El Museo Nacional de Colombia, comúnmente abreviado como Museo Nacional o MNC, es el primer museo fundado en Colombia. Cuenta con su sede en la capital, Bogotá. Fue creado en 1823 y abrió sus puertas en 1824 y desde 1948 ocupa el antiguo edificio del Panóptico, construcción de estilo neoclásico diseñada por Thomas Reed y actualmente Monumento Nacional. El museo conserva más de 20.000 piezas desde la época prehispánica hasta el arte contemporáneo, y es considerado uno de los centros culturales más importantes del país.
thumb|Entrada principal.
Fue fundado por ley del congreso constitucional de la Gran Colombia el 28 de julio de 1823, durante el primer mandato del gobierno encabezado por el presidente Simón Bolívar y el vicepresidente Francisco de Paula Santander. Sin embargo, inició su funcionamiento el 4 de julio del mismo año, cuando se declaró oficialmente creado. Esto lo convierte en la primera institución museal de Colombia y una de las más antiguas de América.
thumb|290px|fachada norte.
El Museo Nacional de Colombia opera como Unidad Administrativa Especial del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y la gestión de su colección permanente es realizada en conjunto con el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICAHN). La colección está bajo tutela de cuatro curadurías: Arte, arqueología, etnografía e historia, que en conjunto exponen un aproximado de 2500 piezas repartidas en diecisiete salas permanentes, de las cuales quince están en funcionamiento y dos se encuentran en proceso de adecuación con fecha de inauguración del año 2023.
thumb|270px|vista del museo.
Su sede actual es el edificio de tres plantas de la antigua Penitenciaría de Cundinamarca, diseñada por el arquitecto danés Thomas Reed por encargo del presidente Eustorgio Salgar en su segundo mandato de los entonces Estados Unidos de Colombia. Se ubica en el barrio San Martín (Localidad de Santa Fe), en el corazón del centro internacional, sobre la emblemática carrera Séptima, una de las principales vías de la ciudad de Bogotá.
Desde el 2011 el Museo inicia un proceso de renovación integral que evalúa de manera profunda su guion curatorial, su propuesta museográfica, su proyecto educativo y su labor misional para dar cuenta de un relato histórico multivocal, visibilizar diferentes perspectivas sobre su acervo patrimonial y fomentar la participación de públicos diversos.
Historia El Museo Nacional de Colombia fue creado a través del decreto 117 del 28 de julio de 1823, apenas cuatro años después de ser autoproclamada como República, tras los acontecimientos militares que expulsaron a los españoles quienes pretendían retomar el dominio monárquico sobre el territorio. Es el museo más antiguo de Colombia y uno de los más antiguos de América. Durante dos siglos se ha consagrado a la conservación y divulgación de testimonios representativos de los valores culturales de la Nación colombiana.
Los antecedentes que impulsaron la recolección de objetos y elementos relacionados con la flora y fauna del territorio nacional, están relacionados con los intereses de la Ilustración, que se vieron reflejados en esfuerzos como la Expedición Botánica de José Celestino Mutis, de la cual salieron figuras como Francisco José de Caldas quienes promovieron la independencia del país. Propiciando los ideales independentistas, el Museo Nacional inició su historia con una colección enfocada en la riqueza natural del país.
Abrió sus puertas al público el 4 de julio de 1824, fecha en que el vicepresidente, general Francisco de Paula Santander lo declaró oficialmente creado, siendo su primer director el científico y anticuario peruano Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz. Rivero había sido contratado en mayo de 1822 en París por Francisco Antonio Zea, ministro Plenipotenciario de Colombia, a fin de constituir una escuela de minería y un museo de historia natural en la capital de la nueva república. El Museo Nacional de Colombia se instaló inicialmente en la Casa Botánica, la cual albergaba la colección de historia natural reunida por José Celestino Mutis y que cuidaban sus discípulos. Con el tiempo, a estas piezas se sumaron otras de carácter arqueológico, histórico y artístico.
La idea de crear un museo surge como la iniciativa de encajar en un espacio las diversas muestras que procedían de las expediciones realizadas por el gobierno sobre el territorio nacional, las riquezas con que contaba el territorio y las muestras etnográficas procedentes de todo el país. A finales del , las narrativas del museo habían ido variando, siendo uno de los resultados el afianzar el carácter histórico del mismo, empezando a dejar de lado su naturaleza científica con que había iniciado su trayectoria. En aquel momento, su sede era la Casa de las Aulas (actual ubicación del Museo Colonial) entre 1845 y 1913, para después ser trasladado al Pasaje Rufino donde funcionaría entre 1913 y 1922. Posteriormente, entre 1923 y 1942 el Museo funcionó en el edificio Pedro A. López.
La Regeneración en 1881 concibió el museo como un espacio civilizador. Sus funciones consistían en facilitar herramientas correspondientes al progreso esperado en el país a través de la exhibición de las riquezas, el enaltecimiento de las efemérides históricas y las ciencias naturales.
La transformación que vivió el espacio correspondió con las transiciones que vivía Colombia, puesto que, la industria fue adquiriendo un lugar cada vez más destacado dentro de la economía nacional, que ya no era únicamente rural. Miguel Antonio Caro fue el encargado de este espacio en el periodo de 1880 a 1884, así como de los historiadores Ernesto Restrepo Tirado y Gerardo Arrubla, siendo algunos de los directores durante diferentes períodos en las primeras décadas del . Durante este espacio de tiempo los acervos de las colecciones fueron creciendo.
