thumb|Patio andaluz o Pereza andaluza (ca. 1900). Con su hermano Enrique, pinta un fresco en el Círculo de la Amistad titulado Rosas en la balconada. Frecuenta a personajes del mundo de los toros, como Belmonte, El Gallo, Machaquito y pinta el Retrato del torero Guerrita. También se adentra en el mundo del flamenco y conoce a Pastora Imperio y La Niña de los Peines.

Matrimonio El 30 de octubre de 1899, Romero de Torres contrae matrimonio con la cordobesa Francisca Pellicer López, miembro de una familia de creadores. Su hermano era el escritor y dramaturgo Julio Pellicer y su sobrino, el pintor Rafael Pellicer. Del matrimonio nacerían tres hijos: Rafael, Amalia y María de los Ángeles, ninguno de los cuales dejó descendencia.

Primera etapa (1900-1908) En 1900 hace las ilustraciones de Tierra andaluza, un texto de Julio Pellicer, y conoce a Amalia Fernández Heredia, la modelo de Musa gitana. Pinta un retrato de la marquesa de Viana. En 1902 es nombrado profesor numerario de la cátedra de Colorido, Dibujo y Copia de la Escuela de Bellas Artes de Córdoba y en 1903 profesor agregado en la Escuela Superior de Artes Industriales.

Generación del 98 En 1903, Julio Romero viaja con su hermano Enrique por Marruecos. Pinta La monta y Calle de Tánger, entre otras obras, con un aire de temática africana. Al año siguiente viaja por Francia y los Países Bajos. A su regreso permanece en Madrid. Frecuenta el Café de Levante, que ya visitó con motivo de su fundación el año anterior, en compañía de Valle-Inclán. Asiste a las sesiones de la "Academia de poesía modernista" de los hermanos Machado, y conoce a Pío Baroja, Pérez de Ayala, Alejandro Sawa, Antonio de Hoyos y Emilio Carrere. Coincide con colegas y amigos como Zuloaga, Solana, Rusiñol, su paisano Mateo Inurria, Anglada Camarasa o Rodríguez Acosta. En la Exposición Nacional de Bellas Artes presenta tres obras: Rosarillo, Aceituneras y Horas de angustia. Y termina los murales de la parroquia de la Asunción de Porcuna. Ese año es nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Córdoba.

Lectura thumb|Lectura (1901-1902). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Hacia 1902, Julio Romero pinta Lectura, un cuadro genuinamente personal. En la composición, apreciamos el dominio absoluto del joven artista. En la imagen, una modelo de aires andaluces está recostada sobre la cama, con la cabeza apoyada en su brazo, y deja abandonado un libro sobre la colcha. En el cuadro predomina el color rojizo del cobertor y los blancos rotos del vestido de la joven. El calzado apenas se sugiere con unas líneas, sobre un fondo oscuro. En la parte izquierda de la composición, una lamparita sobre una mesilla de madera, con tintes modernistas.

Círculo de la Amistad de Córdoba thumb|Canto de amor (1905). Círculo de la Amistad de Córdoba. En 1903, el Círculo de la Amistad de Córdoba le propone, por boca de su director, Antonio Marín, seis telas para ilustrar el primitivo salón pequeño de la entidad. Romero realiza cinco grandes murales dedicados a la literatura, la música, la poesía, la escultura y el arte. En tonos claros, en los que predomina el azul, el artista se nos presenta como un definitivo modernista, inspirado en la escuela británica de los prerrafaelistas y con asociaciones al maestro Joaquín Sorolla. Pasados los años, y tras su reforma, el Círculo trasladó los frescos a la escalinata principal, lo que le dio un aire de palacio renacentista. El artista, que habría tenido la oportunidad de conocer durante su viaje de 1904 por París y los Países Bajos la obra de un Puvis de Chavannes o de los modernistas y simbolistas catalanes como Ramón Casas, incluso los trabajos de monocromía de Whistler, con un lenguaje alegórico busca la representación de ideas abstractas por medio de figuras femeninas, la obra de arte total, procedente del romanticismo alemán. Romero de Torres consigue una mínima referencia a la realidad con mujeres de sensual materialidad, aunque desprovistas del más leve atisbo de erotismo o carnalidad, obras imbuidas de una atmósfera evanescente. Sugieren más la contemplación platónica y la ensoñación poética, que las promesas de la carne. A todo lo cual contribuye una utilización del cromatismo en la que se subrayan los colores positivos que insisten en la inmaterialidad, como los blancos y los tonos del azul, sugeridores de la paz, la inocencia, la pureza, la armonía, la serenidad y el infinito.Modelos de mujer: Arquetipos femeninos en la pintura de Julio Romero de Torres, por José Raya Téllez, en la revista Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte, número 21, 2008-2009, págs. 241-264. ISSN 1130-5762.

Su amistad con el grupo de escritores modernistas, especialmente con Ramón María del Valle-Inclán y Manuel Machado, va a influir en su manera de hacer pintura. La cerrada defensa que hacen de Romero de Torres autores como Jacinto Benavente, da idea de que su obra no solo era "modernista". Cuadros como Amor sagrado y amor profano, Retablo del amor y la trilogía compuesta por Las dos sendas, El pecado (1913) y La gracia (1915) acercan su obra a la de los modernistas españoles, generación que se solapa con la generación del 98. A la par, en esta etapa, Romero de Torres profundiza en la psicología femenina, llevando a sus obras los estados del alma femenina, sus inquietudes y su búsqueda de la realización humana, aportando una visión ante situaciones discriminatorias que durante siglos ha padecido la mujer.

Exposición Nacional de Bellas Artes thumb|Vividoras del amor (1906)|alt=