Desde algunas perspectivas, la utilización de este espacio de acuerdo a los fines históricos y representativos que fue adquiriendo, con el pasar de los directores quienes lo encaminaban para tener relación directa con el proyecto nacional y la construcción de su símbolos, la forma en que se fueron administrando las colecciones correspondía precisamente con la diferenciación del pasado y el presente en función del lugar que ocupaban los “otros” en la historia patria, diferenciando de esta forma el espacio social dentro de los símbolos y la narrativa histórica oficial. Estas representaciones de lo que en esta narrativa se llama “nosotros” estuvieron ligadas por las concepciones históricas de la Academia de Historia y la perspectiva artística de la Escuela Nacional de Bellas Artes:“A través de la academia se debía configurar entonces una representación de la nación compuesta por tres partes diferenciadas: las antigüedades, la historia patria y las tribus indígenas; como se analizará más adelante, tal división da cuenta de la manera como se dispusieron las nociones sobre el pasado y el presente nacional: de un lado la historia de los otros estudiada a través de los objetos y, de otro, la historia de un nosotros englobada bajo el título de historia patria; y, en una clasificación aparte, lo concerniente a las tribus del presente, [...] La idea era que el museo pasara de ser un gabinete de curiosidades en el que reposaban todo tipo de objetos, a convertirse en un centro en el que se conservaran las piezas originales que, desde la percepción de ciertos grupos de letrados, eran fundamentales para representar la nación. En este sentido, en el reglamento del museo de 1905, se estipuló la cooperación que debían prestar la Academia Nacional de Historia y la Escuela de Bellas Artes para verificar la autenticidad de los objetos que este albergaba”El Museo, de acuerdo a la evolución discursiva y de utilidad que presenta desde su fundación hasta finales del , articula en sus exposiciones el discurso oficial nacional respecto de la Historia que surge como aliada de la construcción de la nación, desde la perspectiva regeneradora. Así, las representaciones que aparecen en este espacio corresponden a la visión hegemónica de la nación y su discurso guiado desde la moral de la élite y sus limitaciones que imponía hacia la identidad nacional.
El desarrollo del museo tiene una relación directa con la evolución del arte en Colombia, sus usos y la creación de otros espacios museales. Por ejemplo, al comienzo del gracias a la creación de la Escuela Nacional de Bellas Artes que permitió de alguna manera diferenciar la relación de la destreza manual y la creatividad, se creó el Museo de la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Nacional con base en las colecciones artísticas del Museo Nacional.
Así mismo el artículo 21 de la ley 47 de 1920 reglamentó que el ministro de Gobierno sería el encargado de dictar las disposiciones necesarias para dotar al Museo de la Quinta de Bolívar, por lo cual objetos relacionados con la vida de Simón Bolívar que se encontraban en el Museo Nacional fueron destinados a la creación de este espacio. Cuando se estableció el Museo Nacional en su sede actual, las colecciones que habían ido al Museo de Bellas Artes y al Museo Arqueológico y Etnográfico volvieron a su lugar original de procedencia. Sedes A lo largo de su historia, el Museo Nacional de Colombia ha ocupado diversas sedes. Desde su fundación y hasta 1842 ocupó la antigua Casa Botánica -hoy desaparecida-; de 1845 a 1913, el edificio de las Aulas -Museo de Arte Colonial de Bogotá-; de 1913 a 1922, el Pasaje Rufino Cuervo -hoy desaparecido-; de 1922 a 1944, el edificio Pedro A. López -hoy Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural-; y de 1948 hasta la fecha, las instalaciones de la antigua Penitenciaría Central de Cundinamarca, conocida como “Panóptico”.
La anteriormente mencionada penitenciaría, diseñada por Thomas Reed en la década de 1850 y construida a partir del 1 de octubre de 1874, fue la prisión más importante del país durante casi 72 años. Sin embargo, en 1946 los reclusos fueron trasladados a la nueva cárcel La Picota y el Gobierno destinó el edificio para albergar el Museo Nacional.thumb|Busto de Epifanio Garay, en el costado suroccidental del Museo.|alt=|izquierdaEl Panóptico, luego de ser restaurado y adecuado bajo la dirección de los arquitectos Manuel de Vengoechea y Hernando Vargas Rubiano, fue inaugurado como sede del Museo Nacional de Colombia el 2 de mayo de 1948. En palabras de Vargas Rubiano, «la transformación del llamado "panóptico" en museo fue idea de Matoño Arboleda: hace varios años, en los diarios capitalinos se glosó acerbadamente, sin razones valederas, la arquitectura y la ubicación de la prisión. En su defensa, previendo la posible demolición, Matoño sugirió la utilización de la fábrica en un gran museo nacional.» Vargas Rubiano, Hernando (1948). Transformación del panóptico en museos en Revista PROA, N° 14, agosto de 1948. Bogotá: PROA. Dado que el edificio reúne valores arquitectónicos, el gobierno lo declaró Monumento Nacional el 11 de agosto de 1975.
Entre 1989 y 2001, se adelantó el Proyecto de Restauración Integral del edificio, que culminó el primer semestre del 2001 y fue inaugurado oficialmente el 28 de julio, con la apertura de la totalidad de las salas de exhibición del Museo. miniaturadeimagen|Vista de la planta del museo. Actualmente, las Unidades Administrativas Especiales, Museo Nacional de Colombia e Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), dependientes ambas del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, son las encargadas de la administración, conservación y difusión de las colecciones que integran el Museo.
En 2012 se inauguró el proyecto de accesibilidad, una intervención arquitectónica en la fachada y jardines del Museo, cuyo objetivo fue permitir el acceso de todos los públicos en igualdad de condiciones.